01-02-2024, 03:58 AM
Aquella peña no era tan superflua al final,
pero sí que tenían un flow superfluído sin igual.
Por mas que un tío como yo, con elegancia y estilo,
les revelase rolas guapas que no se encuentran ni en vinilo,
su alegría desmedida y su potente entusiasmo,
los dejaba a todos ellos casi al borde del orgasmo.
Pero entre ruidos y sonidos
colapsé ligeramente imaginando unos gemidos.
¡Porque hablando de darle al ganso!
Miré aquellas dos huges boobes rebotar sin descanso,
mientras la smooth chiquita celebraba el ascenso,
pensaba nervioso en si escupía o tragaba lo que tengo denso.
¡Debo centrarme! Que me quedo loco,
analizar la situación que se exponía bajo estos focos.
El pana fresco sin bigote; el Comodoro Joestar, el azote,
se reunía con sus carnales, todos ellos especiales.
— ¡Peña peña! ¡quedaos suaves! ¡Vuestro aniki os da las claves! —
Dije con mi ritmo diabólico que pegaba tan duro como padre alcohólico
— Usad el barco de Jenkins, la skinny lady, y decidle que os envía el menda con besitos pa sus babys —
Añadí casqueando los dedos a cada lado de mi cuerpo con la misma mano, tratando de despedirme de mis nuevos hermanos
— ¡Id con ojito en Skypiea pero montad un buen pollo! Seguro que sale guapo después de tirarme el rollo —
Entonces miré a mi trofeo, levantándome del sitio... le daría un buen morreo que la cargaría más que el litio
— ¡Pretty Lady te lo digo! ¡Remember este sonido! —
Y me levanté las gafas para dar otro vistazo, a su buen par de garrafas que rogaban mi lechazo
— Cuando vuelvas de las nubes y no haya tanto meollo, ¡buscame en todos los clubes, y cuando quieras te fo —
La puerta se abrió de golpe con brusquedad cortando aquella frase, y al mismo instante que lo hizo, en la habitación sonó un ¡Pop! que hizo que Tucrow volviera a desaparecer. Nicholas había abierto la puerta y estaba cuadrado con saludo militar dándoos la espalda a alguien que pasaba de largo, pero hasta el más ágil y rápido de vosotros, por más veloz que fuera en darse la vuelta, sólo vería lo que pareciera una pata de araña de tamaño desproporcionado y colosal abandonar el campo de visión que os permitía la puerta en dirección hacia dentro de la prisión. Nicholas parecía más tenso y nervioso que de costumbre, y sin duda la presencia de aquella persona o cosa tendría que ver tanto con su cambio de actitud desganada al aparente... ¿terror? que sentía. Estaba claro que los indicios apuntaban a que algo o alguien le había obligado a abrir la puerta por algún motivo y después se había marchado de allí dejando al tontatta algo compungido.
Un traqueteo rítmico similar al de varias lanzas chocando contra el suelo se escuchaba cada vez más distante hasta que el sonido de una puerta cerrándose terminó con todo aquello, haciendo que el Vicealcaide se relajase, abandonase su saludo militar y se diese la vuelta.
— ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó abierta y amablemente Nicholas — El Alcaide... acaba de adentrarse en la prisión tras decirme que no va a poder recibirles, pues tiene que estar presente en una intervención en uno de los niveles inferiores, pero me ha pedido que exprese su enhorabuena ante las buenas nuevas de nuestro estimado Almirante. También les invita a quedarse en las instalaciones el tiempo que precisen y a prepararse para su nueva aventura como necesiten — dijo, algo nervioso mirando en dirección a donde había ido desapareciendo el sonido de aquellos - parecidos a - pasos pesados y casi metálicos que parecían tener relación con aquella pata gigante de araña que habíais visto — Además, si me permiten. Nos consta que todos ustedes han promocionado a excepción del Contramaestre Ryusuke. Si considera que su nueva misión excede sus capacidades, y le parece una propuesta interesante, Impel Down le proporcionará una prueba para ingresar a formar parte de su personal de guardia. Es una promoción diferente a la Marina o al Cipher Pol pero es igualmente interesante, si desea meditarlo — concluyó Nicholas y dio un paso lateral "apartándose" de la puerta para indicaros que podíais hacer lo que quisieseis ya fuera de la habitación. Cualquiera que fuese vuestra decisión, sería definitiva y acompañada por el Vicealcaide en todo momento, impidiéndoos ver mas allá del primer nivel de la prisión.
Vuestro destino estaba sobre las palmas de vuestras manos, y de vosotros dependía qué decidíais hacer con él.
La nueva misión que os esperaba podía ser una dura prueba para todos - para algunos más que para otros - pero para darle forma al acero hay que golpearlo. Fuera cual fuese vuestro destino, quizá este golpe de suerte compensaba los malos anteriores... o quizá era un preludio de calma antes de la tempestad. Sólo el viento diría cómo avanzaría vuestro camino.
pero sí que tenían un flow superfluído sin igual.
