El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#35

Tras mi gloriosa - y para algunas, sabrosa - presentación todos quedaron estupefactos. Algo que era normal en un tío tan guay y tan genial como yo... ¡me pasaba a diarios! Era el crack más absoluto de toda la marina, y todos lo sabían bien, ni tan siquiera un sitio tan lúgubre y con poco flow como Impel Down podía apagar mi brillo... no, de ¡ninguna manera!. Nicholas era una estirada, o un estirado, o lo que fuera, que dudaba que pudiera tener una escoba metida por el culo dado su diminuto tamaño, pero no descartaba que tuviera alojado en el pozo de los susurros un palillo ¡eso si que le entraría!. Sonreí sólo de pensar en aquella genialidad. Seguro que se metía palillos por el culo... en esta clase de sitios la gente desarrollaba gustos de lo más extraños ¡y no me oponía a ellos!. Hasta podría participar si fuera lo suficientemente interesante.


Pero no tuve tiempo de recrear mi imaginación, pues el primero de los presentes tomó la palabra, el hombre de buen físico - aunque no tanto como el mío - que se presentaba sin ningún tipo de elegancia ni estilo, ni flow ni descaro, como el simple "Joe" — Qué aburrido... — dije a mi tono habitual sin prestarle atención mientras hablaba, absorto en aquellas enormes cúpulas del placer, pero al instante caí en lo que acababa de decir aquel tipo, tratando de reaccionar cuando la pelirroja frente a mi en un extraño movimiento - con erótico resultado - se desató el recogido de su pelo mostrando una larga y agarrable cabellera carmesí y se estrujó aquellas mamellongas rebotonas sabrosas con sus brazos, ¡justo frente a mi narices, colega! — ¡¡ BE CAREFULL CHULITA !! — grité echándome hacia atrás alzando la cara hacia el techo, mientras una pequeña gota de sangre asomaba por mi nariz indiscretamente — ¡I like esas big bazongas pero estoy de servicio! — añadí tratando de reprimir mis instintos más primarios. Un tío como yo estaba hecho para amar sin control. Y para matar sin control, pero cada cosa tenía su momento.

Entonces me percaté de que la tía enorme del cuerno se había puesto a bailar y mi mirada se clavó en ella — ¡Yeeeeeah! ¡Tú si que lo pillas madafaka! — grité y ¡pop!, nada delante de Joe e Ikirami, y un brazo agarraba por los hombros a Karlglass — ¡Dicen que eres un pato en llamas, con un estilo friki. Yo soy el parte-camas, y puedo ser tu aniki! — rimé con descaro haciendo un gesto con el índice y el meñique extendidos en un puño cerrado que apuntaba directamente hacia el techo y todos los focos se dirigieron hacia nosotros — ¡Brr tcha pu tchá, brrr pu tchá pum pum tchá! — añadí mi magnífico beatbox para terminar de dar un toque maestro, y entonces mi mente terminó de conectar los conceptos. La frase del tipo que estaba al cargo de aquella panda. ¡Pop! y dejé de estar junto a Karlglass para volver a estar delante de aquel machote que podría ser mi gymbro si él lo quisiera - y pudiera seguirme el ritmo - en cuanto estuviéramos en un nuevo cuartel.

Ahí alcé la mano abierta por completo y la cerré entera haciendo que se detuviera la música y los focos por completo — ¡One, Two, Three, Four, Five, Sex! ¡Echad el freno tíos! — ordené, refiriéndome a mi cuadrilla de espectáculo — ¡Es hora de que os larguéis para el barco para ir preparando mi entrada! ¡Esta vez quiero que haya fuego y truenos! — y los seis salieron corriendo para dirigirse hacia el puente — ¡Sheil! ¡Uki! — grité mirando a mis dos pupilos, que nerviosos se pusieron de pie adoptando la pose más molonga que se les ocurrió — ¡Buscad al resto del Zodíacool! ¡Están en el primer nivel de la prisión! ¡Os quiero a todos en el barco en un pop, pop, non-stop! — dije acompañando mis últimas palabras de un movimiento de cuello lateral bastante rítmico, y entonces ambos salieron corriendo hacia el interior de la puerta por la que yo había venido, mientras Nicholas me miraba con los brazos cruzados y cara de haberse desayunado un poquito de café con mierda. Lo ignoré. Era momento de centrarme en lo que había venido a hacer, aunque no les fuera a gustar.

— ¿Así que Comandante a cargo? — pregunté cruzándome de brazos e inclinándome un poco hacia la cara de Joe — ¡Ya no, madafaka! — añadí y volví a mi posición anterior, comenzando a reír — ¡¡Beeeeereherehereherehe!! — prácticamente balando, sin poder controlar aquella carcajada. Pobrecito, seguro que aun no se olía nada de su nuevo destino... La pasividad del pelirrojo, del calvo, y de el del pelo púrpura me indignaron profundamente pero la fogosidad de doña mogambos y la señorita body shaking mantuvieron aquellos estándares bajo control — ¡Venid conmigo madafakas! — añadí girándome y entrando por la puerta por la que había venido, yendo a parar a un recibidor más estrecho pero igual de alto que tenía otra puerta igual de grande al fondo y dos puertas a cada lado. Entré por la primera a mi izquierda, entrando en el despacho del Vicealcaide — ¡Te ocupo el sillón, Nicky-ton! — dije haciendo a todos entrar en la sala, de dimensiones gigantescas para alguien como Nicholas, que pareciera que había heredado el despacho de alguien más grande físicamente. Una sala de diez por diez en lo ancho y en lo largo y que llegaba a los quince metros de alto, con una gran estantería al fondo llena de informes, una mesa y una silla de tamaño y color ordinario en el centro, y otra silla mucho más pequeña sobre la propia mesa, sin duda la que el Vicealcaide usaba para sentarse, y junto a la que me senté - sobre la mesa - apartando como con asco los papeles y los informes meticulosamente ordenados y mezclándolos sin cuidado, para hacerme un hueco, tras dejar mi petate de katanas a mi lado.

— Pero señor Tucrow... — dijo Vangeance impotente mientras todos entraban en la instancia por aquella puerta, sin poder evitar que se le cerrase en las narices aislándole del resto de la conversación.





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RE: El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto] - por Tucrow - 26-01-2024, 01:04 AM

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