22-08-2023, 10:58 PM
Todo el mundo se lanzó a bailar con ella. Al principio les costó seguir el ritmo, pues al fin y al cabo los músicos estaban improvisando, pero rápidamente empezaron a fluir con la melodía, dejándose llevar por lo que les apetecía hacer en ese momento. Derya se iba haciendo paso entre el gentío moviendo las caderas, las piernas, la cabeza de un lado a otro... Le encantaba la libertad que se sentía, notar como su cabello se revolvía a su alrededor marcando el tempo. Iba pasando de un brazo a otro, de una persona a otra, bailaba con uno un rato y cambiaba al siguiente. Había muchos chicos guapos, la cogían de la mano, la rodeaban por la cintura, pero Derya los apartaba cuando se aburría, como si nada. Y es que el alcohol empezaba a hacer mella en la gente. Los niños no se darían cuenta, con esos ojos inocentes, pero la bebida lo volvía todo más sexual. Menos mal que a la gyojin esas cosas no le interesaban.
Poco a poco se fue acercando, con mucha sutileza, a la barra donde estaban Don Bambú y Kovashi. Justo en el momento en el que la canción terminaba, dio un salto en medio de los dos. Era una entrada maravillosa. En todo el caos había perdido uno de los tacones. Como no tenía ganas de buscar, tiró el otro también, haciendo como una patada al aire, el zapato salió volando hacia atrás. La mujer se echó a reír. El alcohol le hacía mella muy rápido, pero le daba igual. Se bebió lo que le quedaba de su copa y la dejó, vacía sobre la barra. — ¡Pero bueno, ¿qué tal?! ¿Lo estáis pasando bien? — Preguntó a sus dos amigos, mirando primero a Don Bambú, pues le quedaba más cerca, y luego a Kovashi, que estaba un poco más lejos. Abrazó la espalda del panda y enseguida se acercó a Kovashi, que tenía a un tío al lado con el que casi se chocó. — ¿Este qué es, tu guardaespaldas? Vaya tiarrón. — Y se empezó a reír otra vez, pero enseguida le ignoró, su atención la reclamaba aquel peliblanco yakuza tan guapo. Se apoyó ligeramente sobre su hombro, intentando no molestarle, pero buscando un afecto físico por pequeñito que fuese. — Es broma, no lo necesitas, después de ver lo que haces con esa katana... ¿Hablábais de la revolución? — Preguntó curiosa, había conseguido escuchar alguna palabra suelta de la conversación, y quería formar parte de ella.
A todo esto, la música que a ella tanto le gustaba de repente había cambiado de ritmo completamente. Pudo ver por el rabillo del ojo como Khruner había cogido la guitarra y se había robado la canción. Rodó los ojos, aquel no era su estilo, pero bueno, al fin y al cabo era una fiesta para todos, ella no podía acaparar algo tan esencial como la música. Y la gente parecía pasárselo bien a su alrededor, que al final era lo que importaba.
