Joe tuvo clemencia, como era de esperar. Con elogios se acercó a mi en su forma humana, confiado ya que era un entrenamiento y un Marine.
Por una parte me sabía mal en exceso lo que iba a hacer. Sin duda, Joe, era de lo mejor que me había encontrado en el cuartel y sin duda íbamos a vivir una gran aventura. Pero precisamente por eso debía hacerlo.
Sentí su mano en mi cuerpo y le dejé hablar. Cuando pareció terminar, antes de levantarme, con toda mi precisión posible, le arrojé en los ojos un montón de arena que había recolectado con mi mano apoyada en mi teatrillo.
La arena salpicó la escena, atacando a los ojos de mi samaritano, pero todavía rival Joe.
No dejé reacción alguna. Mientras con una mano lanzaba arena, con la otra volvía a usar mi técnica veloz, el Subayai Te. Desde mi cadera saqué el arma de su funda y, aunque en una posición incómoda desde el suelo, el cañón del revólver volvía a apuntar a Joe. Pero no salió ninguna bala esta vez. Mi intención era demostrar una filosofía, no hacer daño a mi compañero de forma gratuita.
Sin dejar de apuntar, procedí a disculparme:
-Lo siento, Joe. No estoy orgulloso de lo que acabo de hacer y te pido profundamente afligido que me perdones. Pero realmente has de entender que en la batalla, hay piratas y revolucionarios que pedirán clemencia, y has de sentenciar al enemigo o te la jugarán. Incluso hay traidores entre nosotros o miembros asesinos del Gobierno por los que nunca has de bajar la guardia.- dejo caer el arma de mi mano al suelo y me levanto del suelo. - Sin duda eres un efectivo valioso y te seguiré hasta el final. Y por eso hago esto, no quiero tener que enterrar a un amigo.- Le extiendo la mano en señal de paz. - Ahora si, me doy por satisfecho...
[tecnicainvalida=afu101]
Por una parte me sabía mal en exceso lo que iba a hacer. Sin duda, Joe, era de lo mejor que me había encontrado en el cuartel y sin duda íbamos a vivir una gran aventura. Pero precisamente por eso debía hacerlo.
Sentí su mano en mi cuerpo y le dejé hablar. Cuando pareció terminar, antes de levantarme, con toda mi precisión posible, le arrojé en los ojos un montón de arena que había recolectado con mi mano apoyada en mi teatrillo.
La arena salpicó la escena, atacando a los ojos de mi samaritano, pero todavía rival Joe.
No dejé reacción alguna. Mientras con una mano lanzaba arena, con la otra volvía a usar mi técnica veloz, el Subayai Te. Desde mi cadera saqué el arma de su funda y, aunque en una posición incómoda desde el suelo, el cañón del revólver volvía a apuntar a Joe. Pero no salió ninguna bala esta vez. Mi intención era demostrar una filosofía, no hacer daño a mi compañero de forma gratuita.
Sin dejar de apuntar, procedí a disculparme:
-Lo siento, Joe. No estoy orgulloso de lo que acabo de hacer y te pido profundamente afligido que me perdones. Pero realmente has de entender que en la batalla, hay piratas y revolucionarios que pedirán clemencia, y has de sentenciar al enemigo o te la jugarán. Incluso hay traidores entre nosotros o miembros asesinos del Gobierno por los que nunca has de bajar la guardia.- dejo caer el arma de mi mano al suelo y me levanto del suelo. - Sin duda eres un efectivo valioso y te seguiré hasta el final. Y por eso hago esto, no quiero tener que enterrar a un amigo.- Le extiendo la mano en señal de paz. - Ahora si, me doy por satisfecho...
Daños
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