29-01-2024, 09:34 PM
Leyenda
Iba a contestarle enfadada cuando me llamó Drama Queen. Ni siquiera entendí cuál era el significado de esa expresión pero sonaba a insulto. Me fue imposible ya que me agarró del brazo mientras aseguraba que ya sabía de mi relación con la Armada. ¿Tanto se notaba? Me sentí confusa y mis pensamientos empezaron a danzar enredándose en forma de paranoia. Sentí miedo de pensar que podía ser identificada como revolucionaria en cualquier lugar por cualquiera. Seguramente no iba a ser por cualquiera, puesto que Kisuke ya tenía intenciones de unirse, así que supuse que sería más fácil para él que para los demás. Aún así, tenía que tener cuidado...
Ir al paraíso... uau. Me sorprendí de que ya tuviera en mente zarpar hacia la Grand Line cuando probablemente ni había salido de su isla más que unos kilómetros en alta mar para sus pescas. Me emocionó esa ambición, aunque tampoco era tan sorprendente para alguien que soñaba con ser el espadachín más fuerte del mundo, si lo pensaba bien. ¿Realmente podía confiar en él? Pensé en Tudeau y en que me gustaría saber su opinión sobre Kisuke, quizás él podría ayudarme a decidir.
- Kisuke. Está muy bien todo lo que dices pero la Armada no es cualquier cosa. Sólo por pertenecer a ella puedes ser arrestado o peor: asesinado. Es una organización que va en contra de lo más sagrado de nuestro mundo: el Gobierno Mundial. Aún con tus sospechas, no deberías ir hablando de tus intenciones por ahí, podrían ser situaciones trampa. Dicho esto y como no lo es: veo que estás al corriente de los movimientos de la Armada en el Paraíso. Ir allí sería ciertamente fascinante y el inicio de la materialización de mi sueño, pero no es algo sencillo de conseguir. Necesitamos muchas cosas que no tenemos para que eso sea siquiera imaginable. Un barco decente - recordé mi triste barquito con probable destino náufrago, más pronto que tarde - y una tripulación fuerte y confiable, y eso último es bastante difícil. Tanto por la parte fuerte como la de confiable.
Me lo quedé mirando unos segundos. Ni siquiera sabía cuán fuerte y confiable era Kisuke, aunque quería creer que sí podía confiar en él. Tenía que apostar si quería avanzar. No quería quedarme en ideas teóricas como Tudeau, yo aspiraba a llevar esa utopía a la realidad.
- Haremos una cosa. Voy a ir a Ohara en unas semanas, vamos a encontrar allí. ¿Tienes den den mushi? - dije mientras le mostraba el mío.
