27-08-2023, 12:07 PM
Aparentemente, el que quería invitar Terence a tomar algo fué rápidamente atrapado por alguien más quien, sirviéndole una copa, comenzó a hablar con él, intuí que era esa persona por cómo se quedó mirando Terence poco antes de de decirme que era como una sombra, lo cual no sabía si se trataba de un cumplido o una ofensa, viniendo de él podría ser perfectamente ambas, dependiendo de cómo quisiera tomármelo, pero no le di importancia.
Me senté y observé que el trajeado no le quitaba ojo al borracho aquél, se le había metido en la cabeza y algo me decía que acabaríamos invitando a ese tipo sin importar el qué. Me quedé mirándolos fijamente, comenzaron a cuchichear, parecía que hablaban de algún barco de la marina que estaba descuidado y desprotegido en aquellos astilleros, alejados de los principales donde la seguridad es mayor. Aunque dudaba que estuviera realmente desprotegido. Y ese tipo no paraba de pregonarlo, los astilleros se iban a convertir en centro de disputas por ver quién se queda con ese navío, quién será el primero en robar a la marina. Todos los piratas querrían llevarse ese golpe. Miré de reojo a Legan, temiéndome lo peor.
De pronto un tipo bastante torpe dejó caer una botella próxima a nosotros, acabó rodando hasta los pies de Blackmore. Miré fijamente aquél tipo, acabaría metido en problemas como mi compañero quisiera problemas con él, aunque con suerte aquella situación pasaría sin pena ni gloria, ya que Terence estaba demasiado absorto en los otros dos, seguramente quería llegar al borracho y todavía no tenía claro el cómo. Igual había una forma, pero no quería esa situación, después del fracaso de hacía unos días en conseguir una embarcación ya no quería ilusionarme por nada, y habría muchos compitiendo por aquél premio de madera. De hecho la mayoría de los que pudiera haber en este lugar, que creyese las palabras del beodo.
El tipo se disculpó cogiendo la botella de pies del pijo. Nos quedamos todos mirándole, tal vez por eso se quedó con aquella mirada, sintiéndose intimidado, sobre todo cuando desvió su mirada hacia Legan. Era obvio que ese tipo no quería problemas, y le entendía perfectamente, cerré los ojos alejando mi visión de él, sabía lo que era esa incomodidad, y no quería ser partícipe de causársela a él. Se alejó y volví a abrir los ojos, se había sentado en una mesa, a su alrededor cada vez que pasaba alguien parecía incomodarse, ese tipo debe guardar algún secreto, lo suficientemente tímido como para sentirse incómodo con la proximidad de la gente pero no lo suficiente como para estar en un lugar así. Notaba cierta similitud entre él y yo, pero él parecía estar allí por voluntad propia. Seguramente ocultaba algo, y de ser así, debía ser que estaba en aquella mesa esperando a alguien.
No le di mayor importancia, no me incumbía nada de lo que allí estaba ocurriendo, por observador que me gustara ser, para controlar mis alrededores y asegurarme de alejarme de todo conflicto posible, era esa precisamente mi intención, no acercarme a los problemas, dejar cada uno hacer su propia vida y no inmiscuirme en lo absoluto en los asuntos ajenos. Por desgracia parecía que Terence no pensaba igual que yo. Llegó a la misma conclusión que había llegado hacía unos segundos, después le dijo al cornudo que vigilara la puerta y a mí que espiase a la pareja. ¿Acaso hablaba del beodo y su acompañante?
Miré a Legan de reojo, éste parecía que estaba ya con la mirada en la puerta, un poco descarado tal vez, o tal vez se trataba de otra cosa que no me había dado cuenta por el mero hecho de no haberle estado prestando atención en lo más mínimo. ¿Quién era Terence para darme esas órdenes así de buenas a primeras? Cuando pensaba que se habría olvidado del borracho por aquél hombre que le habría molestado, me relegó a mí la tarea de espiarlos. Miré hacia la mesa donde estaban, murmuraban entre ellos, con el ruido que había a esta distancia no podía escucharlos. No es lo mío el sigilo precisamente, pero en parte me interesaba aquello, si Legan y Terence estaban empeñados en cometer un robo a la marina, tarde o temprano acabaría recayendo en mí también.
Me levanté, puse cara de asco hacia Terence y me dirigí en dirección hacia la mesa donde estaban hablando aquellos dos, pero no directamente, sino a espaldas de la misma, había una pequeña mesa que parecía estar libre, aunque creo que simplemente se acababa de levantar alguien que iba en dirección a la barra, posiblemente para pagar y largarse. Fuí hacia allí con la intención de estar más próximo a la mesa de aquellos dos y poder tratar de escuchar lo que quisiera que dijeran, con la vista posada en la mesa de Terence y Legan, sin perderlos de vista. Tal solo esperaba que funcionase bien y que no llamase la atención.
Llamé a una mujer que estaba atendiendo las mesas, una chica bastante esbelta, siempre había personal con características similares atendiendo a la clientela, como si trataran de tener siempre una cara o un cuerpo bonito para atraer a la gente e incitarlos a llamarles para que hiciesen más consumiciones. Le pedí una cerveza, una bebida que consideraba necesaria para poder continuar aguantando el estar allí.
