21-01-2024, 06:52 PM
Leyenda
Estaba por girarme y dejar la barra de inmediato, cuando oí al tipo fornido reírse por cómo le llamé al camarero. No le encontraba la gracia, sinceramente. No pretendía hacerme la graciosa, pensaba genuinamente que el mesero tenía cara de sapo hambriento.
Jirafona. Se habían metido conmigo de muchas maneras por mi altura, pero a esa - aunque molesta igual que todas - debía reconocerle al menos la originalidad. Seguía mirando al frente evitando el contacto visual. ¿Por qué me hablaba? ¿Tan aburrido estaba que tenía que hablarme a mí? Me debatía sobre cómo propinarle una insolencia para invitarle a que se fuera a tomar por culo cuando vi como el camarero le mandó a la mierda. Perfecto. Ya estaba celebrando poder marcharme sin intervenir cuando volvió a hablarme. ¿En serio? De reojo vi como se giró hacia mí y me ofreció su mano. No contento con hablarme, ahora quería tocarme. Tenía que estar de broma. Me giré hacia él para finalmente entrar en contacto visual y exigirle que me dejara en paz cuando vi cómo su cara esbozaba una tímida sonrisa, rodeada de una barba de tres días. Tenía los ojos oscuros y el pelo grisáceo, me estaba siendo difícil descifrar su edad, parecía joven y a la vez no. Pese al poderoso cacho de carne que se estaba comiendo, olía a mar. Me quedé unos segundos mirando su cara, parecía... salvaje. Salvaje como parte de los elementos, salvaje como espíritu sin domar. Esa energía me pareció... interesante. ¿Qué dijo? Ni siquiera era muy consciente de lo que había dicho. Reconstruí su frase en mi interior. ¿Pescador había dicho? Descendí mi mirada por su cuerpo y vi una katana colgando de su cinturón. Por mucho que algo de él me pareciera interesante - que sólo fue UN POCO - no iba a tomarme el pelo. ¿Por quién me tomaba? Volví al contacto visual.
- Pescador. - repetí con sorna - Pescador con esas pintas de maleante y una katana en el cinturón. ¡Hakikiki! Lo más parecido a ser pescador que tienes es esa cara de rape que llevas.
El camarero dejó un vaso con zumo de calabaza en la barra. Menos mal, pensé. Ya tenía excusa para huir de este tipo molesto y su estúpida sonrisa. Me giré hacia la barra y tomé el vaso de un trago. Ahora ya podía irme: a una mesa, a fuera o dónde cojones fuera mientras estuviera lejos de ese idiota que me estaba poniendo muy nerviosa.
Estaba por girarme hacia la salida cuando noté que Fenrir se deslizaba por mi brazo, volteé la cabeza en dirección a ella y vi como se acercaba al tipo ese. Se plantó frente su cara y siseó. ¿Qué? No era una posición agresiva, más bien al contrario, parecía interesada en él pero no sabía qué conocimiento tenía el idiota ese sobre serpientes, quizás lo malinterpretaba. Iba a separarla pero siguió moviéndose y le rodeó el cuello. ¡¿QUÉ COJONES?! No podía creerlo, sólo había visto a Fenrir hacer eso con Tudeau, a parte de mí, claro estaba.
- ¡Oye! No, osea... ¡Fenrir, para! ¿Qué estás...? - estaba poniéndome muy nerviosa y no sabía qué hacer, así que tiré por mi zona de confort: - ¡Idiota! ¡Devuéveme a Fenrir!
Karmas
