12-06-2024, 01:18 PM
Parecía mentira que, hasta hace un momento, toda la tranquilidad y calma que inundaba actualmente al silencioso claro, se viera alterada por los múltiples gemidos, gruñidos y gritos llenos de placer de los dos amantes. Garnet se había dejado llevar por completo por sus emociones más primitivas, tanto, que hasta se le olvidó aquella pequeña preocupación que le había surgido al pelirrojo respecto a cierto órganos sexuales de Ikirami. Estar abrazado a la bella mujer, con sus cuerpos desnudos en permanente contacto, le brindaba un paz que ni el más absoluto de los tabús, como era que un pirata y una marine hubieran intimado de la manera en la que lo habían hecho.
Cuando el músico rompió ese agradable silencio que les rodeaba, expresando lo increíble que había sido todo, la pelirroja estuvo de acuerdo, entre risas y girándose para observar al skypiean para luego, con su mano derecha, comenzar a recorrer, de manera tierna y adorable, el abdomen y torso de Garnet, como si de un pequeño hombrecito se tratara. El pirata, que estaba mirando hacia arriba, hacia la basta capa de vegetación que ocultaba el azul cielo, posó su vista en el hermoso -y colorado- rostro de la marine, más concretamente en su mirada que. Mirándola fijamente, aún no se podía creer que lo acabara de hacer con una mujer de esa escala y liga. Al observar con mayor detenimiento el cuerpo sin ropa de esa diosa de rojos cabellos sobre el suyo, no pudo evitar sonrojarse y que sus ojos se tornaran en corazones. Si no fuera porque estaba ya fuera de servicio por ese momento, el mini Garnet se habría vuelto a poner firme como si un soldado de la marine se tratara. Seguidamente, Ikirami, con cierto nerviosismo en su voz, preguntó que como había ido. Al escuchar la pregunta, toda la depravación que se dibujaba en el rostro del pirata desapareció, quedándose serio y arqueando su ceja izquierda.- Pero si ya dije que había sido una locura, ¿es o no es?- Dijo, algo confuso.- ¿Me habré expresado como el culo?- Alzó sus pupilas, nuevamente hacia la copa de los árboles, a la par que, el brazo derecho con el que rodeaba a la joven por su espalda, lo movió hacia la parte superior de la cabeza de Ikirami, acariciándosela con ternura. Lo cierto es que, a pesar de lo distinto que había sido hacerlo con ella y con Aurora, lo había disfrutado y encontrado completamente placentero. Era verdad que durante el acto tenía miedo de que pudiera hacerle daño a Ikirami que, a diferencia de Aurora, no poseía el poder de una Zoan. No obstante, la marine le sorprendió gratamente, llegando a tener un aguante mayor de lo que esperaba e, incluso, llegando a ser más sádica cuando tomaba el papel dominante, aspecto, que por cierto, le gustó en demasía al felino. Con todo esto en mente, Garnet volvió a posar su mirada en los deslumbrantes luceros que poseía la marine, y emitió una suave sonrisa.- Pueje, ¿tú qué crees?- Bajó su mano derecha, de su cabeza a su mejilla izquierda.- Me ha flipado, Iki, todo, de principio a fin, sobre todo cuando hiciste aquello y eso otro, ¡qué movida!- Le comunicó, ahora, con una sonrisa mayor.-Ha sido algo mágico, ¿es o no es?
A Garnet entonces, se le ocurrió la posibilidad de que fuera la primera vez que Ikirami lo hacía, cosa que a priori le parecía algo improbable, por la soltura que demostró tener en ocasiones. O quizás sólo se preocupaba porque a Garnet le hubiera gustado y no le pareciera excesivo las veces que lo arañaba y mordía. Prefirió no darle demasiadas vueltas, al menos por el momento.- ¿Y a ti que te ha parecido?- Se sonrojó entonces y puso una expresión que reflejaba una cierta preocupación.- No te he hecho daño ni nada, ¿no?- El pelirrojo quería imaginarse que si se hubiera excedido, la pelirroja se lo habría hecho saber, pero creía que era necesario conocer ese dato para, en el caso de que en un futuro sus cuerpos volvieran a retozar de placer, concentrarse en mejorar sus defectos durante el acto y en detener sus impulsos salvajes. El músico, entonces, vio procedente que debía comentarle la situación con Aurora. Tragó saliva, y se armó de valor.- ¿S-sabes?- Inició, quedándose un momento pillado, al darse cuenta que, sin caer en ello, se le había pegado la muletilla de Ikirami.- ¿R-recuerdas que te mencioné que tuve una amada? Bueno...- Se puso colorado y desvió, momentáneamente, su mirada.- Digamos que... Bueno... Ella tenía pito... Así que esta es la primera vez que lo hago con alguien con chochillo, por eso también me quiero coscar de si he hecho algo raro, ¿es o no es?- Le confesó Garnet, devolviéndole la mirada. El pelirrojo, a pesar de sus muchas inseguridades, era consciente y tenía interiorizado que no había nada de malo en que Aurora tuviera pene, y mucho menos en que lo hubiera hecho con alguien con pene, pero aún así siempre le costaba exteriorizarlo, era algo en lo que debía trabajar. Con su mano derecha, aún en su mejilla, la usó para apartar los mechones de su pelo que recaían sobre él y pasarlos por detrás de su oreja, todo mientras observaba y atendía con atención a lo que la marine tenía que decirle.
