[Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine.
#20
La mente de Garnet ante su repentina actuación al ver el estado de Ikirami era una encrucijada, ¿habría obrado bien? ¿Conseguiría ese pequeño impulso apaciguar, aunque fuera por un momento, la tristeza que inundaba el corazón de la joven? Si lo que había sentido hace escasos segundos, se trataba verdaderamente de los sentimientos de la marine, verdaderamente el músico necesitaba hacer algo al respecto. No podía verla de ese modo, le quebraba el alma. Para sorpresa del pirata, aunque la oscuridad que acechaba en su corazón pensara que su artístico intento sería en balde, Ikirami, consiguió levantar su lacrimosa mirada, cruzándose con la de Garnet, observando un rostro que al pelirrojo le hacía el corazón añicos. Se quedó observando, en silencio y pensativa, al mismo tiempo que intentaba controlar sus lágrimas. Aún no tenía ni idea de que le estaba ocurriendo ni que le había pasado a la hermosa mujer, pero sólo tenía claro que haría lo que fuera y lo que hiciera falta para que se sintiera mejor.

Cuando el pelirrojo la rodeó entre su brazo y le dijo, de manera calmada, que estaba allí para lo que hiciera falta, Ikirami volvió a llorar, estallando en un llanto que, acompañado del gesto de poner su cabeza en el torso del pelirrojo, hizo que Garnet, terminara de abrazar por completo a la marine, pasando su brazo derecho por detrás de su espalda, flexionándolo unos 90º para que su mano acabara justo en la parte posterior de su cabeza, hundiendo sus dedos en su alborotado pelo carmesí. Ahora mismo el pirata sólo podía hacer una cosa, y era estar allí para ella.

Ikirami se comenzó a disculpar entre lágrimas, asegurando - de manera errónea - que debía creer que se había vuelto majara. Ante esto, el pelirrojo, en silencio y con seriedad negó con la cabeza. Prefirió no responder aún y dejarle que tuviera que decir lo que le estaba rondando por la mente mientras escuchaba atentamente y pensaba con cuidado que palabras escoger. La marine alzó su vista hacia la de Garnet, transmitiendo tímidez, tal vez por avergonzarse de que la viera de esa manera.- Ikirami...- Pensaba en ella, antes de que volviera a empezar a hablar, con ciertas trabas debido a la magnitud del momento. Sintió mucho haber estropeado el momento, aclarando que, lo que quería decir antes, es que era la primera vez que un hombre la trataba así de bien, bajando la cabeza, con los ojos cerrados como si le acabaran de clavar un puñal en el estómago. Escuchar aquello hizo que los ojos de Garnet se abrieran como platos. ¿Cómo era posible que una mujer como ella, que podría tener a sus pies a cualquier hombre o mujer, no hubiera recibido un justo trato hasta ese mismo momento? Como el gran baboso y sentimental que era el músico, eso era algo que no podría comprender en absoluto. Ikirami prosiguió, mencionando además algo que chocó al pirata, pues no era la primera vez que lo escuchaba salir de sus labios y es que, a la marine, aquello le había hecho recordar una antigua experiencia que creía haber dejado atrás hace mucho tiempo, con el matiz de que no todos los piratas eran tan buenos como él. Garnet sabía eso de sobra, siendo él mismo un pirata.

