27-08-2023, 07:13 PM
– Después de rumiarlo, yo prefiero escupirlo. Pero me gusta tu estilo. – Me había contestado Jolyne entre risas al verme tragar la cosa esa que tanto odié. Esas palabras por poco me provocan un tic en el ojo.
- ¡Te había preguntado precisamente sobre eso antes y no me respondiste! – Grité en mis pensamientos para desahogar un poco mi odio.
Escuché como algunos de los viejos que estaban al fondo discutían amistosamente sobre su partida. Giré un poco para verlos y, sin darme tiempo a reconocer el juego en sí, pude apreciar unas cartas repartidas por la mesa junto a unas fichas. Eso me recordó a mis partidas con Terence, era muy hábil a decir verdad.
- Claro que sí. Al gato lo encontramos, solo que con crías. Resulta que era gata, ¿sabes? Estará por ahí durmiendo. Tanto yo como la abuela sabemos del problema con las ratas, pero se ha encariñado demasiado con ellas y no me deja exterminarlas. Incluso les ha empezado a tejer ropa en miniatura. – Me contestó Jolyne al respecto de mi pregunta sobre el gato.
Me parecía sumamente extraño que habiendo un gato en el lugar, los ratones se paseasen como si fuese su propio hogar. Casi parecía que éramos nosotros los invasores de su casa, y que ellos nos permitían el acceso a la taberna. Ahora todo cobraba más sentido, en cierto sentido los ratones habían pasado a ser también mascotas de la dueña. El pobre gato se habrá acostumbrado aun desafiando a todos sus instintos, y lo cierto es que le entendía perfectamente.
- Jajajaja, admito que nunca pensé que llegaría el día en el que vería a ratones vestidos. – Le dije entre carcajadas dando otro trago a la cálida bebida.
Un giro de cabeza de la muchacha me hizo quedarme perplejo cuando la observé escupir aquella cosa del diablo en una cubeta. Una masa negra y viscosa, eso era exactamente lo que ahora estaba recorriendo mi cuerpo. Preferí continuar la conversación antes de dedicarle más tiempo a mi pequeño trauma del día.
- Me alegro de que te guste. Si nos llegamos a encontrar otra vez, espero poder ver tu sitio favorito. Aunque no sé si eso será posible. – Me contestó con cierto tono de pesimismo al final.
- Oye, ¿Y por qué no? El mundo es inmenso, y las posibilidades que existen son infinitas, ¡Claro que es posible! Más aún si ponemos de nuestra parte para hacerlo posible, ¿No crees? – Le contesté rápido entre risas. Quería animarla un poco ante ese posible pensamiento pesimista. – Creo que mi lugar favorito puede ser las Islas Ramirals, desde luego que te encantará conocer esa isla jajaja, pero no te pienso contar absolutamente nada, es mejor descubrirlo por uno mismo ¿Sabes? Eso mismo me dijo mi maestro y tuvo toda la razón jajajaja – Continué entre más risas al recordar lo peculiar que fue todo en aquella isla.
Me quedé pensativo tras reducir la risa poco a poco pensando que otro sitio podría ser también mi sitio favorito, uno digno de enseñar a Jolyne, quien me había abierto este pedacito de su vida con tanta facilidad y alegría. Caí entonces en aquella isla donde me crie y crecí hasta ser todo un hombre.
- Existe también otro lugar que podría ser mi favorito, es la isla donde me crie con mi madre… - Dije esta vez con un tono más triste al terminar esa frase. – También es la isla donde los Tontattas me acogieron, me enseñaron a moverme por bosques, a seguir rastros, y un sinfín de conocimientos muy útiles jajaja, y finalmente está mi maestro, Cromp. Un gigante que me enseñó tanto a pelear, es un poco distante al principio, pero después resulta ser muy amable. Me enseñó todo lo que sé sobre este grandioso mundo a través de sus historias… le debo mucho ¿Sabes? – Terminé con una sonrisa de añoranza con la mirada perdida en la barra de aquella taberna unos segundos antes de continuar la conversación.
Dicha conversación derivó a qué se dedicaba, tenía mucha curiosidad por ella, parecía una chica enérgica, con mucha vitalidad, y buen humor. Me empezaba a plantear si proponerle que venga con nosotros, al fin y al cabo no es un tigre, ni es un tiburón, requisitos importantes si le sumamos también que es humana. Podría llevarse bien con el resto, aunque contrastaría mucho con Mihasy, ¿Quién sabe? A lo mejor eso podría ayudarle a la larga.
