Enciclopedia de plantas medicinales... Plantas comestibles y dónde encontrarlas... Flora del desierto... Nada. No tenían nada ni de flora local ni de bosques de umbría. Herbario de plantas silvestres... La vida secreta de los árboles sombríos. Ey.
Saqué el libro de la estantería, ojeé unas páginas por encima y juzgué que habían posibilidades de éxito. Salí de entre los estantes y me senté en una mesa próxima y empecé a leer. Ese árbol... era fantástico. Un tronco amplio que se dividía mediante una ramificación caótica que se poblaba con hojas palmeadas color rojo borgoña. Ese no, ese tampoco, pensaba mientras consumía las planas del libro. Tenía que estar por aquí y, paré de golpe cuando un dibujo que coincidía notablemente con el aspecto del árbol que había visto apareció al pasar de página. Arce japonés.
- ¡Eureka! - exclamó alguien como si me hubiera leído la mente. Levanté la mirada para ver quién había sido el motivado pero había estado demasiado absorta como para haber parado la suficiente atención. Recuperada del asombro de la casualidad reflexioné que la gente era verdaderamente molesta, una ya no podía estar tranquila ni tan siquiera en la biblioteca. Aproveché el haber desconectado del libro y la sensación de saciedad intelectual para observar detenidamente el entorno. Entrelacé mis manos tras mi cabeza y coloqué mis pies sobre la mesa, descompensando la silla a dos patas. Realmente las bibliotecas nunca fueron de interés convencional pero sólo veía a cuatro personas, y eso que estaba en una biblioteca majestuosa. Ligeramente a mi derecha había dos chicas que comentaban un libro entre risitas, y pensé que seguramente estudiar no era su intención en esa sala. Al fondo a la derecha había alguien totalmente rodeado de libros, supe que algun ser estaba allí porque tras las columnas de libros aparecieron unas manos estirándose. A mi izquierda y en dirección a la entrada, había un joven de espaldas a mí con una bata azul de la que salían un par de ¿alas blancas? ¿Cómo? ¿Por qué tenía alas blancas? No había visto unas alas de esa forma y color antes, me llamó la atención y lo observé con interés unos segundos mientras él leía. Ah, así que esto que estaba sintiendo era lo que los demás sentían cuando veían mis alas negras, reflexioné. Esbocé una sonrisa que se disipó rápidamente cuando miré su cabeza. ¿Qué clase de peinado era ese? Parecía como si se hubiera electrocutado. Qué tipo más extraño. Seguí la mirada hacia la entrada cuando vi un pilón de periódicos sobre el mostrador de recepción. ¡El periódico! Al fin. Desmonté mi postura para incorporarme y me dirigí hasta el mostrador, pasé por en frente del pelopincho y vi que encima de su mesa tenía unos bocetos de un artilugio que no conseguí identificar. Seguí con mi marcha hasta el montículo de diarios y tomé el superior.
"Proyecto Patriota" en portada. No sabía qué era eso, así que abrí el periódico en busca de noticias sobre los Revolucionarios. Primero, lo primero. "Más caos en Whiskey Peak" ¡eran ellos! "Situación desconocida al mundo".
- ¡Bastardos!
- ¡Sssshhh! - soltó la bibliotecaria, que se encontraba cerca mío. Cuando torcí mi cuello en su dirección y nos vimos la una a la otra, su cara se tornó la de un perro arrepentido.
- Cállate tú, amargada.
Me senté en la mesa más cercana al mostrador, justo al lado de la del tipo raro de pelopincho, que ahora quedaba en frente mío. Bastardos mentirosos, obviamente tenían más información pero no iban a compartirla con el mundo. Si no decían nada probablemente es que la situación no estaba a su favor. Vamos Kovashi, no nos dejes solas... ¡acaba con ellos! Sentí un nudo en el estómago pero intenté no darle muchas vueltas para evitar generar escenarios distópicos en mi cabeza y seguí leyendo.
"¡Finn Slingerland anda suelto!". ¿Experimentos por parte del gobierno? ¿Cómo podían ser así? De verdad me costaba trabajo entender cómo la gente podía apoyar a un gobierno que reconocía abiertamente que hacía experimentos con personas, osea torturas. Criminal, decían. Ya no me creía nada. Seguramente ese tal Finn era una buena persona con ideas contrarias al Gobierno y por eso le torturaron. Pobre Finn.
Piratas por aquí, muertos por allá... más de lo mismo de siempre. ¿Ikirami nuevo talento? Ikirami nuevo excremento. Huye del West, huye... ¡Te maldigo! Ojalá te cruces con los revolucionarios y te den tu merecido en la Grand Line. Solté una mueca con evidencia de asco y volví a la portada: Proyecto Patriota. Sólo el nombre ya me dio náuseas.
