14-03-2024, 08:12 PM
[personajeinvalido=907]
Al contarle todo lo que tenía Garnet oculto en su corazón, Aspros, a priori, soltó una sonora carcajada, que hizo fruncir el ceño al principio al músico, pues pensaba que se estaba burlando de sus sentimientos mas, cuando pudo ver la seriedad del apuesto joven, quien se incorporó acercando su rostro, y haciendo contacto visual con sus preciosos verdosos ojos, diciéndole que no le ocurría nada, y que era demasiado especial como para limitarse, cohibirse y cerrarse por banda, dejó completamente perplejo a Garnet. Eso quería decir que... ¿Era bisexual? Ciertamente, nunca antes se había sentido atraído por un hombre, y siendo Aurora una mujer, por mucho que tuviera pene, no sabía hasta que punto el pelirrojo seguía siendo completamente heterosexual. Desde luego, las palabras de aquel artista con un rostro y cuerpo esculpidos por los mismísimos dioses al menos habían aclarado, parcialmente, las dudas de Garnet, además de haberle dejado sin palabras, haciendo que se sonrojara por completo. Lejos de la personalidad llena de orgullo, soberbia y altanería con la que le conoció, era una persona con mucha más profundidad y trasfondo. Garnet sentía la necesidad de conocerle más y más, pero quizás eso sería algo que quedaría para después de los juegos de Shandora.
Después de haberle pedido a Yojimbo que le dejara participar, dándole el capitán de los Alas Negras vía libre para arrasar con la prueba, y una vez que El Dirigente se retiró, momentáneamente, de la Arena, entrando en su lugar el grupo de bailarines autóctono de Skypiea, Skywing, mientras su compañero de gradas bailaba siguiendo la coreografía de los Shandians, una femenina voz les saludó, haciendo que Garnet, con un brusco movimiento, girara su cuello hacia su izquierda, lugar de donde procedía la voz. Al girarse sintió, de manera inexplicable, como una especie de destello le deslumbraba y le cegaba momentáneamente, poniéndose las manos por delante de su cara. Cuando la luz, fruto de la retorcida imaginación de Garnet, cesó, entendió a que se debía aquello y era que, la mismísima marine pelirroja que había captado por completo la atención del músico previamente, se había presentado ante ellos. Ya cuando la vio a lo lejos, sintió que, quizás, ser pisoteado y capturado por una mujer como ella valía la pena, pero tenerla allí, cerca, a menos de dos metros de distancia, le permitía ver con mayor claridad cada detalle de su perfecto y divino físico. Ese pelo largo, carmesí que hacía juego con sus ojazos del mismo color, situados en un perfectamente proporcionado y bello rostro, que te encandilaban el alma del más desgraciado ser que habitaba el planeta con sólo verlos. Jamás había visto a nadie que luciera tan bien el uniforme del marine, sobre todo con esas exageradas curvas, que parecían que en cualquier momento lo iban a romper a trizas. En conjunto, Garnet pensaba que con ese físico, aquella mujer podía tener a sus pies a cualquier ser sintiente… Era una diosa, y joder, ¡le estaba hablando a él! Y no solamente eso, ¿se estaba mordiendo el labio inferior mientras examinaba su cuerpo? ¿Eso no es algo bueno?- ¡B-BUENAS TETAS! ¿ES O NO ES?- Respondió al saludo de la pelirroja, mirando de forma descaradísima con su mandíbula desencajada a los senos de la marine, hasta que meneó su cabeza de lado a lado y le miró a su cara esta vez.- ¡Qu-quiero decir! Heyyy, q-qué hay, chata.- Dios, jamás había estado tan nervioso hablando con una chica, ni siquiera con Aurora cuando esta empezó a tirarle los tejos a piñón. Aquel ángel en tierra de ángeles, se presentó como Ikirami, sentándose justo al lado del skypiean y preguntándole si él era Garnet, con esa mirada... Esa mirada que estaba poniendo contra las cuerdas al pelirrojo.- S-sí soy, ¿no es o es?- Contestó, presa de los nervios, siendo completamente incapaz de sostenerle la mirada por más de dos segundos. Ikirami prosiguió con su clase magistral de como seducir a un hombre, añadiendo que le encantaban los músicos, apareciéndole de los más atractivo, y finalizando con un sensual susurro al oído que hizo que tanto las antenas de su cabeza como la de su entrepierna se empalmaran.- El menda… El menda no puede aguantar más… Es una puta marine… Pero me tiene completamente loco… Encima que sea una perra del gobierno… Joder… Me da más morbo, ¿es o no es? Perdóname, Aurora, soy débil…- Se concentraba Garnet en intentar no caer en la tentación. El pelirrojo tenía muy arraigado su odio hacia la marina, aún más después de los sucesos en Isla Toko. Pero es que, esa mujer que parecía encarnar a la diosa de la belleza y la seducción, le estaba poniendo jodido odiarla, y es que no podía, fueran cuáles fueran sus intenciones pues, pese a que el lado racional de Garnet intentaba advertirse así mismo de que se anduviera con ojo, la lujuria y depravación del músico eran más fuerte.
