[Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine.
#28
A pesar del dolor que le hacía conocer el verdadero motivo detrás del primer acercamiento de la marine, ver la reacción silenciosa de la pelirroja, y escuchar como se disculpaba, casi al borde de la lágrima, le hacía aún más daño que enterarse de toda la amarga verdad. Fue aquello, junto a los sentimientos que florecían en el interior del skypiean y el valor que vio en la mujer de contarle la verdad, lo que hizo escuchar la voz de su corazón y, más allá del rencor e inseguridades que podían surgir tras sentirse engañado, comprender sus motivos y perdonarla, expresando todo lo que sentía por ella.

Al mirarla directamente a los ojos y llevar su mano a la mejilla de la pelirroja, observó como sus se apretaban temblorosos que, junto a su enérgico asentimiento - al decirle que al contarle todo veía que sus sentimientos hacia él eran reales-, le pareció a Garnet una expresión sumamente tierna, que se consolidó en un breve pero bonito beso. Después, cuando le comentó que, aún así, sintió que hubo algo en la primera cita que lo sintió como algo real y único, la marine, con la cara del mismo color que su pelo y balbuceando, reconoció que si hubo algo. El corazón del músico estalló de amor y en mil pedazos, como si de una bomba se tratara cuando la vio esconder su cara, de forma excesivamente adorable, tras sus manos, cuyos dedos abría levemente para poder ver a través de ellos, expresión que se rompió al sacar el delicado tema sobre lo que sería su futuro, al pertenecer a los bandos que pertenecían. La marine apartaba la mirada del pirata, cosa que alarmó en parte a Garnet, pensando si, de verdad, empezaría a plantearse lo que podría ser el inicio de su relación. Pero no, no era momento de dudar, y era por eso que, con decisión - aunque con muchísimos nervios - le confesó lo su caótico órgano latiente le dictaba que era lo que debía de hacer y lo correcto. Permanecer al lado, ya sea físicamente o de espíritu, de esa increíble mujer.

Al mismo tiempo que el músico se erguía, Ikirami lo hacía también, apoyando su cabeza ladeada sobre sus delicadas manos. Al exclamar en un grito que podía dividir, metafóricamente, el cielo en dos, atisbó como la mujer abría, de par en par sus ojos, tornándose su cara, aún más -si es que eso era posible- roja. Los segundos en los que esperaba la respuesta de la pelirroja se hicieron eternos, solo pudiendo escuchar el músico los acentuados latidos de su corazón y su sobresaltada respiración. Fue cuando Ikirami, evitando el contacto visual del pirata, que respondió, casi tartamudeando, que ella también quería estar con él, que Garnet no cabía en si de gozo. Casi que, por acto reflejo, lo primero que hizo fue, con su diestra, darse un pellizco en su mejilla derecha, para ver si aquello que estaba viviendo se trataba de un sueño.- ¡Loco! ¡QUE ESTA MIERDA ES REAL!- Pensaba, como un pasmarote, y abriendo los ojos aún más si cabía, colorado, mientras se volvía a echar hacia atrás, reposando otra vez su espalda en la hierba, y al mismo tiempo que veía como Ikirami se llevaba su mano a su desnudo pecho. Después de apoyarse con sus rodillas y manos en el suelo y avanzar hasta el pirata para situar su cara superior a él, preguntó que, si entonces eso significaba que eran pareja. Al solo escuchar salir la palabra "pareja" de sus labios, sintió como Garnet se quedaba rígido y de piedra. Había alcanzado un nuevo estadio de sobresalto, ya no era suficiente que le corazón le fuera a mil, o que estuviera rojo como un tomate. Encima, ¿cómo podía hacer esa pregunta con esa perfecta y adorable carita? Ikirami siguió declarando, con ciertas trabas, que a ella le gustaría y que estaba segura de que si querían, podrían con lo que fuera. Al escuchar eso, el pirata volvió a erguir su tronco superior, quedando su rostro por debajo, nuevamente, que la de la marine, aprovechando la cercanía para, extender su cuello como pudo hasta regalarle un beso en la frente, tras lo cuál, se separó con una sonrisa nerviosa.- ¡S-sí! ¡Seamos pareja, Ikirami!.- Exclamaba, penetrando con su mirada las pupilas de la marine.- Mi alma me dice que esto que sentimos, Ikirami...- Situó su mano izquierda encima de la diestra, aún apoyada en el suelo, de la marine.- ...Es tan fuerte, que puede romper barreras, e incluso la tierra, ¡y el cielo! ¿Es o no es?- Dijo, excesivamente emocionado, y quizás algo motivado de más, pensando en que como no habría nada ni nadie que los detuviera. Un romance entre una marine y un pirata, sonaba descabellado, pero era algo que sólo una almas aguerridas como las suyas eran capaces de afrontar.

