20-06-2024, 11:47 AM
(Última modificación: 02-07-2024, 11:00 PM por Garnet D. Matlock.
Razón: Cambio en el título. Se puso seinen.
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Día 40 del año 11, Invierno - Atardeciendo
Skypiea - Claro del bosque
Skypiea - Claro del bosque
Venimos de aquí
Los amantes, que se transformaron en un par de enamorados hasta el punto de formalizar su relación, llenos de júbilo y pasión, con ganas de conocer y experimentar más físicamente el uno del otro, consumaron su amor de la forma más íntima y especial que podían hacer los dos pelirrojos. Lejos del salvajismo de la última vez, la marine instó al pirata que, en esa ocasión, no se dejara llevar por sus instintos más primarios, guardando a ese tigre que dormía en su interior, y siguiendo más bien los latidos de su corazón. Garnet estaba que no cabía en sí de gozo, disfrutando del suave contacto de sus manos, labios y roce que causaba el vaivén de sus cuerpos, por no olvidar el contacto más puro del cuál se vio atraído durante todo el acto sexual, que no era otro que el rojo de sus ojos, el reflejo de su alma. No podía dejar de mirarlos, contemplarlos y admirarlos.
Durante una duración indefinida de tiempo, los gemidos, deseos y promesas silenciosas de amor inundaron el claro, hasta que comenzó a caer la noche y, por tanto, oscurecer. Garnet, tumbado de espaldas encima de la hierba, rodeaba entre sus brazos a Ikirami, quién estaba tumbada encima suyo, con la cabeza apoyada en su pecho. Miraba hacia el cielo, sonriente, mientras acariciaba con su diestra el rojizo cabello de su amada y con la izquierda la zona lumbar de su espalda. No sabía cuánto tiempo habían estado haciendo el amor, pero había sido sencillamente increíble. Un silencio lleno de comodidad circulaba a través del claro. Silencio que el pirata, decidió romper para expresar todo lo que se le pasaba por la cabeza.- ¿No ha sido una loc-- Paró al recordar como la palabra "locura" confundió anteriormente a Ikirami.- Digo... ¿No ha sido increíble, Iki?- Preguntó, irguiendo su cuello para poder mirarla a la cara.- No solo ha sido el gustirrinín en el pitote...- La mano que tenía en el pelo de la mujer, la poso sobre su mejilla.- También he notado un calor que flipas en la patata, ¿es o no es?- Describía, sonrojado, como se sentía durante todo el bello acto que consumaron aquella pareja tachada por la sociedad.- ¿Qué te ruge la perola y el alma, Iki? ¿Piensas igual que el menda?- Preguntó, con suma curiosidad sobre como lo había visto, vivido y sentido.
Volvió a apoyar, entonces, su cabeza sobre la hierba, apartando la siniestra de la espalda de Ikirami y poniéndosela debajo del carambolo del pirata y por encima del pasto. Suspiró, observando el casi cielo tintando de azul y naranja, oculto por toda la vegetación.- El menda no quiere que se acabe este día, ¿es o no es?- Dijo con melancolía cuando, una bombilla se le encendió en su cabeza.- Puejejeje...- Rio con una cara que reflejaba una mezcla de picardía y travesura. Rodeó, nuevamente, a Ikirami entre sus brazos, para, usando su cuerpo, girar sobre sí mismo, con delicadeza y quedando la marine debajo de él ahora. Apoyó, entonces, sus dos manos en el suelo, acercando previamente sus labios a la frente de la pelirroja para, seguidamente, tras un sutil guiño de Garnet, extender sus brazos y proceder a levantarse.- El menda acaba de tener una idea cojonuda puejeje...- Comenzó a observar primero a los árboles que les rodeaban, los cuales, eran demasiados altos para su pequeño plan. Seguidamente, focalizó su mirada a su alrededor, en busca de su tanga y de algo más que le serviría para ejecutar su infalible ocurrencia. Encontró primero su tanga, poniéndoselo, después de tanto tiempo separado de su piel y, seguidamente, fue directo a su zurrón, que estaba algo lejos del primero, metiendo su mano dentro y rebuscando durante unos pocos segundos, hasta que extrajo el puño cerrado de la bolsa. De paso, fue a agarrar también su laúd, que seguía a los pies del tronco sobre el que tocó la triste melodía de antes, metiéndolo en la funda y colgándoselo del hombro. Con todo esto listo, comenzó a transformarse en su forma híbrida de tigre, mirando, con una sonrisa traviesa a Ikirami.- Puejeje, en nada estoy de vuelta, ve vistiéndote mientras...- Se sonrojó y sacó la lengua, de forma algo obscena.- Que ese culito no pase frío, puejeje.- Y dicho esto, como una exhalación, fue corriendo, adentrándose en el bosque, vete tú a saber el qué.
Después de unos pocos minutos en los que el claro empezaba a notar la ausencia del felino, Garnet volvió, sonriente y con brillitos en los ojos. Estaba ya casi anocheciendo, por lo que la visión comenzaba a oscurecerse, lo cuál no era un problema para la adaptada visión nocturna del pirata.- ~Ikiramiii~- Dijo con un tono lleno de ilusión. Fue primero a recoger el resto de sus pertenencias, que venía a ser su zurrón. Depositó en él lo que cogió con anterioridad, y se lo colgó en el hombro que tenía libre. Seguidamente, a paso lento, y aún transformado en tigre, se aproximó a Ikirami, con la misma cara de ilusión dibujada en su rostro, agachándose levemente y tendiéndole la mano.- ¿Estás preparada para flipar? Puejejeje- Preguntó, a esperas de que le diera confirmación y pudiera mostrarle la pequeña sorpresa que le tenía preparada.
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