Ikirami, que seguía hablando con el pelirrojo, le sugirió que fueran los dos solos, durante el tiempo que quedaba para que la prueba comenzara, para ir a beber algo y conocerse mejor. Garnet, en cero coma, se levantó de la grada, y se puso en posición de largarse de allí con la marine que le estaba trayendo por la calle de la amargura- ¡A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO PELIRROJA! ¡VAMOS! ¡SE NOS ACABA EL TIEMPO! ¿ES O NO ES?- ¿Y qué si tramaba algo? De hecho, ¿no era mejor que estuviera que tramara algo? – Ojalá trame algo… - Pero antes de irse, no podía olvidarse de Aspros. En el poco tiempo que habían estado hablando, había sido un enorme apoyo para el músico, no podía irse de allí sin despedirse de él, por lo que se giró hacia el artista, metiendo su diestra en su zurrón, sacando de allí un Den Den Mushi.- Aspros… Colegui… ¡Muchas gracias por todo este rato!- Le dijo más calmado, mientras se aguantaba las ganas de salir corriendo a los puestos para poder intimar y conocer a la hermosa marine.- ¿Te hace que nos cambiemos los Den Den? ¡Quiero seguir hablando contigo aunque estemos a tomar por culo! ¿Es o no es? – Miraba a Aspros con una tímida sonrisa, esperando a que le respondiera. Tras guardar el Den Den y antes de que se largara por patas, Tobías se acercó al músico, dándole un abrazo, diciéndole que no se preocupara, que lo había hecho genial, y animándole a darlo todo en su supuesto combate.- Gracias “broder”, habéis estado todos increíbles… Pienso arrasar con todo…- Le susurró al oído, devolviéndole el abrazo.- El menda… Bueno… Como has podido chequear estoy algo liadete ahora puejeje.- Dijo con una sonrisa algo perturbada y dilatando lo máximo posibles sus fosas nasales.- Nos olemos luego.- Y se despidió del vaquero, dándole una buena cachetada con su diestra en el glúteo izquierdo de su capitán, agarrando luego a Ikirami de su suave mano derecha con la izquierda de Garnet, bajando deprisa las gradas, dirigiéndose hacia alguno de los puestos que ofreciera bebidas, con la lengua fuera y sus ojos transformados en corazones. No podía aguantar más, su cerebro no procesaba y su entrepierna no paraba de mandarle señales… Quería estar a solas el mayor tiempo posible con esa mujer. Segundos después, bajó el ritmo, dándose cuenta de que quizás estaba tirando demasiado fuerte de la marine, soltando su mano, lentamente y sonrojado. Se había dejado llevar enteramente por la sensación y emoción del momento.-Relaja la raja Garnet... ¡Qué es una pitufa! ¿Es o no es? Tenía que relajarse, actuar más y más con la cabeza fría, por lo que se abofeteó fuertemente sus mofletes, expirando e inspirando calmadamente y adoptando una expresión más seria, mientras miraba hacia el frente, estando la marine a su lado.- Perdona, Ikirami, ¿era o no era?... Serás un bellezón y pivonazo, pero no dejas de ser un peón del sistema opresor así que…- Decía de manera impasible, sosegada, inalterable, hasta que se giró para mirar a Ikirami, y ahí estaba ella de nuevo. Era imposible poder concentrarse con alguien… Tan deslumbrante a su lado.- ¡Písame por el amor del rock and roll! – Pedía arrodillado, inconsciente de lo que había dicho e, instantáneamente, levantándose habiendo caído en lo que había dicho.- Tch joder… Esto va a ser chungo de narices… P-perdón de nuevo… Mejor sigamos buscando un puesto de bebidas, ¿es o no es? – Seguía avergonzado, hasta tal punto, que tenía la cara roja como un tomate y evitaba mirarla directamente a su cara y su cuerpo. Cada poro del cuerpo de esa mujer era un arma peligrosa y letal para alguien tan babas como Garnet. Mientras se encaminaban en la búsqueda de algo que llevarse al buche, el pelirrojo, algo más calmado, decidió romper el hielo, si es que Ikirami no lo había mandado ya a derretir con su presencia.- Bueh… ¿Y qué hace una chica cómo tú en una organización como la marina? – Preguntó evitando mantener contacto visual con la chica. Se acordó entonces de Sephiroth, siendo bastante probable que tanto él como el resto de marines que había visto durante las pruebas estuvieran en el mismo grupo que la chica. A todo esto, ¿dónde se había metido el marine? No le había visto desde que perdió en su prueba de resistencia.- ¿Conoces a Sephi? – Prosiguió, buscando, instintivamente la mirada de Ikirami, pero arrepintiéndose al momento, al caer en sus encantos y comenzar a babear por ella. Volvió a menear su cabeza de lado a lado y dispuso la vista al frente nuevamente.- Odio la marina… Son unos aguafiestas, unos inútiles y con unos ideales que no se sostienen por si solos…- Los ojos de Garnet se llenaron de resentimiento, cerrando fuertemente sus puños. El pelirrojo exhaló un suspiro, relajándose.- Aunque ese Sephi… Me jode admitirlo, pero se hace respetar, y tiene mucho estilo, le echa huevos… Aunque aún tengo que cantarle las cuarenta por cierto asunto…- Hizo una breve pausa, mientras seguía andando y se rascaba la barbilla con su zurda.- Suelta, Ikirami…- Miró de reojo a la preciosa venus de milo sin amputar.- ¿Q-qué clase de marine eres tú?- Preguntó, con cierto nerviosismo, y parándose en seco, mirando, esta vez, por completo ante la divina figura de la pelirroja, enfocando su mirada, de manera irremediable, en sus voluptuosos pechos, y con la lengua fuera cual perro en celo. Cada vez que apartaba la vista hacia sus senos, sentía la tentación de zambullir su cara en ellos. Necesitaba explorar cada rincón de su perfecto cuerpo. Y él, lo único que podía hacer era morderse el labio inferior con fuerza para reprimirse y soltar un bufido.
