[Pasado] Un glorioso día de pesca
#26
Kovashi se fijó en que las dudas de la joven estaban haciendo que aún no se bebiera su copa, así que antes de reforzar aún más aquella impresión, agarró su vaso y se lo bebió de un trago. Era tan amargo, tan caliente, sentía como la garganta le ardía. Frunció los ojos con fuerza mientras intentaba que aquella sensación se le pasase un poco. Enseguida rompió a reír, no se podía creer lo que acababa de hacer, era una copa grandecita y había podido con ella de una tajada. Nunca es tarde para descubrir cosas nuevas de una misma, ¿no? Sabía que mañana se arrepentiría de eso, pero le daba igual.

— Un poco fuerte, ¿no? — No quería decir que no le gustaba, pero es verdad que era difícil de tragar. Tenías que estar muy acostumbrado para poder soportar esos niveles de alcohol sin que la piel se te pusiera de gallina. Entonces llegó la anciana dueña del local y les dejó sobre la mesa lo que Kovashi se había atrevido a pedir para ambos. Cuando Derya vio la cantidad de chupitos que esperaban sobre la mesa, más las tres cervezas grandes, sintió que estaba mirando al abismo, y que éste le estaba devolviendo la mirada. Tuvo una visión del futuro, mañana le dolería la cabeza como nunca. Era como si su cerebro no dejase de decir que no, no y no, pero su cuerpo decía sí, sí, por favor, dame más.

Observó con ojos atentos como el peliblanco se metía entre pecho y espalda uno de esos chupitos sin apenas pestañear. Daba la impresión de que aquello era como beber agua para él. Se acercó uno de los chupitos ella también, lo agarró con la zurda y observó, impresionada, aquel color oscuro, negro como los mares más profundos. Kovashi le había dicho que le iba a gustar seguro, así que sería verdad, ¿no? Tenía que confiar en él, sobre todo cuando ya habían llegado hasta aquí. No podía echarse atrás. Así que antes de que su lentitud volviese a levantar dudas, se llevó el pequeño vasito a los labios y bebió de nuevo de un solo trago.

Un escalofrío volvió a recorrer su cuerpo, esta vez fue menor, porque lo controló un poco más que aquel que le dio en la cueva submarina. Dejó el vasito sobre la mesa con fuerza y del rebote cayó hacia atrás en el sofá, chocando con el hombro y brazo izquierdo de Kovashi. Por un momento, era como si se acurrucara con él. — Está... un poco dulce. — Era el regustillo final que dejaba aquel chupito, lo suficientemente dulce como para que pudiera apetecerle beberse otro. — ¡Me gusta! — Sentenció su valoración con una sonrisa y le miró. De nuevo estaban tan cerca. Pero ya no se ponía nerviosa, estaba contenta, feliz, la voz de su cabeza se había ido callando cada vez más con cada gotita nueva de alcohol que entraba en su cuerpo y ahora ya no era casi ni siquiera un murmullo. — Ahora que estamos aquí... ¿me contarías más de ti? — Era una especie de promesa que hicieron en la cueva, que Kovashi necesitaría alcohol para contarle su vida. Derya no quería presionar, solo estaba genuinamente intrigada, cualquier cosa le bastaría para contentarse. Se acomodó en su pecho, perdiendo su mirada en aquellos tatuajes que recorrían su torso y se alargaban hasta sus brazos. Eran tan estéticos, le quedaban tan bien, y además eran unos dibujos preciosos.
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RE: [Pasado] Un glorioso día de pesca - por Derya Tyhr - 22-08-2023, 01:01 PM

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