18-01-2024, 04:08 AM
(Última modificación: 18-01-2024, 04:10 AM por Voz Seductora.)
Cuando la voz del Vicealcaide resonó frente a vosotros, y os detuvisteis, algunos realizabais el saludo correspondiente, otros divagabais vuestra atención a uno u otro punto de la imponente estancia. Joe pudo identificar como un aroma afrutado y elegante se mantenía delante de él, embriagando el ambiente con elegancia. Ikirami intentó ver a través de la oscuridad del umbral de la puerta, pudiendo llegar a percibir ciertas chispas provenientes del choque de dos o más aceros en la profundidad de la estancia que teníais delante, justo de donde el griterío y los improperios provenían.
— ... — el silencio se apoderó de todos los presentes — Disculpen... — sonó de nuevo la voz del Vicealcaide Nicholas, exactamente frente a Joe — Estoy aquí — añadió con el mismo tono agudo e inquietante de antes, y entonces el Comandante Joe pudo notar un leve tirón en su pantalón, y si alguien se dignaba a mirar hacia el suelo podríais ver cómo ante vosotros se presentaba una figura diminuta, pequeño incluso para su propia raza, de no más de quince centímetros de alto. Vestía un uniforme completamente negro, un traje formal de dos piezas, formado por un pantalón de tiro alto y una chaqueta de botonadura doble, o double-breasted también del más puro negro de la que asomaba por el ojal un pañuelo negro con tibias líneas gris muy oscuro, estando custodiado por el logo de la prisión de Impel Down sobre dicho bolsillo, pero era realmente un bordado minúsculo. Vestía bajo la chaqueta un jersey mullido de cuello alto, con textura de lana a rayas, negro también, y para quien tuviera una minuciosa vista podría ver que lo llevaba metido con elegancia por dentro del pantalón, abrochado por un cinturón de - sorpresa para nadie - color negro, cuyo broche era acero ennegrecido. El toque final eran quizá sus zapatos, mocasines en punta de charol, del mismo color que el resto de su uniforme. Del bolsillo derecho de su chaqueta sobresalían las puntas de unos guantes de cuero negros, y el mango de lo que pareciera ser una fusta, o látigo, o cualquier instrumento de cuero de dichas propiedades. Era realmente tan pequeño que no erais capaces de verlo bien.
En cuanto a su rostro, Nicholas tenía una cara bastante redondeada, pero con una barbilla extrañamente protuberante, pareciendo puntiaguda pero terminando de forma redondeada. Su nariz era demasiado respingona y redonda, pudiendo quizá dar el ligero recuerdo del hocico de los cerdos, y gobernaba sobre unos labios muy pequeños y pintados por un labial nude, mate, que resaltaba ligeramente la pigmentación de los mismos un tono por encima. Llevaba unas grandes y redondas gafas de pasta tras las que se ocultaban un par de ojos presumiblemente grandes pero que tornaba entrecerrados, mirándoos con un gesto de sospecha, pudiendo apreciar más la ligera sombra de ojos que tenía en los párpados superiores, y el contorno de ojos o la máscara de pestañas que también usaba. Sus inquisitivos ojos pequeños eran del color de la tierra, pero brillaban de forma especial. Su pelo estaba rigurosamente cortado al milímetro, siendo este también de un color azabache profundo y llevando lo que comúnmente se denominaba como "corte de casco", dejando la longitud de su cabello a la altura de la mandíbula y teniendo un flequillo denso y tupido que casi rozaba con la pasta superior de los cristales de las gafas e impedían ver absolutamente nada sus cejas. Rematando la evidencia, de su trasero brotaba una cola mullida de color castaño muy oscuro, pero no negro, y que llevaba milimétricamente peinada y colocada a la perfección.
