14-06-2024, 12:36 PM
Por suerte, no fue necesario llegar a asestarle aquella bofetada que estaba cargando con furia y miedo de perder a nuestro capitán. Bajé la mano con calma cuando escuché su grito y me quedé en silencio. Cuando preguntó quién era, mi corazón se detuvo un instante. ¿Cómo podía no reconocerme? Esperaba fervientemente que aquel lapsus se debiese a los golpes que acababa de recibir y que se tratase de un estado momentáneo. Me aferraba a la esperanza de que la confusión y el desconocimiento fueran efectos pasajeros del trauma. No quería ni pensar qué ocurriría si hubiese perdido la memoria de forma permanente e irreversible. Intenté mantener la compostura mientras buscaba en sus ojos algún destello de reconocimiento, aunque solo pude ver su mirada de confusión.
—Ya está bien de tonterías — sentencié asumiendo mi nuevo rol. Por el momento, me tocaría tomar las riendas y capitanear aquel barco en ruinas. Yamamura no se encontraba en condiciones y yo era la segunda al mando. No era lo que quería, pero sí lo que debía hacer. —Ahora yo soy la capitana en funciones hasta que te recuperes. Vas a venir conmigo a la cubierta. Te vas a tumbar sobre ella mirando al cielo, quiero que cuentes en voz alta todas las estrellas que veas y que te quedes ahí tranquilito toda la noche. Soy tu médico y tienes que hacerme caso si quieres recuperarte. ¿Lo has entendido?
Aquella era la única manera que se me ocurría para mantenerle despierto, lúcido, entretenido y vigilado por los tres de la tripulación. Nos podríamos turnar para escuchar si continuaba contando y no perdía la consciencia o para hablarle y estimular su memoria. También así podríamos estar atentos para percibir cualquier signo de deterioro, aunque no se me ocurría cómo podía empeorar la situación, con un capitán amnésico y al borde de la muerte y la locura.
—Ya está bien de tonterías — sentencié asumiendo mi nuevo rol. Por el momento, me tocaría tomar las riendas y capitanear aquel barco en ruinas. Yamamura no se encontraba en condiciones y yo era la segunda al mando. No era lo que quería, pero sí lo que debía hacer. —Ahora yo soy la capitana en funciones hasta que te recuperes. Vas a venir conmigo a la cubierta. Te vas a tumbar sobre ella mirando al cielo, quiero que cuentes en voz alta todas las estrellas que veas y que te quedes ahí tranquilito toda la noche. Soy tu médico y tienes que hacerme caso si quieres recuperarte. ¿Lo has entendido?
Aquella era la única manera que se me ocurría para mantenerle despierto, lúcido, entretenido y vigilado por los tres de la tripulación. Nos podríamos turnar para escuchar si continuaba contando y no perdía la consciencia o para hablarle y estimular su memoria. También así podríamos estar atentos para percibir cualquier signo de deterioro, aunque no se me ocurría cómo podía empeorar la situación, con un capitán amnésico y al borde de la muerte y la locura.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
