19-04-2024, 08:40 AM
Las indicaciones fueron rápidas y claras: eliminar a dos cargos del ejército revolucionario, los cuales, parece ser, estaban causando ciertos problemas. Así que esa era nuestra misión, eliminarlos por completo, nuestro trabajo, lo único que sabíamos hacer. A mi no me importaba matar. De hecho, no me importaba hacerlo sin preguntar. La misión era lo único que importaba realmente en este preciso momento.
Esta vez fuimos acompañados de un superior, Derik se llamaba, o eso nos dijeron. Me daba absolutamente igual que fuéramos sus críos de guardería, el cual nos tenía que "cuidar" y estuviéramos bajo su cargo. El objetivo es el objetivo, da igual lo demás, yo al menos lo tenía bastante claro. Tampoco es que pareciera mucho más fuerte que nosotros y seguramente solo la suerte lo había puesto en una posición privilegiada al frente del equipo. Eso no lo hacía un líder. Solo un jefe ocasional y circunstancial.
Llegamos a la mansión del supuesto traficante de armas, bastante lujosa, grande y con guardias vigilando la zona. Bajo mi capa, mi arma, gracias a mi estatura pasaba bastante desapercibida. Me limité a mirar por todos lados, yendo detrás de Irina, la cual estaba pasando de todo, y solo iba a lo que iba. Y lo encontró, seguido de una mirada directa hacia mi, era la señal, había dado con uno de los revolucionarios. Se situó con cuidado a su derecha para hablar sobre los cuadros que había.
A mí eso no me interesaba, solamente me puse detrás de aquel hombre, a un metro de distancia, quedando completamente quieto e inmóvil, esperando su respuesta o si hacía algún movimiento extraño - A la mínima, le corto la cabeza - Fue lo único que pensé. Y ojalá lo haga.
Esta vez fuimos acompañados de un superior, Derik se llamaba, o eso nos dijeron. Me daba absolutamente igual que fuéramos sus críos de guardería, el cual nos tenía que "cuidar" y estuviéramos bajo su cargo. El objetivo es el objetivo, da igual lo demás, yo al menos lo tenía bastante claro. Tampoco es que pareciera mucho más fuerte que nosotros y seguramente solo la suerte lo había puesto en una posición privilegiada al frente del equipo. Eso no lo hacía un líder. Solo un jefe ocasional y circunstancial.
Llegamos a la mansión del supuesto traficante de armas, bastante lujosa, grande y con guardias vigilando la zona. Bajo mi capa, mi arma, gracias a mi estatura pasaba bastante desapercibida. Me limité a mirar por todos lados, yendo detrás de Irina, la cual estaba pasando de todo, y solo iba a lo que iba. Y lo encontró, seguido de una mirada directa hacia mi, era la señal, había dado con uno de los revolucionarios. Se situó con cuidado a su derecha para hablar sobre los cuadros que había.
A mí eso no me interesaba, solamente me puse detrás de aquel hombre, a un metro de distancia, quedando completamente quieto e inmóvil, esperando su respuesta o si hacía algún movimiento extraño - A la mínima, le corto la cabeza - Fue lo único que pensé. Y ojalá lo haga.
resumen
