23-06-2024, 06:33 PM
Al corresponder Garnet los más puros sentimientos de amor que la marine sentía hacia el pirata, Ikirami, apresando sus mejillas entre sus manos, se lanzó hacia él para brindarle un pasional beso en sus labios, seguidos de un tierno beso en la frente del skypiean que avivaba más aún la llama - si eso era posible - del amor que sentía por aquella mujer. Justo antes de que Garnet comenzara a narrar su historia, observó como la bella mujer sacaba una goma para el pelo de su bolso, usándola para recogerse el pelo en un moño que le quedaba de escándalo. Si bien era cierto que el gusto del pirata se decantaba más hacia las mujeres de pelo largo y suelto, era imposible negar que Ikirami, con el pelo recogidono estaba igual de hermosa que con su sedoso y rojizo cabello suelto. Con ese moño, era posible admirar zonas de su cara y cuello que, anteriormente quedarían ocultas por su largo cabello.- ¿Habrá algo que le quede mal a mi chati?- Se preguntaba a sí mismo el músico, imaginándose a la marine en millones y millones de diferentes conjuntos y outfits, viendo como, todos y cada uno de ellos, le quedaban como un guante a Ikirami.
El pelirrojo comenzó, entonces, a relatar su historia, empezando por mencionar que provenía y se crio en el North Blue, más específicamente en la Isla Oykot - lugar que afirmó conocer tras la pregunta con cumplido de Garnet-, viendo como tenía los ojos abiertos al girar su cara hacia ella. Seguramente le sorprendió, al igual que a él, que el punto de partida de los dos, fuera en el North Blue. Luego, cuando le comentó la posibilidad de que, su origen , podría estar en la propia isla celestial en la que se hallaban ahora mismo Ikirami, casi como si fuera un chascarrillo, respondió que eso tendría al sentido, después de todo, allí vivían muchos skypiean, procediendo de la propia isla ese nombre. Ante el comentario de la marine, Garnet soltó una pequeña carcajada, ciertamente y por algún motivo, le había hecho gracia lo de que no se hubiera dado cuenta que el propio nombre de su raza compartía etimología con el de la isla.
Posteriormente, relató como fue toda su infancia en el Reino de Lvneel, que aunque no fuera tan dura como la que tuvo su amada, no fue del todo fácil, al ser objeto de burla y ser marginado por los demás niños por su raza y su fruta del diablo, notando en la expresión de la marine un rostro lleno de sorpresa para, seguidamente, ver como sus ojos brillaban de emoción cuando mencionó la parte en la que ingirió su Akuma no Mi. Finalmente, acabó, por el momento, detallando como, en su noveno cumpleaños, su vieja le regaló, no sólo una de las melodías que jamás olvidaría, sino que también su primer instrumento y su pasión por la propia música. Al terminar, se quedó en silencio, dejando su historia en "stand by", en caso de que la bella mujer quisiera hacer algún comentario. Tampoco era cuestión de acaparar la conversación, por mucho de que estuviera contando algo sobre él. Ikirami, tras una pregunta retórica que hizo a Garnet arquear una ceja en señal de confusión, confesó que no había conocido jamás a nadie que tocará ni tan bien como él, ni una música que calara tan hondo, alegrándose y agradeciendo a su vieja por lo que había hecho por él en ese caso. Al escuchar el músico la primera parte de lo que había dicho su churri, Garnet se ruborizó y sonrió de felicidad, ante el cumplido de Ikirami, mirándola con muchísimo amor y apretando con fuerza sus mano. Se alegraba en demasía que la marine pensara eso sobre su música, por mucho que llevara una temporada dejándola más de lado, al final era un aspecto muy importante - si no el que más de su vida -. Sin embargo, cuando mencionó que le agradecía a su vieja el haber hecho conocer al pelirrojo su música, hizo que su semblante cambiara a uno más serio, desviando su mirada de ella momentáneamente. Si, era verdad que gracias a Crimsalda, Garnet había encontrado su mayor y gran motivación. Pero también era cierto, que justo por ella, el pirata había conseguido guardar muchas inseguridades, sintiendo que justamente si era como él era y si tocaba la música que él quería tocar, jamás sería suficiente para ella. Aunque, Ikirami, obviamente, aún no sabía esa parte.
