19-08-2023, 04:44 AM
Durin no esperaba la reacción tan agresiva de la gyojin y recibió el golpe en plena cara. Se elevó por los aires, siendo mandado un par de metros hacia atrás, cayendo sobre dos de sus secuaces. Sorprendido, se tocó la nariz que estaba con un poco de sangre. — Está bien, lo admito ... Sabes dar un buen golpe, pero si crees que eso es suficiente es que no conoces a Mano de piedra Durin — Se apoyó sobre uno de los suyos, levantandose sin problemas. Un poco más lejos de allí, Kovashi haría lo mismo, alzándose. Sí, también tenía el rostro con sangre, al aguantar la presión del golpe sintió como si algo por dentro de su cuerpo fuera mal, expulsando sangre. Ni siquiera se palpó el pecho o los costados, tan solo blandió su katana, preparándose para el ataque. Inició una carrera que daría de que hablar. Avanzando cuál depredador a una velocidad temible pasó por delante de un enano, el tipo apenas vio una sombra cuando un tajo le perforó el pecho, fue un corte limpio a la altura de los pectorales, una herida que no se cerraría fácilmente. La carrera del Shimatsu le había hecho descender su torso hasta casi ras de suelo, era muy veloz.
— Tú sí que no sabes quién soy yo ... — Susurró el hombre tras dar una vuelta de campana justo al llegar donde estaba Durin. — ¡Shinipuru Katto! — Vociferó el peli blanco justo al mismo instante en el que Durin se daba la vuelta. — Es rápido ... — Dejó caer, ya tarde. Su intención era interponer el hacha en medio, como hiciera el propio Shimatsu en el ataque anterior, pero ni siquiera le daría tiempo, pues la velocidad entre los dos era un abismo. El acero tocó su piel, lacerando su mano izquierda y parte del hombro. Fue como cortar un queso de cabra, la piel del hombro se le desprendió, el ataque no llegó a tocar músculo gracias a que el enano se medio movilizó un poco, pero su piel se despegó del cuerpo con una facilidad ...
Ni siquiera gritó, tan solo saltó a un costado, escupiendo un pequeño lago de sangre. Kovashi movió su katana en forma de ese, limpiándola. — Derya, no le demos más oportunidades, ataquemos juntos — La tensión era palpable en el enano, quien empezó a traspirar. Su seguridad se veía atacada por la maestría en el combate de ambos personajes, algo que no esperaba desde luego y que deseaba tener consigo. Sus enanos servían para los vecinos, no para ese tipo de personas. — Vamos a dar fin al puto enano — Caminó varios pasos al frente. Esperó hasta el momento propicio en el que vería a su compañera avanzar, esa sería la señal. Kovashi volvió a soltar sus zancadas.
Qué fácil era pasar de la seguridad a la duda en el mundo pirata, en seguida creías que puedes con todo y poco después te das cuenta de que puedes perder, algo que no habías ni imaginado. Kovashi estaba acostumbrado a perder, en general, en la vida, pero no en un campo de batalla. Esto no quería decir nada, él no quería ser el invicto hombre de blanco, nada que ver, aunque su orgullo de hombre le impedía aceptar una derrota tan fácilmente. Con su katana a ras de suelo y esperando a que su compañera alzara sus puños para atacar, Kovashi se vió justo delante de Durin y claro, ejecutó su siguiente ataque. — ¡Setsudan Tsuisuto! — Sería el siguiente ataque. La estocada no sería como la anterior, en este caso daría vueltas cual torbellino. Sin mucho que hacer, Durin se cerró con sus brazos esperando el ataque.
— Tú sí que no sabes quién soy yo ... — Susurró el hombre tras dar una vuelta de campana justo al llegar donde estaba Durin. — ¡Shinipuru Katto! — Vociferó el peli blanco justo al mismo instante en el que Durin se daba la vuelta. — Es rápido ... — Dejó caer, ya tarde. Su intención era interponer el hacha en medio, como hiciera el propio Shimatsu en el ataque anterior, pero ni siquiera le daría tiempo, pues la velocidad entre los dos era un abismo. El acero tocó su piel, lacerando su mano izquierda y parte del hombro. Fue como cortar un queso de cabra, la piel del hombro se le desprendió, el ataque no llegó a tocar músculo gracias a que el enano se medio movilizó un poco, pero su piel se despegó del cuerpo con una facilidad ...
Ni siquiera gritó, tan solo saltó a un costado, escupiendo un pequeño lago de sangre. Kovashi movió su katana en forma de ese, limpiándola. — Derya, no le demos más oportunidades, ataquemos juntos — La tensión era palpable en el enano, quien empezó a traspirar. Su seguridad se veía atacada por la maestría en el combate de ambos personajes, algo que no esperaba desde luego y que deseaba tener consigo. Sus enanos servían para los vecinos, no para ese tipo de personas. — Vamos a dar fin al puto enano — Caminó varios pasos al frente. Esperó hasta el momento propicio en el que vería a su compañera avanzar, esa sería la señal. Kovashi volvió a soltar sus zancadas.
Qué fácil era pasar de la seguridad a la duda en el mundo pirata, en seguida creías que puedes con todo y poco después te das cuenta de que puedes perder, algo que no habías ni imaginado. Kovashi estaba acostumbrado a perder, en general, en la vida, pero no en un campo de batalla. Esto no quería decir nada, él no quería ser el invicto hombre de blanco, nada que ver, aunque su orgullo de hombre le impedía aceptar una derrota tan fácilmente. Con su katana a ras de suelo y esperando a que su compañera alzara sus puños para atacar, Kovashi se vió justo delante de Durin y claro, ejecutó su siguiente ataque. — ¡Setsudan Tsuisuto! — Sería el siguiente ataque. La estocada no sería como la anterior, en este caso daría vueltas cual torbellino. Sin mucho que hacer, Durin se cerró con sus brazos esperando el ataque.
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