22-03-2024, 07:25 PM
(Última modificación: 22-03-2024, 08:47 PM por Garnet D. Matlock.)
[personajeinvalido=907]
La arena, el estadio y las gradas enseguida rugieron y estallaron, coreando el nombre de Garnet, con el veredicto del maestro de ceremonias, quién parecía haber flipado con el combate y aseguraba, muy a pesar de Garnet, como el músico había barrido con su oponente. Su victoria alzaba a su equipo en un primer puesto, recibiendo aún más aplausos, silbidos y vítores por parte de los espectadores, que parecían volcar todas sus esperanzas en el equipo que representaba a su tierra. Habiéndose relajado la euforia del público, el Dirigente prosiguió declarando como el equipo de Tobías, Chewbacca, Karl y la misteriosa y buenísima mujer de pelo morado habían quedado terceros e invitando a los combatientes a que se retiraran de la arena y fueran hacia las gradas.
El skypiean comenzó a mirar hacia su alrededor, bajando su mirada hacia el terreno de arena compacta. Cuando encontró su camisa, o lo que quedaba de ella tras arrancársela en pleno furor, se agachó y la cogió, sacudiéndola seguidamente y quitándole todo el polvo. Estaba hecho un auténtico trapo. Después de comprobar varias veces que estaba, más o menos, limpia, se la colocó encima de la cabeza, como si una toalla fuera, tapándola por completo salvo su cabizbaja mirada. En esos instantes, y casi por primera vez en su vida, necesitaba calma y alejarse, al menos metafóricamente, de todo ese bullicio que aclamaba su nombre. Necesitaba escuchar el silencio, algo difícil pues, hasta esa fecha y según afirmaciones de grandes filósofos, solo una persona, un tal Berto Riviere, fue capaz de oir lo inaudible. Sorprendentemente, lo encontró, allí estaba, su tan esperado silencio. Todo se apagó, quedando tan solo vigente el sonido provocado por latido de su corazón, el recorrer de su sangre por cada vena y arteria de su cuerpo y las conexiones neuronales de su cerebro autosaboteando su autoestima y moral.- Necesito más... Más... Más... O lo perderé todo... ¿Es o no es?-
Por un segundo pensó en buscar a la marine pelirroja y compartir algo más de su tiempo con ella. Si ya de por sí era una mujer que lo vuelve loco de base, su cita, el morbo, ese pasional beso, además de la promesa de volver a verse después de que el evento acabara, le decía de ir a por ella como pollo sin cabeza. Día raro. Pero no, dos tetas tirarán más que dos carretas, pero no más que sus nakamas, al menos no ahora mismo. Los necesitaba, ahora más que nunca, así que comenzó a subir por las mismas gradas por las que descendió antes de empezar el combate, teniendo como referencia la enorme e inconfundible Sasha.- Relaja, Garnet... Relaja la raja... No frente a tu peña, ¿es o no es?- Se repetía así mismo conforme más se aproximaba a su pequeña familia, acompañada por los Alas Negras. Estando ya a la altura de la cuarta fila, se quitó la camisa de la cabeza y se la puso colgando de su cuello, con una forzada sonrisa, con la intención de fingir que todo iba bien.- ¡Qué pasa peña! ¿Qué me he perdido?- Preguntó mientras veía, de reojo, como Yojimbo se encontraba sentado en el sitio donde antes se ubicaba el músico y por alguna extraña razón mojado y oliendo a zumo. Y ahí estaba, la bella y despampanante mujer que, con tan solo su wanted, había cautivado la enajenación y perversión de Garnet, la ganadora de la prueba de fuerza, la única e inigualable Triana. Ciertamente, el día que llevaba le instaba a no ponerse a babear en ese momento... Pero las ganas de simpear eran demasiado fuertes, y es por eso que, se llevó su diestra hacia su melena, echándosela hacia atrás.- Triana, ¿es o no es?- Se puso entonces de rodillas, mientras sus pupilas se perdieron por un tiempo bastante definido en su igual de definido escote, adornado por unas cicatrices que le daban un aire de peligrosidad que a Garnet ponía a cien.- Llevaba la tira de tiempo queriendo conocerte a ti.... Y a las gemelas pueje puejejeje.- Empezó a reir de manera asquerosa, cuando se dio cuenta del numerito que estaba montando, girando instantáneamente su cabeza hacia ambos lados y poniéndose en pie.- Perdona, perdona, me dejé llevar, ¿es o no es?- Se disculpaba mientras echaba otro breve vistazo a las bazungas de Triana, dirigiendo su mirada seguidamente a su cara, poniéndose esta vez serio.- Garnet Matlock, músico de los Shogun Gari, encantronio- Se presentó adecuadamente, mientras permanecía en pie.
