Una vez entrasteis todos en la estancia y Karlglass hizo su numerito, un estruendoso y pesado silencio se sintió sobre la sala.
Me quedé pillado que alucinas con aquello, con la boca totalmente abierta y algo desencajada, una ceja levantada y el párpado del ojo contrario temblando. ¿Cómo podía alguien con tan poco talento esforzarse tanto? ¿acaso no le habían dicho nunca que el hip-hop no era lo suyo? ¿aun así luchaba por conseguir su sueño?. Sus interacciones y conversaciones, discursos, presentaciones aburridas y formales caían por completo en saco roto. No me ibia a acordar de muermos y mas muermos de los que ya conocía a diario... estaba harto de toda esa burocracia y tipos estirados sin nada de emoción por la vida: Odiaba a los aburridos, a los remilgados y a los marineritos de bien que seguían la férrea doctrina del imbécil de Barrakus. Suspiré pesadamente.
— Tío, tíos, tíos.... — dije con mi elevado tono — Relajad la raja por favor, madafakas. Llamadme Aniki. Soy vuestro Big Bro — añadí haciendo un gesto con la mano como de desgana — Estoy rodeado todo el día de papeleo y cosas aburridas, no quiero gente aburrida — dije señalando a Karlglass y mirándola — ¡Y tú! — y me puse en pie de un salto — ¡Admiro tu actitud pero se te da de culo! ¡Explota otra virtud, aquí tienes talento nulo! — dije caminando hacia la silla tras la mesa, y me senté cruzando las manos sobre mi nuca, alzando los codos hacia el techo y colocando los dos pies sobre la mesa, en los cuales podían apreciar restos de sangre fresca que goteaba lenta y pausadamente. Volví a suspirar.
— Escuchadme banda — dije sin mirarles, con la vista puesta en el techo — Ya sé quienes sois todos, no quiero discursos bobos. Yo mismo os convoqué y de Vangeance os libré — empecé a mover el pie ritmicamente — ¡Aw yeeeeeahsss! ¡TERRIBLE POWER! — añadí bajando los pies al suelo nuevamente y echándome hacia delante y usando algunos informes de la mesa para limpiar la sangre que había goteado, tirando el papel hacia mi espalda después de hacerle una bola. Cuando la mesa estuvo limpia miré de nuevo hacia los Marines, uno por uno, sonriendo ampliamente — Estáis aquí por la movida de los Dalton y la previa liada de los Cabos Gemelos, you know. Se que habéis perdido peña... y eso no me chana nada de nada, aunque así es la madafaka life de los Marine... — les dije con sinceridad y volví a mirar las enormes tetas de Ikirami — ¡OH MY GOD! — grité echando la cabeza hacia atrás de nuevo con una gota de sangre asomando por la nariz — Necesito terminar con esto rápido — dije sin bajar la mirada — ¡Y después terminamos tu y yo en el ático! — añadí bajando la mirada y señalando a Ikirami.
¡Pop!. Ya no estaba allí. Tres segundos con un silencio pesado. ¡Pop!. De nuevo sentado en la silla, con la cara empapada y una toalla al cuello mientras me secaba — Perdón peña, me cuesta centrarme si hay pretty ladies con las heavy babies al aire — les dije con la cara metida en la toalla secándome enérgicamente durante unos breves segundos — Lo siento de veras, palabra del flow — y tiré la toalla de nuevo a mi espalda también, tratando de mirar sólo a Joe mientras sacaba un papel del interior de las vendas de mi abdomen y lo desplegaba sin apartar la mirada de El Colmillo. Y entonces me puse de pie inclinando mi torso ligeramente para agachar la cabeza hasta su altura — Se acabó lo de ser el Comandante de la División 34 — le dije al tono habitual, estando muy muy cerca de su cara y me erguí de nuevo mirando el papel que acababa de desdoblar.
— Desde hoy mismo por la presente de mis grandes true powers como Almirante declaro la promoción de la División treinta y cuatro a ser la División veintiuno, y os vais destinados to the sky en Skypiea para mantener check it out en el paso al festi de los juegos que convoca el pana Zaru — entonces sin dejar de leer el papel señalé al techo de la habitación con energía — Ikirami Kuroichi y Daisen Rengoku, quedáis ascendidos al rango de Teniente — moví la cadera fuertemente hacia el lateral derecho, chascando los dedos de la mano que tenía alzada — Karlglass... Firebirth y Sephiroth Kurowashi, quedáis ascendidos al rango de Comandante — dije inventándome el apellido de Karlglass en ese mismo momento y entonces doblé el papel guardándolo en mi faja de vendas de nuevo y sonreí abiertamente mirando a Joe.
— 'El Héroe de los Cabos Gemelos'... si no fueras tan serio podrías formar parte de mi Zoodiacool ocupando el puesto de la serpiente, ya you know. No obstante tengo entendido que tienes problemas de identificación desde siempre por carecer de apellido formal ¡pero un héroe es una estrella! — entonces alcé la mano al cielo con el puño cerrado a excepción del índice, el meñique y el pulgar que estaban extendidos haciendo la cornuda señal que me caracterizaba — Joe the Star, desde ahora y por orden absoluta del Almirante más cool de la historia, serás conocido y te identificarás como Joe... ¡Joe Joestar! — y puse frente a él mi diestra para que me la estrechase — Joe Joestar, quedas ascendido al rango de Comodoro — guiñé un ojo tras mis increíbles gafas anaranjadas — ¡Confío en tu rollo brother! — finalicé, esperando la reacción del nuevo talento estrella de la Marina, quizá era mucha información de golpe, pero tenían que soltarse la melena y darle rienda suelta al flow y a la naturalidad. Bastantes palos metidos por el culo teníamos con un tipo como Vangeance detrás de la puerta.