El grito de un hombre, de mediana edad, anunciando que vendían todo tipo de bebidas, le sacó, milagrosamente, de su embobamiento. Garnet se acercó hasta el pequeño puesto, regentado por un señor skypieano, al igual que el músico, aunque con ropa muchísima más discreta... Bueno, con ropa.- Hmm, ¿tenéis refrigerio cachondo por aquí? ¿Cerveza? – Preguntó el músico al tendedero, el cuál, asintió algo extrañado.- Va pues por aquí una birra y lo que pida la chata, ¿es o no es? – Pidió el pelirrojo al regente del puesto, tras lo cual, rápidamente las sirvió en una jarra. Garnet apoyó su brazo izquierdo en la barra, tras agarrar la jarra con su diestra, y alzarla hacia la marine.- Arriba la birra, ¡qué es palíndromo! ¿Es o no es?- Exclamó a modo de brindis a la pelirroja, perdiéndose por completo en su cara, simpeando como un descosido, tragando seguidamente saliva y luego llevándose el vaso a la boca, bebiéndose un buen trago.- Aghhh, ¡está buena la puta cerveza! – Hizo una pequeña pausa, admirando aquella amarillante y espumosa ambrosía de los dioses. Seguidamente, suspiró profundamente. Necesitaba relajarse, olvidarse al menos por un momento de que esa mujer a la que deseaba era una marine. Si Sephi era buen tipo, ella también podía serlo, ¿no? – Antes… Antes has dicho que te flipan los músicos, ¿qué tipo de música te gusta? – Preguntó intentando evadir su odio hacia la corrupta institución representada por una gaviota, seguidamente, sacó su laúd de la funda de su espalda, y se puso en posición de tocar, pero sin llegar a hacer el afán de hacero.- Podría tocarte algo… - Nuevamente, su expresión se tornó en una que denotaba perversión pura y dura.- Y luego tocarte algo de música… Pueje pueje puejeje.- Dijo, tras lo cuál cerró fuertemente sus ojos y le dio un buen buche a su bebida.
Estuvieron un buen rato más dándole a la lengua, es decir, conversando, quizás coqueteando, seguramente (Garnet) mirándole las tetas, hasta que habían transcurrieron 40 minutos desde que empezó el descanso. El músico hacia ya tiempo que se había acabado la cerveza, pero lo cierto es que estaba teniendo un momento, para su sorpresa, bastante agradable con esa mujer. Conforme los minutos pasaban, a pesar de que el simpeo seguía vigente, el nerviosismo de tener a semejante ser divino delante iba disminuyendo. Entonces, teniendo en cuenta que el pelirrojo debería concienciarse para la batalla en la que iba a participar, decidió que era hora de despedirse de la marine, no sabía si la volvería a ver, pero debía ir hacia dónde estaban sus amigos y compañeros de equipo.- Debo irme ya, tengo que concentrarme para poner toda la carne en el asador…- Hablaba serio, y mirando hacia las gradas. No podía fallar en esta oportunidad que le habían concedido. Debía demostrar que, realmente, era fuerte y que sus amigos podían confiar en él, ¡qué era capaz de protegerles! Encaró entonces a la pelirroja, ladeando su cabeza y mirándole en los ojos con la misma seriedad con la que estaba hablando, ignorando, por una vez, los encantos que la chica emanaba.- No sé si te has coscado, pero tu cara…- Sus pupilas recorrían cada impoluta facción de su hermoso rostro.- Tu cuerpo…- Ahora descendían por su curvo cuerpo.- Tu mirada…- Volvía a posar sus ojos, titubeando, sobre los suyos.- Tu voz…- Sin apartar su vista, agarró la barbilla de la mujer de manera delicada con su mano derecha.- Me están volviendo majara de remate.- Se quedó durante un par de segundos, segundos que parecieron interminables, en esa posición, con el jaleo del público de fondo.- Mi chola me dice que no…- Negaba con su cabeza.- Mi alma me dice que tampoco…- Seguía negando, con los ojos cerrados.- Y la patata casi igual…- Continuaba con su negación, encogiéndose de hombros.- Pero algo me dice que tengo que volver a olerte… - El músico tragó saliva, again.- Si os quedáis después de que este tinglado haya finiquitado, ¿nos podemos volver a ver? – A pesar del bullicio del momento, Garnet sintió como el mundo se silenció al completo, como todo se paralizaba, ante la posible respuesta de la marine pelirroja, ¿tantas ganas le tenía? Después de que la marine le respondiera, el músico soltó la mano de su barbilla, y emprendió su marcha hacia el asiento junto a los Shogun Gari y los Alas Negras. Antes de desaparecer de su vista, paró en seco y se volteó hacia ella, con una pícara sonrisa dibujando su cara.- Más te vale prestarme ahora atención, ¿es o no es? – Y tras eso subió hacia las gradas en busca de sus amigos.
