29-08-2023, 02:10 PM
La joven parecía aceptar mi invitación, no sin antes dejar su copa tan vacía que casi parecía limpia. Aunque no tardó en pedir otra copa, esta vez en mi mesa. Desde luego no perdía el tiempo.
A medida que se aproximaba pude ver que era bastante alta para lo que solía ver en mujeres humanas, tenía una figura imponente, y esa forma de colocarse nada más sentarse a mi lado potenciaba ese aspecto. Brazos cruzados con puro en mano, rebosaba confianza en sí misma. Aun así me presenté con total naturalidad, era cierto que estaba analizando cada detalle de ella, pero quería evitar que se notase.
- Yo me llamo Triana. Siento la indiscreción, pero nunca había visto a nadie tan alto. Ni con cuernos. – Me comentó al poco de sentarse. No. Esta mujer no perdía el tiempo para nada, conclusión que pronto reafirmé al escuchar como continuaba. - Perdona mi pregunta pero, ¿eres humano?
Me reí un poco, no porque la pregunta fuese graciosa en sí, sino por lo poco común que era esa pregunta, teniéndola todos en mente. Normalmente hacían preguntas acerca de los cuernos directamente, o sobre mi tamaño, pero preguntarme si era humano era algo muy extraño.
Tras esa pequeña risa di un sorbo a mi bebida y negué con la cabeza haciendo una mueca sonriente en mi rostro.
- No, o al menos no totalmente. Soy hijo de un honorable Oni, y de una humana, tal y como me han contado desde que soy muy pequeño. – Comenté riendo un poco nuevamente.
Procedía a hablar cuando llegó la tabernera para servirle la copa a mi acompañante. Con un gesto pedí que me repusiera la bebida, la cual ya estaba terminada. Así podríamos tener los dos la bebida recién puesta en poco tiempo.
- He podido ver que tenías curiosidad, así que como supondrás, mucha gente me mira igual. Es por eso prefiero hablar, saciar la curiosidad, y de paso conocer a gente interesante. Tú desde luego lo pareces. – Comenté al mismo tiempo que habían repuesto mi bebida. – Esas cicatrices no son nada normales. ¿Cuál es la historia detrás de ellas? – Hice una ligera pausa para beber un trago rápido y volviendo a sonreír terminé mi frase. – Si no es mucho preguntar, claro.
Podría estar tocando terreno pantanoso con esa pregunta, desde luego no eran normales, por lo que sería normal que detrás de ellas hubiese un trauma. Sin embargo había concedido saciar su curiosidad sobre un aspecto sobre mí, con lo cual quizá accediese a contarlo a modo de corresponder la duda. Pronto sabría la respuesta.
A medida que se aproximaba pude ver que era bastante alta para lo que solía ver en mujeres humanas, tenía una figura imponente, y esa forma de colocarse nada más sentarse a mi lado potenciaba ese aspecto. Brazos cruzados con puro en mano, rebosaba confianza en sí misma. Aun así me presenté con total naturalidad, era cierto que estaba analizando cada detalle de ella, pero quería evitar que se notase.
- Yo me llamo Triana. Siento la indiscreción, pero nunca había visto a nadie tan alto. Ni con cuernos. – Me comentó al poco de sentarse. No. Esta mujer no perdía el tiempo para nada, conclusión que pronto reafirmé al escuchar como continuaba. - Perdona mi pregunta pero, ¿eres humano?
Me reí un poco, no porque la pregunta fuese graciosa en sí, sino por lo poco común que era esa pregunta, teniéndola todos en mente. Normalmente hacían preguntas acerca de los cuernos directamente, o sobre mi tamaño, pero preguntarme si era humano era algo muy extraño.
Tras esa pequeña risa di un sorbo a mi bebida y negué con la cabeza haciendo una mueca sonriente en mi rostro.
- No, o al menos no totalmente. Soy hijo de un honorable Oni, y de una humana, tal y como me han contado desde que soy muy pequeño. – Comenté riendo un poco nuevamente.
Procedía a hablar cuando llegó la tabernera para servirle la copa a mi acompañante. Con un gesto pedí que me repusiera la bebida, la cual ya estaba terminada. Así podríamos tener los dos la bebida recién puesta en poco tiempo.
- He podido ver que tenías curiosidad, así que como supondrás, mucha gente me mira igual. Es por eso prefiero hablar, saciar la curiosidad, y de paso conocer a gente interesante. Tú desde luego lo pareces. – Comenté al mismo tiempo que habían repuesto mi bebida. – Esas cicatrices no son nada normales. ¿Cuál es la historia detrás de ellas? – Hice una ligera pausa para beber un trago rápido y volviendo a sonreír terminé mi frase. – Si no es mucho preguntar, claro.
Podría estar tocando terreno pantanoso con esa pregunta, desde luego no eran normales, por lo que sería normal que detrás de ellas hubiese un trauma. Sin embargo había concedido saciar su curiosidad sobre un aspecto sobre mí, con lo cual quizá accediese a contarlo a modo de corresponder la duda. Pronto sabría la respuesta.
