11-05-2024, 04:25 PM
Había cometido un fallo, uno de nivel catastrófico y cuyas consecuencias iban a tardar poco en darse a conocer. Tanto que me enorgullecía de no cometer errores y de nunca subestimar al enemigo, había caído en el estrepitoso desacierto de discutir con un “aliado” en plena batalla y le había dado la espalda al enemigo, asumiendo que verdaderamente se había rendido. Lo que había llevado a que, sin darme cuenta de lo que sucedía a mi espalda, Zorak se abalanzase sobre mí tumbándome en el suelo y golpeándome. Caí prácticamente de cara contra el suelo, impidiendo darme con la cabeza gracias a colocar las manos por delante de ella.
—Agghhh… —gemí tras recibir los impactos.
Iba a levantarme cuando, casi como una llovizna, sentí un líquido caliente en mi mejilla. Giré la cabeza a mi derecha para ver, tras el hombre pelirrojo, como Daryl caía al suelo derrotado y sangrando profusamente. En todos los años que llevaba cuidando de ese perro, jamás lo había visto perder un solo combate y ahora veía como su vida se esfumaba dejando poco a poco un charco de sangre que a cada segundo se hacía más grande. Nuestra relación nunca había sido exactamente cordial, por ninguna de ambas partes, pero al final, aunque no fuese capaz de decirlo ni expresarlo, le había cogido cariño, uno que nunca había sentido por otro ser humano antes. No entendía lo que le pasaba a mi cuerpo, sin ordenárselo avancé reptando por el suelo hasta llegar al suyo, pasando por la derecha del pelirrojo. En mi mente aquello no podía estar pasando, veía la muerte delante como tantas otra veces, pero algo era distinto. No experimentaba regocijo en aquella ocasión, más bien un nudo en el estómago que lo atenazaba y amenazaba con derramar su contenido. Tragué saliva, respirando con dificultad, ajena a lo que sucedía a mi alrededor, presa de unas emociones que no entendía. Lo único que comprendía era que los culpables de hacerme sentir así todavía estaban allí. Mi cuerpo estaba magullado y dolorido, incluso frío ahora que me fijaba. La herida en mi espalda había seguido sangrando desde el comienzo del combate. Me quedaba poco tiempo antes de desplomarme por completo, y esa sensación heladora que notaba era signo de ello.
—Luz del abismo —sentencié haciendo que un pequeño apéndice escondido en mi pelo iluminase la zona a mi alrededor con un fuerte destello y me levanté, poniéndome de espaldas al cuerpo de Daryl.
—Agghhh… —gemí tras recibir los impactos.
Iba a levantarme cuando, casi como una llovizna, sentí un líquido caliente en mi mejilla. Giré la cabeza a mi derecha para ver, tras el hombre pelirrojo, como Daryl caía al suelo derrotado y sangrando profusamente. En todos los años que llevaba cuidando de ese perro, jamás lo había visto perder un solo combate y ahora veía como su vida se esfumaba dejando poco a poco un charco de sangre que a cada segundo se hacía más grande. Nuestra relación nunca había sido exactamente cordial, por ninguna de ambas partes, pero al final, aunque no fuese capaz de decirlo ni expresarlo, le había cogido cariño, uno que nunca había sentido por otro ser humano antes. No entendía lo que le pasaba a mi cuerpo, sin ordenárselo avancé reptando por el suelo hasta llegar al suyo, pasando por la derecha del pelirrojo. En mi mente aquello no podía estar pasando, veía la muerte delante como tantas otra veces, pero algo era distinto. No experimentaba regocijo en aquella ocasión, más bien un nudo en el estómago que lo atenazaba y amenazaba con derramar su contenido. Tragué saliva, respirando con dificultad, ajena a lo que sucedía a mi alrededor, presa de unas emociones que no entendía. Lo único que comprendía era que los culpables de hacerme sentir así todavía estaban allí. Mi cuerpo estaba magullado y dolorido, incluso frío ahora que me fijaba. La herida en mi espalda había seguido sangrando desde el comienzo del combate. Me quedaba poco tiempo antes de desplomarme por completo, y esa sensación heladora que notaba era signo de ello.
—Luz del abismo —sentencié haciendo que un pequeño apéndice escondido en mi pelo iluminase la zona a mi alrededor con un fuerte destello y me levanté, poniéndome de espaldas al cuerpo de Daryl.
Aclaraciones