Por un momento me quedé pensando, ahora mismo estaba como aquél otro tipo había estado hacia unos instantes, solo en la mesa, y no estaba esperando a nadie. Solo esperaba que si aquél hombre nervioso si esperase a alguien, este no se confundiese y viniera conmigo. No quería verme en una conversación en esos momentos, había cosas más importantes que hacer.
Me senté y observé que el trajeado no le quitaba ojo al borracho aquél, se le había metido en la cabeza y algo me decía que acabaríamos invitando a ese tipo sin importar el qué. Me quedé mirándolos fijamente, comenzaron a cuchichear, parecía que hablaban de algún barco de la marina que estaba descuidado y desprotegido en aquellos astilleros, alejados de los principales donde la seguridad es mayor. Aunque dudaba que estuviera realmente desprotegido. Y ese tipo no paraba de pregonarlo, los astilleros se iban a convertir en centro de disputas por ver quién se queda con ese navío, quién será el primero en robar a la marina. Todos los piratas querrían llevarse ese golpe. Miré de reojo a Legan, temiéndome lo peor.
De pronto un tipo bastante torpe dejó caer una botella próxima a nosotros, acabó rodando hasta los pies de Blackmore. Miré fijamente aquél tipo, acabaría metido en problemas como mi compañero quisiera problemas con él, aunque con suerte aquella situación pasaría sin pena ni gloria, ya que Terence estaba demasiado absorto en los otros dos, seguramente quería llegar al borracho y todavía no tenía claro el cómo. Igual había una forma, pero no quería esa situación, después del fracaso de hacía unos días en conseguir una embarcación ya no quería ilusionarme por nada, y habría muchos compitiendo por aquél premio de madera. De hecho la mayoría de los que pudiera haber en este lugar, que creyese las palabras del beodo.
El tipo se disculpó cogiendo la botella de pies del pijo. Nos quedamos todos mirándole, tal vez por eso se quedó con aquella mirada, sintiéndose intimidado, sobre todo cuando desvió su mirada hacia Legan. Era obvio que ese tipo no quería problemas, y le entendía perfectamente, cerré los ojos alejando mi visión de él, sabía lo que era esa incomodidad, y no quería ser partícipe de causársela a él. Se alejó y volví a abrir los ojos, se había sentado en una mesa, a su alrededor cada vez que pasaba alguien parecía incomodarse, ese tipo debe guardar algún secreto, lo suficientemente tímido como para sentirse incómodo con la proximidad de la gente pero no lo suficiente como para estar en un lugar así. Notaba cierta similitud entre él y yo, pero él parecía estar allí por voluntad propia. Seguramente ocultaba algo, y de ser así, debía ser que estaba en aquella mesa esperando a alguien.
No le di mayor importancia, no me incumbía nada de lo que allí estaba ocurriendo, por observador que me gustara ser, para controlar mis alrededores y asegurarme de alejarme de todo conflicto posible, era esa precisamente mi intención, no acercarme a los problemas, dejar cada uno hacer su propia vida y no inmiscuirme en lo absoluto en los asuntos ajenos. Por desgracia parecía que Terence no pensaba igual que yo. Llegó a la misma conclusión que había llegado hacía unos segundos, después le dijo al cornudo que vigilara la puerta y a mí que espiase a la pareja. ¿Acaso hablaba del beodo y su acompañante?
Miré a Legan de reojo, éste parecía que estaba ya con la mirada en la puerta, un poco descarado tal vez, o tal vez se trataba de otra cosa que no me había dado cuenta por el mero hecho de no haberle estado prestando atención en lo más mínimo. ¿Quién era Terence para darme esas órdenes así de buenas a primeras? Cuando pensaba que se habría olvidado del borracho por aquél hombre que le habría molestado, me relegó a mí la tarea de espiarlos. Miré hacia la mesa donde estaban, murmuraban entre ellos, con el ruido que había a esta distancia no podía escucharlos. No es lo mío el sigilo precisamente, pero en parte me interesaba aquello, si Legan y Terence estaban empeñados en cometer un robo a la marina, tarde o temprano acabaría recayendo en mí también.
Me levanté, puse cara de asco hacia Terence y me dirigí en dirección hacia la mesa donde estaban hablando aquellos dos, pero no directamente, sino a espaldas de la misma, había una pequeña mesa que parecía estar libre, aunque creo que simplemente se acababa de levantar alguien que iba en dirección a la barra, posiblemente para pagar y largarse. Fuí hacia allí con la intención de estar más próximo a la mesa de aquellos dos y poder tratar de escuchar lo que quisiera que dijeran, con la vista posada en la mesa de Terence y Legan, sin perderlos de vista. Tal solo esperaba que funcionase bien y que no llamase la atención.
Llamé a una mujer que estaba atendiendo las mesas, una chica bastante esbelta, siempre había personal con características similares atendiendo a la clientela, como si trataran de tener siempre una cara o un cuerpo bonito para atraer a la gente e incitarlos a llamarles para que hiciesen más consumiciones. Le pedí una cerveza, una bebida que consideraba necesaria para poder continuar aguantando el estar allí.
Por un momento me quedé pensando, ahora mismo estaba como aquél otro tipo había estado hacia unos instantes, solo en la mesa, y no estaba esperando a nadie. Solo esperaba que si aquél hombre nervioso si esperase a alguien, este no se confundiese y viniera conmigo. No quería verme en una conversación en esos momentos, había cosas más importantes que hacer.
Resumen
