Los ciudadanos y habitantes del lugar parecían completamente ajenos a todo esto, como si para ellos fuera algo normal, tanto el sonido de aquel cuerno como la aparición de aquellos guardianes con sus respectivos destellos desproporcionados. La ostentosidad de aquel acto era algo que fácilmente pudieron ignorar, tanto como quien ignora el hondear de un trapo tendido al viento después de haberlo visto por años allí. Por su parte, aquellos enormes y brillantes sujetos escucharon con atención las palabras de los presentes, sus interacciones, presentaciones y expresiones varias mientras prestaban una férrea atención a sus gestos y comportamientos diversos.
El hombre frente a los piratas Alas Negras escuchó con calma sus presentaciones — Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero — y asintió con la cabeza gentilmente — Es un honor recibirle, mi nombre es Navar, de los Custodios del Emperador — añadió volviendo a erguirse y llevándose la diestra hacia la sien en un gesto discreto, tocando su casco. Entonces pareció apuntar su mirada - oculta por su casco - hacia Triana repasándola de arriba a abajo con detenimiento — Suponemos que esta habitante del mar azul es su invitada... — y se apartó un paso lateralmente ofreciendo con la mano el paso de aquel trío — Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver nuevos participantes de tierras lejanas y a aquellos quienes vuelven a sus orígenes — dijo señalando hacia las gradas — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — finalizó, y permaneció allí, firme e impertérrito, como una maquina.
El hombre frente a los Marines observó directamente a Karlglass cuando esta emitió aquellos exabruptos y no apartó la mirada de ella aunque el resto se fue presentando. Cuando terminó de hablar el último de ellos, el hombre se tocó la sien derecha con un gesto discreto, y cuando bajó la mano movió rápidamente el bastón hacia la cara de Karlglass impactando severamente con un extremo del mismo directo en su rostro — Cuiden sus palabras — advirtió el hombre, volviendo a cuadrarse marcialmente y dirigiendo ahora su mirada hacia Joe Joestar — No esperábamos a la Marina pero son aliados del Emperador, así que son bienvenidos, Comodoro Joestar — dijo haciendo una ligera reverencia hacia el Marine. En vuestras mentes casi podía dibujarse la imagen de Tucrow bailando frenéticamente mientras reía sin control... pues os había enviado a Skypiea con el pretexto de que estaríais destinados allí, pero era mentira. Sólo le pareció divertido enviaros a esos juegos. — Mi nombre es Naver, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver Marines entre los nuevos participantes — dijo Naver y flanqueó su cuerpo para, con un movimiento de brazo, invitaros a adentraros hacia las gradas — Disperse a sus tropas Comodoro, la seguridad de este reino es nuestro trabajo. Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — concluyó, siendo bastante claro con aquello: La Marina ni pinchaba ni cortaba, la autoridad eran ellos
Quien estaba frente al grupo central, Magna, escuchó sus nombres y presentaciones y se tocó la sien derecha como los demás — Cazadores de recompensas en un lugar sin criminalidad — dijo mirando a aquel trío de arriba a abajo, uno por uno — Ni es un buen negocio ni esperamos poder contar con sus servicios — añadió, reparando en Sohem — Pero hay nombres que arrastran ciertas historias consigo — y asintió con una aparente y relativa amabilidad — Por seguro el Emperador estará complacido de ver guerreros de dicha talla participando en los juegos — y flanqueó su cuerpo para indicar donde estaban las gradas — Mi nombre es Navir, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración — invitó aquel tipo, y permaneció estable y estático ante las interacciones de los demás — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — finalizó, y guardó silencio.
Frente a los Shogun Gari, el guardián frente a ellos asintió ante las palabras de Chewbacca y se tocó discretamente la sien derecha, para entonces dirigir su mirada hacia Kuraku al instante — Mord Kuraku Nata — y reverenció con su cabeza — Extrañas amistades exóticas le acompañan del Mar Azul — volvió a su posición inicial — Es un honor recibirle, mi nombre es Navor, de los Custodios del Emperador — sentenció y giró sobre si mismo lo suficiente como para indicar con su cuerpo la dirección hacia las gradas — Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver nuevos participantes de tierras lejanas y a aquellos quienes vuelven a sus orígenes — y acompañó con su mano un gesto para hacerlos pasar — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — invitó a aquel grupo.