De camino a su sitio, se fijó en que, dónde antes estaban los cubículos donde se situaba su equipo y el de Sasha, más de una decena de birkanianos, estaban terminando de construir una especie de carpa, seguramente para la siguiente prueba. Se notaba que el momento de pelear se acercaba, pues la respiración y pulsaciones del skypiean iban acelerándose. Tenía mucho que demostrar, a los espectadores, a los demás participantes, pero sobre todo a los Shogun Gari y a él mismo. Sin embargo, cuando llegó a su sitio, y vio que estaban todos allí, salvo Chewbacca, no pudo evitar tranquilizarse. Se fijó en que Aspros seguía en el mismo sitio de antes (lo cuál hizo que Garnet se alegrara pues pensaba que no volvería a verle hasta a saber cuando), estando Jolyne justo detrás de él, y que Sasha estaba delante de su asiento asegurándole, prácticamente, no tener nada de visión.- ¡Eyyy peña! ¿Cómo vamos? – Saludó a todos, con una firme sonrisa, sentándose, al instante, al lado de Aspros.- ¿Cómo ha ido el baile chanchullero este? ¿Ha estado guapo o qué? – Preguntó a todos los presentes, estableciendo contacto visual con todos. Recordó entonces que no les había dicho nada a Sasha y Jolyne por su indiscutible victoria en sus pruebas.- ¡Compitruena! – Llamó la atención de la semioni, asomándose por su izquierda para que no tuviera que girarse.- Lo has hecho de escándalo, ¡sabía de sobra que lo bordarías! ¿Es o no es? – Le daba palmaditas en la espalda mientras la felicitaba, girándose seguidamente hacia la reina tiradora.- ¿Y lo tuyo qué? ¡Qué puto flipe! ¡Tanto tu forma de lagarta como tu puntería! – Simplemente eran increíbles, todos y cada uno de ellos. Y ahora era su turno, su oportunidad de, finalmente, brillar y reafirmarse. Tenía que mantenerse concentrado hasta que, El Dirigente, diera paso al combate en el que participaría Garnet.
Poco tiempo después, pudo ver como el mastodóntico Chewi volvía a las gradas junto a ellos.- ¡Broder! ¿Dónde andabas? ¡Y eh! ¿Qué onda con esas chispas de antes? ¡Qué locura!- Admiraba entusiasmado Garnet las habilidades de su ursárido amigo. Un par de minutos después, el Dirigente salió, finalmente, de la carpa donde se estaba dando un descanso, anunciando que tanto la arena, como los participantes y los custodios estaban listos y en posición. No se había dado cuenta, pero efectivamente, esa persona alada que les había dado la bienvenida a Shandora, y otro cuatro individuos iguales a él se habían repartido alrededor de la arena. Lo que importaba es que, finalmente, los combates de la arena comenzaban, y parecía que los habitantes de la isla celestial lo sabían, ¡qué manera de rugir! El presentador enmascarado prosiguió recordando las normas, siendo la única norma no ir a matar. Solo importaba ganar.- O sea, dejarlo K.O. o que se rinda, entendido.- Después de una reverencia por parte del maestro de ceremonias, éste anunció cuál sería el primer combate, siendo el primer enfrentamiento entre... ¡Garnet Matlock contra Karlglass Firebirth! -¡Ese soy yo! - Pensaba el músico, levantándose al instante de su asiento, completamente serio y crujiéndose los nudillos de su diestra con su siniestra.- Nos vemos ahora peña, ¡disfrutad del espectáculo!- Se despidió Garnet de sus viejos y nuevos amigos y comenzaba a descender hacia la arena con el estallido del público de fondo.- Nekah- Posaba su mano en la funda de su instrumento, donde estaría la pluma del difunto Lunarian.- Gronn- Chocaba ambos puños entre sí, focalizándose en las guanteras que heredó del gyojin tras la masacre de Finn.- Aurora... Peña....- Apoyaba su diestra en lado izquierdo de su pecho, relajando su respiración.- Podéis dejarme esto a mi... Soy fuerte, ¿es o no es?- Finalizaba su especie de ritual de iniciación, habiendo dejado las gradas y bajado a la arena, teniendo, inmediatamente a su derecha uno de los Custodios, uno que, a diferencia de Navor, tenía 5 esferas incrustadas repartidas entre su pecho, esternón y abdomen. Al bajar, también echó un breve vistazo a la carpa que habían montado, viendo como, a ambos lados de la misma, estaban repartidos los pobres birkanianos que la habían montado. Dentro de ese pequeño recinto, además, pudo ver como había una especie de gran trono vacío, al igual que el de menor tamaño situado a su izquierda y estando, finalmente, el Dirigente a la derecha del primer asiento descrito. Sin más contemplaciones, Garnet siguió adentrándose en el que sería su ring, su escenario.
De manera completamente distinta a la prueba en la que había participado anteriormente, el pelirrojo sacó su laúd mientras se adentraba, más y más, en la arena, tocando, esta vez, una melodía solemne, augurando el inicio de la esperada batalla. Serio, calmado, sosegado y con solo un pensamiento rondando su mente: ganar este enfrentamiento y demostrar su superioridad a todo el mundo. Cada paso que daba Garnet, el bullicio de los espectadores se iban apagando y atenuando lentamente, poco a poco, escuchando tan sólo el grito silencioso de su alma. Estando a unos 10 metros del eje vertical de la arena, el músico se dio la vuelta, mirando hacia las gradas donde estaban situados, despegando, temporalmente, su diestra de las cuerdas de su Fallen Sound, y alzándola, con el puño cerrado, hacia los Shogun Gari y los Alas Negras. Mirando hacia cada rincón de la inmensa grada, siguió su marcha y, como un virtuoso y sin inmutarse, siguió deslizando sus dedos por su bello instrumento de madera, hasta que llegó al estar justo en el eje de simetría vertical de la arena, estando a 10 metros de la carpa, y dándole la espalda a la misma, dónde podía tener una vista, más o menos panorámica de todo el escenario. El músico finalizaba así su entrada a la arena, guardando su instrumento en la funda y, seguidamente, arrancándose la camisa de cuajo, quedándose aún más desnudo y comenzando a transformarse en su híbrida de tigre, mientras ladeaba su cuello crujiéndoselo para, acto seguido y sin apartar la vista del semicírculo llevar, ambas manos al suelo, flexionando su pierna izquierda, extendiendo hacia atrás la diestra, y apoyando su cola enroscada en el terreno, como si en la posición de salida de una carrera estuviera.- ¡VAMOS JODER!- El combate ya había comenzado.
