[AUTOT3] [PRESENTE ABSOLUTO] DUELO
#1
DÍA 71 - INVIERNO  - AÑO 12
12:00 En la selva Oki
No sé dónde había ido Zarek, se solía marchar a dar una vuelta. A mí me venía bien, a veces hablaba mucho, Nicolás también tenía la costumbre de no cerrar el hocico, así que, normalmente no podía disfrutar de momentos de paz. Pero bueno, en los últimos días y ante la imposibilidad de salir de aquel peñasco lleno de vegetación había tenido la posibilidad de avanzar un poco en el control de mis poderes, quién dice un poco dice bastante. Antes de la llegada de Zarek no me había preocupado, desde que dejé la tierra en la que compartí los años de felicidad con Lily nada ni nadie había sido un problema y la verdad es que seguían sin serlo, pero la frustración de saber que no estaba sacando el potencial total de mis poderes me machaba por dentro. Ya tenía el control parcial, podía convertir partes de mi cuerpo, podía dejar que los demás me tocaran, cosa que antes parecía imposible. Ahora tenía que ser capaz de convertirme en humo, de sacar más potencial de mis poderes, emanarlo de mi cuerpo, desaparecer con las brisas, ser muchísimo más peligroso.
 
Me encontraba sentado en una piedra de un risco en la costa, ante mí un mar infinito, a unos cuantos pasos una caída al mar de 20 metros. Las olas golpeaban la cala del acantilado con fuerza, sonaban como los rugidos de una bestia feroz, ese sonido bien podría amedrentar a los hombres, pero yo no era un hombre. ¿Mi misión aquel día? Conocer al máximo mis poderes, saber hasta qué punto se encontraba mi control sobre ellos. Divise una vez más el ancho mar y pensé en la de crímenes que podría cometer en este extenso mundo. Suspiré melancólico recordando a Lily, pero en mi pecho se arremolinaba la ambición, las ganas de salir de aquella isla, de conocer otros lugares, enfrentarme a poderosos rivales y asesinarlos, anteponerme por la fuerza, ser temido y odiado. Para mi ser pirata era secundario, sería un sobrenombre que seguramente me pondrían, pues halla dónde voy todos los que no se rigen por las leyes de gobierno mundial son denominados de esa manera. Me levanté, estaba perdiendo demasiado tiempo.
 
- ¿Y ahora dónde vamos? Mamut humeante – Me dijo Nicolás. Llevaba demasiado tiempo sin abrir la boca.

- Vamos a ver cuánto he mejorado – Le contesté, mi fiel katana nos acompañaba, como siempre mi diestra la mantenía. En los últimos días había pensado en dejar la madera que la recubría y escondía su filo, su serrada forma junto a su tamaño la hacían un arma intimidante, algo que me vendría muy bien.

- Eres un inútil churrita, yo creo que nunca vas a mejorar en nada – Nicolás se burlaba de mí, lo hacía constantemente, yo creo que quería mantenerme enfadado, alerta, irascible, listo para matarme con cualquier cosa. A Zarek, casi siempre lo ignoraba.

- Mira y aprende, fruta inservible – A medida que teníamos la conversación fui alejándome de la cala. Entre insulto e improperio del Pequeño Nicolás bajé por el mismo sendero que había subido, gracias a la pequeña pelea que tuve con él, el camino a la costa se me hizo efímero. Antes de empezar a entrenar me apetecía darme un agua. El agua de mar oxida y aunque mi katana no esté muy bien cuidada, el óxido la puede hacerla más débil, así que la deje en la costa, visible para que no me la robaran. Pero, ¿quién cojones iba a robarme en aquella isla desierta mi katana?. Igual Zarek queriéndome gastar una broma, pero sabía de sobra que mi espada no se toca y que en caso de que lo hiciera le partiría el cuello.
 
Di unos pasos y me metí en el agua, como siempre me hacía sentir débil, odiaba esa sensación, me arrebata las fuerzas y no era capaz de convertir ninguna de parte de mi cuerpo en humo, al principio pensaba que era culpa mía, pero con el tiempo y con muchos baños en manantiales aprendí que el agua no era buena para mí. Me arrebataba mi poder, mi fuerza, mi destreza, parecía ser una maldición, como si el mismo mar que acampaba a su anchas en este planeta y el cual era casi toda la plenitud de su extensión fuera mi enemigo. Pero si el mar era mi enemigo yo debía derrotarlo y ponerlo bajo mis pies y mi control, pero desde tierra firme, claro está. Sabía que debido a mis poderes debía tener cuidado con él agua, asumía que con el estado exhausto el que entraba al tocarla nadar sería complicado, si no imposible, así que ese sería un punto a tener en cuenta y no dejar nunca que me pasara. Llegar a esa conclusión hubiera sido mucho más complicado, si no fuera porque a Zarek le pasaba lo mismo, debido a su cuerpo el cual disponía también de particulares poderes, aunque él, estaba bastante más avanzado que yo en el control de su cuerpo. Debo asumir que en eso me ganaba el terrible hijo de puta. Salí del agua y esperé a secarme, mientras volvía a recoger mi espada, me era mucho más fácil concentrarme con ella en la mano.
 
