20-08-2023, 02:27 AM
- Pero... ¿Qué cojones dice de un parque? - pensé totalmente anonadado.
Por alguna razón, lo que en mi mente sonaba como una frase amenazadora, se quedó en algo ridículo. Aquel hombre se zafó de mí, sugiriendo que él no era esa clase de hombre. ¿Qué clase de qué? Es fácil. O saqueas y eres un pirata, o no lo eres. Y si lo eres, eres mi cena.
El silencio se hizo en el bar tras su última frase y, parecía que todo el mundo esperaba que el ambiente se fuera de las manos en cualquier momento. Volví la cara hacia la barra. El camarero, con el que durante unos minutos conversé, me miraba absolutamente horrorizado y gesticulaba con las manos mientras negaba moviendo la cabeza de lado a lado. Hasta yo podía entenderlo. Aléjate de él. Peligro.
¿Peligro de qué? ¿De un pirata de tres al cuarto que no me llega al ombligo? Estaba al borde de estallar.
La jarra, ya prácticamente vacía que portaba en mi mano, estaba justo al punto de quebrarse de la fuerza que ejercía mi mano. Fue oír un crujido del vidrio en ella, e inmediatamente la lancé a través de la puerta que quedó entreabierta. Salí como una furia para alcanzar a ese hombre.
Me acerqué rápidamente a él y lo volteé de un hombro, agarrando la solapa de su abrigo verde y zarandeándolo, prácticamente a punto de rasgar sus vestiduras.
- Pirata, sí. ¡Como este! - exclamé mientras ponía frente a su cara oculta tras la máscara el cartel de "se busca" que arranqué del tablón, el cual, aún ni había mirado - ¡Y si eres como ellos, voy a hacer de ti mi sueldo semanal! - sentencié apretando el cartel y elevando mi puño, amenazando con hender mis nudillos en su cuerpo para luego, arrastrar sus restos al cuartel de la marina más próximo y cobrar su precio.
