28-08-2023, 12:45 AM
En ese momento, había que ser sincero con uno mismo... La situación me estaba superando. Mi intención de entreno con un nuevo compañero se había convertido en una paliza improvisada, por dos cazadores aparecidos de la nada, que antes de probar su poder de forma lúdica, como parecía en un principio, disfrutaban de la burla y la escabechina.
Sólo tenía cuatro meses en el cuartel. Mi máxima hasta ese momento eran las labores sanitarias y las rondas en Shells Town. Aunque nos preparan para la batalla, no estaba a la altura. El desconcierto del ruido de batalla, el volar de un lado a otro y ver como a mi compañero lo estaban matando frente a mi, eran algo nuevo y demasiado para mi mente inexperta.
No solo mi cabeza estaba en otra parte sin asimilar lo que pasaba, sino que mis movimientos estaban siendo erráticos. Es cierto que Taka no había conseguido conectar mas que su golpe a traición, pero yo solo me había adentrado en el agua del mar esquivando, dando lugar a la libre disposición de los dos adversarios para mandar a la enfermería a mi compañero.
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No advertí mucho en respuestas a mi llamado o a posibles advertencias por venir. Mi chapoteo en el agua me tenía debilitado.
Apenas estaba empezando a salir a pie del agua, ya que no cubría demasiado, cuando la jirafa de Taka se convirtió precisamente en eso, en una jirafa de 6 metros de alto. Lo que faltaba, sin duda.
O salía de ahí en camilla de hospital o directo al sanatorio por ver un hombre jirafa reventar a mi compañero contra el suelo.
Mi cuerpo pesaba 20 veces más, tenía un mareo leve que me molestaba a la hora de poner un pié detrás de otro y no era consciente de que mi ataque no había resultado en ningún tipo de existo.
Pero todo cambió cuándo, saliendo del agua, desorientado, escuché un grito de aliento:
- Adelante, Vulkan, por la justicia -
Fue como una orden en mi mente. Sabía que venía por parte de Joe, pero en ese momento y con tanta perturbación en mi mente, la sentí como si el almirante de flota en persona me la diera.
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Salí definitivamente del agua a base de pura fuerza de voluntad. Ojos plenamente en blanco y con la furia de un bárbaro empecé a gritar al cielo, siendo más animal que persona.
Clavé después del grito primal los pies en la arena, fijé la vista a mis rivales y apreté la mandíbula con furia. Estaba colocado para la batalla de nuevo, tanto para desplazarme como para iniciar mi ataque en una posición estable. Grité con rabia de nuevo, apuntando con la pistola al enmascarado:
- DEJAD EL ABUSO, CABRONES. VENID A POR MI SI TENÉIS AGALLAS Y UN MÍNIMO DE HONOR.-
Sólo tenía cuatro meses en el cuartel. Mi máxima hasta ese momento eran las labores sanitarias y las rondas en Shells Town. Aunque nos preparan para la batalla, no estaba a la altura. El desconcierto del ruido de batalla, el volar de un lado a otro y ver como a mi compañero lo estaban matando frente a mi, eran algo nuevo y demasiado para mi mente inexperta.
No solo mi cabeza estaba en otra parte sin asimilar lo que pasaba, sino que mis movimientos estaban siendo erráticos. Es cierto que Taka no había conseguido conectar mas que su golpe a traición, pero yo solo me había adentrado en el agua del mar esquivando, dando lugar a la libre disposición de los dos adversarios para mandar a la enfermería a mi compañero.
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No advertí mucho en respuestas a mi llamado o a posibles advertencias por venir. Mi chapoteo en el agua me tenía debilitado.
Apenas estaba empezando a salir a pie del agua, ya que no cubría demasiado, cuando la jirafa de Taka se convirtió precisamente en eso, en una jirafa de 6 metros de alto. Lo que faltaba, sin duda.
O salía de ahí en camilla de hospital o directo al sanatorio por ver un hombre jirafa reventar a mi compañero contra el suelo.
Mi cuerpo pesaba 20 veces más, tenía un mareo leve que me molestaba a la hora de poner un pié detrás de otro y no era consciente de que mi ataque no había resultado en ningún tipo de existo.
Pero todo cambió cuándo, saliendo del agua, desorientado, escuché un grito de aliento:
- Adelante, Vulkan, por la justicia -
Fue como una orden en mi mente. Sabía que venía por parte de Joe, pero en ese momento y con tanta perturbación en mi mente, la sentí como si el almirante de flota en persona me la diera.
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Salí definitivamente del agua a base de pura fuerza de voluntad. Ojos plenamente en blanco y con la furia de un bárbaro empecé a gritar al cielo, siendo más animal que persona.
Clavé después del grito primal los pies en la arena, fijé la vista a mis rivales y apreté la mandíbula con furia. Estaba colocado para la batalla de nuevo, tanto para desplazarme como para iniciar mi ataque en una posición estable. Grité con rabia de nuevo, apuntando con la pistola al enmascarado:
- DEJAD EL ABUSO, CABRONES. VENID A POR MI SI TENÉIS AGALLAS Y UN MÍNIMO DE HONOR.-
Movimiento
Salud y energía