- ¿Bueno, entonces que chorrada vas a probar hoy? – Me dijo Nicolás juguetón - ¿Vas a intentar volar? RAhRAhRAh – El hijo de puta se descojonaba de mí – Igual no era una mala idea llenar todo de humo, tu puedes ver, los demás no –

- Espera - Dije sorprendido – Creo que es la primera vez que no te oigo decir un estupidez – Miré al Pequeño Nicolas sujeto en mi cintura con la cara totalmente desencajada, era la primera vez que ese pedazo de mierda era útil.

- Puedo ser más útil de lo que crees, lo que pasa es que me gusta muchísimo más tocarte los cojones – Nicolás no tenía cara, pero estoy completamente seguro de que, si la tuviera, en esos momentos el pedazo de cabrón tendría una sonrisa de hijo de puta que no podría con ella.   

- Mira, mira… Hazme el favor de callarte un rato escoria parlante - Quité el nudo que mantenía a Nicolás en mi cintura y lo tiré a la arena como la basura inservible que es – Quédate ahí y no molestes, aunque claro ¿dónde vas a ir sin mí? HArHArHArHArHAr –

- Mira me cago en tú… - Me alejé unos cuantos pasos, la voz de Nicolás se convirtió en un susurro. Respiré aliviado – Ahhhh, paz – Pensé. Había olvidado que yo era cruel y tirano, pero no siempre estaba enfadado, ese coco sacaba lo peor de mí.

- Bien, empecemos como siempre – Dije.

Tras esto empecé unos movimientos de calentamiento, moví mi espada diestro y rápido mientras mis músculos empezaban a bombear y calentarse, dos golpes rápidos, igual que cuando pelee con Zarek, si seguía entrenando conseguiría asestar 3 espadazos en lo que pestañeaba. Si seguía mejorando mi habilidad con la espada sería temible. Una vez terminado el kata de calentamiento con mi espada y con mi cuerpo empezando ya a carburarse y sudar, empecé con mis peculiares poderes. Empecé transformando una pequeña parte de mi cuerpo, para empezar serviría mi mano izquierda, como la primera vez que lo conseguí. La transformé en humo. Las volutas de humo salían de mi muñeca, parecía un fuego extinto que desde esa misma parte del cuerpo luchaba por mantenerse con vida. Emití un poco más de poder, el humo empezó a salir con más fiereza, parecía más violento, más capaz, algo en mi me decía que llegado a punto de control específico sobre mis poderes podría hacerlo más denso, llegando incluso a ser capaz de agarrar y someter con él. Era algo que me decía mi cuerpo, como si mis propiedades me hablar sobre lo que podrían y no podrían hacer.

- Bien, pero esto ya lo tengo bastante claro, vamos a empezar con cosas más difíciles – Me dije a mi mismo.

Primero, cambié mi brazo izquierdo entero, salió sorpresivamente bien, mi tronco parecía una fogata que humeaba por esa parte en específico. Ahora era el momento de poner más hincapié. Miré a Nicolás de soslayo, me sentía bastante confiado.  

-Es hora de probar tus ideas de mierda hijo de puta- Algo en mi me decía que me oía, pues sus insultos e improperios se oían como un susurro.

Convertí la parte de debajo de mi cuerpo en humo, desde mi cintura, mis piernas empezaron a emanar una humareda de tonalidades grises y blancas, todo mi tren inferior era humo. Nunca había llegado tan lejos, me quedé sorprendido. Entonces me impulsé. Me alcé sobre el suelo, parecía que estaba volando, mejor dicho, levitando sobre la polvareda que generaba el humo con la arena. Me movía algo más rápido que lo que mi agilidad normal me permitía, pero seguía siendo lento. Me impulsé 5 metros sobre el suelo, no parecía que pudiera llegar más alto, por ahora. Mi cabeza se encontraba a 9 metros y medio de altura sobre el suelo, mis capacidades motrices de normal no me permitían saltar tanto como debería, pero aquello, aquello era una ventaja increíble. Desde lo poco que me permitía mi control para volar, pude ver algo más lejos de la costa. Con esperanzas esperaba oteé esperando encontrar algo más halla en el horizonte: un barco, tierra firma, algo, pero no había nada. Cesé entonces el impulso. Bajé lentamente mi levitación, cuando estuve a punto de llegar a tierra convertí mis piernas otra vez en carne y huesos, con un estruendoso sonido aterricé.