Durante la hora de descanso
Al contarle todo lo que tenía Garnet oculto en su corazón, Aspros, a priori, soltó una sonora carcajada, que hizo fruncir el ceño al principio al músico, pues pensaba que se estaba burlando de sus sentimientos mas, cuando pudo ver la seriedad del apuesto joven, quien se incorporó acercando su rostro, y haciendo contacto visual con sus preciosos verdosos ojos, diciéndole que no le ocurría nada, y que era demasiado especial como para limitarse, cohibirse y cerrarse por banda, dejó completamente perplejo a Garnet. Eso quería decir que... ¿Era bisexual? Ciertamente, nunca antes se había sentido atraído por un hombre, y siendo Aurora una mujer, por mucho que tuviera pene, no sabía hasta que punto el pelirrojo seguía siendo completamente heterosexual. Desde luego, las palabras de aquel artista con un rostro y cuerpo esculpidos por los mismísimos dioses al menos habían aclarado, parcialmente, las dudas de Garnet, además de haberle dejado sin palabras, haciendo que se sonrojara por completo. Lejos de la personalidad llena de orgullo, soberbia y altanería con la que le conoció, era una persona con mucha más profundidad y trasfondo. Garnet sentía la necesidad de conocerle más y más, pero quizás eso sería algo que quedaría para después de los juegos de Shandora.
Después de haberle pedido a Yojimbo que le dejara participar, dándole el capitán de los Alas Negras vía libre para arrasar con la prueba, y una vez que El Dirigente se retiró, momentáneamente, de la Arena, entrando en su lugar el grupo de bailarines autóctono de Skypiea, Skywing, mientras su compañero de gradas bailaba siguiendo la coreografía de los Shandians, una femenina voz les saludó, haciendo que Garnet, con un brusco movimiento, girara su cuello hacia su izquierda, lugar de donde procedía la voz. Al girarse sintió, de manera inexplicable, como una especie de destello le deslumbraba y le cegaba momentáneamente, poniéndose las manos por delante de su cara. Cuando la luz, fruto de la retorcida imaginación de Garnet, cesó, entendió a que se debía aquello y era que, la mismísima marine pelirroja que había captado por completo la atención del músico previamente, se había presentado ante ellos. Ya cuando la vio a lo lejos, sintió que, quizás, ser pisoteado y capturado por una mujer como ella valía la pena, pero tenerla allí, cerca, a menos de dos metros de distancia, le permitía ver con mayor claridad cada detalle de su perfecto y divino físico. Ese pelo largo, carmesí que hacía juego con sus ojazos del mismo color, situados en un perfectamente proporcionado y bello rostro, que te encandilaban el alma del más desgraciado ser que habitaba el planeta con sólo verlos. Jamás había visto a nadie que luciera tan bien el uniforme del marine, sobre todo con esas exageradas curvas, que parecían que en cualquier momento lo iban a romper a trizas. En conjunto, Garnet pensaba que con ese físico, aquella mujer podía tener a sus pies a cualquier ser sintiente… Era una diosa, y joder, ¡le estaba hablando a él! Y no solamente eso, ¿se estaba mordiendo el labio inferior mientras examinaba su cuerpo? ¿Eso no es algo bueno?- ¡B-BUENAS TETAS! ¿ES O NO ES?- Respondió al saludo de la pelirroja, mirando de forma descaradísima con su mandíbula desencajada a los senos de la marine, hasta que meneó su cabeza de lado a lado y le miró a su cara esta vez.- ¡Qu-quiero decir! Heyyy, q-qué hay, chata.- Dios, jamás había estado tan nervioso hablando con una chica, ni siquiera con Aurora cuando esta empezó a tirarle los tejos a piñón. Aquel ángel en tierra de ángeles, se presentó como Ikirami, sentándose justo al lado del skypiean y preguntándole si él era Garnet, con esa mirada... Esa mirada que estaba poniendo contra las cuerdas al pelirrojo.- S-sí soy, ¿no es o es?- Contestó, presa de los nervios, siendo completamente incapaz de sostenerle la mirada por más de dos segundos. Ikirami prosiguió con su clase magistral de como seducir a un hombre, añadiendo que le encantaban los músicos, apareciéndole de los más atractivo, y finalizando con un sensual susurro al oído que hizo que tanto las antenas de su cabeza como la de su entrepierna se empalmaran.- El menda… El menda no puede aguantar más… Es una puta marine… Pero me tiene completamente loco… Encima que sea una perra del gobierno… Joder… Me da más morbo, ¿es o no es? Perdóname, Aurora, soy débil…- Se concentraba Garnet en intentar no caer en la tentación. El pelirrojo tenía muy arraigado su odio hacia la marina, aún más después de los sucesos en Isla Toko. Pero es que, esa mujer que parecía encarnar a la diosa de la belleza y la seducción, le estaba poniendo jodido odiarla, y es que no podía, fueran cuáles fueran sus intenciones pues, pese a que el lado racional de Garnet intentaba advertirse así mismo de que se anduviera con ojo, la lujuria y depravación del músico eran más fuerte.