El siguiente en combatir si no se equivocaba sería el propio Yojimbo, alguien a quién no debía quitar la vista de encima, no por peligrosidad, sino por como sería su habilidad en batalla, su fuerza. Ya había demostrado ser increíblemente veloz, así que tenía curiosidad por ver cuánto le separaba ahora mismo el nivel del Lunarian respecto al del Skypiean.-Cruje a tu oponente Yojimbo, ¡dale bien duro!- Animó al combatiente, sin mirarle directamente, mientras seguía de pie hasta que se levantara para sentarse en su sitio, poniéndose entonces a la altura de la fila 3, junto a Sasha.- ¿Cómo has visto al menda en el combate, colegui?- Le preguntó con cierta duda, aunque intentando no mostrar su malestar.- A saber quién combate contra esta mole...- Le dijo mientras señalaba con su pulgar derecho hacia atrás a Yojimbo y sin mirar atrás.- Pero ahora nuestro equipo va en cabeza, ¿es o no es?- Le dijo con una tímida pero burlona sonrisa, acompañada de una pícara sacada de lengua. A continuación, se giró hacia Tobías, Kuraku, Chewbacca, Aspros y Jolyne, intercalando su mirada hacia ellos intermitentemente.- ¿Y qué cojones era esa marine?- Su cara se volvió más seria, llegando a reflejas bastante molestia, hasta al punto de rechinar sus dientes.-Era casi indestructible... Pensé que no sería capaz de barrer con ella.- Y de hecho así fue, pues no la llegó a derrotar como tal.
Algunos minutos sucedieron cuando, de forma espontánea y casi sin previo aviso, la misma nube en la que iba montado el Dirigente en la primera fase de los juegos descendió a la arena, dejando ver, esta vez, dos figuras cada cual más imponente que la anterior. La primera de ellas, un señor, de entre unos 10 y 11 metros de alto, y de avanzada, pero no tanta, edad, parecía ser una especie de simio con una enorme llama a sus espaldas. Éste portaba unas ropas de color blanco y con motivos dorados que, junto a su pelaje del mismo color, transmitían longevidad y sabiduría, al mismo tiempo que riqueza y poder. Por otro lado, el segundo de ellos, si que mucho más curtido en la guerra de la vida que el primero, medía bastante menos que el anterior individuo, pero, a pesar de ello, intimidaba mucho más, debido a su deterioro físico, su interminable barba de color blanco y su verdosa y cubierta de arrugas piel, que no se dejaba ver en demasía debido a la abundancia de ropajes que cubrían su cuerpo, adornada con materiales óseos al igual que el bastón que llevaba.- ¿Y estos quiénes son?- Preguntaba a sus acompañantes con cierta curiosidad y confusión. Los dos individuos se unieron a la carpa dónde estaba situado el Dirigente, tras lo cuál, el maestro de ceremonias tomó el testigo para seguir con el espectáculo. El enmascarado anunció que el último combate se daría entre Yojimbo, por si cabía la menor duda, y Sohem.- ¿Sohem? ¿Ese quién era?- Se cuestionaba así mismo al no recordar el nombre de todos los participantes de los juegos.- Lo dicho, Yojimbo, haz que muerda el polvo, ¿es o no es?- Le dijo Garnet, de brazos cruzados, sin dirigirle la mirada, observando la arena. No pensaba perderse ni un mísero detalle de aquel enfrentamiento. No sabía porqué, pero parecía que la pelea iba a ser mucho más "candente" que la suya.
