06-06-2024, 08:51 AM
A pesar de las inseguridades de Garnet sobre su desempeño musical, la bella marine parecía haber disfrutado del pequeño concierto privado que le había brindado el pelirrojo. De hecho, le había gustado tanto que, al acabar y preguntarle como le había parecido, Ikirami se levantó de su asiento, respondiendo, entre aplausos y deslumbrante sonrisa, lo fantástico que había estado y lo talentoso que era como músico, haciendo que el skypiean no pudiera evitar ruborizarse. Aunque él no pensara lo mismo, no podía negar que ver a la pelirroja disfrutar genuinamente de su actuación hizo que el pirata sintiera una cómoda calidez en su caótico corazón.
Sin embargo, cuando le preguntó, a modo de oferta, que le parecería que la próxima vez que se vieran le compusiera una canción solo para Ikirami, no obtuvo ninguna respuesta. Más bien se quedó mirando fijamente a Garnet, o a algo que se situaba detrás de él, aunque de esto el pirata no se percató en lo más mínimo pues entre sus problemas y estar ante tal belleza, los sentidos de Garnet estaban completamente obnubilados. Entonces, llamándole como "su dulce y precioso gatito" entre susurros, la pelirroja acortó la poca distancia que los separaba. Era inevitable negar que el skypiean se ponía muy tontorrón cuando le apodaba como "minino" y "gatito", por lo que se puso algo nervioso y confuso al mismo tiempo.- I-ikirami no has respondido la pregunta de...- Empezó a decir, sonrojado, con el ceño fruncido y de morros, pero no pudo acabar la pregunta ya que la marine, cuando estuvo a suficiente distancia, se lanzó directa a sus labios, fundiéndose los dos en un intenso beso. Podía sentir las delicadas y suaves manos de la teniente recorrer su pecho y abdomen, ocasionándole un cosquilleo que le ponía - aún más - a mil. Los ojos de Garnet se abrieron como platos durante el primer segundo. No era la primera vez que se besaban, no. Y por supuesto que las señales de la marine sugerían que esto, tarde o temprano, acabaría pasando de nuevo. Pero aún así, el pelirrojo seguía sin creerse que, alguien de sus magnitudes - hablando en todos los sentidos posibles - se fijara en alguien como él. Pero no era momento para pensar en ese tipo nimiedades, así que el pelirrojo, dejó caer su laúd, cerró los ojos y se dejó llevar por las señales que le mandaban su tercera antena. Colocó su mano derecha detrás de la cabeza de Ikirami, hundiendo y acariciando sus dedos en su abundante y sedoso pelo rojizo, al mismo tiempo que situaba su siniestra en la parte lumbar de su espalda - con peligro inminente de descender la mano hacia sus posaderas - y la presionaba, con fuerza pero delicadeza, hacia él. La pasión lo había cegado por completo... Y eso le impidió ver lo que se le avecinaba por la espalda.