- ¿Soldados sin problemas morales? Como si los marines tuvieran alguno... qué vergüenza y qué asco de gente. Proyecto Patriota... proyecto para asesinar sin escrúpulos, deberían llamarle.
Saqué el libro de la estantería, ojeé unas páginas por encima y juzgué que habían posibilidades de éxito. Salí de entre los estantes y me senté en una mesa próxima y empecé a leer. Ese árbol... era fantástico. Un tronco amplio que se dividía mediante una ramificación caótica que se poblaba con hojas palmeadas color rojo borgoña. Ese no, ese tampoco, pensaba mientras consumía las planas del libro. Tenía que estar por aquí y, paré de golpe cuando un dibujo que coincidía notablemente con el aspecto del árbol que había visto apareció al pasar de página. Arce japonés.
- ¡Eureka! - exclamó alguien como si me hubiera leído la mente. Levanté la mirada para ver quién había sido el motivado pero había estado demasiado absorta como para haber parado la suficiente atención. Recuperada del asombro de la casualidad reflexioné que la gente era verdaderamente molesta, una ya no podía estar tranquila ni tan siquiera en la biblioteca. Aproveché el haber desconectado del libro y la sensación de saciedad intelectual para observar detenidamente el entorno. Entrelacé mis manos tras mi cabeza y coloqué mis pies sobre la mesa, descompensando la silla a dos patas. Realmente las bibliotecas nunca fueron de interés convencional pero sólo veía a cuatro personas, y eso que estaba en una biblioteca majestuosa. Ligeramente a mi derecha había dos chicas que comentaban un libro entre risitas, y pensé que seguramente estudiar no era su intención en esa sala. Al fondo a la derecha había alguien totalmente rodeado de libros, supe que algun ser estaba allí porque tras las columnas de libros aparecieron unas manos estirándose. A mi izquierda y en dirección a la entrada, había un joven de espaldas a mí con una bata azul de la que salían un par de ¿alas blancas? ¿Cómo? ¿Por qué tenía alas blancas? No había visto unas alas de esa forma y color antes, me llamó la atención y lo observé con interés unos segundos mientras él leía. Ah, así que esto que estaba sintiendo era lo que los demás sentían cuando veían mis alas negras, reflexioné. Esbocé una sonrisa que se disipó rápidamente cuando miré su cabeza. ¿Qué clase de peinado era ese? Parecía como si se hubiera electrocutado. Qué tipo más extraño. Seguí la mirada hacia la entrada cuando vi un pilón de periódicos sobre el mostrador de recepción. ¡El periódico! Al fin. Desmonté mi postura para incorporarme y me dirigí hasta el mostrador, pasé por en frente del pelopincho y vi que encima de su mesa tenía unos bocetos de un artilugio que no conseguí identificar. Seguí con mi marcha hasta el montículo de diarios y tomé el superior.
"Proyecto Patriota" en portada. No sabía qué era eso, así que abrí el periódico en busca de noticias sobre los Revolucionarios. Primero, lo primero. "Más caos en Whiskey Peak" ¡eran ellos! "Situación desconocida al mundo".
- ¡Bastardos!
- ¡Sssshhh! - soltó la bibliotecaria, que se encontraba cerca mío. Cuando torcí mi cuello en su dirección y nos vimos la una a la otra, su cara se tornó la de un perro arrepentido.
- Cállate tú, amargada.
Me senté en la mesa más cercana al mostrador, justo al lado de la del tipo raro de pelopincho, que ahora quedaba en frente mío. Bastardos mentirosos, obviamente tenían más información pero no iban a compartirla con el mundo. Si no decían nada probablemente es que la situación no estaba a su favor. Vamos Kovashi, no nos dejes solas... ¡acaba con ellos! Sentí un nudo en el estómago pero intenté no darle muchas vueltas para evitar generar escenarios distópicos en mi cabeza y seguí leyendo.
"¡Finn Slingerland anda suelto!". ¿Experimentos por parte del gobierno? ¿Cómo podían ser así? De verdad me costaba trabajo entender cómo la gente podía apoyar a un gobierno que reconocía abiertamente que hacía experimentos con personas, osea torturas. Criminal, decían. Ya no me creía nada. Seguramente ese tal Finn era una buena persona con ideas contrarias al Gobierno y por eso le torturaron. Pobre Finn.
Piratas por aquí, muertos por allá... más de lo mismo de siempre. ¿Ikirami nuevo talento? Ikirami nuevo excremento. Huye del West, huye... ¡Te maldigo! Ojalá te cruces con los revolucionarios y te den tu merecido en la Grand Line. Solté una mueca con evidencia de asco y volví a la portada: Proyecto Patriota. Sólo el nombre ya me dio náuseas.
- ¿Soldados sin problemas morales? Como si los marines tuvieran alguno... qué vergüenza y qué asco de gente. Proyecto Patriota... proyecto para asesinar sin escrúpulos, deberían llamarle.
Leyenda