La arena, el estadio y las gradas enseguida rugieron y estallaron, coreando el nombre de Garnet, con el veredicto del maestro de ceremonias, quién parecía haber flipado con el combate y aseguraba, muy a pesar de Garnet, como el músico había barrido con su oponente. Su victoria alzaba a su equipo en un primer puesto, recibiendo aún más aplausos, silbidos y vítores por parte de los espectadores, que parecían volcar todas sus esperanzas en el equipo que representaba a su tierra. Habiéndose relajado la euforia del público, el Dirigente prosiguió declarando como el equipo de Tobías, Chewbacca, Karl y la misteriosa y buenísima mujer de pelo morado habían quedado terceros e invitando a los combatientes a que se retiraran de la arena y fueran hacia las gradas.
El skypiean comenzó a mirar hacia su alrededor, bajando su mirada hacia el terreno de arena compacta. Cuando encontró su camisa, o lo que quedaba de ella tras arrancársela en pleno furor, se agachó y la cogió, sacudiéndola seguidamente y quitándole todo el polvo. Estaba hecho un auténtico trapo. Después de comprobar varias veces que estaba, más o menos, limpia, se la colocó encima de la cabeza, como si una toalla fuera, tapándola por completo salvo su cabizbaja mirada. En esos instantes, y casi por primera vez en su vida, necesitaba calma y alejarse, al menos metafóricamente, de todo ese bullicio que aclamaba su nombre. Necesitaba escuchar el silencio, algo difícil pues, hasta esa fecha y según afirmaciones de grandes filósofos, solo una persona, un tal Berto Riviere, fue capaz de oir lo inaudible. Sorprendentemente, lo encontró, allí estaba, su tan esperado silencio. Todo se apagó, quedando tan solo vigente el sonido provocado por latido de su corazón, el recorrer de su sangre por cada vena y arteria de su cuerpo y las conexiones neuronales de su cerebro autosaboteando su autoestima y moral.- Necesito más... Más... Más... O lo perderé todo... ¿Es o no es?-
Por un segundo pensó en buscar a la marine pelirroja y compartir algo más de su tiempo con ella. Si ya de por sí era una mujer que lo vuelve loco de base, su cita, el morbo, ese pasional beso, además de la promesa de volver a verse después de que el evento acabara, le decía de ir a por ella como pollo sin cabeza. Día raro. Pero no, dos tetas tirarán más que dos carretas, pero no más que sus nakamas, al menos no ahora mismo. Los necesitaba, ahora más que nunca, así que comenzó a subir por las mismas gradas por las que descendió antes de empezar el combate, teniendo como referencia la enorme e inconfundible Sasha.- Relaja, Garnet... Relaja la raja... No frente a tu peña, ¿es o no es?- Se repetía así mismo conforme más se aproximaba a su pequeña familia, acompañada por los Alas Negras. Estando ya a la altura de la cuarta fila, se quitó la camisa de la cabeza y se la puso colgando de su cuello, con una forzada sonrisa, con la intención de fingir que todo iba bien.- ¡Qué pasa peña! ¿Qué me he perdido?- Preguntó mientras veía, de reojo, como Yojimbo se encontraba sentado en el sitio donde antes se ubicaba el músico y por alguna extraña razón mojado y oliendo a zumo. Y ahí estaba, la bella y despampanante mujer que, con tan solo su wanted, había cautivado la enajenación y perversión de Garnet, la ganadora de la prueba de fuerza, la única e inigualable Triana. Ciertamente, el día que llevaba le instaba a no ponerse a babear en ese momento... Pero las ganas de simpear eran demasiado fuertes, y es por eso que, se llevó su diestra hacia su melena, echándosela hacia atrás.- Triana, ¿es o no es?- Se puso entonces de rodillas, mientras sus pupilas se perdieron por un tiempo bastante definido en su igual de definido escote, adornado por unas cicatrices que le daban un aire de peligrosidad que a Garnet ponía a cien.- Llevaba la tira de tiempo queriendo conocerte a ti.... Y a las gemelas pueje puejejeje.- Empezó a reir de manera asquerosa, cuando se dio cuenta del numerito que estaba montando, girando instantáneamente su cabeza hacia ambos lados y poniéndose en pie.- Perdona, perdona, me dejé llevar, ¿es o no es?- Se disculpaba mientras echaba otro breve vistazo a las bazungas de Triana, dirigiendo su mirada seguidamente a su cara, poniéndose esta vez serio.- Garnet Matlock, músico de los Shogun Gari, encantronio- Se presentó adecuadamente, mientras permanecía en pie.