Con suma agilidad y sigilo, aquella bestia que había invadido aquel claro de intimidad y privacidad "pelirrojil", se lanzó a por el Skypiean, asestándole un feroz zarpazo en la espalda, y dejándole una marca de cuatro líneas diagonales que se teñían de rojo. La sangre empezaba a brotar y, con ello, un agudo e intenso dolor recorrió todo el cuerpo del pelirrojo, que puso los ojos en blanco y apartó, entonces sus labios de los de Ikirami.- AGHHHHH.- Se quejaba de dolor, dejando de agarrar a la marine y girándose hasta darle la espalda, rápidamente, para ver como, tras él, había un enorme felino - un poco menos alto que Garnet - parecido a un leopardo salvo por la característica de que poseía unos enormes bigotes que acababan en una punta azul brillante.- ¿Pero qué cojones?- Se preguntaba a sí mismo, llevándose su zurda a la espalda, y sin quitarle la vista al felino, tocando las heridas que tenía y sintiendo un ligero escozor. Cuando se llevó esa mano a su vista pudo ver como estaba llena de sangre.- Tch... Ha tenido que atraerlo mi música, perdona Ikirami.- Se ponía en posición de combate, adoptando una postura similar a la de un boxeador.- Al menos al final el menda va a poder entrenar...- Pensaba Garnet, el cuál tenía la intención de no usar su fruta. Al mismo tiempo, la bestia lanzó otro veloz zarpazo con su pata delantera derecha, - directa a su pecho - pero no lo suficiente rápido para escapar a la reacción del pirata. Garnet, cambió su expresión a una de enfado, frunciendo su ceño y poniendo los ojos en blanco.- ¡Pero me has jodido el momento puto bicho! ¿Es o no es?- Paró el arañazo anteponiendo, con firmeza, su brazo izquierdo al mismo tiempo que cargaba su puño derecho, cerrándolo de forma plana y haciendo que sobresalieran sus articulaciones interfalángicas. El skypiean extendió, rápidamente, y sin que pudiera reaccionar la bestia, su puño hacia su morro, resultando en un devastador golpe para el felino, dejándolo desorientado durante algunos segundos.- Tengo que aprovechar para alejarla de Iki.- Miraba de reojo hacia atrás a la marine para, seguidamente, correr hacia el animal y empujarlo - agarrando al leopardo del torso por debajo - lo más lejos posible de allí, hasta situarse a unos 5 metros de la pelirroja. Garnet sabía que Ikirami debía saber combatir y tener nociones en el combate, por eso de que era marine, pero no era momento comprobarlo y de dejar que un cacho bestia como esa le atacara.
Una vez que el animal recobró el sentido, aprovechó la proximidad del pirata para hincar las uñas de sus dos zarpas en su espalda, dejándole más marcas de sangre.- AGHHHHHH hijo de...- Soltó, o mejor dicho, lanzó entonces al felino hacia arriba, a unos 2 metros de altura, pegándole un total de tres puñetazos mientras estaba en "caída libre". Esta vez los golpes no fueron lo suficiente como para dejarlo aturdido así que fue directo a dar un mordisco a skypiean en la cabeza, que el pelirrojo pudo prevenir perfectamente, agarrando con su diestra el colmillo derecho superior y, con su mano izquierda, el el colmillo izquierdo inferior. La fuerza del skypiean, que era mayor maxilar del leopardo, consiguió forzar a abrir su mandíbula hasta que sonó un "crack". Le había roto la mandíbula al felino y, con ello, un rugido retumbó en el claro y sus alrededores. Al ver que el pelirrojo le superaba, al leopardo no le quedó otra que cambiar de objetivo. Momentáneamente se fijó en Ikirami y, en un rápido movimiento que pilló desapercibido a Garnet, empezó a correr hacia ella, dando un salto y, empezando a girar sobre sí mismo, como si de una rueda se tratara. Garnet, rápidamente miró hacia atrás.- Mierda, ¡IKIRAMI!-
Situado ya a tan solo dos metros de la marine, el leopardo ralentizó su velocidad de giro, apareciendo entonces sus largos bigotes. Su intención era aprovechar la inercia y la fuerza centrífuga para, atacar con ellos a la hermosa pelirroja con sus bigotes como si látigos fueran con gran potencia.- ¡Y UNA POLLA!- Garnet, viendo que no podía llegar a tiempo, concentró todas sus fuerzas en los músculos de sus piernas, ganando una gran agilidad momentánea y, de esta forma, pudiendo colocarse por delante de Ikirami justo a tiempo para interceptar, con el pecho, el ataque del leopardo. Sus bigotes, como dos latigazos, impactaron sobre los pectorales descubiertos de Garnet, formando una "X", sobre estos. Le velocidad y potencia del impacto era tal que, se sintieron como cuchillos, dejando otras dos líneas en su cuerpo que se iban llenando de sangre.- Ffffffffffgggg ya está bien, ¿es o no es?- Le miraba de manera amenazante para, seguidamente, lanzar un uppercut con su derecha a su barbilla, que lo lanzaría por los aires - y volvería a encajar su mandíbula - dejándolo finalmente K.O. Había conseguido acabar con la bestia, pero a que precio. Estaba empapado por toda la espalda y de pecho para abajo de sangre, además de cansado y agotado, por el esfuerzo que tuvo que hacer encima en el concierto anterior. Garnet se giró para encarar a la pelirroja, para ver como estaba.- Perdona... Ufff... Ikirami, ¿cómo estás? ¿Todo piola? Espero que ese bicho no te haya hecho nada, ¿es o no es?-