Era cierto que tanto los Shogun Gari como los Alas Negras, se salían del estereotipo de saqueador y asesinos a sangre fría que tachaban a dicha facción. Sin embargo, él había vivido con sus propias carnes la otra cara de la misma moneda, a manos de los Piratas Sticky y, concretamente en Finn Slingerland. Estaba claro que Finn era la punta del iceberg de una gran séquito de piratas psicópatas que campaban a sus anchas secuestrando, esclavizando y matando a personas. Al músico no le molaba nada ese rollo por supuesto. Algo que llamó la atención de Garnet en la primera cita que tuvo con Ikirami, fue algo que dijo que la pelirroja cuando le preguntó que que hacía alguien como ella en la marine. En su momento su reacción fue neutral, pero le gustó mucho escuchar que tenía la ambición de proteger a los más inocentes para que pudieran vivir su vida en libertad y paz. Parece algo cliché, pero en su vida, los marines con los que se han encontrado el músico, parecían haber olvidado el verdadero motivo tras el que se creó su facción. Más que aparecer cuando más se les necesitaba, ante el ataque de un pirata, o un bandido, o un borracho... No... Ellos sólo estaban allí para incordiar al skypiean porque "su música molestaba a los ciudadanos y era un escándalo público". Aquellos mindundis que no sabían lo que era el arte y el talento, solo estaban allí para tocar las narices... Pero encima, si a eso se le suma como, en los Cabos Gemelos, dejaron que un pirata, por más que fuera un chochobukake de esos, se fuera como si nada tras desintegrar a uno de sus amigos... Y si a eso se le suma que luego, en isla Toko, ante un enfrentamiento entre Finn y los Shogun Gari, que podría haber sido decisivo para el destino de la isla entera, los marines se quedaran de brazos cruzados, porque era más importante capturar a los piratas cuando más debilitados estuvieran, más allá de salvar a los civiles que vivían atemorizados en sus casas... Le resultaba vomitivo sí. Por eso mismo, le impactó y causó tanta buena impresión las palabras de la marine, aunque no la viera en acción, en ella pudo sentir un aura distinta, una determinación en sus palabras que iban más allá de querer solamente subir en el escalafón y ganar más estatus social. En cierto modo, fue lo que lo incitó a conocerla más.

No obstante, otro de los motivos por lo que recordaba todo eso, era realmente por el motivo que se escondía detrás de aquella motivación. Era imposible olvidar como le confesó que cuando era joven, ante la necesidad de que alguien la protegiera, nadie estuvo allí para salvarla, destrozando la vida tan tranquila y normal que tenía hasta aquel entonces. Garnet sintió como todo lo que le rodeaba se volvía negro, de forma que tan solo quedaban las figuras de los dos amantes, ahí plantados. El músico pudo notar, de repente, como un gran peso se cernía sobre su espalda. Cuando volvió su vista hacia atrás, pudo observar una gran pila de rocas, piedras y calaveras, de culpa, remordimientos, traumas e inseguridades, perfectamente apiladas sobre él. Al fijar su vista en Ikirami, pudo verlo también, como la marine tenía que haber soportado con un peso, completamente desconocido para el músico, sola durante tanto tiempo.- ¿Cómo de grande es tu carga, Ikirami?- Meditaba el músico, a la par que toda la oscuridad que visualizaba Garnet, desaparecía, volviendo a aquel claro.

Tras pensar en todo eso, la pelirroja se separó levemente de su abrazo, posando sus lacrimógenos ojos sobre los preocupados ojos de Garnet, a la vez que una dulce sonrisa se dibujaba en el precioso y delicado rostro de la marine. Ikirami le dio las gracias, bajando su mirada, nuevamente, y apoyando su siniestra en su pierna izquierda. La mujer aclaró que estaba perdida en esos recuerdos pero que gracias a su música - y devolviéndole una sonrisa que le dieron años de vida al pelirrojo - había conseguido escapar de allí, diciéndole que le había salvado y dándole, de nuevo las gracias. La incredulidad de Garnet era mayúscula, ¿de verdad su música había conseguido salvarla? ¿La misma música de la que había renegado para hacerse más fuerte y proteger a todos sus seres queridos? No lo entendía demasiado, pero al menos estaba feliz de que pudiera haber sido de utilidad, reflejándolo con una suave sonrisa, que se intensificó al notar el tacto de su mano sobre su mejilla derecha y el de sus labios acercándose a los suyos, a diferencia de que no se rezumaba pasión, ni tensión sexual ni nada del estilo, no. El músico siguió su ejemplo, y posó su siniestra sobre la mejilla derecha de Ikirami. Al apartarse de sus labios, Garnet apoyó su frente en la de la pelirroja, entrando en contacto, además, la punta de sus dos narices, mientras sus pupilas se clavaban en las de la mujer. Tras un suspiro, no pudo evitar soltar una sonrisa, para después alejarse con suavidad, desplazando ahora su siniestra hacia la diestra de la marine, cogiéndola con suavidad.- Ikirami...- Después de haber escuchado todo lo que tenía que decirle la marine, era el turno de que el pirata hablara.

