19-05-2024, 09:07 PM
Estaba confiado. Tras adoptar la posición de combate y activar la poderosa técnica del Rokushiki, estilo de combate propio del Cipher Pol, el Tekkai, Kisuke se abalanzó sobre él con su katana en alto. Estaba bastante claro. Pon delante de un toro un capote y lo embestirá… y eso hizo el capitán Kageyama que, sin ningún tipo de miramiento lanzó un terrible tajo vertical hacia mi cuello. El impacto de su espada contra mi cuello resonó como un cuchillo golpeando el metal y rebotó unos centímetros, sin hacerme ningún tipo de rasguño, tal y como esperaba de la poderosa técnica. Estaba confiado, esbocé una pequeña sonrisa burlona que, por desgracia, se tornó en rabia de nuevo.
Zorak había dejado fuera de combate a Irina que, empeñada en despertar a Daryl, había ignorado el hecho de que estaba gravemente herida y expuesta. Eso terminó dejándola inconsciente y, seguramente, muerta si no recibía ningún tipo de atención médica. Yo lo sabía, pero no podía hacer nada. Kisuke, en cuando finalizó su primer ataque, decidió envainar su arma y golpearme con su funda en las costillas, haciéndome perder la concentración y que soltara aire, pinchando así mi diafragma y haciendo que retrocediera un paso. – ¡Cabrón asqueroso! – grité mientras babeaba con los ojos inyectados en sangre y lo miraba retroceder unos pasos. – ¡No oses subestimar mi poder! – exclamé mientras me lanzaba de nuevo contra él lanzando la misma secuencia de puñetazos que realicé en la mandíbula de Zorak, pero esta vez a la cara de Kisuke, que esperaba con su katana en la cintura.
Acto seguido, Alzeid apareció desde su espalda para intentar ensartarlo. Chico listo, pero perezoso.
Zorak había dejado fuera de combate a Irina que, empeñada en despertar a Daryl, había ignorado el hecho de que estaba gravemente herida y expuesta. Eso terminó dejándola inconsciente y, seguramente, muerta si no recibía ningún tipo de atención médica. Yo lo sabía, pero no podía hacer nada. Kisuke, en cuando finalizó su primer ataque, decidió envainar su arma y golpearme con su funda en las costillas, haciéndome perder la concentración y que soltara aire, pinchando así mi diafragma y haciendo que retrocediera un paso. – ¡Cabrón asqueroso! – grité mientras babeaba con los ojos inyectados en sangre y lo miraba retroceder unos pasos. – ¡No oses subestimar mi poder! – exclamé mientras me lanzaba de nuevo contra él lanzando la misma secuencia de puñetazos que realicé en la mandíbula de Zorak, pero esta vez a la cara de Kisuke, que esperaba con su katana en la cintura.
Acto seguido, Alzeid apareció desde su espalda para intentar ensartarlo. Chico listo, pero perezoso.
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Irina
