[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#3
Parecía mentira que el pirata estuviera pasando uno de los baches mentales más tochos de toda su vida pues, lo que había sucedido aquel día, aquella tarde - y lo que estaría a punto de ocurrir esa misma noche - hacía que por cada poro de la piel del pelirrojo rebosara una gran dosis de felicidad. Que cada pensamiento, sentimiento y gesto positivo que tuviera hacia Ikirami, fuera mutuo y correspondido, hacía a Garnet flotar en una auténtica nube. Mientras se movilizaba entre la vegetación y arboleda, con el propósito de preparar su detallista y perfecto plan, no podía dejar de pensar en ella, en como le confesaba que a ella también le iba a estallar su pequeño corazón, y como le encantaba cada segundo que pasaban juntos los dos enamorados, hasta el punto de desear poder estar siempre a su lado. De sólo volver a recrear esas palabras, la sangre que circulaba por el torrente sanguíneo del pirata se concentraba en la zona de las mejillas. Tampoco podía olvidar como, de forma cariñosa - y de manera que a Garnet le pareció extremadamente adorable -, Ikirami amenazaba al skypiean con enviarlo a Impel Down si se atrevía a dejarla allí abandonada. Ciertamente, el pirata la miró confundido, al no saber exactamente lo que era ese tal Impel Down, pero lo que si sabía es que, ni de broma, iba a abandonarla, por nada del mundo, cosa que le hizo saber con una gran sonrisa dibujada.- PUAJAJAJAJA ¡Cómo si fuera tan tolai de dejar escapar a tremenda diosa! ¿Es o no es?.- Le dijo, con la esperanza de que se quedara tranquila. De todas formas, esa pequeña inquietud que podía carcomer a la pelirroja, era razón de más para que se diera la mayor de las prisas, en aquello que tuviera que hacer, fuera lo que fuera.

Tras ultimar todos los preparativos correspondientes volvió, tan rápido como pudo y sintiendo la brisa del viento estamparse contra su peludo cuerpo, a por su Ikirami. No podía dejar de sonreír, de tan solo pensar en la reacción que tendría la pelirroja ante la pequeña sorpresa que le deparaba. Al retornar al claro, pudo escuchar como su chica preguntaba su nombre, asegurándose, seguramente, de que no estaba al acecho ninguna otra bestia. Al escucharla, no pudo evitar ilusionarse, aún más, llamando el nombre de su amada con un tono lleno de felicidad y comenzando a mirar a su alrededor, para encontrar a la bella mujer. Sus pupilas de gato se contrayeron, quedando en una fina línea vertical que le permitía observar mejor y detectar figuras en la oscuridad. De esta forma, pudo ver a la marine, quién estaba de pie, junto al jaguar que anteriormente noqueó y sobre el cuál, después, tuvieron su primera dosis de marranadas y cochinadas lujuriosas. Al tenderle la mano, preguntándole si estaba preparada para lo que se venía, Ikirami la agarró con sus suaves dedos, atrayéndolo hacia ella, con la intención de regalarle un beso que, Garnet, aceptó más que encantado, agachándose para estar a su altura y, de forma recíproca, aproximando sus labios hacia los de la mujer. Aparte de la dulce ambrosía de su boca, pudo notar el agradable y cómodo tacto de su mano sobre su abdomen y su pelaje, igual de satisfactorio que si le acariciara la propia cabellera de la cabeza. Tras eso, Ikirami alzó su cabeza, para mirar al tigretón, y comunicándole que, durante su ausencia, le había echado de menos, además de expresar las ganas que tenía de saber que era lo que le tenía preparado.- Perdona, Iki, ¿el menda ha tardado demasiado tiempo?- Dijo con ligera tristeza, que se desvaneció casi al instante al volver a su mente lo que le esperaba a la marine.- Espero que lo que te he preparado te deje con el culo roto puejeje...- Expresó con la misma ilusión que caracterizaba al Garnet de hace unos segundos. Soltó entonces su mano y se agachó, para volver a colgarse todas sus pertenencias - que había dejado en el suelo - en sus hombros.- Entonces, lo tienes todo ¿es...- Comenzó a asegurarse de que Ikirami estaba preparada cuando, alzando su vista, de abajo hacia arriba, pudo ver que la marine estaba completamente en bolas, salvo por su sensual lencería de color rojo pasión.-...O no es?- Estaba tan obnubilado por su felicidad que no se había dado cuenta, tornándose sus ojos en corazone y sacando su lengua por completo.- De verdad... Puejeje... Qué bien le sienta esa ropa interior a tu cuerpazo...- Comentó, lascivamente, ante la increíble figura que podía apreciar. Acto seguido, se levantó por completo, y meneó su cabeza hacia los lados, para recobrar la compostura.- Perdona, es que el menda tiene que acostumbrarse a tener una diosa de novia, ¿es o no es?- Se disculpó, tras lo cuál, se agachó ligeramente, para situar su izquierdo por detrás de sus rodillas y su derecho por detrás de su espalda para justo después, levantarla y cogerla en brazos.- Pues vamos a tirarle, ¿es o no es?-

