[Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine.
#6
La casi bipolaridad del músico, por alguna razón que él mismo no llegaba a entender, dejó escapar la característica risa de la pelirroja, risa que casi hizo que se le escapara una lágrima y llegando hasta a pedir perdón. Luego, su reacción ante la lujuriosa y musical oferta del skypiean fue aclarar que tampoco muchos músicos habían tenido la oportunidad de tocar para una reina como ella, lo cuál encajaría perfectamente con la imagen de Ikirami y lo que evoca. Al fin y al cabo, él no era el músico de la faz de la tierra, y cualquiera con sangre en las venas - o como en el caso de Garnet, en las venas de la tercera antena skypieana - sucumbiría a sus encantos e intentaría "cortejarla" usando sus dotes artísticos... O algo así.

Seguidamente, junto al atrevido movimiento de agarrarle con sus suaves manos la barbilla de Garnet, posó sus radiantes y dulces ojos carmesíes sobre los del músico para, acto seguido, acercarse a su oído para susurrarle que le ofrecería el gusto, siempre que él estuviera dispuesto a darle "el placer". Todos los pelos, e incluido plumas, del cuerpo del pirata se le erizaron, a la par que la sangre, condensada en la zona inferior de su cuerpo, fue a parar ahora a sus mejillas también. Mientras le susurraba eso, el músico no pudo evitar bajar la mirada hacia sus senos al descubierto, y es que era imposible no mirarlos, aún menos con ese bonito y sensual sujetador que llevaba puesto.- Ufff, llega a tener su uniforme puesto y joder... Siento que el menda se pierde...- Pensaba Garnet, sintiéndose ya hasta mareado de todo el shock que era tener a alguien como ella de aquella forma y jugando a ese "tira y afloja" que tanto le ponía. Justo después, la marine le soltó la barbilla y, tendiéndole la mano, le ofreció ir a algún lugar más íntimo para que ningún ojo curioso pueda invadir su privacidad. Obviamente, el pirata no tenía ni idea de lo que tramaba Ikirami, y encima iba ya más caliente que la final del torneo de Zarutsuki, así que, sonrojado, asintió rápidamente sin mediar palabra, guardó su laúd y agarró la mano de la pelirroja, dejándose guiar por ella.

Sinceramente, durante el trayecto, el músico no tenía ni idea de dónde la estaba llevando. Pero eso no le importaba realmente a Garnet. En esos momentos, él iba tan feliz, agarrado de la mano de Ikirami, con la lengua fuera y sus ojos en forma de corazón, dejándose casi tirar por la marine. Iba en un estado de ensoñación tan alto que no se daba ni cuenta ni de la maleza, entorpeciendo su paso, ni del cantar de los pájaros ni el sonido que los insectos que habitaban el bosque producían. Solo cuando llegaron a un claro, que no llegarían a los 20 metros de diámetro, el pelirrojo "espabiló" y prestó atención al pintoresco lugar. Los pocos haces de luz que se llegaban a colar a través de la frondosa capa de vegetación, confería a aquel sitio una intimidad y privacidad idónea para el momento que se palpaba. Garnet echó un silbido, para reflejar su impresión. Igual la marine sí que tenía planeado todo su trayecto.

Ikirami, entonces, soltó con delicadeza la mano del músico, haciendo que el pelirrojo, que estaba algo ensimismado con el paisaje, cambiara el rumbo de su mirada hacia la cara la propia marine, que lo miraba con una expresión dulce mientras se recogía un mechón de su cabello para, justo después, girar sobre si misma y dirigirse hacia un tronco caído. El pelirrojo, la siguió hacia allí y, cuando se agachó para dejar su camisa sobre la madera, no pudo evitar que su lascivia, una vez más, le poseyera, y le mirara con sumo descaro como se le marcaba el culo en la parte inferior de su uniforme, dejándole con una cara de pura perversión que, al momento de sentarse la pelirroja - si juzgaba su mirada y la dirección de su visión - podría intuir hacia donde estaba mirando el muy marrano. Si no era suficiente con eso, al sentarse Ikirami, y quedar en una posición inferior a la del músico, Garnet tenía una perfecta visión de sus gemelas, haciendo que los agujeros de sus fosas nasales se dilataran más y más.- Pueje pueje puejeje.-

