20-08-2023, 06:06 AM
(Última modificación: 20-08-2023, 06:21 AM por Kovashi Shimatsu.)
Durin había sido ... ¿Derrotado? Bueno, cuanto menos amedrentado, eso seguro. Apoyado en su camarada, el capitán pirata tomaría dirección hacia la costa de nuevo, sus decisiones le habían costado caras, no contaba con invitados sorpresa.
— ¡Lo habéis logrado! — Deysi, la mujer que al inicio había armado el tan merecido escándalo por sus hijos, es la que se tiraba a los pies de Derya, sujetándola por el muslo, dando un gracias repleto de honestidad. — Por un momento ... — Se le derrumbaron los brazos, estaba cayendo presa de un pánico repentino, lo que vendría a ser un desmayo, aunque aparecieron tres pequeños humanitos que la recogieron antes de caer.
— Mamá ha pasado por mucho, gracias — Hablaba como un señor mayor, pero el niño, que era el hermano mayor, no pasaba de los diez años. — ¿Sois marines? — Preguntó el niño entre vítores de victoria de los demás civiles. — Nunca nos hacen caso, no sé por qué ahora habéis decidido ayudarnos, bueno, da igual ... Gracias — Sentenció con serenidad llevándose a su madre hacia un árbol cercano para que se relajara.
— Tiene gracia la cosa — Dice Kovashi, entornando una sonrisa pícara al mirar hacia su compañera Derya. ¡Bom! Ese sonido venía del mismo lugar que antes, el mismo sonido que Durin pensó que él creía que ocasionó al golpear la tierra, pero que lejos estaba de haber sido obra suya. Nuestro querido protagonista olfateó cuál animal buscando su hueso. Y ya lo creo que lo encontró. - Khruner ... - Las piernas del espadachín se movieron solas. Blandió su arma para despejar de sangre la hoja.
— ¿Ehh? ¡No te vayas, héroe! — Alzaron manos, pero fue imposible, no serían vistas por el peli blanco que se internó en la oscura inmensidad del bosque.
Ya se filtraban rayos de luz entre las hojas, el amanecer estaba llegando, dejando atrás un tiempo en el que no se veía a un palmo de distancia. Desde luego la noche en el bosque era un auténtico terror, lo que decían los vecinos estaba completamente justificado.
Kovashi apareció agazapado tras un arbusto. Desde allí contemplaría uno de los últimos coletazos de la batalla o eso esperaba, llevaban desde casi las doce luchando, sí, con Durin también fue igual y acabó hacía media hora, pero el animal al que los osos panda y pardo se enfrentaban resultó ser un enemigo más duro que el propio pirata. Eso o estaban haciendo el ridiculo contra este y por eso tardaban tanto. De ridículo poco, la lucha era encarnizada. La tierra se movía cuál plastilina para surgir en forma de muro, después el panda desaparece y reaparece justo bajo el gorila. ¿Habilidades de akuma? Tendría que preguntarle posteriormente a Caló sobre ello. Kovashi no lo dudó y apareció sin decir nada en escena, driblando obstáculos como árboles, ramas, enredaderas, de todo. Su cuerpo llegaría casi a ras de suelo, algo que solía hacer cuando tomaba velocidad de ataque, llevar su pecho prácticamente al terreno tras curvar el torso al extremo. Este aparecería tras el simio con su katana alzada. — ¡Shinipuru Katto! — Vociferó tras ejecutar su ofensiva. Esta constaba de un corte en forma de media luna horizontal, buscando atravesar los ojos de la bestia y quién sabe si abrirle el cráneo por la mitad.
— ¡Lo habéis logrado! — Deysi, la mujer que al inicio había armado el tan merecido escándalo por sus hijos, es la que se tiraba a los pies de Derya, sujetándola por el muslo, dando un gracias repleto de honestidad. — Por un momento ... — Se le derrumbaron los brazos, estaba cayendo presa de un pánico repentino, lo que vendría a ser un desmayo, aunque aparecieron tres pequeños humanitos que la recogieron antes de caer.
— Mamá ha pasado por mucho, gracias — Hablaba como un señor mayor, pero el niño, que era el hermano mayor, no pasaba de los diez años. — ¿Sois marines? — Preguntó el niño entre vítores de victoria de los demás civiles. — Nunca nos hacen caso, no sé por qué ahora habéis decidido ayudarnos, bueno, da igual ... Gracias — Sentenció con serenidad llevándose a su madre hacia un árbol cercano para que se relajara.
— Tiene gracia la cosa — Dice Kovashi, entornando una sonrisa pícara al mirar hacia su compañera Derya. ¡Bom! Ese sonido venía del mismo lugar que antes, el mismo sonido que Durin pensó que él creía que ocasionó al golpear la tierra, pero que lejos estaba de haber sido obra suya. Nuestro querido protagonista olfateó cuál animal buscando su hueso. Y ya lo creo que lo encontró. - Khruner ... - Las piernas del espadachín se movieron solas. Blandió su arma para despejar de sangre la hoja.
— ¿Ehh? ¡No te vayas, héroe! — Alzaron manos, pero fue imposible, no serían vistas por el peli blanco que se internó en la oscura inmensidad del bosque.
Ya se filtraban rayos de luz entre las hojas, el amanecer estaba llegando, dejando atrás un tiempo en el que no se veía a un palmo de distancia. Desde luego la noche en el bosque era un auténtico terror, lo que decían los vecinos estaba completamente justificado.
7:44 De la mañana / Día 3 / Año 11 / Primavera ⚟
Kovashi apareció agazapado tras un arbusto. Desde allí contemplaría uno de los últimos coletazos de la batalla o eso esperaba, llevaban desde casi las doce luchando, sí, con Durin también fue igual y acabó hacía media hora, pero el animal al que los osos panda y pardo se enfrentaban resultó ser un enemigo más duro que el propio pirata. Eso o estaban haciendo el ridiculo contra este y por eso tardaban tanto. De ridículo poco, la lucha era encarnizada. La tierra se movía cuál plastilina para surgir en forma de muro, después el panda desaparece y reaparece justo bajo el gorila. ¿Habilidades de akuma? Tendría que preguntarle posteriormente a Caló sobre ello. Kovashi no lo dudó y apareció sin decir nada en escena, driblando obstáculos como árboles, ramas, enredaderas, de todo. Su cuerpo llegaría casi a ras de suelo, algo que solía hacer cuando tomaba velocidad de ataque, llevar su pecho prácticamente al terreno tras curvar el torso al extremo. Este aparecería tras el simio con su katana alzada. — ¡Shinipuru Katto! — Vociferó tras ejecutar su ofensiva. Esta constaba de un corte en forma de media luna horizontal, buscando atravesar los ojos de la bestia y quién sabe si abrirle el cráneo por la mitad.
Cita:Karma positivo: Sentidos aumentados (olfato)
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