24-05-2024, 12:51 PM
(Última modificación: 02-06-2024, 05:30 PM por Triana Tempesta.)
41 de Invierno, Año 11
Shandora - 10:00 a.m.
Shandora, la ciudad más cercana al sol y la única capaz de rivalizar con su resplandor celestial. En ella, miles de ciudadanos convivían bajo el mandato del emperador Zarutsuki, ajenos o acostumbrados a las maravillas que la isla ofrecía y a su imponente aspecto. Sin embargo, sus tesoros no se reducían a un puñado de edificios de oro, había algo más, oculto tras sus paredes y resguardado entre las páginas de los libros, un conocimiento tan codiciado como prohibido. Era conocida por muchos la existencia de unas grandes rocas con inscripciones ilegibles esparcidas a lo largo de todo el continente, unas rocas que escondían un mensaje oculto tan poderoso como para asustar al Gobierno Mundial, que había prohibido tajantemente y bajo pena de cadena perpetua, incluso muerte, llegar a leer, esparcir o guardar su contenido. Para otros muchos la existencia de estas rocas, conocidas como Poneglyphs, era solo una leyenda y otros tantos desconocían por completo su existencia. La gente corriente no se planteaba salir en su busca por miedo a las represalias o por falta de motivación y, mucho menos, podían aspirar a descifrar sus mensajes. No obstante, unos escasos curiosos anhelaban en secreto poseer ese conocimiento, algunos, con el objetivo de derrocar al Gobierno, la mayoría, simplemente por su propio enriquecimiento cultural o por tratar de que no se desvanezca una parte importante de la historia.
Debido al peligro que supone tener algún conocimiento de los Poneglyphs, resulta complicado tratar de indagar sobre ellos. No se sabe nada a ciencia cierta, ni su localización ni cómo desentrañar sus mensajes. Lo único de lo que viven los aficionados a estas rocas es de la esperanza de que exista algún documento que pueda ofrecer alguna pista sobre ellos o alguna persona dispuesta a arriesgarse y compartir este conocimiento, pero, ¿dónde encontrar algo así? Desde luego, no en los Blues, una zona relativamente apacible y donde las investigaciones del mundo académico distaban mucho de las que se llevaban a cabo en la otra parte del mundo, al igual que sus instalaciones. Allí, las islas podían ser recorridas innumerables veces, pero al cruzar el Red Line cada isla era única y volver a visitar cada una suponía un gran esfuerzo y un gasto de tiempo. Por ello, los más sabios trataban de aprovechar su estancia en ellas para exprimirla al máximo. Los secretos que guardaban eran únicos y los rumores sobre los conocimientos que albergaban, innumerables.
Tras indagar sobre Shandora, no te sería muy complicado averiguar que contaban con numerosos establecimientos e instituciones, entre ellas, una gran biblioteca reconocida en todos los mares. Lamentablemente, su acceso no era de dominio público. Según decían los habitantes de Shandora, estaba regida por un bibliotecario anciano y amargado que solo dejaba entrar, y a regañadientes, a aquellos con un permiso especial de investigador otorgado por las universidades. Tal vez, con algo de suerte el bibliotecario permitiese a alguna persona que le cayese en gracia echar un vistazo a su biblioteca privada.
Todos los habitantes conocían la localización de la biblioteca, aunque casi ninguno de ellos solía visitarla. Se encontraba fuera de la ciudad, alejada del ajetreo en pleno bosque, cerca de la playa. Se trata de un edificio alto de tres plantas que dista mucho de los edificios dorados de Shandora, está construido con piedra y presenta un diseño clásico y elegante, a la par que misterioso. La fachada pedregosa y cubierta parcialmente de musgo, le otorga una apariencia robusta y salvaje. A los lados de la entrada, una gran puerta doble de madera, dos columnas sostienen un frontón triangular adornado con tallas de escenas literarias y una inscripción: “virtud en los libros, sabiduría en el silencio”. En las tres plantas, varios ventanales arqueados amplios se encuentran alineados, permitiendo que la luz natural ilumine el interior. En el centro de la fachada, justo sobre la entrada principal, se encuentra un gran reloj antiguo que marca el paso del tiempo en silencio, sin emitir ningún sonido. El tejado, también de piedra, culmina en forma triangular. Aquella zona no estaba nada transitada, la calma era absoluta y contribuía a crear un ambiente de majestuosidad y misticismo.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