- Joder, ¡me cago en la puta! – Me vi diciendo sorprendido – Eso ha sido la puta hostia – Miré a Nicolás con aires de superioridad, si podía hacer lo que el creía imposible, ¿Qué tal lo que me había aconsejado él?

Primero tenía que cerciorarme que era capaz de controlar el humo, más, si era posible. Con mi mano diestra y con mi katana en la mano lancé una estocada propulsada por él humo, intenté darle a una piedra que estaba a 5 metros, fallé estrepitosamente, la puntería no era lo mío, pero puntualmente podría propulsar mis extremidades, como había hecho para volar en momentos anteriores. Era momento de probar el siguiente nivel. Dejé la katana en el suelo. Visualicé en mi mente el humo, las hileras que había visto cuando me habían golpeado, las humaredas que generaba al convertir partes de mi cuerpo, las tonalidad blancas y grises bailando en sincronía sin una forma aparente fusionándose con el ambiente, la mortalidad. Entonces me convertí en humo. Mi cuerpo perdió poco a poco su forma, lentamente, desapareciendo su figura, cayendo al suelo como un manto de bruma, me sentía raro, podía sentir mi katana, todo mi ser se esparcía y podía controlar las volutas de humo, ese elemento era yo, yo era algo natural, algo que se encuentra en el mundo. Yo era el fruto de las cenizas, era lo que queda cuando arden los sueños de los demás, la sensación era asombrosa. Me moví un poco, todavía convertido en humo, de aquí para halla me movía como una forma abstracta, sin ningún tipo de patrón aparente, mi forma iba y venía y se movía levemente mecida por los vientos invernales, era un manto sobre el suelo, un manto blanco y gris, como si hubiera un niebla densa y oscura. Cuando una parte de mi cuerpo se alejaba un poco de mí, con mi intención podía atraerla de nuevo, había doblegado completamente mis poderes. Ahora la cuestión era como iba a exprimirlos. Llamé a mi cuerpo en su totalidad y volví a formarme. Desde el suelo y desde ese manto de bruma empecé a formarme como si de una pesadilla se tratase, mi cuerpo empezó a emerger de aquella humareda grisácea, primero mi cabeza, luego mi tronco y mis brazos para finalizar en mis piernas. Parecía la mismísima visión de la muerte.
Miré mi cuerpo ya formado, estaba asombrado por como había conseguido dominar mis poderes, parecían útiles, un poder demasiado grande para una mente demasiado perversa era mucho más peligroso de lo que estaba dispuesto a asumir. Entonces lo intenté.
 
-          Duelo – Pronuncié, repetí el patrón de nombrar mis ataques como Zarek, me parecía intimidatorio y épico. De mi cuerpo el humo empezó a ser expulsado, en un radio tomándome a mi como centro todo a mi alrededor empezaba a ser blanco y gris, todo lo que se acercaba a mi se llenaba de humo. Pero antes de llegar a completar el movimiento me paré y le pedí al humo que parase de brotar, poco a poco la humareda se fue disipando. Ya me había quedado claro, era capaz de controlarlo. Sonreí con malicia, mi cara se encontraba completamente desfigurada por la ambición. Agarré de nuevo mi katana, que se encontraba en el suelo y fui a por Nicolas, caminé orgulloso el trecho que nos separaba - ¿Qué te ha parecido? – le dije con una voz áspera y orgullosa.
-          Eso ha sido completamente asombroso, hijo de la gran puta – Me contestó atónito.


----------Zona OFFROL----------




datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3223 + 0 = 3223
Energia: 1621 - 205 = 1416
Espiritu: 402 + 0 = 402


Mensajes en este tema
[AUTOT3] [PRESENTE ABSOLUTO] DUELO - por Ashura - 24-06-2024, 02:10 PM
RE: [AUTOT3] [PRESENTE ABSOLUTO] DUELO - por PX-2 - 25-06-2024, 01:31 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)