Por mas que un tío como yo, con elegancia y estilo,
les revelase rolas guapas que no se encuentran ni en vinilo,
su alegría desmedida y su potente entusiasmo,
los dejaba a todos ellos casi al borde del orgasmo.
Pero entre ruidos y sonidos
colapsé ligeramente imaginando unos gemidos.
¡Porque hablando de darle al ganso!
Miré aquellas dos huges boobes rebotar sin descanso,
mientras la smooth chiquita celebraba el ascenso,
pensaba nervioso en si escupía o tragaba lo que tengo denso.
¡Debo centrarme! Que me quedo loco,
analizar la situación que se exponía bajo estos focos.
El pana fresco sin bigote; el Comodoro Joestar, el azote,
se reunía con sus carnales, todos ellos especiales.
— ¡Peña peña! ¡quedaos suaves! ¡Vuestro aniki os da las claves! —
Dije con mi ritmo diabólico que pegaba tan duro como padre alcohólico
— Usad el barco de Jenkins, la skinny lady, y decidle que os envía el menda con besitos pa sus babys —
Añadí casqueando los dedos a cada lado de mi cuerpo con la misma mano, tratando de despedirme de mis nuevos hermanos
— ¡Id con ojito en Skypiea pero montad un buen pollo! Seguro que sale guapo después de tirarme el rollo —
Entonces miré a mi trofeo, levantándome del sitio... le daría un buen morreo que la cargaría más que el litio
— ¡Pretty Lady te lo digo! ¡Remember este sonido! —
Y me levanté las gafas para dar otro vistazo, a su buen par de garrafas que rogaban mi lechazo
— Cuando vuelvas de las nubes y no haya tanto meollo, ¡buscame en todos los clubes, y cuando quieras te fo —
La puerta se abrió de golpe con brusquedad cortando aquella frase, y al mismo instante que lo hizo, en la habitación sonó un ¡Pop! que hizo que Tucrow volviera a desaparecer. Nicholas había abierto la puerta y estaba cuadrado con saludo militar dándoos la espalda a alguien que pasaba de largo, pero hasta el más ágil y rápido de vosotros, por más veloz que fuera en darse la vuelta, sólo vería lo que pareciera una pata de araña de tamaño desproporcionado y colosal abandonar el campo de visión que os permitía la puerta en dirección hacia dentro de la prisión. Nicholas parecía más tenso y nervioso que de costumbre, y sin duda la presencia de aquella persona o cosa tendría que ver tanto con su cambio de actitud desganada al aparente... ¿terror? que sentía. Estaba claro que los indicios apuntaban a que algo o alguien le había obligado a abrir la puerta por algún motivo y después se había marchado de allí dejando al tontatta algo compungido.
Un traqueteo rítmico similar al de varias lanzas chocando contra el suelo se escuchaba cada vez más distante hasta que el sonido de una puerta cerrándose terminó con todo aquello, haciendo que el Vicealcaide se relajase, abandonase su saludo militar y se diese la vuelta.
— ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó abierta y amablemente Nicholas — El Alcaide... acaba de adentrarse en la prisión tras decirme que no va a poder recibirles, pues tiene que estar presente en una intervención en uno de los niveles inferiores, pero me ha pedido que exprese su enhorabuena ante las buenas nuevas de nuestro estimado Almirante. También les invita a quedarse en las instalaciones el tiempo que precisen y a prepararse para su nueva aventura como necesiten — dijo, algo nervioso mirando en dirección a donde había ido desapareciendo el sonido de aquellos - parecidos a - pasos pesados y casi metálicos que parecían tener relación con aquella pata gigante de araña que habíais visto — Además, si me permiten. Nos consta que todos ustedes han promocionado a excepción del Contramaestre Ryusuke. Si considera que su nueva misión excede sus capacidades, y le parece una propuesta interesante, Impel Down le proporcionará una prueba para ingresar a formar parte de su personal de guardia. Es una promoción diferente a la Marina o al Cipher Pol pero es igualmente interesante, si desea meditarlo — concluyó Nicholas y dio un paso lateral "apartándose" de la puerta para indicaros que podíais hacer lo que quisieseis ya fuera de la habitación. Cualquiera que fuese vuestra decisión, sería definitiva y acompañada por el Vicealcaide en todo momento, impidiéndoos ver mas allá del primer nivel de la prisión.
Vuestro destino estaba sobre las palmas de vuestras manos, y de vosotros dependía qué decidíais hacer con él.
La nueva misión que os esperaba podía ser una dura prueba para todos - para algunos más que para otros - pero para darle forma al acero hay que golpearlo. Fuera cual fuese vuestro destino, quizá este golpe de suerte compensaba los malos anteriores... o quizá era un preludio de calma antes de la tempestad. Sólo el viento diría cómo avanzaría vuestro camino.
Fin del evento
