28-01-2024, 05:56 PM
Con mis cartas sobre la mesa, puedo sentir un alivio interior. En ese momento siento una paz personal que solo puede sentirse cuando uno es fiel a sus principios y valores. Daba igual si frente a mi se encontraba el pirata más temible o el almirante más respetado. Yo sentí el deber de defender el honor y nombre de Joe, y así lo hice. Otra cosa es que mis palabras tuvieran valor. Apenas puedo ver una reacción real de mis compañeros ante mis palabras, y mucho menos del anfitrión de la sala. Este parece estar más hastiado y cansado de discursos y shows ajenos que por la labor de hacer caso a las palabras de un puñado de soldados de baja categoría que se quejan de un comportamiento inapropiado. Inclusive, hace firme hincapié en el desastroso estilo de rapear de la teniente, que es una evidencia para todos. Continuando con su cháchara, nos deja claro que él nos convocó aquí y valora la actuación y desempeño que tuvimos con los Dalton y Los Cabos Gemelos. -¿Cómo?- Mientras Aoyagi vuelve a perderse entre los pechos de Ikirami, comienzo a reflexionar sobre la meritocracia planteada por el almirante. -He oído palabras sueltas sobre los Dalton, pero yo no he participado en nada de esto... Y con los Cabos Gemelos... Es la razón por la que partí, ni siquiera formaba parte de la división. Estos méritos no son míos...- los pensamientos me invaden hasta que, con un suave popeo, Tucrow reaparece delante nuestro, recuperado. Y en ese momento suelta la bomba, la razón por la que nos habían movilizado por toda la Gran Line: A partir de ahora seríamos reconocidos como La División 21 y tendríamos un nuevo destino y nueva misión. Esta vez más allá de las nubes y el cielo, en la ciudad de Skypiea. Y para terminar, coronando con una guinda en el pastel, Aoyagi nos ascendía a todos respecto a los rangos de la Marina. Bueno... A todos menos a mí. -Vaya... Cuanta información de golpe...- Sorpresivamente para todos, se hace gran énfasis en Joe, que lo ascienden a Comodoro, y las palabras del almirante cambian a un tono más agradable, apodando a nuestro líder y valorando sus actuaciones y su futuro. Todo el ambiente cambia en la sala, de tristeza, tensión e incertidumbre a jolgorio, celebración y orgullo. Cada miembro de la nueva división 21 se rejunta para celebrar el éxito colectivo, apoyándonos y dedicándonos buenas palabras. Incluso con un abrazo colectivo, por el que soy invitado por Daisen
