28-08-2023, 12:17 AM
Por la mirada de Kovashi, Derya supo que le había gustado la propuesta. A casi todo el mundo le gustaba ese juego, sobre todo las primeras veces, después, como casi siempre, podía hacerse repetitivo. Así que tenían que aprovechar el frescor de la novedad. Le tomó unos pocos segundos al peliblanco decidir el reto que le propondría a la gyojin. Aquellas palabras la pillaron completamente por sorpresa. Se le pusieron los ojos como platos con una rapidez sorprendente. Menos mal que no tardó en aclarar que se trataba de una broma. La joven no pudo contener la risa, por un momento se lo había creído y había sentido como el peso de su propio juego le caía sobre la cabeza. Quiero decir, es probable que hubiese aceptado el reto, estaba borracha y quería llevarse bien con él, pero joder, menos mal que no iba en serio. Era una tesitura en la que prefería no verse envuelta. — Qué susto... — Dejó escapar por sus labios en voz baja, mientras se recomponía de la risa y el sobresalto que le había supuesto aquello.
Entonces Kovashi soltó el reto real. Derya sonrió, llena de confianza. — ¿Sólo eso? — De repente el orgullo invadió su cuerpo rosado y atigrado. Por su mente pasó el pensamiento de que le estaba proponiendo algo fácil para ver si de verdad estaba dispuesta a hacer lo que quería, así que iba a demostrarle que así era. Se levantó del asiento, caminó hasta delante de su mesa, y entonces tuvo una idea brillante. Se dio media vuelta y se subió encima de la mesa que había enfrente a ambos, aprovechando que estaba vacía. Escuchó un grito por detrás, seguramente de aquella anciana, pero lo ignoró rápidamente. Se colocó mirando hacia Kovashi. — Soy muy ágil, ya verás, esto es pan comido para mi... — Respiró hondo y... Pum. Realizó la voltereta, hacia delante y dando un salto que la hizo caer delante de él, en el suelo frente a la otra mesa. — ¡Tadaaa! — Posó de manera triunfante. Había sido una voltereta un poco torpe, sobre todo al caer, pues la cola golpeó una silla sin querer y la tiró unos cuantos metros hacia un costado. Pero obviando eso, lo había hecho bastante bien, incluso se había preocupado por sujetarse los pechos con las manos antes de saltar. Después de todo, iba en bikini, cualquier movimiento tonto y podía quedar con todas las vergüenzas al aire, como quién dice.
Ahora era el turno de Kovashi. Rápidamente, con una sonrisa inmutable, se volvió a sentar a su lado. — ¡Te toca! ¿Qué eliges, verdad o reto? — Le miró con ganas, impaciente por escuchar su respuesta. Hacía mucho tiempo que no se lo pasaba tan bien, y no podía dejar de imaginar que sería lo siguiente que iba a pasar. La verdad es que se moría por volver a besarle otra vez, pero tenía que darse el contexto idóneo. Quizás aquel juego la podía ayudar a remar a su favor.
Entonces Kovashi soltó el reto real. Derya sonrió, llena de confianza. — ¿Sólo eso? — De repente el orgullo invadió su cuerpo rosado y atigrado. Por su mente pasó el pensamiento de que le estaba proponiendo algo fácil para ver si de verdad estaba dispuesta a hacer lo que quería, así que iba a demostrarle que así era. Se levantó del asiento, caminó hasta delante de su mesa, y entonces tuvo una idea brillante. Se dio media vuelta y se subió encima de la mesa que había enfrente a ambos, aprovechando que estaba vacía. Escuchó un grito por detrás, seguramente de aquella anciana, pero lo ignoró rápidamente. Se colocó mirando hacia Kovashi. — Soy muy ágil, ya verás, esto es pan comido para mi... — Respiró hondo y... Pum. Realizó la voltereta, hacia delante y dando un salto que la hizo caer delante de él, en el suelo frente a la otra mesa. — ¡Tadaaa! — Posó de manera triunfante. Había sido una voltereta un poco torpe, sobre todo al caer, pues la cola golpeó una silla sin querer y la tiró unos cuantos metros hacia un costado. Pero obviando eso, lo había hecho bastante bien, incluso se había preocupado por sujetarse los pechos con las manos antes de saltar. Después de todo, iba en bikini, cualquier movimiento tonto y podía quedar con todas las vergüenzas al aire, como quién dice.
Ahora era el turno de Kovashi. Rápidamente, con una sonrisa inmutable, se volvió a sentar a su lado. — ¡Te toca! ¿Qué eliges, verdad o reto? — Le miró con ganas, impaciente por escuchar su respuesta. Hacía mucho tiempo que no se lo pasaba tan bien, y no podía dejar de imaginar que sería lo siguiente que iba a pasar. La verdad es que se moría por volver a besarle otra vez, pero tenía que darse el contexto idóneo. Quizás aquel juego la podía ayudar a remar a su favor.