Nicholas sujetaba el pantalón del Comandante con la mano derecha y apoyaba la mano izquierda en su cadera doblando ligeramente el codo — ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó, realmente de forma retórica, dando un tirón un poco más fuerte al pantalón de Joe quien sin duda podría notar una tensión próxima a romper la tela. Tras eso, se aclaró la garganta y soltó la prenda, cerrando los ojos y alzando el dedo índice de la mano derecha hacia el cielo, dejando su mano frente a su cara — Han sido ustedes convocados a la orgullosamente inexpugnable prisión submarina de máxima seguridad de Impel Down, para una sesión de evaluación e informe por mandos autorizados del Gobierno Mundial. A continuación me seguirán hacia el interior y cumplirán estrictamente las normas que cito: Uno, no se acercarán a menos de un metro de las celdas por su propia seguridad y bajo pena de prisión preventiva por tentativa de cooperación criminal. Dos, no hablarán con los prisioneros de ningún nivel a no ser que se les de permiso, bajo pena de prisión preventiva por revelación de secretos e indicios de rebelión. Tres, no se les pedirá que entreguen sus armas por pura prevención de conflicto, pero si las empuñan sin que yo, o una autoridad superior a mi propio cargo así se lo ordene, serán automáticamente acusados de tentativa de traición y subordinación, arrestados provisionalmente y juzgados en los tribunales de Enies Lobby — entonces paró, bajo su mano y la juntó con la otra frente a su propio regazo, abriendo los ojos y mirando en general a todos los presentes con detenimiento y calma — Seguramente estén aquí simple y llanamente porque quien les ha citado no quería desplazarse, pero en lo que al Gobierno Mundial en general y a esta prisión en particular corresponde, su evaluación nos es completamente ajena, así que se les ruega cooperación, educación, buenos modales y que cumplan la normativa estrictamente — ahí inclinó la cabeza ligeramente, en lo que pareciera una reverencia — Ahora, si son tan amables de seguirme... — y se giró y comenzó a caminar hacia el interior, cruzando el umbral al tiempo que los dos guardias deshacían su saludo y se relajaban de nuevo adoptando una postura más cómoda, mientras Nicholas desaparecía en la oscuridad de la habitación.
Si decidíais - y más valía que así lo hiciérais - seguir a Nicholas sin perder tiempo, entraríais a una sala realmente inmensa, de más de doscientos metros por lado y más de trescientos de alto, custodiada por veinte hombres por lado con uniformes de Impel Down, dependiendo directamente del Gobierno Mundial y no de la Marina. Al fondo de la sala, frente a una gran puerta que daba acceso al resto de la prisión, había dos personas que no conseguíais distinguir bien, cruzando sus aceros y peleando entre si, insultándose abrupta pero atropelladamente haciendo su discurso incomprensible, excepto por la intencionalidad de faltarse el respeto el uno al otro. Pero aun estaban lo suficientemente lejos, se movían lo suficientemente rápido, y había una luz suficientemente tenue como para que pudierais distinguir nada, ni el que tuviera una mejor vista de todos vosotros. Vangeance suspiró sonoramente mientras sus pequeñas piernas se movían con ritmo y velocidad para mantener lo que era un paso habitual para un humano promedio.
— ... — el silencio se apoderó de todos los presentes — Disculpen... — sonó de nuevo la voz del Vicealcaide Nicholas, exactamente frente a Joe — Estoy aquí — añadió con el mismo tono agudo e inquietante de antes, y entonces el Comandante Joe pudo notar un leve tirón en su pantalón, y si alguien se dignaba a mirar hacia el suelo podríais ver cómo ante vosotros se presentaba una figura diminuta, pequeño incluso para su propia raza, de no más de quince centímetros de alto. Vestía un uniforme completamente negro, un traje formal de dos piezas, formado por un pantalón de tiro alto y una chaqueta de botonadura doble, o double-breasted también del más puro negro de la que asomaba por el ojal un pañuelo negro con tibias líneas gris muy oscuro, estando custodiado por el logo de la prisión de Impel Down sobre dicho bolsillo, pero era realmente un bordado minúsculo. Vestía bajo la chaqueta un jersey mullido de cuello alto, con textura de lana a rayas, negro también, y para quien tuviera una minuciosa vista podría ver que lo llevaba metido con elegancia por dentro del pantalón, abrochado por un cinturón de - sorpresa para nadie - color negro, cuyo broche era acero ennegrecido. El toque final eran quizá sus zapatos, mocasines en punta de charol, del mismo color que el resto de su uniforme. Del bolsillo derecho de su chaqueta sobresalían las puntas de unos guantes de cuero negros, y el mango de lo que pareciera ser una fusta, o látigo, o cualquier instrumento de cuero de dichas propiedades. Era realmente tan pequeño que no erais capaces de verlo bien.