- ¿Que si tengo una empresa? Eso es un timo. Son todos unos desalmados que se aferran al dinero, y yo no soy nada de eso. Me ponen muy nerviosa siempre hablando cosas que no entiendo, como si fueran más que yo. Yo me desvivo por la granja de mi familia. Cuido del ganado, ayudo con la cosecha… ya sabes, todo eso. También me dedico al chismorreo y a jugar a los dardos, ahí es donde se gana de verdad. El otro día conseguí el diente de un tipo que tenía una forma rarísima, parecía una cara. Qué pena que no lo tenga aquí para enseñártelo.
Me reí un poco por como explicaba todo, era todo muy peculiar, aunque admito sentir verdadera curiosidad por ese diente en forma de cara.
- ¿Por qué me lo preguntas? No me estarás intentando vender algo, ¿verdad? – Me preguntó directamente en un tono ya menos bromista.
- ¿No te interesaría una estilográfica? – Pregunté sacando una que había robado anteriormente a Terence sólo para chincharle. – Te la puedo vender a buen preci- No pude terminar la frase porque la risa se me escapó. Guardé la estilográfica a medida que empezaba a dejar de reír y le sonreí. – Era una broma, no, no soy ningún vendedor.
Tomé el último trago de aquella bebida feliz de poder aliviar a mis papilas gustativas de aquel horroroso sabor y me preparé para hablar en un tono serio, pero cargado de emoción.
- Te lo preguntaba porque buscamos una navegante para nuestro pequeño grupo. Aún somos novatos y tenemos muy poco que ofrecer, pero charlando contigo me lo he pasado genial, así que bueno, pensé que con suerte serías toda una navegante deseosa de unirte a nuestro gran sueño. – Le contesté sonriente mientras miraba el horizonte. Desvié mi mirada a sus ojos entonces guiñándole un ojo. – Aun así, si quieres venir con nosotros serás más que bienvenida, vamos a recorrer el mundo y hacer que nuestros nombres resuenen hasta en los cielos jajajaja, aunque bueno, tu puntería puede sernos realmente útil si estás interesada. – Concluí con cierta ilusión de que aceptase la propuesta.
- ¡Te había preguntado precisamente sobre eso antes y no me respondiste! – Grité en mis pensamientos para desahogar un poco mi odio.
Escuché como algunos de los viejos que estaban al fondo discutían amistosamente sobre su partida. Giré un poco para verlos y, sin darme tiempo a reconocer el juego en sí, pude apreciar unas cartas repartidas por la mesa junto a unas fichas. Eso me recordó a mis partidas con Terence, era muy hábil a decir verdad.
- Claro que sí. Al gato lo encontramos, solo que con crías. Resulta que era gata, ¿sabes? Estará por ahí durmiendo. Tanto yo como la abuela sabemos del problema con las ratas, pero se ha encariñado demasiado con ellas y no me deja exterminarlas. Incluso les ha empezado a tejer ropa en miniatura. – Me contestó Jolyne al respecto de mi pregunta sobre el gato.
Me parecía sumamente extraño que habiendo un gato en el lugar, los ratones se paseasen como si fuese su propio hogar. Casi parecía que éramos nosotros los invasores de su casa, y que ellos nos permitían el acceso a la taberna. Ahora todo cobraba más sentido, en cierto sentido los ratones habían pasado a ser también mascotas de la dueña. El pobre gato se habrá acostumbrado aun desafiando a todos sus instintos, y lo cierto es que le entendía perfectamente.
- Jajajaja, admito que nunca pensé que llegaría el día en el que vería a ratones vestidos. – Le dije entre carcajadas dando otro trago a la cálida bebida.
Un giro de cabeza de la muchacha me hizo quedarme perplejo cuando la observé escupir aquella cosa del diablo en una cubeta. Una masa negra y viscosa, eso era exactamente lo que ahora estaba recorriendo mi cuerpo. Preferí continuar la conversación antes de dedicarle más tiempo a mi pequeño trauma del día.
- Me alegro de que te guste. Si nos llegamos a encontrar otra vez, espero poder ver tu sitio favorito. Aunque no sé si eso será posible. – Me contestó con cierto tono de pesimismo al final.
