[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas
#31
Mientras miraba el combate, una tímida voz nos dio la enhorabuena por los resultados de las pruebas. No caí en la cuenta de quién hablaba hasta que dirigí mi vista hacia él. No me esperaba que aquella presentación tan educada y formal saliese de la boca del enorme oso que decía llamarse Chewbacca. Al pronunciar este nombre, bajó sus gafas para que pudiésemos mirarle a los ojos, como si esperase que le reconociésemos. Ahora que caía en la cuenta, tendrían que haber estado en Los Cabos con nosotros. Había estado desde entonces muy atenta a los periódicos y recordaba bien el wanted de aquel oso que pertenecía a una especie de grupo terrorista, o al menos eso decían los medios. ¿Sería él? ¿Cuántos osos parlanchines podría haber en el mundo? Pero, ¿qué hacía entonces con los piratas y dónde estaban los suyos? Demasiadas preguntas. —Muchas gracias, es un placer. Yo soy Triana —le contesté con una sonrisa.

Al mirar a su acompañante, Tobías, el capitán de su banda, comencé a recordar de repente, todas las imágenes vinieron a mi mente, como si hubiesen estado siempre ahí, pero ocultas. También me había despistado su cambio de imagen, cómo había podido estar tan ciega. —¡Tú! Eres el tirador de Los Cabos. Le hiciste unos cuantos agujeros al monstruo acuático que intentaba matarnos —le dije animada al recordar aquel momento. Una de las mejores peleas en las que había participado, sin duda. Había centrado tanto mi atención en los potenciales enemigos, como el cazador de la máscara y el marine barbudo, que no había reparado en las posibles amistades. —Perdona por no reconocerte, en ese momento estaba centrada en otras cosas. En otras circunstancias no habría olvidado a alguien como tú —añadí con sinceridad.

Sasha y Aspros decidieron compartir algo de información de los demás, pero solo saqué en claro que la pelirroja era una empollona y que el otro cazador llamado Viktor utilizaba la espada. Nada de mucha utilidad. Todo parecía que iba a transcurrir con normalidad, estaba de buen humor, hasta que la joven gigante se puso a gritar a Yamamura y a lanzarle su bebida. No entendía qué estaba ocurriendo. —¡Oye! Casi me manchas, ten más cuidado. Y no te preocupes por nosotros, que no hemos estado perdiendo el tiempo. Puedes dar a tu amigo el enmascarado por muerto —le dije con naturalidad e ignorando su enfado. Eso sería lo mejor para ella y para su banda. Tampoco podía culparla, sabía que Yamamura era bastante rarito y podía no causar una buena primera impresión, pero cambiaría de idea al verle pelear. Lo que no entendí era eso de que habían perdido compañeros. No me extrañaba si iban confraternizando con cazarrecompensas. Ella parecía no querer abrir los ojos, el resto de su banda nos tendría que agradecer que la alejásemos de ese psicópata de Sohem.

Las palabras de Tobías me reconfortaron. Parecían todos bastante sensatos, excepto Sasha. Era tranquilizador saber que tenía gente a su alrededor que se preocupaba por ella. Si seguía exhibiendo ese temperamento acabaría muerta, pero, de nuevo, no podía culparla. Me recordaba un poco a mí a su edad, aunque ahora no es que me controlase demasiado. Lo justo y necesario. Seguro que había vivido situaciones complicadas, por lo que dio a entender su capitán.

En ese momento, la marine se rindió al ser consciente de que no iba a ser capaz de escapar de las garras del tigre. Tal vez se estaba comenzando a agotar, incluso era posible que no quisiera enseñar todo de lo que era capaz. Esto último lo descarté al dejar en evidencia con sus amenazas su gran ego. Alguien así no se dejaría ganar en un combate por las buenas. —¡Joder! ¡Tendría que haber apostado algo! —dije pegando una patada con mi tacón al asiento de delante sin poder contenerme y haciendo que un desconocido con alas diminutas se girase para mirarme con mala cara. En parte estaba contenta por Garnet y los Shogun Gari, pero, por otra parte, ligeramente enfadada por no haber aprovechado bien la oportunidad. Podría haber conseguido algo de valor.

Ya me había acabado las palomitas, así que saqué otro de mis puros, lo encendí entre mis dedos y me lo llevé a la boca. Solo me faltaba una cerveza para sentirme en el paraíso. Entre tanta gente alada no era difícil de imaginar. Exhalé una bocanada de humo justo cuando aquel al que llamaban Garnet volvió junto a sus compañeros en las gradas. Parecía muy animado, había dado un buen espectáculo con su combate y había dejado a los marines llorando, no era para menos. Lo que me extrañó era que también me reconociese. Debía ser que recordaba mi nombre porque habíamos participado en la misma prueba. Por más que pensaba, estaba bastante segura de que con él no había coincidido en otro lugar. La situación empezó a ponerse turbia a medida que hablaba. —¿Gemelas? —pregunté mirando hacia Jolyne y Aspros —¿Qué narices le habéis contado a este tío de mí? —susurré para intentar que solo me escuchasen ellos aprovechando que, tras su lamentable presentación, había centrado su atención en Yamamura. No quería ser desagradable con nuestros nuevos compañeros de piratería, pero en cualquier otra circunstancia le habría agarrado por el cuello de la camisa (que no llevaba) y lo habría lanzado volando. A menos que hubiese acompañado su baboseo con algún obsequio.

No tuve demasiado tiempo para procesar lo que había ocurrido. Una nube voladora descendió y, con ella, dos personas más. Parecían peces gordos, gente importante, no solo por su ropa y su forma de aparecer, se sentaron en un lugar privilegiado para observar el combate final. Definitivamente, uno de ellos debía ser el Emperador, pero no sabía cuál de los dos. Cuando el mono habló en voz alta, imaginé que sería él. Además, su acompañante me resultaba bastante familiar. Estaba casi convencida de que era el tipo que habíamos visto en el periódico, Yamamura no dejaba de mirar la noticia que hablaba sobre él, ese “chamán” creo que le llamaban.

Ya era el momento. El Dirigente presentó el último combate, el de Sohem y Yamamura. Para ese momento, ya no me importaba el premio que pudiésemos ganar si el cazador vencía. —Tienes que machacarle, pero eso ya lo sabes —le dije intentando no remarcar lo obvio. No necesitaba que nadie se lo dijera, estaba convencida de que iría a por todas. —Y no estás solo —añadí para recordarle que, fuera cual fuese el resultado, siempre podíamos volver a por el cazador en equipo.

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas - por Triana Tempesta - 23-03-2024, 11:58 AM

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