Durante esos leves pensamientos por parte del pelirrojo, Ikirami levantó la mano que tenía agarrada de Garnet para acercarla a sus labios, depositando en ella un suave beso, que seguido de esa angelical sonrisa y una dosis de caricias, hicieron que, después de un suspiro del pirata, los pensamientos negativos se desvanecieran momentáneamente. Volviendo a descender sus manos al suelo, para comentar, con una seguridad absoluta, como, los comentarios que le hicieron en el pasado, por su raza, debía tratarse por envidia, pues por su aspecto parecía un ángel, haciendo que, nuevamente, Garnet se sonrojara por completo.- U-un día de estos me vas a matar, Iki...- Por último, la marine sintió que tuviera que vivir aquello. Al escuchar su lamento, el pirata le sonrió con complicidad.- Ni te rayes, Iki... Y tú si que eres un ángel, ¿es o no eBRRRRUU?- Comenzó a decir hasta que le entró tremendo escalofrío por todo el cuerpo. Entre toda la calidez de su corazón, y todo el calor que le hacía sentir cada parte que conformaba el ser de la hermosa marine, no se había percatado de que se encontraban en una noche de invierno y de que Garnet estaba en tanga. Empezó a tiritar como un hijo de puta. El pelirrojo, entonces, soltó la mano de la mujer, desplazándose sin levantarse más hacia su lado, para estar lo más pegadito que podía a ella para, seguidamente, envolverla entre sus brazos, posando sus manos en los brazos de la pelirroja, y ladeando su cabeza hasta estar en contacto con la suya.- Ven aquí pa' aca', Iki.- Dijo, casi recitando un trabalenguas, comenzando a notar el calorcito y la comodidad de la piel de su amada, frotando sus manos sobre su perfecta y suave piel.
-Sabes algo, Iki.- Comenzó a decir, frunciendo su ceño.- La verdad, dudo que todo lo que me marginaron siendo un churumbel fuera por envidia...- Dijo pensativo.- Es una puta mierda, pero en esta sociedad, si eres diferente al resto, te tacharan de por vida.- Frunció aún más el ceño.- Tch, pero eso es solo porque están cagados hasta las trancas...- Abrazó, entonces, con más fuerza, a la marine.- Si por la sociedad fuera, ahora no podría estar teniendo uno de los mejores días de mi vida contigo, ¿es o no es?- Concluyó, con decisión, suspirando entonces, para dejar un poco la ira que se estaba acumulando en su corazón.- Esta parte de mi historia trata un poco sobre eso. Después de que mi vieja me regalara la música y su instrumento, ya no me importaba estar nunca más solo.- Sonrió, mirando hacia el cielo ahora.- Tenía mi instrumento a mi vieja, que me daba clases para tocarlo... Lo demás me la pelaba pueje. Fue así durante años, hasta que conseguí dominar con soltura el estilo que tocaba mi vieja.- Se puso entonces de morros.- Claro, no te lo he soltado, pero por lo visto, mi vieja era una especie de superestrella del arpa en sus tiempos mozos. Estando luego en Lvneel, se dedicaba a montar pequeños conciertos nocturnos, pero nada que ver con las batallas que me contaba la muy hija de su madre.- Comentó, pasando a posar una de sus manos sobre la cabeza de Ikirami, y comenzando a entrelazar sus dedos por su cabello con suavidad.