Entonces, Ikirami, pasó su brazo y pierna sobre él, quedando sentada encima del pelirrojo. Todo esta floración de sentimientos había hecho olvidar, en parte, al desnudo cuerpo de la diosa que había tenido frente a él todo este tiempo. Al quedar encima de él, pudo volver a apreciarlo, mordiéndose instantáneamente sus labio inferior y sintiendo como por su entrepierna, que ya había dejado de estar fuera de servicio, empezaba a fluir una mayor cantidad de sangre de lo normal. Sentía la imperiosa necesidad ahora de besarla, muy intensamente, de volver a sentir el sabor de sus labios de la misma forma que lo hizo justo antes de que lo hicieran por primera vez. Como si hubiera escuchado su deseo, la mujer descendió su cabeza, hasta que sus contorneados labios conectaron con los del pirata, cerrando los ojos y perdiéndose en el momento. Con el sutil y delicado movimiento de su cuerpo, y sin que sus labios y lenguas se detuvieran en ese intercambio de fluidos salivales, Ikirami logró girarse sobre si misma, de forma que quedó ella debajo del skypiean. Durante unos segundos, separaron sus bocas, deseosas de más, llamando la atención de Garnet, mientras sentía como los suaves dedos de la marine recorrer la piel del pirata, resultando en unos escalofríos que circulaban por todo su cuerpo como si una corriente eléctrica fuera.- ¿S-sí?- Respondió el pirata, casi jadeando, y sintiendo como no podía contener sus ganas de volver a experimentar el cuerpo de su, ahora, amada. La marine dijo, pues, que había que celebrar el nacimiento de su relación, viendo como se mordía el labio inferior y ascendía su mirada hacia los ojos de Garnet - que anteriormente inspeccionaban el trabajado cuerpo del pirata -, preguntando si le apetecía e instándole a que luego le hablara sobre él. De solo pensar en las marranadas que podían volver a hacer, el skypiean empezó a babear, al mismo tiempo que la tercera antena parecía indicar que estaba lista para la acción.- Joder que si me apetece.- Fue directo a besar sus húmedos labios, flexionando sus brazos - los cuáles estaban extendidos y con las manos apoyadas en el suelo- hasta apoyarse con sus codos y rodillas. Con su diestra, y sin apartar el codo del suelo, fue directo a agarrar, con delicadeza, el cuello de la marine, por su lado izquierdo, acariciándolo con su pulgar. Tras unos segundos se apartó del néctar de sus labios, jadeando.- Ya... Ya tendremos tiempo para hablar del menda, ¿es o no es?- Sentenció, aproximando su boca al lado derecho del cuello, empezando a darle besitos, que se intercalaban con lametones y pequeños mordiscos. Apartó, entonces, su diestra de su cuello y, buscando la mano izquierda de la marine, entrelazó sus dedos con los suyos, para situarlos por encima de su cabeza. Sin apartar los labios de los suyos, y sosteniendo todavía su mano, aprovechó la que tenía libre para situarla sobre su inconmensurable teta izquierda, comenzando a sobarla y a acariciar, con suavidad, su pezón.- El menda... Hah... te desea, y no sabes cuanto... Ikirami.- Susurró, separándose durante un par de segundos, entre jadeos, para volver a fundirse en su pasional beso. Sentía que aquel acto sexual no tenía nada que ver con el primero que tuvieron. Si bien el primero dejaban escapar su lado más desenfrenado y salvaje, liberando toda la tensión sexual que llevaban ya acumulada, el de ahora se sentía como si quiera compartir con ella uno de los momentos más íntimos que una persona puede brindarle a otra, y quisieran, no solo recibir el mayor placer posible, sino ofrecer ese mismo placer a la otra persona. Eran dos formas distintas de tener sexo, pero no por ello una era mejor que la otra. 

KARMAS


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RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - por Garnet D. Matlock - 18-06-2024, 10:23 PM

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