Cuando el músico rompió ese agradable silencio que les rodeaba, expresando lo increíble que había sido todo, la pelirroja estuvo de acuerdo, entre risas y girándose para observar al skypiean para luego, con su mano derecha, comenzar a recorrer, de manera tierna y adorable, el abdomen y torso de Garnet, como si de un pequeño hombrecito se tratara. El pirata, que estaba mirando hacia arriba, hacia la basta capa de vegetación que ocultaba el azul cielo, posó su vista en el hermoso -y colorado- rostro de la marine, más concretamente en su mirada que. Mirándola fijamente, aún no se podía creer que lo acabara de hacer con una mujer de esa escala y liga. Al observar con mayor detenimiento el cuerpo sin ropa de esa diosa de rojos cabellos sobre el suyo, no pudo evitar sonrojarse y que sus ojos se tornaran en corazones. Si no fuera porque estaba ya fuera de servicio por ese momento, el mini Garnet se habría vuelto a poner firme como si un soldado de la marine se tratara. Seguidamente, Ikirami, con cierto nerviosismo en su voz, preguntó que como había ido. Al escuchar la pregunta, toda la depravación que se dibujaba en el rostro del pirata desapareció, quedándose serio y arqueando su ceja izquierda.- Pero si ya dije que había sido una locura, ¿es o no es?- Dijo, algo confuso.- ¿Me habré expresado como el culo?- Alzó sus pupilas, nuevamente hacia la copa de los árboles, a la par que, el brazo derecho con el que rodeaba a la joven por su espalda, lo movió hacia la parte superior de la cabeza de Ikirami, acariciándosela con ternura. Lo cierto es que, a pesar de lo distinto que había sido hacerlo con ella y con Aurora, lo había disfrutado y encontrado completamente placentero. Era verdad que durante el acto tenía miedo de que pudiera hacerle daño a Ikirami que, a diferencia de Aurora, no poseía el poder de una Zoan. No obstante, la marine le sorprendió gratamente, llegando a tener un aguante mayor de lo que esperaba e, incluso, llegando a ser más sádica cuando tomaba el papel dominante, aspecto, que por cierto, le gustó en demasía al felino. Con todo esto en mente, Garnet volvió a posar su mirada en los deslumbrantes luceros que poseía la marine, y emitió una suave sonrisa.- Pueje, ¿tú qué crees?- Bajó su mano derecha, de su cabeza a su mejilla izquierda.- Me ha flipado, Iki, todo, de principio a fin, sobre todo cuando hiciste aquello y eso otro, ¡qué movida!- Le comunicó, ahora, con una sonrisa mayor.-Ha sido algo mágico, ¿es o no es?
A Garnet entonces, se le ocurrió la posibilidad de que fuera la primera vez que Ikirami lo hacía, cosa que a priori le parecía algo improbable, por la soltura que demostró tener en ocasiones. O quizás sólo se preocupaba porque a Garnet le hubiera gustado y no le pareciera excesivo las veces que lo arañaba y mordía. Prefirió no darle demasiadas vueltas, al menos por el momento.- ¿Y a ti que te ha parecido?- Se sonrojó entonces y puso una expresión que reflejaba una cierta preocupación.- No te he hecho daño ni nada, ¿no?- El pelirrojo quería imaginarse que si se hubiera excedido, la pelirroja se lo habría hecho saber, pero creía que era necesario conocer ese dato para, en el caso de que en un futuro sus cuerpos volvieran a retozar de placer, concentrarse en mejorar sus defectos durante el acto y en detener sus impulsos salvajes. El músico, entonces, vio procedente que debía comentarle la situación con Aurora. Tragó saliva, y se armó de valor.- ¿S-sabes?- Inició, quedándose un momento pillado, al darse cuenta que, sin caer en ello, se le había pegado la muletilla de Ikirami.- ¿R-recuerdas que te mencioné que tuve una amada? Bueno...- Se puso colorado y desvió, momentáneamente, su mirada.- Digamos que... Bueno... Ella tenía pito... Así que esta es la primera vez que lo hago con alguien con chochillo, por eso también me quiero coscar de si he hecho algo raro, ¿es o no es?- Le confesó Garnet, devolviéndole la mirada. El pelirrojo, a pesar de sus muchas inseguridades, era consciente y tenía interiorizado que no había nada de malo en que Aurora tuviera pene, y mucho menos en que lo hubiera hecho con alguien con pene, pero aún así siempre le costaba exteriorizarlo, era algo en lo que debía trabajar. Con su mano derecha, aún en su mejilla, la usó para apartar los mechones de su pelo que recaían sobre él y pasarlos por detrás de su oreja, todo mientras observaba y atendía con atención a lo que la marine tenía que decirle.
KARMAS
INVENTARIO
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