Sin embargo, cuando le preguntó, a modo de oferta, que le parecería que la próxima vez que se vieran le compusiera una canción solo para Ikirami, no obtuvo ninguna respuesta. Más bien se quedó mirando fijamente a Garnet, o a algo que se situaba detrás de él, aunque de esto el pirata no se percató en lo más mínimo pues entre sus problemas y estar ante tal belleza, los sentidos de Garnet estaban completamente obnubilados. Entonces, llamándole como "su dulce y precioso gatito" entre susurros, la pelirroja acortó la poca distancia que los separaba. Era inevitable negar que el skypiean se ponía muy tontorrón cuando le apodaba como "minino" y "gatito", por lo que se puso algo nervioso y confuso al mismo tiempo.- I-ikirami no has respondido la pregunta de...- Empezó a decir, sonrojado, con el ceño fruncido y de morros, pero no pudo acabar la pregunta ya que la marine, cuando estuvo a suficiente distancia, se lanzó directa a sus labios, fundiéndose los dos en un intenso beso. Podía sentir las delicadas y suaves manos de la teniente recorrer su pecho y abdomen, ocasionándole un cosquilleo que le ponía - aún más - a mil. Los ojos de Garnet se abrieron como platos durante el primer segundo. No era la primera vez que se besaban, no. Y por supuesto que las señales de la marine sugerían que esto, tarde o temprano, acabaría pasando de nuevo. Pero aún así, el pelirrojo seguía sin creerse que, alguien de sus magnitudes - hablando en todos los sentidos posibles - se fijara en alguien como él. Pero no era momento para pensar en ese tipo nimiedades, así que el pelirrojo, dejó caer su laúd, cerró los ojos y se dejó llevar por las señales que le mandaban su tercera antena. Colocó su mano derecha detrás de la cabeza de Ikirami, hundiendo y acariciando sus dedos en su abundante y sedoso pelo rojizo, al mismo tiempo que situaba su siniestra en la parte lumbar de su espalda - con peligro inminente de descender la mano hacia sus posaderas - y la presionaba, con fuerza pero delicadeza, hacia él. La pasión lo había cegado por completo... Y eso le impidió ver lo que se le avecinaba por la espalda.
Con suma agilidad y sigilo, aquella bestia que había invadido aquel claro de intimidad y privacidad "pelirrojil", se lanzó a por el Skypiean, asestándole un feroz zarpazo en la espalda, y dejándole una marca de cuatro líneas diagonales que se teñían de rojo. La sangre empezaba a brotar y, con ello, un agudo e intenso dolor recorrió todo el cuerpo del pelirrojo, que puso los ojos en blanco y apartó, entonces sus labios de los de Ikirami.- AGHHHHH.- Se quejaba de dolor, dejando de agarrar a la marine y girándose hasta darle la espalda, rápidamente, para ver como, tras él, había un enorme felino - un poco menos alto que Garnet - parecido a un leopardo salvo por la característica de que poseía unos enormes bigotes que acababan en una punta azul brillante.- ¿Pero qué cojones?- Se preguntaba a sí mismo, llevándose su zurda a la espalda, y sin quitarle la vista al felino, tocando las heridas que tenía y sintiendo un ligero escozor. Cuando se llevó esa mano a su vista pudo ver como estaba llena de sangre.- Tch... Ha tenido que atraerlo mi música, perdona Ikirami.- Se ponía en posición de combate, adoptando una postura similar a la de un boxeador.- Al menos al final el menda va a poder entrenar...- Pensaba Garnet, el cuál tenía la intención de no usar su fruta. Al mismo tiempo, la bestia lanzó otro veloz zarpazo con su pata delantera derecha, - directa a su pecho - pero no lo suficiente rápido para escapar a la reacción del pirata. Garnet, cambió su expresión a una de enfado, frunciendo su ceño y poniendo los ojos en blanco.- ¡Pero me has jodido el momento puto bicho! ¿Es o no es?- Paró el arañazo anteponiendo, con firmeza, su brazo izquierdo al mismo tiempo que cargaba su puño derecho, cerrándolo de forma plana y haciendo que sobresalieran sus articulaciones interfalángicas. El skypiean extendió, rápidamente, y sin que pudiera reaccionar la bestia, su puño hacia su morro, resultando en un devastador golpe para el felino, dejándolo desorientado durante algunos segundos.- Tengo que aprovechar para alejarla de Iki.- Miraba de reojo hacia atrás a la marine para, seguidamente, correr hacia el animal y empujarlo - agarrando al leopardo del torso por debajo - lo más lejos posible de allí, hasta situarse a unos 5 metros de la pelirroja. Garnet sabía que Ikirami debía saber combatir y tener nociones en el combate, por eso de que era marine, pero no era momento comprobarlo y de dejar que un cacho bestia como esa le atacara.