En cuanto a su rostro, Nicholas tenía una cara bastante redondeada, pero con una barbilla extrañamente protuberante, pareciendo puntiaguda pero terminando de forma redondeada. Su nariz era demasiado respingona y redonda, pudiendo quizá dar el ligero recuerdo del hocico de los cerdos, y gobernaba sobre unos labios muy pequeños y pintados por un labial nude, mate, que resaltaba ligeramente la pigmentación de los mismos un tono por encima. Llevaba unas grandes y redondas gafas de pasta tras las que se ocultaban un par de ojos presumiblemente grandes pero que tornaba entrecerrados, mirándoos con un gesto de sospecha, pudiendo apreciar más la ligera sombra de ojos que tenía en los párpados superiores, y el contorno de ojos o la máscara de pestañas que también usaba. Sus inquisitivos ojos pequeños eran del color de la tierra, pero brillaban de forma especial. Su pelo estaba rigurosamente cortado al milímetro, siendo este también de un color azabache profundo y llevando lo que comúnmente se denominaba como "corte de casco", dejando la longitud de su cabello a la altura de la mandíbula y teniendo un flequillo denso y tupido que casi rozaba con la pasta superior de los cristales de las gafas e impedían ver absolutamente nada sus cejas. Rematando la evidencia, de su trasero brotaba una cola mullida de color castaño muy oscuro, pero no negro, y que llevaba milimétricamente peinada y colocada a la perfección.
Nicholas sujetaba el pantalón del Comandante con la mano derecha y apoyaba la mano izquierda en su cadera doblando ligeramente el codo — ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó, realmente de forma retórica, dando un tirón un poco más fuerte al pantalón de Joe quien sin duda podría notar una tensión próxima a romper la tela. Tras eso, se aclaró la garganta y soltó la prenda, cerrando los ojos y alzando el dedo índice de la mano derecha hacia el cielo, dejando su mano frente a su cara — Han sido ustedes convocados a la orgullosamente inexpugnable prisión submarina de máxima seguridad de Impel Down, para una sesión de evaluación e informe por mandos autorizados del Gobierno Mundial. A continuación me seguirán hacia el interior y cumplirán estrictamente las normas que cito: Uno, no se acercarán a menos de un metro de las celdas por su propia seguridad y bajo pena de prisión preventiva por tentativa de cooperación criminal. Dos, no hablarán con los prisioneros de ningún nivel a no ser que se les de permiso, bajo pena de prisión preventiva por revelación de secretos e indicios de rebelión. Tres, no se les pedirá que entreguen sus armas por pura prevención de conflicto, pero si las empuñan sin que yo, o una autoridad superior a mi propio cargo así se lo ordene, serán automáticamente acusados de tentativa de traición y subordinación, arrestados provisionalmente y juzgados en los tribunales de Enies Lobby — entonces paró, bajo su mano y la juntó con la otra frente a su propio regazo, abriendo los ojos y mirando en general a todos los presentes con detenimiento y calma — Seguramente estén aquí simple y llanamente porque quien les ha citado no quería desplazarse, pero en lo que al Gobierno Mundial en general y a esta prisión en particular corresponde, su evaluación nos es completamente ajena, así que se les ruega cooperación, educación, buenos modales y que cumplan la normativa estrictamente — ahí inclinó la cabeza ligeramente, en lo que pareciera una reverencia — Ahora, si son tan amables de seguirme... — y se giró y comenzó a caminar hacia el interior, cruzando el umbral al tiempo que los dos guardias deshacían su saludo y se relajaban de nuevo adoptando una postura más cómoda, mientras Nicholas desaparecía en la oscuridad de la habitación.
Si decidíais - y más valía que así lo hiciérais - seguir a Nicholas sin perder tiempo, entraríais a una sala realmente inmensa, de más de doscientos metros por lado y más de trescientos de alto, custodiada por veinte hombres por lado con uniformes de Impel Down, dependiendo directamente del Gobierno Mundial y no de la Marina. Al fondo de la sala, frente a una gran puerta que daba acceso al resto de la prisión, había dos personas que no conseguíais distinguir bien, cruzando sus aceros y peleando entre si, insultándose abrupta pero atropelladamente haciendo su discurso incomprensible, excepto por la intencionalidad de faltarse el respeto el uno al otro. Pero aun estaban lo suficientemente lejos, se movían lo suficientemente rápido, y había una luz suficientemente tenue como para que pudierais distinguir nada, ni el que tuviera una mejor vista de todos vosotros. Vangeance suspiró sonoramente mientras sus pequeñas piernas se movían con ritmo y velocidad para mantener lo que era un paso habitual para un humano promedio.
Nicholas Vangeance
Resumen
Valoración
Narrador

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