[EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII)
#23


La aventura que había sucedido en la isla del cielo fue algo que sólo los asistentes pudieron percibir, y que dependería de ellos, y sólo de ellos, que el mundo en el mar azul supiera lo que acontecía, y aunque todos pudieron apreciar las habilidades y peleas de los participantes en el desempeño de las pruebas que el Emperador del Cielo había impuesto, las revelaciones y misterios que se propiciaban uno detrás de otro habían sido cubiertos de la luz de la verdad cuando unos pocos quedaban en pie. Sólo ellos sabían la verdad sobre el infamen capitán pirata derrotado en el combate final. Y de ellos dependía contar esto a los demás... o no. La información no sólo era poder, si no que era algo muy delicado, y el simple hecho de saber algo y alardear de ello podría ocasionar serios problemas de cara a las reacciones de los receptores de dichos mensajes.

Caía el atardecer cuando los Custodios se dedicaban a salvaguardar a las personas de las gradas, portando a todos los asistentes hasta sus respectivos hogares, donde despertarían a salvo y sabiendo - por experiencia previa - que habían sido puestos en un descanso forzado por su gobernante, posiblemente para salvarlos de algún peligro y controlar una situación que podía dar pie a un gran caos. Nadie se preocuparía ni se cuestionaría qué estaba pasando, pues así había sido y así debía ser, como siempre sucedía en aquel lugar, y para ellos estaba bien. Confiaban en su líder y lo respetaban, así como a todas sus acciones y decisiones. Y por su parte, los Custodios, fieros y férreos sirvientes de la voluntad del Emperador, cumplían sus órdenes con diligencia y tranquilidad, con constancia y empeño, finalizando su encomienda al anochecer y pasando a proteger las viviendas asignadas a cada uno de ellos.

Todos los participantes inconscientes de aquella festividad encontrarían su vuelta a la lucidez tumbados en un lecho mullido en una habitación propia, en una residencia en la que habrían de disponer de útiles de sanación, aseo y alimento suficientes para todos. Por el lado de los que estaban conscientes, fueron acompañados por su 'ángel de la guarda' respectivamente hasta sus espacios asignados, con el resto de sus compañeros, y permanecieron en las dependencias. Todos menos la banda de las Alas Negras, quienes, custodiados y protegidos por el mismo Zarutsuki encontraron asilo en el palacio de Shandora, y su poderoso acompañante, el chamán Pawurs, liberó los dolores y las molestias de los cuerpos de los tripulantes con sus poderes extraños, marchándose tras ello a su propia residencia en lo profundo del bosque, junto a su fiel mascota y mensajero, el cuervo Mariano.

El intrépido y enajenado Zarek, yacía en un pozo cubierto hasta las rodillas de una mezcla de agua y su propia orina, sintiendo el frío de la piedra que lo rodeaba, de la tierra en la que estaba excavada su prisión, y de la noche filtrándose en las moléculas del agua que empapaban su cuerpo. Podría dormir sentado, pero prácticamente quedaría totalmente cubierto de agua. Y estaba privado de alimento y de hidratación, pues su estupidez hizo que contaminase la única fuente de agua potable que tenía al alcance, así que el hambre, la sed, el cansancio, y el frío comenzarían a hacer efecto en él en esa primera noche recluido en aquel pozo, y vigilado por la mitad de los soldados del poblado, que se turnarían al amanecer con la mitad restante, mientras el líder de ellos viajaba al palacio a reunirse con el Emperador para saber qué disposición deberían darle a dicho prisionero.

La luna llena brillaba en un cielo completamente despejado y sin nubes sobre el cielo que - valga la redundancia - se alzaba sobre la isla en el cielo. Una fresca brisa acompañaba al silencio sepulcral que sólo era interrumpido con el ruido de algún animal, o el crepitar de algún fuego en algún hogar, y para aquellos con un oído excepcional, con el rumor de alguna conversación tras las paredes. La calma después de la tormenta. Un episodio de meditación colectiva en el que, el Emperador en persona, aguardaba inquieto a las puertas de la habitación donde Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, el hijo de su amigo y líder, dormía para recuperarse. Al igual que sus nakama, quienes tenían habitaciones paralelas a las de su líder y descansaban en la comodidad del lujo de al realeza, sin miramientos ni contemplaciones en el gasto, en un palacio que era literalmente de oro.

El amanecer del próximo día sería un momento incómodo para Zarutsuki, quien tendría que dar audiencia a los ganadores de sus juegos y cumplir con su palabra a la hora de conceder sus deseos a modo de premios, pero tras eso, las preguntas podrían tener respuestas y las palabras no caerían en el descorazonador silencio sepulcral de la indiferencia o la incógnita.
Sin duda, las vidas de todos los presentes tendrían otro significado al alba.





Fin del evento


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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - por Voz Seductora - 15-05-2024, 03:23 PM

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