19-05-2024, 08:49 PM
El andrógino estaba terriblemente aburrido.
Tanto tiempo acariciando la espada de Kisuke, que le tenía totalmente embelesado, había hecho perder la noción del tiempo al joven que, sin darse cuenta, había perdido a dos compañeros. Largo rato visualizando como sus compañeros de equipo no paraban de intentar atacar los dos pobres revolucionarios sin éxito… hasta dos de ellos, primero el grandullón, Daryl, y la maltratadora de Irina habían caído por su ineficacia. Había psado largas penurias con ellos, misiones interminables y muchas de ellas duras. Muy duras. Pero jamás al borde de la muerte. Sin embargo esta vez, quizá por la ineficacia de Derik, el nuevo líder del equipo, quizá porque los revolucionarios Kisuke Kageyama y Zorak eran más fuertes de lo esperado. Quizás solo habían necesitado un chispazo para que sus almas despertaran y se lanzaran a la batalla con más fuerzas… Quizás solo era eso.
Las almas de los impuros tienen un lugar en el purgatorio, pensaba mientras se incorporaba y cogía la espada de Kisuke y la colocaba con la punta hacia él, empuñada con ambas manos en la mejor posición que se le ocurrió. Tras observar su negro filo y manosearlo una última vez mientras su dueño cortaba con otra arma a Derik, Alzeid se precipitó a la batalla de nuevo. – Soru – gritó mientras se lanzaba contra Kisuke dando un veloz salto que acortó la distancia entre ellos en un suspiro para, con todas sus fuerzas, asestar una punzada al estómago de Kisuke, tratando de empalarlo con su propia arma. – Vas a sangrar… – dijo sonriendo mientras atacaba y miraba a los ojos a Kisuke, con una mirada enfermiza que denotaba el hastío por la situación y muerte de sus compañeros que hacía rato le había superado con creces.
Tanto tiempo acariciando la espada de Kisuke, que le tenía totalmente embelesado, había hecho perder la noción del tiempo al joven que, sin darse cuenta, había perdido a dos compañeros. Largo rato visualizando como sus compañeros de equipo no paraban de intentar atacar los dos pobres revolucionarios sin éxito… hasta dos de ellos, primero el grandullón, Daryl, y la maltratadora de Irina habían caído por su ineficacia. Había psado largas penurias con ellos, misiones interminables y muchas de ellas duras. Muy duras. Pero jamás al borde de la muerte. Sin embargo esta vez, quizá por la ineficacia de Derik, el nuevo líder del equipo, quizá porque los revolucionarios Kisuke Kageyama y Zorak eran más fuertes de lo esperado. Quizás solo habían necesitado un chispazo para que sus almas despertaran y se lanzaran a la batalla con más fuerzas… Quizás solo era eso.
Las almas de los impuros tienen un lugar en el purgatorio, pensaba mientras se incorporaba y cogía la espada de Kisuke y la colocaba con la punta hacia él, empuñada con ambas manos en la mejor posición que se le ocurrió. Tras observar su negro filo y manosearlo una última vez mientras su dueño cortaba con otra arma a Derik, Alzeid se precipitó a la batalla de nuevo. – Soru – gritó mientras se lanzaba contra Kisuke dando un veloz salto que acortó la distancia entre ellos en un suspiro para, con todas sus fuerzas, asestar una punzada al estómago de Kisuke, tratando de empalarlo con su propia arma. – Vas a sangrar… – dijo sonriendo mientras atacaba y miraba a los ojos a Kisuke, con una mirada enfermiza que denotaba el hastío por la situación y muerte de sus compañeros que hacía rato le había superado con creces.
Resumen
Bélico
Técnicas
Gastos y daños
Posición