Por último, pero al unísono del resto, el Custodio frente al último de los grupos, escuchó las palabras de Aspros y las de Zarek, y propició un potente golpe con el bastón a toda velocidad hacia la cara del Birkaniano — Conten tu sucia lengua, Scrum — avisó, cuadrándose en guardia y apuntando con el bastón hacia él — Una sola insolencia más y serás juzgado en Los Lamentos — avisó, inclinando un poco la cabeza hacia un lado, dudando — No debes venir mucho por aquí, pues no reconocemos tu rostro — y llevó la mano hacia la sien derecha un instante, cambiando a una postura más relajada — ¿Quién es tu dueño? — preguntó directamente, alzando de nuevo el bastón para ponerlo frente a su cuerpo, sin apartar la 'mirada' de su rostro — Habitante del Mar Azul, mi nombre es Navur, Custodio del Emperador. Por favor, cruce el río y únase a la celebración. El Emperador estará complacido de tener nuevos participantes en su juego — dijo el guardián dirigiéndose a Aspros, sin mirarlo, llevando su mano libre hacia su cintura y sacando un dial que lanzaría hacia sus espaldas, el cual al impactar contra el suelo generaría un puente de nubes sobre el río para que el okama pudiera cruzarlo sin problemas — Su acompañante se despide aquí — sentenció, refiriéndose a quien miraba, Zarek, el hereje.
Para los que sí podían adentrarse a la inflanqueable guardia de los Custodios, se encontrarían con unas enormes gradas en las que poder guarecerse y establecerse para contemplar y disfrutar de los juegos. El ambiente era animado, de celebración, y quienes prestasen más atención podrían ver cómo los Lunarian del lugar vestían con adornos dorados y telas finas y claras, de un sólo color, mientras que los Skypianos vestían con varias telas y retales diferentes, sin joyería ni adornos opulentos. Los pocos Birkanianos que había por ahí, caminaban con la cabeza gacha y realizaban tareas más pesadas o serviciales... y todo parecía ser de lo más normal y habitual.
El hombre frente a los piratas Alas Negras escuchó con calma sus presentaciones — Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero — y asintió con la cabeza gentilmente — Es un honor recibirle, mi nombre es Navar, de los Custodios del Emperador — añadió volviendo a erguirse y llevándose la diestra hacia la sien en un gesto discreto, tocando su casco. Entonces pareció apuntar su mirada - oculta por su casco - hacia Triana repasándola de arriba a abajo con detenimiento — Suponemos que esta habitante del mar azul es su invitada... — y se apartó un paso lateralmente ofreciendo con la mano el paso de aquel trío — Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver nuevos participantes de tierras lejanas y a aquellos quienes vuelven a sus orígenes — dijo señalando hacia las gradas — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — finalizó, y permaneció allí, firme e impertérrito, como una maquina.