- Oye, ¿Y por qué no? El mundo es inmenso, y las posibilidades que existen son infinitas, ¡Claro que es posible! Más aún si ponemos de nuestra parte para hacerlo posible, ¿No crees? – Le contesté rápido entre risas. Quería animarla un poco ante ese posible pensamiento pesimista. – Creo que mi lugar favorito puede ser las Islas Ramirals, desde luego que te encantará conocer esa isla jajaja, pero no te pienso contar absolutamente nada, es mejor descubrirlo por uno mismo ¿Sabes? Eso mismo me dijo mi maestro y tuvo toda la razón jajajaja – Continué entre más risas al recordar lo peculiar que fue todo en aquella isla.
Me quedé pensativo tras reducir la risa poco a poco pensando que otro sitio podría ser también mi sitio favorito, uno digno de enseñar a Jolyne, quien me había abierto este pedacito de su vida con tanta facilidad y alegría. Caí entonces en aquella isla donde me crie y crecí hasta ser todo un hombre.
- Existe también otro lugar que podría ser mi favorito, es la isla donde me crie con mi madre… - Dije esta vez con un tono más triste al terminar esa frase. – También es la isla donde los Tontattas me acogieron, me enseñaron a moverme por bosques, a seguir rastros, y un sinfín de conocimientos muy útiles jajaja, y finalmente está mi maestro, Cromp. Un gigante que me enseñó tanto a pelear, es un poco distante al principio, pero después resulta ser muy amable. Me enseñó todo lo que sé sobre este grandioso mundo a través de sus historias… le debo mucho ¿Sabes? – Terminé con una sonrisa de añoranza con la mirada perdida en la barra de aquella taberna unos segundos antes de continuar la conversación.
Dicha conversación derivó a qué se dedicaba, tenía mucha curiosidad por ella, parecía una chica enérgica, con mucha vitalidad, y buen humor. Me empezaba a plantear si proponerle que venga con nosotros, al fin y al cabo no es un tigre, ni es un tiburón, requisitos importantes si le sumamos también que es humana. Podría llevarse bien con el resto, aunque contrastaría mucho con Mihasy, ¿Quién sabe? A lo mejor eso podría ayudarle a la larga.
- ¿Que si tengo una empresa? Eso es un timo. Son todos unos desalmados que se aferran al dinero, y yo no soy nada de eso. Me ponen muy nerviosa siempre hablando cosas que no entiendo, como si fueran más que yo. Yo me desvivo por la granja de mi familia. Cuido del ganado, ayudo con la cosecha… ya sabes, todo eso. También me dedico al chismorreo y a jugar a los dardos, ahí es donde se gana de verdad. El otro día conseguí el diente de un tipo que tenía una forma rarísima, parecía una cara. Qué pena que no lo tenga aquí para enseñártelo.
Me reí un poco por como explicaba todo, era todo muy peculiar, aunque admito sentir verdadera curiosidad por ese diente en forma de cara.
- ¿Por qué me lo preguntas? No me estarás intentando vender algo, ¿verdad? – Me preguntó directamente en un tono ya menos bromista.
- ¿No te interesaría una estilográfica? – Pregunté sacando una que había robado anteriormente a Terence sólo para chincharle. – Te la puedo vender a buen preci- No pude terminar la frase porque la risa se me escapó. Guardé la estilográfica a medida que empezaba a dejar de reír y le sonreí. – Era una broma, no, no soy ningún vendedor.
Tomé el último trago de aquella bebida feliz de poder aliviar a mis papilas gustativas de aquel horroroso sabor y me preparé para hablar en un tono serio, pero cargado de emoción.
- Te lo preguntaba porque buscamos una navegante para nuestro pequeño grupo. Aún somos novatos y tenemos muy poco que ofrecer, pero charlando contigo me lo he pasado genial, así que bueno, pensé que con suerte serías toda una navegante deseosa de unirte a nuestro gran sueño. – Le contesté sonriente mientras miraba el horizonte. Desvié mi mirada a sus ojos entonces guiñándole un ojo. – Aun así, si quieres venir con nosotros serás más que bienvenida, vamos a recorrer el mundo y hacer que nuestros nombres resuenen hasta en los cielos jajajaja, aunque bueno, tu puntería puede sernos realmente útil si estás interesada. – Concluí con cierta ilusión de que aceptase la propuesta.
