26-04-2024, 12:52 AM
Tras dar un último sorbo a la bebida, el joven Alzeid vio como uno de los revolucionarios hundía su espada en la espalda de Irina. “No. Esa alma todavía no está lista para ser salvada. Es un privilegio que me corresponde a mí y a nadie más.” pensó a la vez que dejaba la copa sobre una mesa. A su alrededor, los guardias observaban desde sus posiciones iniciales el enfrentamiento, lanzándose miradas entre ellos. Estaban al tanto de la operación que ahí tenía lugar, aunque tal vez no esperaban la magnitud de la batalla que se acontecía. Alzeid todavía no tenía claro querer participar en el enfrentamiento, pero las almas de aquellos revolucionarios le rogaban por ser liberadas de sus crueles vasijas.
Tras ver a Irina retirarse hacia atrás, él dio un paso adelante, el cual frenó al observar como su compañera levantaba la pierna a aquella distancia. “Eso solo puede significar una cosa…”
A la vez que de la pierna de su compañera surgía una onda en dirección a sus enemigos, él se lanzó también hacia ellos, transformando sus piernas en lo que parecían cuchillas de acero. Se deslizó por el suelo de “espinillas”, lo suficientemente agachado para pasar justo por debajo de la onda de esta y avanzando a su misma velocidad.
Al estar llegando, se equilibró sobre la espinilla derecha, cesando el apoyo en la izquierda, apoyó las manos en el suelo a su derecha para frenar de golpe y blandió ambas piernas con fuerza como si fuesen dos espadas a la altura de los tobillos de ambas almas perdidas, en un movimiento que alcanzaría primero a Zorak y después a Kisuke. Tras el ataque, y que la onda pasara de él, se levantó justo delante de ambos, a un metro de ellos.
Tras ver a Irina retirarse hacia atrás, él dio un paso adelante, el cual frenó al observar como su compañera levantaba la pierna a aquella distancia. “Eso solo puede significar una cosa…”
A la vez que de la pierna de su compañera surgía una onda en dirección a sus enemigos, él se lanzó también hacia ellos, transformando sus piernas en lo que parecían cuchillas de acero. Se deslizó por el suelo de “espinillas”, lo suficientemente agachado para pasar justo por debajo de la onda de esta y avanzando a su misma velocidad.
Al estar llegando, se equilibró sobre la espinilla derecha, cesando el apoyo en la izquierda, apoyó las manos en el suelo a su derecha para frenar de golpe y blandió ambas piernas con fuerza como si fuesen dos espadas a la altura de los tobillos de ambas almas perdidas, en un movimiento que alcanzaría primero a Zorak y después a Kisuke. Tras el ataque, y que la onda pasara de él, se levantó justo delante de ambos, a un metro de ellos.
Aclaraciones
POSICIONES

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