Ikirami, que seguía hablando con el pelirrojo, le sugirió que fueran los dos solos, durante el tiempo que quedaba para que la prueba comenzara, para ir a beber algo y conocerse mejor. Garnet, en cero coma, se levantó de la grada, y se puso en posición de largarse de allí con la marine que le estaba trayendo por la calle de la amargura- ¡A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO PELIRROJA! ¡VAMOS! ¡SE NOS ACABA EL TIEMPO! ¿ES O NO ES?- ¿Y qué si tramaba algo? De hecho, ¿no era mejor que estuviera que tramara algo? – Ojalá trame algo… - Pero antes de irse, no podía olvidarse de Aspros. En el poco tiempo que habían estado hablando, había sido un enorme apoyo para el músico, no podía irse de allí sin despedirse de él, por lo que se giró hacia el artista, metiendo su diestra en su zurrón, sacando de allí un Den Den Mushi.- Aspros… Colegui… ¡Muchas gracias por todo este rato!- Le dijo más calmado, mientras se aguantaba las ganas de salir corriendo a los puestos para poder intimar y conocer a la hermosa marine.- ¿Te hace que nos cambiemos los Den Den? ¡Quiero seguir hablando contigo aunque estemos a tomar por culo! ¿Es o no es? – Miraba a Aspros con una tímida sonrisa, esperando a que le respondiera. Tras guardar el Den Den y antes de que se largara por patas, Tobías se acercó al músico, dándole un abrazo, diciéndole que no se preocupara, que lo había hecho genial, y animándole a darlo todo en su supuesto combate.- Gracias “broder”, habéis estado todos increíbles… Pienso arrasar con todo…- Le susurró al oído, devolviéndole el abrazo.- El menda… Bueno… Como has podido chequear estoy algo liadete ahora puejeje.- Dijo con una sonrisa algo perturbada y dilatando lo máximo posibles sus fosas nasales.- Nos olemos luego.- Y se despidió del vaquero, dándole una buena cachetada con su diestra en el glúteo izquierdo de su capitán, agarrando luego a Ikirami de su suave mano derecha con la izquierda de Garnet, bajando deprisa las gradas, dirigiéndose hacia alguno de los puestos que ofreciera bebidas, con la lengua fuera y sus ojos transformados en corazones. No podía aguantar más, su cerebro no procesaba y su entrepierna no paraba de mandarle señales… Quería estar a solas el mayor tiempo posible con esa mujer. Segundos después, bajó el ritmo, dándose cuenta de que quizás estaba tirando demasiado fuerte de la marine, soltando su mano, lentamente y sonrojado. Se había dejado llevar enteramente por la sensación y emoción del momento.-Relaja la raja Garnet... ¡Qué es una pitufa! ¿Es o no es? Tenía que relajarse, actuar más y más con la cabeza fría, por lo que se abofeteó fuertemente sus mofletes, expirando e inspirando calmadamente y adoptando una expresión más seria, mientras miraba hacia el frente, estando la marine a su lado.- Perdona, Ikirami, ¿era o no era?... Serás un bellezón y pivonazo, pero no dejas de ser un peón del sistema opresor así que…- Decía de manera impasible, sosegada, inalterable, hasta que se giró para mirar a Ikirami, y ahí estaba ella de nuevo. Era imposible poder concentrarse con alguien… Tan deslumbrante a su lado.- ¡Písame por el amor del rock and roll! – Pedía arrodillado, inconsciente de lo que había dicho e, instantáneamente, levantándose habiendo caído en lo que había dicho.- Tch joder… Esto va a ser chungo de narices… P-perdón de nuevo… Mejor sigamos buscando un puesto de bebidas, ¿es o no es? – Seguía avergonzado, hasta tal punto, que tenía la cara roja como un tomate y evitaba mirarla directamente a su cara y su cuerpo. Cada poro del cuerpo de esa mujer era un arma peligrosa y letal para alguien tan babas como Garnet. Mientras se encaminaban en la búsqueda de algo que llevarse al buche, el pelirrojo, algo más calmado, decidió romper el hielo, si es que Ikirami no lo había mandado ya a derretir con su presencia.- Bueh… ¿Y qué hace una chica cómo tú en una organización como la marina? – Preguntó evitando mantener contacto visual con la chica. Se acordó entonces de Sephiroth, siendo bastante probable que tanto él como el resto de marines que había visto durante las pruebas estuvieran en el mismo grupo que la chica. A todo esto, ¿dónde se había metido el marine? No le había visto desde que perdió en su prueba de resistencia.- ¿Conoces a Sephi? – Prosiguió, buscando, instintivamente la mirada de Ikirami, pero arrepintiéndose al momento, al caer en sus encantos y comenzar a babear por ella. Volvió a menear su cabeza de lado a lado y dispuso la vista al frente nuevamente.- Odio la marina… Son unos aguafiestas, unos inútiles y con unos ideales que no se sostienen por si solos…- Los ojos de Garnet se llenaron de resentimiento, cerrando fuertemente sus puños. El pelirrojo exhaló un suspiro, relajándose.- Aunque ese Sephi… Me jode admitirlo, pero se hace respetar, y tiene mucho estilo, le echa huevos… Aunque aún tengo que cantarle las cuarenta por cierto asunto…- Hizo una breve pausa, mientras seguía andando y se rascaba la barbilla con su zurda.- Suelta, Ikirami…- Miró de reojo a la preciosa venus de milo sin amputar.- ¿Q-qué clase de marine eres tú?- Preguntó, con cierto nerviosismo, y parándose en seco, mirando, esta vez, por completo ante la divina figura de la pelirroja, enfocando su mirada, de manera irremediable, en sus voluptuosos pechos, y con la lengua fuera cual perro en celo. Cada vez que apartaba la vista hacia sus senos, sentía la tentación de zambullir su cara en ellos. Necesitaba explorar cada rincón de su perfecto cuerpo. Y él, lo único que podía hacer era morderse el labio inferior con fuerza para reprimirse y soltar un bufido.