Finalmente, antes de dar inicio el espectáculo de Garnet, Ikirami se reclinó hacia atrás, expresando sus ganas de escucharle, añadiendo que le recompensaría muy bien por ello con un regalo que tenía preparado para él, relamiéndose los labios después con una sensualidad que hacía que el tanga del músico se sintiera como si estuviera a punto de romperse. La imaginación del pirata echó a volar con esas últimas palabras, llegándose a imaginar toda clase de cerdadas y guarrerías, mientras escuchaba de fondo los gemidos de la marine. Sintió como su cara explotaba.- ¿¿R-RECOMPENSA??.- Nervioso, sacó rápidamente su laúd, preparado para tocar lo primero que se le viniera a la cabeza. Pero antes de empezar a darle... Al instrumento... Musical... Se paró un poco, cerró los ojos, y expiró e inspiró profundamente, para calmar los nervios.-Perdóname Aurora, estés dónde estés.- Aprovechó también para disculparse con la que fue el primer amor de su vida. De esa forma no habría quién tocara bien nada.- Entonces prepárate Ikirami, ¡espero que te flipe lo que se viene pueje! ¿Es o no es?- Le dijo con una sonrisa pícara y señalándole con el índice de su derecha, a la par que le guiñaba un ojo. Levantó su mano derecha, entonces, preparado para dar la primera tonada.- Disfruta del concierto, mi diosa pelirroja- Y, seguidamente, descendió con gran rapidez, dando pie a las primeras notas de su canción y, con ello, al concierto.


Garnet tocaba con gran virtuosismo la pieza musical, al mismo tiempo que se movía y bailaba por el claro, sin llegar a alejarse demasiado de Ikirami. Meneaba su larga melena, iba lanzando guiños sin discreción e incluso le llegaba a poner hasta el culo al descubierto del skypiean en la cara de la pelirroja. De puertas para fuera, todo parecía estar yendo bien para el músico y, sin embargo, Garnet sabía que algo iba mal y es que no era capaz de entonar una palabra. No sabía si era por los nervios, su condición mental o falta de inspiración pero, no era capaz de crear e improvisar una letra para la canción que estaba tocando. Una vez finalizada la canción, Garnet se paró frente a Ikirami, a tres metros de distancia, sudado y respirando de forma acelerada por todo el esfuerzo físico que acababa de hacer.- Bueno, ¿qu-qué te ha...- Tomó aire profundamente.-...Parecido, Ikirami?- Preguntó para saber la opinión sincera de la marine, mientras guardaba su laúd en su funda, colgada a sus espaldas. Entonces, cabizbajo, bajó la mirada.- Lo cierto es que el menda no está en su "peak" ahora mismo...- Resignado, apretaba fuertemente sus puños.-Quería cantarte algo pero no me salía nada del carambolo, ¿es o no es?- Volvió a alzar la cabeza para posar su vista en Ikirami, a la vez que esbozaba una incómoda sonrisa.- ¿Te hace que para la próxima vez componga una canción solo para ti?- Propuso el músico con completa honestidad ante su, en parte, fracaso al pensar que no estuvo a la altura de lo que la situación realmente pedía. Por otro lado, parecía que la parejita no estaba sola y es que, gracias a la música de Garnet, habían captado la atención de algo, o alguien, que acechaba oculto desde la vegetación, imperceptible, por ahora, para el pirata.

KARMAS


INVENTARIO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Pasado] La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - por Garnet D. Matlock - 05-06-2024, 09:23 AM

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