01-06-2024, 11:35 PM
Aquella mañana había decidido ir al barco a poner todo en orden. Desde que habíamos llegado a la isla nos habíamos desentendido por completo de nuestro medio de transporte. Estaba claro que si no lo hacía yo nadie lo haría, Yamamura estaba en cama, Jolyne estaba durmiendo más que nunca y Aspros desaparecido, probablemente seducido por los encantos del palacio y los habitantes de la ciudad. Sabía que eran totalmente su tipo. Suspiré mientras terminaba de asegurarme de que las velas estaban bien y me metí en los camarotes. Ya que estaba tan cerca de la playa no iba a desaprovechar la oportunidad. Si había hecho el esfuerzo de recorrer el largo camino hasta el puerto y encargarme del barco, por lo menos que no fuese en vano. Entré en el camarote de Aspros y me quité la chaqueta para dejarla en la cama. Los últimos acontecimientos que habíamos vivido me habían dejado casi sin equipaje, apenas me quedaba algo de la ropa con la que me había embarcado en el viaje. Por suerte, tenía el armario de Aspros, siempre que no se enterase.
Tras rebuscar por los armarios y cómodas, completamente repletos de diversas prendas de ropa, complementos y maquillaje, encontré lo que buscaba. Todo un cajón hasta arriba de bikinis. Eché un vistazo general hasta seleccionar uno que no estaba nada mal y que parecía de mi talla. Era rosa con un estampado de leopardo de un tono violeta, el menos llamativo que encontré. Me lo probé para comprobar que me quedaba bien, tal y como imaginaba era de mi talla. Para ir más cómoda también cogí prestado un vestido blanco, unas sandalias de plataforma, unas gafas de sol y un sombrero de ala ancha. Ahora sí estaba lista para la playa. Dudé si llevarme también mis dos armas. Gracias al emperador tenía la seguridad de que nadie nos tocaría ni un pelo, pero con tanto marine en la isla no terminaba de fiarme. Por primera vez, decidí relajarme y no llevar nada que no me sirviese exclusivamente para disfrutar de un día de playa. Eso me recordó a que me tendría que llevar una toalla. A Aspros tampoco le importaría.
Cogí la toalla y bajé del barco para dirigirme hacia aquella playa en las nubes. Llevaba varios días con la imagen de ese paisaje en la cabeza y no podía quitármelo de la mente. Cuando llegué me quedé admirándolo. Era tal y como lo recordaba cuando lo habíamos visto a lo lejos. Estaba acostumbrada a los lugares más turísticos con playas abarrotadas, así que me sorprendió comprobar que la zona estaba casi vacía. Mucho mejor para mí. Tan solo habría unas pocas personas esparcidas a lo largo de la playa. Caminé unos metros más hasta que llegué a una parte algo más vacía. Tan solo había una mujer echándose crema. Mierda, la crema. Sabía que se me olvidaba algo. Ahora no me quedaba más remedio que rezar para no quemarme. No quería molestar aquella mujer colocándome demasiado cerca cuando había tantos metros de playa libres, así que me situé a unos siete metros de ella y un poco por detrás. Puse la toalla en el suelo, me quité el vestido y me senté quitándome las gafas para apreciar mejor el paisaje, mucho más atractivo gracias a aquella mujer aplicándose crema solar. En uno de los momentos en los que se giró parcialmente pude ver su perfil. Lo que me faltaba.