El grito de un hombre, de mediana edad, anunciando que vendían todo tipo de bebidas, le sacó, milagrosamente, de su embobamiento. Garnet se acercó hasta el pequeño puesto, regentado por un señor skypieano, al igual que el músico, aunque con ropa muchísima más discreta... Bueno, con ropa.- Hmm, ¿tenéis refrigerio cachondo por aquí? ¿Cerveza? – Preguntó el músico al tendedero, el cuál, asintió algo extrañado.- Va pues por aquí una birra y lo que pida la chata, ¿es o no es? – Pidió el pelirrojo al regente del puesto, tras lo cual, rápidamente las sirvió en una jarra. Garnet apoyó su brazo izquierdo en la barra, tras agarrar la jarra con su diestra, y alzarla hacia la marine.- Arriba la birra, ¡qué es palíndromo! ¿Es o no es?- Exclamó a modo de brindis a la pelirroja, perdiéndose por completo en su cara, simpeando como un descosido, tragando seguidamente saliva y luego llevándose el vaso a la boca, bebiéndose un buen trago.- Aghhh, ¡está buena la puta cerveza! – Hizo una pequeña pausa, admirando aquella amarillante y espumosa ambrosía de los dioses. Seguidamente, suspiró profundamente. Necesitaba relajarse, olvidarse al menos por un momento de que esa mujer a la que deseaba era una marine. Si Sephi era buen tipo, ella también podía serlo, ¿no? – Antes… Antes has dicho que te flipan los músicos, ¿qué tipo de música te gusta? – Preguntó intentando evadir su odio hacia la corrupta institución representada por una gaviota, seguidamente, sacó su laúd de la funda de su espalda, y se puso en posición de tocar, pero sin llegar a hacer el afán de hacero.- Podría tocarte algo… - Nuevamente, su expresión se tornó en una que denotaba perversión pura y dura.- Y luego tocarte algo de música… Pueje pueje puejeje.- Dijo, tras lo cuál cerró fuertemente sus ojos y le dio un buen buche a su bebida.
Estuvieron un buen rato más dándole a la lengua, es decir, conversando, quizás coqueteando, seguramente (Garnet) mirándole las tetas, hasta que habían transcurrieron 40 minutos desde que empezó el descanso. El músico hacia ya tiempo que se había acabado la cerveza, pero lo cierto es que estaba teniendo un momento, para su sorpresa, bastante agradable con esa mujer. Conforme los minutos pasaban, a pesar de que el simpeo seguía vigente, el nerviosismo de tener a semejante ser divino delante iba disminuyendo. Entonces, teniendo en cuenta que el pelirrojo debería concienciarse para la batalla en la que iba a participar, decidió que era hora de despedirse de la marine, no sabía si la volvería a ver, pero debía ir hacia dónde estaban sus amigos y compañeros de equipo.- Debo irme ya, tengo que concentrarme para poner toda la carne en el asador…- Hablaba serio, y mirando hacia las gradas. No podía fallar en esta oportunidad que le habían concedido. Debía demostrar que, realmente, era fuerte y que sus amigos podían confiar en él, ¡qué era capaz de protegerles! Encaró entonces a la pelirroja, ladeando su cabeza y mirándole en los ojos con la misma seriedad con la que estaba hablando, ignorando, por una vez, los encantos que la chica emanaba.- No sé si te has coscado, pero tu cara…- Sus pupilas recorrían cada impoluta facción de su hermoso rostro.- Tu cuerpo…- Ahora descendían por su curvo cuerpo.- Tu mirada…- Volvía a posar sus ojos, titubeando, sobre los suyos.- Tu voz…- Sin apartar su vista, agarró la barbilla de la mujer de manera delicada con su mano derecha.- Me están volviendo majara de remate.- Se quedó durante un par de segundos, segundos que parecieron interminables, en esa posición, con el jaleo del público de fondo.- Mi chola me dice que no…- Negaba con su cabeza.- Mi alma me dice que tampoco…- Seguía negando, con los ojos cerrados.- Y la patata casi igual…- Continuaba con su negación, encogiéndose de hombros.- Pero algo me dice que tengo que volver a olerte… - El músico tragó saliva, again.- Si os quedáis después de que este tinglado haya finiquitado, ¿nos podemos volver a ver? – A pesar del bullicio del momento, Garnet sintió como el mundo se silenció al completo, como todo se paralizaba, ante la posible respuesta de la marine pelirroja, ¿tantas ganas le tenía? Después de que la marine le respondiera, el músico soltó la mano de su barbilla, y emprendió su marcha hacia el asiento junto a los Shogun Gari y los Alas Negras. Antes de desaparecer de su vista, paró en seco y se volteó hacia ella, con una pícara sonrisa dibujando su cara.- Más te vale prestarme ahora atención, ¿es o no es? – Y tras eso subió hacia las gradas en busca de sus amigos.
