21-08-2023, 04:43 PM
Los golpes se daban, uno tras otro y el animal sufría cada impacto, cada gemido daba la sensación de que podía ser el final de una vida, pero no lo era. Lo importante es que no lo era. Kovashi escupió algo de sangre, aún seguía haciendo estragos el golpe de Durin, no olvidaría aquel pirata.
— Lo solucionaremos más tarde — Respondió seriamente Kovashi al tiempo que guardaba su katana tras su espalda. El Shimatsu le alargó la mano al panda para cerrar un día de locos. Posteriormente, les comunicó que pertenecía a la armada revolucionaria y que estaba buscando nuevos integrantes. Mira tu la casualidad, tanto Derya (que Kovashi desconocía si era o no miembro ya, pero por las conversaciones que había tenido con ella en el pasado encajaba en la revolución) Caló y él mismo, podrían formar parte de un mismo grupo. Los ojos del peli blanco se centraron en Caló, era de las primeras veces que utilizaba su habilidad de akuma, pero por el último golpe, estaba claro que ya dominaba su poder. Por otro lado le levantó la mano en señal de calma. — No os preocupéis, no es peligroso, pero tiene perdidas de memoria a corto plazo desde hace un tiempo — Comenzó a caer en el foso que era su mente, por como miraba a Derya ... — Caló, no son enemigos, aún — Chocó miradas de nuevo frente al Panda. — Déjala — Señaló a Derya.
Muchas veces Kovashi tenía que ser estricto en gestos o actitudes con el oso, pues su particular capacidad para olvidar les había otorgado un sin fin de problemas en varias islas, era importante que eso no sucediera ahora que estaban a punto de embarcarse en una nueva aventura.
— Respecto a lo del ejército revolucionario, creo que es lo que hemos buscado mucho tiempo — Fue sincero, la realidad es que de todas las facciones que el mundo tenía para ofrecer para personas como ellos, la revolución era considerado el lugar apropiado. Eso sí, quién sabe si serían capaces de aguantar al Shimatsu.
Había pasado ni más ni menos que cuatro días. Cuatro días de comodidades por parte de los vecinos del pueblo, que si comidas gratis, bebidas gratis, alojamiento por la cara. "Para los héroes, lo que quieran" decían de forma modesta. Pero claro, esa carta blanca no se la puedes dar a alguien como Kovashi. Llevaba todos los días de fiesta, todos los días metiéndose lo que el cuerpo era capaz de aguantar. "Un humano no es capaz de beber de esa manera, no puede entrarle más alcohol" también se escuchaba mucho. Su problema con la adicción al alcohol se incrementó esos días, llegando a levantarse borracho, en condiciones pésimas. Pero no llegó a morir, un dato importante, ya que estaba prometida la madre de las fiestas aquella noche.
Cuál estrella del rock, él pidió quedarse en la suite ... Que en este caso tan solo ofrecía más metros de habitación, una ducha más grande y las mejores vistas que podía ofrecer una villa humilde como aquella. Eran las siete de la tarde y Kovashi ya iba medio ebrio, no pudo evitarlo. Abrió la puerta de la habitación y fue bajando escalones hasta encontrarse que en la planta de abajo había ya per-se una fiesta montada. - Tenía entendido que el fiestón serían en la plaza del pueblo - Cuando terminó de bajar las escaleras, todos gritaron su nombre al unísono. Se sentía el amo de la fiesta y le encantaba.
Salió del hostal camino a la plaza principal, ese día no había tenido interacción con ninguno del grupo, pero quedaron todos en la fiesta. Kovashi vestía una elegante camisa negra abierta por el pecho, mangas remangadas, pantalón amarillo apagado y unos zapatos negros de piel de cocodrilo que encontró debajo de la cama. Es lo que tenían las mejores habitaciones, de vez en cuando algo se dejaba el antiguo inquilino.
— ¡PAPÁ YA ESTÁ AQUÍ! — Gritó con fuerza. Fue recibido, como lo que había sido esos días, el rey de la fiesta.
— Lo solucionaremos más tarde — Respondió seriamente Kovashi al tiempo que guardaba su katana tras su espalda. El Shimatsu le alargó la mano al panda para cerrar un día de locos. Posteriormente, les comunicó que pertenecía a la armada revolucionaria y que estaba buscando nuevos integrantes. Mira tu la casualidad, tanto Derya (que Kovashi desconocía si era o no miembro ya, pero por las conversaciones que había tenido con ella en el pasado encajaba en la revolución) Caló y él mismo, podrían formar parte de un mismo grupo. Los ojos del peli blanco se centraron en Caló, era de las primeras veces que utilizaba su habilidad de akuma, pero por el último golpe, estaba claro que ya dominaba su poder. Por otro lado le levantó la mano en señal de calma. — No os preocupéis, no es peligroso, pero tiene perdidas de memoria a corto plazo desde hace un tiempo — Comenzó a caer en el foso que era su mente, por como miraba a Derya ... — Caló, no son enemigos, aún — Chocó miradas de nuevo frente al Panda. — Déjala — Señaló a Derya.
Muchas veces Kovashi tenía que ser estricto en gestos o actitudes con el oso, pues su particular capacidad para olvidar les había otorgado un sin fin de problemas en varias islas, era importante que eso no sucediera ahora que estaban a punto de embarcarse en una nueva aventura.
— Respecto a lo del ejército revolucionario, creo que es lo que hemos buscado mucho tiempo — Fue sincero, la realidad es que de todas las facciones que el mundo tenía para ofrecer para personas como ellos, la revolución era considerado el lugar apropiado. Eso sí, quién sabe si serían capaces de aguantar al Shimatsu.
Dia 6 / Año 11 / Primavera
Había pasado ni más ni menos que cuatro días. Cuatro días de comodidades por parte de los vecinos del pueblo, que si comidas gratis, bebidas gratis, alojamiento por la cara. "Para los héroes, lo que quieran" decían de forma modesta. Pero claro, esa carta blanca no se la puedes dar a alguien como Kovashi. Llevaba todos los días de fiesta, todos los días metiéndose lo que el cuerpo era capaz de aguantar. "Un humano no es capaz de beber de esa manera, no puede entrarle más alcohol" también se escuchaba mucho. Su problema con la adicción al alcohol se incrementó esos días, llegando a levantarse borracho, en condiciones pésimas. Pero no llegó a morir, un dato importante, ya que estaba prometida la madre de las fiestas aquella noche.
Cuál estrella del rock, él pidió quedarse en la suite ... Que en este caso tan solo ofrecía más metros de habitación, una ducha más grande y las mejores vistas que podía ofrecer una villa humilde como aquella. Eran las siete de la tarde y Kovashi ya iba medio ebrio, no pudo evitarlo. Abrió la puerta de la habitación y fue bajando escalones hasta encontrarse que en la planta de abajo había ya per-se una fiesta montada. - Tenía entendido que el fiestón serían en la plaza del pueblo - Cuando terminó de bajar las escaleras, todos gritaron su nombre al unísono. Se sentía el amo de la fiesta y le encantaba.
Salió del hostal camino a la plaza principal, ese día no había tenido interacción con ninguno del grupo, pero quedaron todos en la fiesta. Kovashi vestía una elegante camisa negra abierta por el pecho, mangas remangadas, pantalón amarillo apagado y unos zapatos negros de piel de cocodrilo que encontró debajo de la cama. Es lo que tenían las mejores habitaciones, de vez en cuando algo se dejaba el antiguo inquilino.
— ¡PAPÁ YA ESTÁ AQUÍ! — Gritó con fuerza. Fue recibido, como lo que había sido esos días, el rey de la fiesta.