El siguiente en combatir si no se equivocaba sería el propio Yojimbo, alguien a quién no debía quitar la vista de encima, no por peligrosidad, sino por como sería su habilidad en batalla, su fuerza. Ya había demostrado ser increíblemente veloz, así que tenía curiosidad por ver cuánto le separaba ahora mismo el nivel del Lunarian respecto al del Skypiean.-Cruje a tu oponente Yojimbo, ¡dale bien duro!- Animó al combatiente, sin mirarle directamente, mientras seguía de pie hasta que se levantara para sentarse en su sitio, poniéndose entonces a la altura de la fila 3, junto a Sasha.- ¿Cómo has visto al menda en el combate, colegui?- Le preguntó con cierta duda, aunque intentando no mostrar su malestar.- A saber quién combate contra esta mole...- Le dijo mientras señalaba con su pulgar derecho hacia atrás a Yojimbo y sin mirar atrás.- Pero ahora nuestro equipo va en cabeza, ¿es o no es?- Le dijo con una tímida pero burlona sonrisa, acompañada de una pícara sacada de lengua. A continuación, se giró hacia Tobías, Kuraku, Chewbacca, Aspros y Jolyne, intercalando su mirada hacia ellos intermitentemente.- ¿Y qué cojones era esa marine?- Su cara se volvió más seria, llegando a reflejas bastante molestia, hasta al punto de rechinar sus dientes.-Era casi indestructible... Pensé que no sería capaz de barrer con ella.- Y de hecho así fue, pues no la llegó a derrotar como tal.
Algunos minutos sucedieron cuando, de forma espontánea y casi sin previo aviso, la misma nube en la que iba montado el Dirigente en la primera fase de los juegos descendió a la arena, dejando ver, esta vez, dos figuras cada cual más imponente que la anterior. La primera de ellas, un señor, de entre unos 10 y 11 metros de alto, y de avanzada, pero no tanta, edad, parecía ser una especie de simio con una enorme llama a sus espaldas. Éste portaba unas ropas de color blanco y con motivos dorados que, junto a su pelaje del mismo color, transmitían longevidad y sabiduría, al mismo tiempo que riqueza y poder. Por otro lado, el segundo de ellos, si que mucho más curtido en la guerra de la vida que el primero, medía bastante menos que el anterior individuo, pero, a pesar de ello, intimidaba mucho más, debido a su deterioro físico, su interminable barba de color blanco y su verdosa y cubierta de arrugas piel, que no se dejaba ver en demasía debido a la abundancia de ropajes que cubrían su cuerpo, adornada con materiales óseos al igual que el bastón que llevaba.- ¿Y estos quiénes son?- Preguntaba a sus acompañantes con cierta curiosidad y confusión. Los dos individuos se unieron a la carpa dónde estaba situado el Dirigente, tras lo cuál, el maestro de ceremonias tomó el testigo para seguir con el espectáculo. El enmascarado anunció que el último combate se daría entre Yojimbo, por si cabía la menor duda, y Sohem.- ¿Sohem? ¿Ese quién era?- Se cuestionaba así mismo al no recordar el nombre de todos los participantes de los juegos.- Lo dicho, Yojimbo, haz que muerda el polvo, ¿es o no es?- Le dijo Garnet, de brazos cruzados, sin dirigirle la mirada, observando la arena. No pensaba perderse ni un mísero detalle de aquel enfrentamiento. No sabía porqué, pero parecía que la pelea iba a ser mucho más "candente" que la suya.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