Instantáneamente me volví a poner las gafas de sol, aunque sabía que no serviría de nada. Si yo la recordaba, ella también se acordaría de mí, además, ese era su trabajo. Por las presentaciones que se hicieron en los juegos sabía que formaba parte de una especie de grupo o gremio llamado Magna junto a Sohem. Lo que no recordaba era su nombre, eran demasiados para retenerlos todos. Sabía que el cazador estaba engañando a Sasha para capturarla, era posible que también hubiese engañado a esa pobre mujer para unirse a él, aunque, si era así, debía de tener alguna habilidad excepcional. No podía acercarme para decirle nada, lo mejor tal vez sería tratar de pasar desapercibida y esperar a que no se girase, pero eso no me permitiría relajarme para tomar el sol. Me puse en pie recogiendo la toalla y el vestido, pero una ráfaga de viento se llevó mi sombrero, haciendo que le diese en la cabeza a la cazarrecompensas. No supe cómo reaccionar y simplemente me quedé ahí parada detrás de ella con mis cosas en la mano.
Tras rebuscar por los armarios y cómodas, completamente repletos de diversas prendas de ropa, complementos y maquillaje, encontré lo que buscaba. Todo un cajón hasta arriba de bikinis. Eché un vistazo general hasta seleccionar uno que no estaba nada mal y que parecía de mi talla. Era rosa con un estampado de leopardo de un tono violeta, el menos llamativo que encontré. Me lo probé para comprobar que me quedaba bien, tal y como imaginaba era de mi talla. Para ir más cómoda también cogí prestado un vestido blanco, unas sandalias de plataforma, unas gafas de sol y un sombrero de ala ancha. Ahora sí estaba lista para la playa. Dudé si llevarme también mis dos armas. Gracias al emperador tenía la seguridad de que nadie nos tocaría ni un pelo, pero con tanto marine en la isla no terminaba de fiarme. Por primera vez, decidí relajarme y no llevar nada que no me sirviese exclusivamente para disfrutar de un día de playa. Eso me recordó a que me tendría que llevar una toalla. A Aspros tampoco le importaría.
Cogí la toalla y bajé del barco para dirigirme hacia aquella playa en las nubes. Llevaba varios días con la imagen de ese paisaje en la cabeza y no podía quitármelo de la mente. Cuando llegué me quedé admirándolo. Era tal y como lo recordaba cuando lo habíamos visto a lo lejos. Estaba acostumbrada a los lugares más turísticos con playas abarrotadas, así que me sorprendió comprobar que la zona estaba casi vacía. Mucho mejor para mí. Tan solo habría unas pocas personas esparcidas a lo largo de la playa. Caminé unos metros más hasta que llegué a una parte algo más vacía. Tan solo había una mujer echándose crema. Mierda, la crema. Sabía que se me olvidaba algo. Ahora no me quedaba más remedio que rezar para no quemarme. No quería molestar aquella mujer colocándome demasiado cerca cuando había tantos metros de playa libres, así que me situé a unos siete metros de ella y un poco por detrás. Puse la toalla en el suelo, me quité el vestido y me senté quitándome las gafas para apreciar mejor el paisaje, mucho más atractivo gracias a aquella mujer aplicándose crema solar. En uno de los momentos en los que se giró parcialmente pude ver su perfil. Lo que me faltaba.
Instantáneamente me volví a poner las gafas de sol, aunque sabía que no serviría de nada. Si yo la recordaba, ella también se acordaría de mí, además, ese era su trabajo. Por las presentaciones que se hicieron en los juegos sabía que formaba parte de una especie de grupo o gremio llamado Magna junto a Sohem. Lo que no recordaba era su nombre, eran demasiados para retenerlos todos. Sabía que el cazador estaba engañando a Sasha para capturarla, era posible que también hubiese engañado a esa pobre mujer para unirse a él, aunque, si era así, debía de tener alguna habilidad excepcional. No podía acercarme para decirle nada, lo mejor tal vez sería tratar de pasar desapercibida y esperar a que no se girase, pero eso no me permitiría relajarme para tomar el sol. Me puse en pie recogiendo la toalla y el vestido, pero una ráfaga de viento se llevó mi sombrero, haciendo que le diese en la cabeza a la cazarrecompensas. No supe cómo reaccionar y simplemente me quedé ahí parada detrás de ella con mis cosas en la mano.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