El hombre frente a los Marines observó directamente a Karlglass cuando esta emitió aquellos exabruptos y no apartó la mirada de ella aunque el resto se fue presentando. Cuando terminó de hablar el último de ellos, el hombre se tocó la sien derecha con un gesto discreto, y cuando bajó la mano movió rápidamente el bastón hacia la cara de Karlglass impactando severamente con un extremo del mismo directo en su rostro — Cuiden sus palabras — advirtió el hombre, volviendo a cuadrarse marcialmente y dirigiendo ahora su mirada hacia Joe Joestar — No esperábamos a la Marina pero son aliados del Emperador, así que son bienvenidos, Comodoro Joestar — dijo haciendo una ligera reverencia hacia el Marine. En vuestras mentes casi podía dibujarse la imagen de Tucrow bailando frenéticamente mientras reía sin control... pues os había enviado a Skypiea con el pretexto de que estaríais destinados allí, pero era mentira. Sólo le pareció divertido enviaros a esos juegos. — Mi nombre es Naver, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver Marines entre los nuevos participantes — dijo Naver y flanqueó su cuerpo para, con un movimiento de brazo, invitaros a adentraros hacia las gradas — Disperse a sus tropas Comodoro, la seguridad de este reino es nuestro trabajo. Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — concluyó, siendo bastante claro con aquello: La Marina ni pinchaba ni cortaba, la autoridad eran ellos
Quien estaba frente al grupo central, Magna, escuchó sus nombres y presentaciones y se tocó la sien derecha como los demás — Cazadores de recompensas en un lugar sin criminalidad — dijo mirando a aquel trío de arriba a abajo, uno por uno — Ni es un buen negocio ni esperamos poder contar con sus servicios — añadió, reparando en Sohem — Pero hay nombres que arrastran ciertas historias consigo — y asintió con una aparente y relativa amabilidad — Por seguro el Emperador estará complacido de ver guerreros de dicha talla participando en los juegos — y flanqueó su cuerpo para indicar donde estaban las gradas — Mi nombre es Navir, de los Custodios del Emperador. Por favor, pasen y únanse a la celebración — invitó aquel tipo, y permaneció estable y estático ante las interacciones de los demás — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — finalizó, y guardó silencio.
Frente a los Shogun Gari, el guardián frente a ellos asintió ante las palabras de Chewbacca y se tocó discretamente la sien derecha, para entonces dirigir su mirada hacia Kuraku al instante — Mord Kuraku Nata — y reverenció con su cabeza — Extrañas amistades exóticas le acompañan del Mar Azul — volvió a su posición inicial — Es un honor recibirle, mi nombre es Navor, de los Custodios del Emperador — sentenció y giró sobre si mismo lo suficiente como para indicar con su cuerpo la dirección hacia las gradas — Por favor, pasen y únanse a la celebración. El Emperador estará complacido de ver nuevos participantes de tierras lejanas y a aquellos quienes vuelven a sus orígenes — y acompañó con su mano un gesto para hacerlos pasar — Pónganse cómodos en las gradas y aguarden por el comienzo — invitó a aquel grupo.
Por último, pero al unísono del resto, el Custodio frente al último de los grupos, escuchó las palabras de Aspros y las de Zarek, y propició un potente golpe con el bastón a toda velocidad hacia la cara del Birkaniano — Conten tu sucia lengua, Scrum — avisó, cuadrándose en guardia y apuntando con el bastón hacia él — Una sola insolencia más y serás juzgado en Los Lamentos — avisó, inclinando un poco la cabeza hacia un lado, dudando — No debes venir mucho por aquí, pues no reconocemos tu rostro — y llevó la mano hacia la sien derecha un instante, cambiando a una postura más relajada — ¿Quién es tu dueño? — preguntó directamente, alzando de nuevo el bastón para ponerlo frente a su cuerpo, sin apartar la 'mirada' de su rostro — Habitante del Mar Azul, mi nombre es Navur, Custodio del Emperador. Por favor, cruce el río y únase a la celebración. El Emperador estará complacido de tener nuevos participantes en su juego — dijo el guardián dirigiéndose a Aspros, sin mirarlo, llevando su mano libre hacia su cintura y sacando un dial que lanzaría hacia sus espaldas, el cual al impactar contra el suelo generaría un puente de nubes sobre el río para que el okama pudiera cruzarlo sin problemas — Su acompañante se despide aquí — sentenció, refiriéndose a quien miraba, Zarek, el hereje.
Para los que sí podían adentrarse a la inflanqueable guardia de los Custodios, se encontrarían con unas enormes gradas en las que poder guarecerse y establecerse para contemplar y disfrutar de los juegos. El ambiente era animado, de celebración, y quienes prestasen más atención podrían ver cómo los Lunarian del lugar vestían con adornos dorados y telas finas y claras, de un sólo color, mientras que los Skypianos vestían con varias telas y retales diferentes, sin joyería ni adornos opulentos. Los pocos Birkanianos que había por ahí, caminaban con la cabeza gacha y realizaban tareas más pesadas o serviciales... y todo parecía ser de lo más normal y habitual.
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