Justo tras eso, como una bala, corrió hacia el este del valle, en todo momento cuidando de que Ikirami no se lastimara con ninguna rama ni arbusto que se interpusiera por el camino.- Si estás incómoda lo sueltas sin ningún problema, Iki- Advertía el felino mientras se desplazaba a gran velocidad y agilidad. Ciertamente, menos mal que Garnet contaba con la capacidad que le permitía tener una considerable visión nocturna, porque si no, se habría estampado ya con toda clase de obstáculos. Encima, iba pendiente, mirando hacia arriba y buscando algo, algo que él mismo había colocado con antelación.- Nanai... Todavía no...- Repetía cada dos segundos, casi para sí mismo, mientras intercalaba su mirada entre lo que tenía al frente y lo que tenía encima. Momentos después, tras llegar a una zona donde los árboles se vislumbraban con una menor altitud de lo normal - en aquella gigantesca selva / jungla / bosque -, se paró en seco, sonriendo con picardía.- Puejeje, aquí es.- Declaró, aún con Ikirami en sus brazos, y flexionando sus piernas para dar un buen salto. Pero justo antes, y como si el destino quisiera preservar aún más aquel momento, dotándolo de una magia inconmensurable, pequeñas luces, que variaban entre los tonos amarillos y verdes, comenzaron a emerger, de todas partes, debido a la oscuridad total que inundaba la zona. Al ver esto, Garnet se quedó completamente atónito. Aquellas pequeñas luces, comenzaron a revolotear, alrededor de los enamorados, y desplazándose en todas las direcciones posibles.- No me jodas, ¿luciérnagas?- Se preguntaba así mismo, emocionadísimo de que, el momento tan íntimo que tenía listo para Ikirami, pudiera mejorar aún más si cupiera.- ¡Agárrate fuerte, Iki!- Aconsejó a su amada, ahora sí, realizando un salto, de unos 15 metros, que le hicieron sobrepasar las copas de los árboles que llegaban, a lo sumo, a los 9 metros de altura, cubriendo con su corpulento cuerpo, en todo momento de que ninguna rama lastimara el perfecto cuerpo de la marina. Al sobresalir de aquella capa frondosa de vegetación, se podían ve la luna, brillando en lo más alto del nocturno cielo junto a las múltiples estrellas, que brillaban con una mayor intensidad, debido a la ausencia de la poca contaminación lumínica que podía existir al admirarlas desde una ciudad. Al alcanzar el punto álgido de su salto, a unos 5 metros debajo de ellos, se podía admirar una pequeña plataforma de nubes, de 3 metros de alto por 2 metros de ancho, paralelo al suelo.- Puejeje, ¡ahí esta!- Exclamó ilusionado, maniobrando, justamente después, en el aire, para procurar caer justo encima de allí.

Al tocar sus pies las nubosas plataformas que se situaba bajo sus pies, Garnet dejó a Ikirami, con delicadeza, sobre ella. Seguidamente, deshizo su transformación, para no ocupar tanto espacio ni volumen, volviendo a ser un skypiean de unos 1,80 y pico metros de altura. Seguidamente, el pirata, cogió con cada una de sus manos las propias de la marine, mirándole a la cara, bañada por la luz de la luna y las estrellas, además de las pequeñas luciérnagas que, casi atraídas por el amor que se palpaba entre los dos pelirrojos, comenzaron a revolotear hacia arriba.- Puejeje, los árboles del sitio de antes no nos dejaban ver el cielo...- Comenzó a decir, sonrojado, desviando su mirada con una sonrisa tierna.- Y sería una pena no poder ver nuestro primer cielo estrellado, ¿es o no es?- Volvió, entonces, a dirigir sus pupilas hacia los de la marine.- Aunque tú seas la estrella más brillante de todas, puejeje.- Aproximó entonces sus labios hacia los de la marine, depositándole un tierno beso.- ¿Te mola la idea, Iki?- Preguntó nervioso, separándose de ella para, acto seguido, sentarse sobre el centro de la plataforma, dejando las rodillas flexionadas - mirando ambas hacia arriba - y apoyando sus dos manos en las mismas nubes.- ¿Te hace que te cuente mi historia entonces, Iki?- Preguntó, ansioso también de ver la respuesta y reacción de la bella mujer ante, lo que había sido, un pequeño detalle que le había salido del alma.

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RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Garnet D. Matlock - 20-06-2024, 09:16 PM

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