25-02-2024, 03:09 PM
Poco a poco y gracias a los detalles me fui percatando de las peculiaridades de aquella isla del cielo. Sus habitantes parecían ser seres con alas, desde pequeñas, como las de Jolyne, hasta más grandes y negras, como las de Yamamura. Además, utilizaban un título, o lo que supuse que sería un título, que nunca antes había escuchado, “Mord”. Imaginé que se utilizaría para referirse a habitantes del lugar, porque guardián solo lo utilizó con Yamamura, mientras que se refirió a mí como “habitante del mar azul”. ¿Así era cómo nos llamaban a todos los que proveníamos de las islas del mar? Tenía sentido, pero se me hacía raro por una vez ser la extraña. A Jolyne la ignoró, tal vez acostumbrado a ver seres como ella. A pesar de todo, el guardián mostró una actitud amable y nos invitó a sentarnos en las gradas antes de participar en aquellos juegos. Todo iba demasiado bien, tanto que hasta a Yamamura se le ocurrió que podíamos invitar a aquel ser a unirse a nuestra banda. —No —fue mi única respuesta. Tampoco es que pensase que había alguna posibilidad de que aceptase, pero teníamos que dejar de ir dando el cante.
Seguimos sus indicaciones y nos dirigimos a las gradas para sentarnos y disfrutar del evento. De esa forma tal vez pudiésemos enterarnos de qué iba todo aquello. Yamamura no tardó en hacerse con comida, no le presté demasiada atención. Estaba atenta a lo que ocurría a nuestro alrededor, esperando que el cualquier momento apareciesen marines alertados por el chivatazo del guardián, cosa que no parecía que fuese a ocurrir. ¿Realmente podría ser que en aquel lugar no les interesasen las recompensas ni los delincuentes, solamente sus absurdos juegos? Si era así, mejor para nosotros. Sin embargo, al mirar con detenimiento las gradas no pude evitar percatarme de que en la isla existía una especie de jerarquía. Los lunarian vestían de forma elegante, a diferencia del resto de habitantes alados, cuyos ropajes eran menos ostentosos. Tal vez perteneciesen a una especie de aristocracia y por eso habían tratado tan bien a Yamamura. Solo podía conjeturar, pero era bastante evidente que los peor parados en aquella jerarquía eran los seres que parecían una mezcla de los otros dos. Tenían las alas grandes, pero eran blancas y no tenían los rasgos físicos de los lunarian, no eran morenos y de pelo blanco. Ellos realizaban los trabajos más laboriosos y, además, parecían mostrar una actitud algo sumisa. El mundo era injusto en todos sus rincones, hasta en el cielo, pero eso no nos incumbía.
De repente, mi den den mushi empezó a sonar y escuché la voz de Aspros. Estaba molesto por haberle ignorado. Mi prioridad había sido su seguridad, pero sabía que alguien tan dramático como él no podía tomárselo de otra forma. Al menos me alegraba que no hubiese muerto estampado contra el suelo. Incluso había vivido una aventura de lo más interesante con un tipo. Estaba deseando escucharla. Cuando nos encontró se sentó con nosotros mientras Yamamura introducía verduras en su ridícula máscara de caballo. Aspros no desaprovechó la oportunidad para recordarle a Jolyne sus orígenes pueblerinos y, para variar, nuestro capitán no se enteraba de nada.
—No, no tienes amigos de esos —le dije a Yamamura completamente convencida antes de centrar toda mi atención en Aspros —. Si te llamábamos podíamos ponerte en peligro y si tanto querías contactar con nosotros para contarnos todas esas cosas increíbles que has vivido podrías haberlo hecho antes. Ahora vas a tener que contarnos absolutamente todo, porque nuestro viaje hasta aquí ha sido un completo aburrimiento y encima nos hemos tenido que apuntar a un coñazo de juegos. ¿A quién has conocido? ¿Es de aquí? ¿Tiene unas majestuosas alas y un pelo envidiable? ¡¿Es el guardián?! —me aventuré a tratar de adivinarlo. Era bastante improbable, pero no imposible. Ahora solo lamentaba no tener un bol de palomitas para acompañar la historia.
Seguimos sus indicaciones y nos dirigimos a las gradas para sentarnos y disfrutar del evento. De esa forma tal vez pudiésemos enterarnos de qué iba todo aquello. Yamamura no tardó en hacerse con comida, no le presté demasiada atención. Estaba atenta a lo que ocurría a nuestro alrededor, esperando que el cualquier momento apareciesen marines alertados por el chivatazo del guardián, cosa que no parecía que fuese a ocurrir. ¿Realmente podría ser que en aquel lugar no les interesasen las recompensas ni los delincuentes, solamente sus absurdos juegos? Si era así, mejor para nosotros. Sin embargo, al mirar con detenimiento las gradas no pude evitar percatarme de que en la isla existía una especie de jerarquía. Los lunarian vestían de forma elegante, a diferencia del resto de habitantes alados, cuyos ropajes eran menos ostentosos. Tal vez perteneciesen a una especie de aristocracia y por eso habían tratado tan bien a Yamamura. Solo podía conjeturar, pero era bastante evidente que los peor parados en aquella jerarquía eran los seres que parecían una mezcla de los otros dos. Tenían las alas grandes, pero eran blancas y no tenían los rasgos físicos de los lunarian, no eran morenos y de pelo blanco. Ellos realizaban los trabajos más laboriosos y, además, parecían mostrar una actitud algo sumisa. El mundo era injusto en todos sus rincones, hasta en el cielo, pero eso no nos incumbía.
De repente, mi den den mushi empezó a sonar y escuché la voz de Aspros. Estaba molesto por haberle ignorado. Mi prioridad había sido su seguridad, pero sabía que alguien tan dramático como él no podía tomárselo de otra forma. Al menos me alegraba que no hubiese muerto estampado contra el suelo. Incluso había vivido una aventura de lo más interesante con un tipo. Estaba deseando escucharla. Cuando nos encontró se sentó con nosotros mientras Yamamura introducía verduras en su ridícula máscara de caballo. Aspros no desaprovechó la oportunidad para recordarle a Jolyne sus orígenes pueblerinos y, para variar, nuestro capitán no se enteraba de nada.
—No, no tienes amigos de esos —le dije a Yamamura completamente convencida antes de centrar toda mi atención en Aspros —. Si te llamábamos podíamos ponerte en peligro y si tanto querías contactar con nosotros para contarnos todas esas cosas increíbles que has vivido podrías haberlo hecho antes. Ahora vas a tener que contarnos absolutamente todo, porque nuestro viaje hasta aquí ha sido un completo aburrimiento y encima nos hemos tenido que apuntar a un coñazo de juegos. ¿A quién has conocido? ¿Es de aquí? ¿Tiene unas majestuosas alas y un pelo envidiable? ¡¿Es el guardián?! —me aventuré a tratar de adivinarlo. Era bastante improbable, pero no imposible. Ahora solo lamentaba no tener un bol de palomitas para acompañar la historia.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
