02-06-2024, 06:08 PM
La anciana bibliotecaria te dejó tu espacio para que consultases todos los libros que quisieras. No bajó ni una sola vez ni te interrumpió durante tu lectura, respetando tu espacio. Parecía que era algo que ella valoraba, el silencio y la tranquilidad al leer. También parecía satisfecha con tus modales. Era probable que gracias a ellos y a mantener tu compostura te hubiese permitido echar un vistazo a sus libros sin necesidad de un permiso especial de la universidad. Las acciones impulsivas de tu compañero Sohem te habían alejado de la civilización, pero las tuyas propias te habían granjeado un puesto como lector privilegiado en aquella biblioteca.
Tras un tiempo desaparecida, la mujer reaccionó rápido ante tu llamada. Asomó su cabeza con curiosidad por el hueco de las escaleras y, acto seguido, comenzó a bajarlas lo más rápido que pudo sosteniendo una taza de té todavía caliente entre sus manos. —¿Qué diablos…? Ah… —dijo abriendo los ojos y la boca como si acabase de recordar algo —. Sí que es verdad, tienes toda la razón. Encontré este libro hace mucho tiempo en una librería antigua y ya estaba dañado. Tendría que haberlo llevado a la... Habitación de restauración— dijo como si aquellas palabras les resultasen extrañas, como si fuese la primera vez que las pronunciaba.
Aunque la actitud que había mostrado hasta el momento era de seguridad y, en algunos casos, de indiferencia, ahora parecía un poco nerviosa y alternaba la mirada entre el libro que estabas leyendo y la puerta con la cerradura. No había que ser muy inteligente para darse cuenta de que algo estaba ocurriendo y podía ser desde un hecho insignificante, como que aquella anciana no le gustase que gente desconocida merodease por su biblioteca hasta un hecho de mayor envergadura, como que la bibliotecaria guardase algo que no quería que fuese encontrado por nadie.
Dejó la taza de té en la mesa y se aproximó hacia ti con el brazo extendido. —Dame el libro y lo guardaré a buen recaudo para tratar de restaurarlo y devolverlo a su esplendor original —dijo dispuesta a llevárselo tras aquella puerta cerrada. Mientras te ofrecía la mano derecha para que dejases sobre ella el libro, tiró con la izquierda de la cadena de su cuello para sacar de entre sus ropas lo que estaba colgado en ella, una llave vieja y casi tan desgastada como el candado. Parecía que la mujer apenas lo abría, como si simplemente llevase ahí años, encerrando algo. Ahora, la mujer abriría durante un instante para poner aquel libro bajo llave.
Tras un tiempo desaparecida, la mujer reaccionó rápido ante tu llamada. Asomó su cabeza con curiosidad por el hueco de las escaleras y, acto seguido, comenzó a bajarlas lo más rápido que pudo sosteniendo una taza de té todavía caliente entre sus manos. —¿Qué diablos…? Ah… —dijo abriendo los ojos y la boca como si acabase de recordar algo —. Sí que es verdad, tienes toda la razón. Encontré este libro hace mucho tiempo en una librería antigua y ya estaba dañado. Tendría que haberlo llevado a la... Habitación de restauración— dijo como si aquellas palabras les resultasen extrañas, como si fuese la primera vez que las pronunciaba.
Aunque la actitud que había mostrado hasta el momento era de seguridad y, en algunos casos, de indiferencia, ahora parecía un poco nerviosa y alternaba la mirada entre el libro que estabas leyendo y la puerta con la cerradura. No había que ser muy inteligente para darse cuenta de que algo estaba ocurriendo y podía ser desde un hecho insignificante, como que aquella anciana no le gustase que gente desconocida merodease por su biblioteca hasta un hecho de mayor envergadura, como que la bibliotecaria guardase algo que no quería que fuese encontrado por nadie.
Dejó la taza de té en la mesa y se aproximó hacia ti con el brazo extendido. —Dame el libro y lo guardaré a buen recaudo para tratar de restaurarlo y devolverlo a su esplendor original —dijo dispuesta a llevárselo tras aquella puerta cerrada. Mientras te ofrecía la mano derecha para que dejases sobre ella el libro, tiró con la izquierda de la cadena de su cuello para sacar de entre sus ropas lo que estaba colgado en ella, una llave vieja y casi tan desgastada como el candado. Parecía que la mujer apenas lo abría, como si simplemente llevase ahí años, encerrando algo. Ahora, la mujer abriría durante un instante para poner aquel libro bajo llave.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