-Primero de todo, en ningún momento se me ha pasado por la mollera que estés majara.- Frunció levemente su ceño, como si estuviera molesto por el hecho de que la marine pensara en algo así.- Admito que me has pegado un susto, sí...- Desvió su mirada, cambiando ahora a una expresión de preocupación.- Pero el caso es que el menda te entiende, cuando un lunarian se me cruza de por medio, también me da ataques de ese estilo, ¿es o no es?- Le devolvió la mirada, con una sonrisa incómoda, intentando quitarle peso al trauma que afligía la mente y corazón de Garnet. Cuando vio el modo de actuar de Ikirami, y por lo que le dijo después, se imaginó que debió vivir alguna experiencia traumática también. Desplazó, entonces, sus pupilas hacia arriba.- Luego...- Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Ikirami.- ¿Crees qué has pifiado el momento?- Acompañó su pregunta con unas leves caricias, con su pulgar, a la mano de Ikirami que aún tenía agarrada Garnet.-Aunque al menda le duela verte así, mi alma siente que esto no ha hecho más que hacer de este encuentro uno más especial aún, ¿es o no es?- Concluyó, sonrojado y con un tímida sonrisa que se evaporó al instante pues, seguidamente, frunció el ceño, en señal de enfado.- ¿Y qué es eso de que ningún hombre te ha tratado tan bien? ¿Huh? Esos panolis no saben lo que se pierden, ¿es o no es?- Finalizó expulsando humo por la nariz y alzando su derecha, con el puño cerrado, acompañando su descontento.

Tras su pequeño berrinche, exhaló profundamente una bocada de aire, llevándose su diestra a su frente, rascándosela con su dedo índice.- La verdad, no estoy tan seguro de por qué me he puesto a tocar, ni siquiera de que te haya podido ayudar...- Rio levemente.- Pero no puedo negar que estoy que ardo de felicidad de haberte hecho sentir mejor pueje- Dijo, para, seguidamente, prepararse para soltar lo que quería dejarse para el final. Tragó saliva, pues no sabía como sería ni la reacción de la marine ni la magnitud de los acontecimientos.-  Oye...- Se preparó, adoptando una expresión más seria.- ¿Aquello que dices que te pasó hace la tira de tiempo..- Le miró con cierta tristeza, sabiendo que no debía ser fácil para ella, siquiera, escuchar aquella pregunta.- ... Es lo mismo que me soltaste en nuestra primera cita?- Miró hacia abajo momentáneamente.- Ya sabes...- Volvió a desplazar su mirada hacia los ojos de Ikirami.- Eso de que te destrozaron la vida...- Apretó con fuerza la mano que sostenía y cerrando sus ojos.- No tienes por qué soltarlo, soy el primer cabezón que no habla de sus movidas...- Pensó en como aún no les había contado a ninguno de sus amigos como se sentía desde todo lo que sucedió en pueblo Kakutasu. Abrió los ojos con intensidad, frunciendo su ceño y transmitiendo determinación.- Pero ahora puedes compartir tu carga conmigo... ¡Ikirami! ¿Es o no es?- Se quedó completamente callado y en silencio, nuevamente, expectante a todo lo que tuviera que decirle la marine. Con que se sintiera mejor y supiera que podía contar con él para lo que hiciera falta, Garnet se podría dar por satisfecho.

KARMAS


INVENTARIO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4827 + 46 = 4873
Energia: 2436 + 5 = 2441
Espiritu: 1235 + 0 = 1235


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - por Garnet D. Matlock - 15-06-2024, 12:08 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)