- La cosa es que, cuando cumplí, ¿14 primaveras? Nanai, 15, la pubertad me pegó fuerte, cambiando mi gusto musical por completo. Mi vieja era incapaz de comprenderlo, pero yo me había enamorado de la música rock, punk y heavy, ¡y quería tocar todo ese tipo de música!- La mirada, de Garnet, entonces, se entristeció.- Pero mi vieja no le moló ni un pelo la idea, hasta el punto de quitarme el instrumento que ella misma me había regalado, tch ¿en qué coño estaría pensando?- Cambió su expresión ahora a una de mayor indignación, todo eso mientras seguía acariciando la cabeza y brazo de Ikirami.-Así que cogí mi instrumento de cuerda a escondidas, y me fui a la calle a tocar, no sin antes hacerme un cambio de look que, cuando lo vieron mis viejos... PUAJAJAJAJAJA.- Echó a reír a carcajadas.- Tenías que haberles visto el careto... En fin... - Volvió a poner su cara seria.- Que el menda puso a tocar con su nuevo estilo por todo Lvneel, pero lejos de ganarme el amor y apoyo de los vecinos y ciudadanos, me gané su odio, tachándome de escandaloso, ruidoso y macarra, o algo así.- Frunció el ceño, agarrando con fuerza, pero sin hacer daño, a la marine.- Lo que pasa es que no tienen ni idea... Total, que el menda aún así no se rindió, cosa que hizo que los marines fueran a tocar los huevezunos, tachando mi música de escándalo público...- Esto hacía que el pirata se cabreara más aún.- Ni siquiera había ninguna base de la marina por allí, ¿y lo mejor que tenían era prohibirle a un mocoso tocar algo de música?- Exhaló un profundo suspiro, sentía que se estaba alterando de más, pero tenía que guardar las formas, al menos frente a su diosa, dándole un suave beso en su cabeza.- Parecerá una gilipollez, pero fue ahí que el menda le empezó a coger tirria a la marina, ¿es o no es?- Alzó su mirada hacia el cielo nocturno.- Pasaron los años y las dinámicas siguieron sin cambiar, hasta el punto que enchironaron un par de veces por resistencia ante la brutalidad marina, y mis viejos, cada vez más, sentía que me repudiaban, al igual que el resto del reino...- Tragó saliva, entonces, dándose el tiempo para entonar las palabras que, a continuación, se venían.- Hasta que exiliaron, estando mis viejos de acuerdo con la decisión, al menda por ser problemático... Puejeje...- Se rio incómodamente, contando uno de los momentos que más le marcaron negativamente en su vida.- Pensándolo bien, es posible que la adolescencia me golpeara duro y me comportara como un gilipollas, sí... Pero, ver como mis viejos me querían fuera de allí, fue un palo muy gordo, ¿es o no es?- Confesó, abrazando con muchísima fuerza a Ikirami, necesitando, urgentemente, sentir su piel con la suya.- Perdona, Iki, no sólo estás saliendo con un pirata, sino que también con un macarra y un gamberro, puejeje...- Volvió a depositar otro beso en su cabeza.- La cosa es que, es que esa movida, fue lo que me hizo salir a la mar... ¿Quieres saber cómo conocí a mi otra familia?- Le preguntó, interesado y expectante, por su respuesta, además de todo lo que le tenía que comentar al respecto la marine.
El pelirrojo comenzó, entonces, a relatar su historia, empezando por mencionar que provenía y se crio en el North Blue, más específicamente en la Isla Oykot - lugar que afirmó conocer tras la pregunta con cumplido de Garnet-, viendo como tenía los ojos abiertos al girar su cara hacia ella. Seguramente le sorprendió, al igual que a él, que el punto de partida de los dos, fuera en el North Blue. Luego, cuando le comentó la posibilidad de que, su origen , podría estar en la propia isla celestial en la que se hallaban ahora mismo Ikirami, casi como si fuera un chascarrillo, respondió que eso tendría al sentido, después de todo, allí vivían muchos skypiean, procediendo de la propia isla ese nombre. Ante el comentario de la marine, Garnet soltó una pequeña carcajada, ciertamente y por algún motivo, le había hecho gracia lo de que no se hubiera dado cuenta que el propio nombre de su raza compartía etimología con el de la isla.
