02-02-2024, 05:20 AM
Se lo había tragado, se lo había tragado de lleno, me había pegado a él como una rémora a un depredador, nunca se me ha dado bien mentir, excepto que es mentira, soy el mejor en ello, a juzgar por el comportamiento tan atípico de Maeve, aunque habiéndola conocido no hace tanto, era obvio que estaba actuando o borracha y juraría que no haberla visto bebiendo en exceso últimamente. El gran espectáculo acababa de comenzar, éramos tres actores siguiendo un guion imaginario por un bien común... porque éramos tres ¿verdad?
El tuerto salido (que no era el nombre de otra taberna de la zona) confió en mi lo suficiente como para hacerme su mano derecha al instante, me ordenó que controlase a Eaa y giró por completo en dirección al barco.
— Faltándole lo que le falta te podía haber pedido ser su ojito derecho - dijo en tono burlón Balban
Me acerqué a Eaa y dije bien alto para que Waj también lo escuchase
— Calma Eaa, con el capitán Waj nos irá mejor ¿me entiendes?
Parecía que esta no me estaba haciendo mucho caso pero aún así intenté advertirle, esta vez casi susurrándole al oído, justo al acercarme doña pudin me interrumpió y comenzó a andar hacia nuestro engañado depredador hablando ¿para si misma?
— Escúchame, no lo estropees ahora, tiene nuestra confianza... - intenté dejar claro que nuestra alianza era un farol pero no pude explicarme más, estaba obcecada en que pusiéramos el precio de la funeraria de Waj a su nombre.
Entonces Eaa se paró un breve momento y lo siguiente que vi fue a su gato con un pescaíto en la boca.
— Cómetelo - ordenó Balban
— ¿Al gato o al pez?
— Bah, dejalo
Entonces miré al gato
— ¿Te lo vas a comer? ¿me entiendes? - pregunté por primera vez de forma sincera.
Cuando quise darme cuenta Calimera estaba provocando e insultando al capitán de oficio, el acertijo del gato y el pescado había sido solo una distracción... una muy bien planteada.
— Ca... capitán Waj... ¿Puedo llamarte capitán? - dije algo nervioso pero entusiasmado - no tengas en cuenta las palabras de Eaa ¿me entiendes? no sabe lo que dice, he intentado calmarla pe-pero... ya sabes, está en la primera fase del duelo, el... el...
— El enfado ¿no?
— ¡El enfado!
No sabía donde meterme, mi increíble plan sin fisuras se desmoronaba, constaba de seguir actuando hasta quien sabe cuando, a lo mejor hasta ese piratinho era majete y agradable. Intenté calmar los humos de la situación, después de todo, la no se cuando proclamada capitana de nuestra no se cuando proclamada banda seguía atrapada entre las garras del hombre sin percepción de la profundidad.
— Mira capitán, si hasta he conseguido un animal como esos pájaros que se ponen en los hombros los piratas - dije enseñando a Mandarina, el cual sujetaba del pescuezo con la mano de igual forma que lo haría una madre con su cría pero con la boca - no es un pájaro pero su negro color pega perfectamente con su precioso barco. ¿me entiendes? - dije calmado e intentando autoconvencerme de que lo que decía tenía sentido.
— Si esto sale bien te dejaré dormir sin pesadillas durante una noche entera.
El tuerto salido (que no era el nombre de otra taberna de la zona) confió en mi lo suficiente como para hacerme su mano derecha al instante, me ordenó que controlase a Eaa y giró por completo en dirección al barco.
— Faltándole lo que le falta te podía haber pedido ser su ojito derecho - dijo en tono burlón Balban
Me acerqué a Eaa y dije bien alto para que Waj también lo escuchase
— Calma Eaa, con el capitán Waj nos irá mejor ¿me entiendes?
Parecía que esta no me estaba haciendo mucho caso pero aún así intenté advertirle, esta vez casi susurrándole al oído, justo al acercarme doña pudin me interrumpió y comenzó a andar hacia nuestro engañado depredador hablando ¿para si misma?
— Escúchame, no lo estropees ahora, tiene nuestra confianza... - intenté dejar claro que nuestra alianza era un farol pero no pude explicarme más, estaba obcecada en que pusiéramos el precio de la funeraria de Waj a su nombre.
Entonces Eaa se paró un breve momento y lo siguiente que vi fue a su gato con un pescaíto en la boca.
— Cómetelo - ordenó Balban
— ¿Al gato o al pez?
— Bah, dejalo
Entonces miré al gato
— ¿Te lo vas a comer? ¿me entiendes? - pregunté por primera vez de forma sincera.
Cuando quise darme cuenta Calimera estaba provocando e insultando al capitán de oficio, el acertijo del gato y el pescado había sido solo una distracción... una muy bien planteada.
— Ca... capitán Waj... ¿Puedo llamarte capitán? - dije algo nervioso pero entusiasmado - no tengas en cuenta las palabras de Eaa ¿me entiendes? no sabe lo que dice, he intentado calmarla pe-pero... ya sabes, está en la primera fase del duelo, el... el...
— El enfado ¿no?
— ¡El enfado!
No sabía donde meterme, mi increíble plan sin fisuras se desmoronaba, constaba de seguir actuando hasta quien sabe cuando, a lo mejor hasta ese piratinho era majete y agradable. Intenté calmar los humos de la situación, después de todo, la no se cuando proclamada capitana de nuestra no se cuando proclamada banda seguía atrapada entre las garras del hombre sin percepción de la profundidad.
— Mira capitán, si hasta he conseguido un animal como esos pájaros que se ponen en los hombros los piratas - dije enseñando a Mandarina, el cual sujetaba del pescuezo con la mano de igual forma que lo haría una madre con su cría pero con la boca - no es un pájaro pero su negro color pega perfectamente con su precioso barco. ¿me entiendes? - dije calmado e intentando autoconvencerme de que lo que decía tenía sentido.
— Si esto sale bien te dejaré dormir sin pesadillas durante una noche entera.
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