De camino a su sitio, se fijó en que, dónde antes estaban los cubículos donde se situaba su equipo y el de Sasha, más de una decena de birkanianos, estaban terminando de construir una especie de carpa, seguramente para la siguiente prueba. Se notaba que el momento de pelear se acercaba, pues la respiración y pulsaciones del skypiean iban acelerándose. Tenía mucho que demostrar, a los espectadores, a los demás participantes, pero sobre todo a los Shogun Gari y a él mismo. Sin embargo, cuando llegó a su sitio, y vio que estaban todos allí, salvo Chewbacca, no pudo evitar tranquilizarse. Se fijó en que Aspros seguía en el mismo sitio de antes (lo cuál hizo que Garnet se alegrara pues pensaba que no volvería a verle hasta a saber cuando), estando Jolyne justo detrás de él, y que Sasha estaba delante de su asiento asegurándole, prácticamente, no tener nada de visión.- ¡Eyyy peña! ¿Cómo vamos? – Saludó a todos, con una firme sonrisa, sentándose, al instante, al lado de Aspros.- ¿Cómo ha ido el baile chanchullero este? ¿Ha estado guapo o qué? – Preguntó a todos los presentes, estableciendo contacto visual con todos. Recordó entonces que no les había dicho nada a Sasha y Jolyne por su indiscutible victoria en sus pruebas.- ¡Compitruena! – Llamó la atención de la semioni, asomándose por su izquierda para que no tuviera que girarse.- Lo has hecho de escándalo, ¡sabía de sobra que lo bordarías! ¿Es o no es? – Le daba palmaditas en la espalda mientras la felicitaba, girándose seguidamente hacia la reina tiradora.- ¿Y lo tuyo qué? ¡Qué puto flipe! ¡Tanto tu forma de lagarta como tu puntería! – Simplemente eran increíbles, todos y cada uno de ellos. Y ahora era su turno, su oportunidad de, finalmente, brillar y reafirmarse. Tenía que mantenerse concentrado hasta que, El Dirigente, diera paso al combate en el que participaría Garnet.
Poco tiempo después, pudo ver como el mastodóntico Chewi volvía a las gradas junto a ellos.- ¡Broder! ¿Dónde andabas? ¡Y eh! ¿Qué onda con esas chispas de antes? ¡Qué locura!- Admiraba entusiasmado Garnet las habilidades de su ursárido amigo. Un par de minutos después, el Dirigente salió, finalmente, de la carpa donde se estaba dando un descanso, anunciando que tanto la arena, como los participantes y los custodios estaban listos y en posición. No se había dado cuenta, pero efectivamente, esa persona alada que les había dado la bienvenida a Shandora, y otro cuatro individuos iguales a él se habían repartido alrededor de la arena. Lo que importaba es que, finalmente, los combates de la arena comenzaban, y parecía que los habitantes de la isla celestial lo sabían, ¡qué manera de rugir! El presentador enmascarado prosiguió recordando las normas, siendo la única norma no ir a matar. Solo importaba ganar.- O sea, dejarlo K.O. o que se rinda, entendido.- Después de una reverencia por parte del maestro de ceremonias, éste anunció cuál sería el primer combate, siendo el primer enfrentamiento entre... ¡Garnet Matlock contra Karlglass Firebirth! -¡Ese soy yo! - Pensaba el músico, levantándose al instante de su asiento, completamente serio y crujiéndose los nudillos de su diestra con su siniestra.- Nos vemos ahora peña, ¡disfrutad del espectáculo!- Se despidió Garnet de sus viejos y nuevos amigos y comenzaba a descender hacia la arena con el estallido del público de fondo.- Nekah- Posaba su mano en la funda de su instrumento, donde estaría la pluma del difunto Lunarian.- Gronn- Chocaba ambos puños entre sí, focalizándose en las guanteras que heredó del gyojin tras la masacre de Finn.- Aurora... Peña....- Apoyaba su diestra en lado izquierdo de su pecho, relajando su respiración.- Podéis dejarme esto a mi... Soy fuerte, ¿es o no es?- Finalizaba su especie de ritual de iniciación, habiendo dejado las gradas y bajado a la arena, teniendo, inmediatamente a su derecha uno de los Custodios, uno que, a diferencia de Navor, tenía 5 esferas incrustadas repartidas entre su pecho, esternón y abdomen. Al bajar, también echó un breve vistazo a la carpa que habían montado, viendo como, a ambos lados de la misma, estaban repartidos los pobres birkanianos que la habían montado. Dentro de ese pequeño recinto, además, pudo ver como había una especie de gran trono vacío, al igual que el de menor tamaño situado a su izquierda y estando, finalmente, el Dirigente a la derecha del primer asiento descrito. Sin más contemplaciones, Garnet siguió adentrándose en el que sería su ring, su escenario.
De manera completamente distinta a la prueba en la que había participado anteriormente, el pelirrojo sacó su laúd mientras se adentraba, más y más, en la arena, tocando, esta vez, una melodía solemne, augurando el inicio de la esperada batalla. Serio, calmado, sosegado y con solo un pensamiento rondando su mente: ganar este enfrentamiento y demostrar su superioridad a todo el mundo. Cada paso que daba Garnet, el bullicio de los espectadores se iban apagando y atenuando lentamente, poco a poco, escuchando tan sólo el grito silencioso de su alma. Estando a unos 10 metros del eje vertical de la arena, el músico se dio la vuelta, mirando hacia las gradas donde estaban situados, despegando, temporalmente, su diestra de las cuerdas de su Fallen Sound, y alzándola, con el puño cerrado, hacia los Shogun Gari y los Alas Negras. Mirando hacia cada rincón de la inmensa grada, siguió su marcha y, como un virtuoso y sin inmutarse, siguió deslizando sus dedos por su bello instrumento de madera, hasta que llegó al estar justo en el eje de simetría vertical de la arena, estando a 10 metros de la carpa, y dándole la espalda a la misma, dónde podía tener una vista, más o menos panorámica de todo el escenario. El músico finalizaba así su entrada a la arena, guardando su instrumento en la funda y, seguidamente, arrancándose la camisa de cuajo, quedándose aún más desnudo y comenzando a transformarse en su híbrida de tigre, mientras ladeaba su cuello crujiéndoselo para, acto seguido y sin apartar la vista del semicírculo llevar, ambas manos al suelo, flexionando su pierna izquierda, extendiendo hacia atrás la diestra, y apoyando su cola enroscada en el terreno, como si en la posición de salida de una carrera estuviera.- ¡VAMOS JODER!- El combate ya había comenzado.
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