Posteriormente, relató como fue toda su infancia en el Reino de Lvneel, que aunque no fuera tan dura como la que tuvo su amada, no fue del todo fácil, al ser objeto de burla y ser marginado por los demás niños por su raza y su fruta del diablo, notando en la expresión de la marine un rostro lleno de sorpresa para, seguidamente, ver como sus ojos brillaban de emoción cuando mencionó la parte en la que ingirió su Akuma no Mi. Finalmente, acabó, por el momento, detallando como, en su noveno cumpleaños, su vieja le regaló, no sólo una de las melodías que jamás olvidaría, sino que también su primer instrumento y su pasión por la propia música. Al terminar, se quedó en silencio, dejando su historia en "stand by", en caso de que la bella mujer quisiera hacer algún comentario. Tampoco era cuestión de acaparar la conversación, por mucho de que estuviera contando algo sobre él. Ikirami, tras una pregunta retórica que hizo a Garnet arquear una ceja en señal de confusión, confesó que no había conocido jamás a nadie que tocará ni tan bien como él, ni una música que calara tan hondo, alegrándose y agradeciendo a su vieja por lo que había hecho por él en ese caso. Al escuchar el músico la primera parte de lo que había dicho su churri, Garnet se ruborizó y sonrió de felicidad, ante el cumplido de Ikirami, mirándola con muchísimo amor y apretando con fuerza sus mano. Se alegraba en demasía que la marine pensara eso sobre su música, por mucho que llevara una temporada dejándola más de lado, al final era un aspecto muy importante - si no el que más de su vida -. Sin embargo, cuando mencionó que le agradecía a su vieja el haber hecho conocer al pelirrojo su música, hizo que su semblante cambiara a uno más serio, desviando su mirada de ella momentáneamente. Si, era verdad que gracias a Crimsalda, Garnet había encontrado su mayor y gran motivación. Pero también era cierto, que justo por ella, el pirata había conseguido guardar muchas inseguridades, sintiendo que justamente si era como él era y si tocaba la música que él quería tocar, jamás sería suficiente para ella. Aunque, Ikirami, obviamente, aún no sabía esa parte.
Durante esos leves pensamientos por parte del pelirrojo, Ikirami levantó la mano que tenía agarrada de Garnet para acercarla a sus labios, depositando en ella un suave beso, que seguido de esa angelical sonrisa y una dosis de caricias, hicieron que, después de un suspiro del pirata, los pensamientos negativos se desvanecieran momentáneamente. Volviendo a descender sus manos al suelo, para comentar, con una seguridad absoluta, como, los comentarios que le hicieron en el pasado, por su raza, debía tratarse por envidia, pues por su aspecto parecía un ángel, haciendo que, nuevamente, Garnet se sonrojara por completo.- U-un día de estos me vas a matar, Iki...- Por último, la marine sintió que tuviera que vivir aquello. Al escuchar su lamento, el pirata le sonrió con complicidad.- Ni te rayes, Iki... Y tú si que eres un ángel, ¿es o no eBRRRRUU?- Comenzó a decir hasta que le entró tremendo escalofrío por todo el cuerpo. Entre toda la calidez de su corazón, y todo el calor que le hacía sentir cada parte que conformaba el ser de la hermosa marine, no se había percatado de que se encontraban en una noche de invierno y de que Garnet estaba en tanga. Empezó a tiritar como un hijo de puta. El pelirrojo, entonces, soltó la mano de la mujer, desplazándose sin levantarse más hacia su lado, para estar lo más pegadito que podía a ella para, seguidamente, envolverla entre sus brazos, posando sus manos en los brazos de la pelirroja, y ladeando su cabeza hasta estar en contacto con la suya.- Ven aquí pa' aca', Iki.- Dijo, casi recitando un trabalenguas, comenzando a notar el calorcito y la comodidad de la piel de su amada, frotando sus manos sobre su perfecta y suave piel.
