26-08-2023, 08:53 AM
El alcohol para alguien como Kovashi era ... Un elixir, no lo bebía para alejarse del mundo real, olvidar penas o sentirse mejor, simplemente bebía, era un hombre y los hombres bebían cosas duras, así le habían enseñado y así llevaba aquello a cabo. — Bueno, no viajé mucho por allí, tan solo permanecía en el territorio de mi familia, que sí son islas muy bonitas, con sus cosas buenas y malas, pero no la añoro mucho, estoy feliz estando aquí, contigo, en un mar tan tranquilo como este. — Volvió a beber. Ese golpe duro en la garganta que tanto parecía estar molestando a Derya (como era normal) animaba al Shimatsu, que sentía una relajación al instante. Como al que le pone duro que le peguen, igual, el ardor le gustaba, ese pequeño escozor ... — Tú puedes beber lo que quieras guapa, nadie ha puesto aquí unas reglas. Además, yo solo quería que lo probaras, es cosa tuya lo de ir bebiendo sin parar jajajajaja. — Reía.
Los ojos de Derya eran de un verde profundo, ampliado por varias ondulaciones la mar de extrañas. O la veías muy guapa o como un monstruo, no había más salidas, concretamente Kovashi creía que era un encanto, por suerte. Propuso un juego, uno que el borrachín de Kovashi no entendió muy bien. — ¿Quiere decir que yo te tengo que sugerir un reto? — Se sacó los pelos blancos de la cara, mandándolos hacia atrás, reformando de nuevo su tupé. - ¿Me está fallando mi sexto sentido?- No paraba de mirarle el cabello, rubio, acabado en puntas azules. Desde el primer momento Kovashi suponía haber identificado que se trataba de un rubio falso, de pote, pero ¿y si era natural? como cambiaría el juego aquello. No quiso pensar en eso, negó con la cabeza mientras seguía escuchando a la fémina.
Terminar un atractivo natural por qué nivel de rubio tenía, eso era un pensamiento absurdo, no deseaba que acabara aquello así. Que podría pasar, pues aunque no es definitivo, Kovashi solo terminaba la noche con mujeres de cabello dorado, por mucho que tonteara con otras hembras de distintos colores.
Los ojos de Derya eran de un verde profundo, ampliado por varias ondulaciones la mar de extrañas. O la veías muy guapa o como un monstruo, no había más salidas, concretamente Kovashi creía que era un encanto, por suerte. Propuso un juego, uno que el borrachín de Kovashi no entendió muy bien. — ¿Quiere decir que yo te tengo que sugerir un reto? — Se sacó los pelos blancos de la cara, mandándolos hacia atrás, reformando de nuevo su tupé. - ¿Me está fallando mi sexto sentido?- No paraba de mirarle el cabello, rubio, acabado en puntas azules. Desde el primer momento Kovashi suponía haber identificado que se trataba de un rubio falso, de pote, pero ¿y si era natural? como cambiaría el juego aquello. No quiso pensar en eso, negó con la cabeza mientras seguía escuchando a la fémina.
Terminar un atractivo natural por qué nivel de rubio tenía, eso era un pensamiento absurdo, no deseaba que acabara aquello así. Que podría pasar, pues aunque no es definitivo, Kovashi solo terminaba la noche con mujeres de cabello dorado, por mucho que tonteara con otras hembras de distintos colores.