Una vez que el animal recobró el sentido, aprovechó la proximidad del pirata para hincar las uñas de sus dos zarpas en su espalda, dejándole más marcas de sangre.- AGHHHHHH hijo de...- Soltó, o mejor dicho, lanzó entonces al felino hacia arriba, a unos 2 metros de altura, pegándole un total de tres puñetazos mientras estaba en "caída libre". Esta vez los golpes no fueron lo suficiente como para dejarlo aturdido así que fue directo a dar un mordisco a skypiean en la cabeza, que el pelirrojo pudo prevenir perfectamente, agarrando con su diestra el colmillo derecho superior y, con su mano izquierda, el el colmillo izquierdo inferior. La fuerza del skypiean, que era mayor maxilar del leopardo, consiguió forzar a abrir su mandíbula hasta que sonó un "crack". Le había roto la mandíbula al felino y, con ello, un rugido retumbó en el claro y sus alrededores. Al ver que el pelirrojo le superaba, al leopardo no le quedó otra que cambiar de objetivo. Momentáneamente se fijó en Ikirami y, en un rápido movimiento que pilló desapercibido a Garnet, empezó a correr hacia ella, dando un salto y, empezando a girar sobre sí mismo, como si de una rueda se tratara. Garnet, rápidamente miró hacia atrás.- Mierda, ¡IKIRAMI!-
Situado ya a tan solo dos metros de la marine, el leopardo ralentizó su velocidad de giro, apareciendo entonces sus largos bigotes. Su intención era aprovechar la inercia y la fuerza centrífuga para, atacar con ellos a la hermosa pelirroja con sus bigotes como si látigos fueran con gran potencia.- ¡Y UNA POLLA!- Garnet, viendo que no podía llegar a tiempo, concentró todas sus fuerzas en los músculos de sus piernas, ganando una gran agilidad momentánea y, de esta forma, pudiendo colocarse por delante de Ikirami justo a tiempo para interceptar, con el pecho, el ataque del leopardo. Sus bigotes, como dos latigazos, impactaron sobre los pectorales descubiertos de Garnet, formando una "X", sobre estos. Le velocidad y potencia del impacto era tal que, se sintieron como cuchillos, dejando otras dos líneas en su cuerpo que se iban llenando de sangre.- Ffffffffffgggg ya está bien, ¿es o no es?- Le miraba de manera amenazante para, seguidamente, lanzar un uppercut con su derecha a su barbilla, que lo lanzaría por los aires - y volvería a encajar su mandíbula - dejándolo finalmente K.O. Había conseguido acabar con la bestia, pero a que precio. Estaba empapado por toda la espalda y de pecho para abajo de sangre, además de cansado y agotado, por el esfuerzo que tuvo que hacer encima en el concierto anterior. Garnet se giró para encarar a la pelirroja, para ver como estaba.- Perdona... Ufff... Ikirami, ¿cómo estás? ¿Todo piola? Espero que ese bicho no te haya hecho nada, ¿es o no es?-
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