-Sabes algo, Iki.- Comenzó a decir, frunciendo su ceño.- La verdad, dudo que todo lo que me marginaron siendo un churumbel fuera por envidia...- Dijo pensativo.- Es una puta mierda, pero en esta sociedad, si eres diferente al resto, te tacharan de por vida.- Frunció aún más el ceño.- Tch, pero eso es solo porque están cagados hasta las trancas...- Abrazó, entonces, con más fuerza, a la marine.- Si por la sociedad fuera, ahora no podría estar teniendo uno de los mejores días de mi vida contigo, ¿es o no es?- Concluyó, con decisión, suspirando entonces, para dejar un poco la ira que se estaba acumulando en su corazón.- Esta parte de mi historia trata un poco sobre eso. Después de que mi vieja me regalara la música y su instrumento, ya no me importaba estar nunca más solo.- Sonrió, mirando hacia el cielo ahora.- Tenía mi instrumento a mi vieja, que me daba clases para tocarlo... Lo demás me la pelaba pueje. Fue así durante años, hasta que conseguí dominar con soltura el estilo que tocaba mi vieja.- Se puso entonces de morros.- Claro, no te lo he soltado, pero por lo visto, mi vieja era una especie de superestrella del arpa en sus tiempos mozos. Estando luego en Lvneel, se dedicaba a montar pequeños conciertos nocturnos, pero nada que ver con las batallas que me contaba la muy hija de su madre.- Comentó, pasando a posar una de sus manos sobre la cabeza de Ikirami, y comenzando a entrelazar sus dedos por su cabello con suavidad.
- La cosa es que, cuando cumplí, ¿14 primaveras? Nanai, 15, la pubertad me pegó fuerte, cambiando mi gusto musical por completo. Mi vieja era incapaz de comprenderlo, pero yo me había enamorado de la música rock, punk y heavy, ¡y quería tocar todo ese tipo de música!- La mirada, de Garnet, entonces, se entristeció.- Pero mi vieja no le moló ni un pelo la idea, hasta el punto de quitarme el instrumento que ella misma me había regalado, tch ¿en qué coño estaría pensando?- Cambió su expresión ahora a una de mayor indignación, todo eso mientras seguía acariciando la cabeza y brazo de Ikirami.-Así que cogí mi instrumento de cuerda a escondidas, y me fui a la calle a tocar, no sin antes hacerme un cambio de look que, cuando lo vieron mis viejos... PUAJAJAJAJAJA.- Echó a reír a carcajadas.- Tenías que haberles visto el careto... En fin... - Volvió a poner su cara seria.- Que el menda puso a tocar con su nuevo estilo por todo Lvneel, pero lejos de ganarme el amor y apoyo de los vecinos y ciudadanos, me gané su odio, tachándome de escandaloso, ruidoso y macarra, o algo así.- Frunció el ceño, agarrando con fuerza, pero sin hacer daño, a la marine.- Lo que pasa es que no tienen ni idea... Total, que el menda aún así no se rindió, cosa que hizo que los marines fueran a tocar los huevezunos, tachando mi música de escándalo público...- Esto hacía que el pirata se cabreara más aún.- Ni siquiera había ninguna base de la marina por allí, ¿y lo mejor que tenían era prohibirle a un mocoso tocar algo de música?- Exhaló un profundo suspiro, sentía que se estaba alterando de más, pero tenía que guardar las formas, al menos frente a su diosa, dándole un suave beso en su cabeza.- Parecerá una gilipollez, pero fue ahí que el menda le empezó a coger tirria a la marina, ¿es o no es?- Alzó su mirada hacia el cielo nocturno.- Pasaron los años y las dinámicas siguieron sin cambiar, hasta el punto que enchironaron un par de veces por resistencia ante la brutalidad marina, y mis viejos, cada vez más, sentía que me repudiaban, al igual que el resto del reino...- Tragó saliva, entonces, dándose el tiempo para entonar las palabras que, a continuación, se venían.- Hasta que exiliaron, estando mis viejos de acuerdo con la decisión, al menda por ser problemático... Puejeje...- Se rio incómodamente, contando uno de los momentos que más le marcaron negativamente en su vida.- Pensándolo bien, es posible que la adolescencia me golpeara duro y me comportara como un gilipollas, sí... Pero, ver como mis viejos me querían fuera de allí, fue un palo muy gordo, ¿es o no es?- Confesó, abrazando con muchísima fuerza a Ikirami, necesitando, urgentemente, sentir su piel con la suya.- Perdona, Iki, no sólo estás saliendo con un pirata, sino que también con un macarra y un gamberro, puejeje...- Volvió a depositar otro beso en su cabeza.- La cosa es que, es que esa movida, fue lo que me hizo salir a la mar... ¿Quieres saber cómo conocí a mi otra familia?- Le preguntó, interesado y expectante, por su respuesta, además de todo lo que le tenía que comentar al respecto la marine.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