Me quedé pillado que alucinas con aquello, con la boca totalmente abierta y algo desencajada, una ceja levantada y el párpado del ojo contrario temblando. ¿Cómo podía alguien con tan poco talento esforzarse tanto? ¿acaso no le habían dicho nunca que el hip-hop no era lo suyo? ¿aun así luchaba por conseguir su sueño?. Sus interacciones y conversaciones, discursos, presentaciones aburridas y formales caían por completo en saco roto. No me ibia a acordar de muermos y mas muermos de los que ya conocía a diario... estaba harto de toda esa burocracia y tipos estirados sin nada de emoción por la vida: Odiaba a los aburridos, a los remilgados y a los marineritos de bien que seguían la férrea doctrina del imbécil de Barrakus. Suspiré pesadamente.
— Tío, tíos, tíos.... — dije con mi elevado tono — Relajad la raja por favor, madafakas. Llamadme Aniki. Soy vuestro Big Bro — añadí haciendo un gesto con la mano como de desgana — Estoy rodeado todo el día de papeleo y cosas aburridas, no quiero gente aburrida — dije señalando a Karlglass y mirándola — ¡Y tú! — y me puse en pie de un salto — ¡Admiro tu actitud pero se te da de culo! ¡Explota otra virtud, aquí tienes talento nulo! — dije caminando hacia la silla tras la mesa, y me senté cruzando las manos sobre mi nuca, alzando los codos hacia el techo y colocando los dos pies sobre la mesa, en los cuales podían apreciar restos de sangre fresca que goteaba lenta y pausadamente. Volví a suspirar.
— Escuchadme banda — dije sin mirarles, con la vista puesta en el techo — Ya sé quienes sois todos, no quiero discursos bobos. Yo mismo os convoqué y de Vangeance os libré — empecé a mover el pie ritmicamente — ¡Aw yeeeeeahsss! ¡TERRIBLE POWER! — añadí bajando los pies al suelo nuevamente y echándome hacia delante y usando algunos informes de la mesa para limpiar la sangre que había goteado, tirando el papel hacia mi espalda después de hacerle una bola. Cuando la mesa estuvo limpia miré de nuevo hacia los Marines, uno por uno, sonriendo ampliamente — Estáis aquí por la movida de los Dalton y la previa liada de los Cabos Gemelos, you know. Se que habéis perdido peña... y eso no me chana nada de nada, aunque así es la madafaka life de los Marine... — les dije con sinceridad y volví a mirar las enormes tetas de Ikirami — ¡OH MY GOD! — grité echando la cabeza hacia atrás de nuevo con una gota de sangre asomando por la nariz — Necesito terminar con esto rápido — dije sin bajar la mirada — ¡Y después terminamos tu y yo en el ático! — añadí bajando la mirada y señalando a Ikirami.
¡Pop!. Ya no estaba allí. Tres segundos con un silencio pesado. ¡Pop!. De nuevo sentado en la silla, con la cara empapada y una toalla al cuello mientras me secaba — Perdón peña, me cuesta centrarme si hay pretty ladies con las heavy babies al aire — les dije con la cara metida en la toalla secándome enérgicamente durante unos breves segundos — Lo siento de veras, palabra del flow — y tiré la toalla de nuevo a mi espalda también, tratando de mirar sólo a Joe mientras sacaba un papel del interior de las vendas de mi abdomen y lo desplegaba sin apartar la mirada de El Colmillo. Y entonces me puse de pie inclinando mi torso ligeramente para agachar la cabeza hasta su altura — Se acabó lo de ser el Comandante de la División 34 — le dije al tono habitual, estando muy muy cerca de su cara y me erguí de nuevo mirando el papel que acababa de desdoblar.
— Desde hoy mismo por la presente de mis grandes true powers como Almirante declaro la promoción de la División treinta y cuatro a ser la División veintiuno, y os vais destinados to the sky en Skypiea para mantener check it out en el paso al festi de los juegos que convoca el pana Zaru — entonces sin dejar de leer el papel señalé al techo de la habitación con energía — Ikirami Kuroichi y Daisen Rengoku, quedáis ascendidos al rango de Teniente — moví la cadera fuertemente hacia el lateral derecho, chascando los dedos de la mano que tenía alzada — Karlglass... Firebirth y Sephiroth Kurowashi, quedáis ascendidos al rango de Comandante — dije inventándome el apellido de Karlglass en ese mismo momento y entonces doblé el papel guardándolo en mi faja de vendas de nuevo y sonreí abiertamente mirando a Joe.
— 'El Héroe de los Cabos Gemelos'... si no fueras tan serio podrías formar parte de mi Zoodiacool ocupando el puesto de la serpiente, ya you know. No obstante tengo entendido que tienes problemas de identificación desde siempre por carecer de apellido formal ¡pero un héroe es una estrella! — entonces alcé la mano al cielo con el puño cerrado a excepción del índice, el meñique y el pulgar que estaban extendidos haciendo la cornuda señal que me caracterizaba — Joe the Star, desde ahora y por orden absoluta del Almirante más cool de la historia, serás conocido y te identificarás como Joe... ¡Joe Joestar! — y puse frente a él mi diestra para que me la estrechase — Joe Joestar, quedas ascendido al rango de Comodoro — guiñé un ojo tras mis increíbles gafas anaranjadas — ¡Confío en tu rollo brother! — finalicé, esperando la reacción del nuevo talento estrella de la Marina, quizá era mucha información de golpe, pero tenían que soltarse la melena y darle rienda suelta al flow y a la naturalidad. Bastantes palos metidos por el culo teníamos con un tipo como Vangeance detrás de la puerta.
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