28-06-2024, 01:56 AM
Más allá del amor, la atracción y el deseo, uno sabe de verdad que está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todas las diferencias que puedan existir entre las dos personas, a pesar de los pasados oscuros que se ciernen sobre cada uno, a pesar de las pasadas intenciones... Uno está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todo eso, sobre todo prima la comprensión, el entendimiento, el perdón y la confianza.
Al disculparse el músico por su deplorable actitud y pensamiento, tras escuchar las preguntas de la marine, Ikirami negó con la cabeza mientras sonreía y acariciaba sus manos, respondiéndole que no pasaba nada, ya que era algo normal. Garnet, entonces, prosiguió contando como Bepso, Xas y Nekah murieron antes de que pudieran hacer ni un solo crimen, recibiendo, aunque no de forma verbal, todo el apoyo que necesitaba en su novia, al posar su mano sobre la cabeza del músico para, seguidamente, descenderla hasta su mejilla y comenzar a frotar con suavidad su pulgar en ella. No le hacía falta nada más. Cuando comentó que, la pluma que colgaba de su instrumento, pertenecía a su difunto amigo y como el músico pensaba que de esa forma era como si siguiera vivo, la marine, con una tierna sonrisa, comentó que se trataba de un detalle precioso, dejando embobado, por un segundo al pelirrojo al presenciar la belleza de su rostro, palabras y gesto.- Tú si que eres preciosa...- Era imposible que no pudiera pensar algo así Garnet en momentos como ese.
Acto seguido, al explicar la parte en la que Bepso murió a manos de un "chochobukake", Ikirami expresó su frustración, hasta el punto de arrugar su frente. Garnet se quedó sorprendido durante un santiamén al ver el rostro de la marine, pues, si no recordaba mal, era la primera vez que veía así de enfurecida a la pelirroja. Ciertamente, ahora que conocía más en profundidad a su amada, no sabía como de bien tenía que sentarle que existieran algunos piratas que, por x causa y motivos que Garnet desconocía por completo, trabajaban para el gobierno y la marina. Debía ser frustrante y, ante todo, debía de producir una gran impotencia.
El pirata felino siguió con su historia, llegando ya a la parte en la que explicó, no sólo las nuevas incorporaciones, tanto de Kuraku como las tres que se dieron en Isla Toko, sino también el inicio de lo que sería su único crimen como tal, interrumpiendo en el acto una frase que no llegó a acabar Garnet a la que no le dio demasiada importancia, pues era aún más notorio los nervios que debía tener la marine ante lo que se podía venir, llegando al punto de morderse su labio inferior - de la boca -. Honestamente, el skypiean también estaba nervioso, pues era muy posible que, tanto la confianza como el bienestar de su relación, se fuera a pique según la magnitud con la que concebiría Ikirami dicho crimen. Sin embargo, justo al mencionar a Aurora y decir que ella era su amada, al contrario del efecto que creería que tendría en Ikirami nombrar aquello, la marine pareció adoptar una expresión más reflejada. Y no sólo eso sino que, tras preguntar si había usado bien el término "exploración minera", pudo observar una sonrisa y un sonrojo por parte de su amada, para responderle - con una risa y una mirada que le restauraba su fe en la humanidad - que se decía explotación. Pero estaba tan ensimismado en la angelical y preciosa expresión de Ikirami, que casi que hizo caso omiso, volviéndose a equivocar al instante. Con todo esto, toda la tensión que existía ante la expectación sobre "que iba a ser de esa bonita pareja tras finalizar con la historia", desapareció casi por completo.
Garnet comenzó con el meollo, lo que venía a ser el asalto a la mina. Cuando llegó a la parte en la que explicaba como su misión era liberar tanto a los esclavos como animales oprimidos por las altas esferas de la... Ehm... Sí... Exportación minera, vio como la marine, alzando sus dos cejas, ponía una cara llena de sorpresa, aunque a saber si era para bien o para mal. Pronto entendería la connotación de dicha expresión y es que, al finalizar y concluir con que, esa aventura fue la única que podría considerar como un verdadero crimen en su historial como pirata, Ikirami aproximó su cara a la de Garnet, regalándole un beso para luego rodear su torso con sus brazos y apoyar su barbilla en su hombro, pidiendo perdón por haber dudado de sus amigos, declarando que ella habría hecho lo mismo salvo, y esto dicho entre risas, robar, aunque valoraba lo importante, y eso era ayudar a las personas que lo necesitaban. ¿Cómo podía existir alguien tan comprensivo? O mejor dicho, ¿cómo podía existir un marine tan comprensivo? Estaba seguro que Garnet le contaba esa misma historia a otro oficial del cuerpo, y lo primero que hacían era mandarlo a Incel Down. El minino tan solo se dedicó a dedicarle una tierna y silenciosa sonrisa tras echar una pequeña risa por el comentario de la marine. Justo después, Ikirami se alejaría del pirata, volviendo a sostener sus manos mientras jugueteaba con ellas de una manera que la parecía jodidamente adorable. Sentía el impulso de espachurrarla de un abrazo bien fuertote.
Entonces, el músico cambió de tema, enfocándose ahora en la otra. pregunta de Ikirami: Sasha. Comenzó a soltar prenda sobre todo lo que debía ser, estando su amada en silencio y atenta a cada palabra que salía por la boca de Garnet, hasta el punto que, al igual que el músico, la marine también alzó su cabeza hacia la oscura y brillante bóveda celestial. Al posar su mano sobre la mejilla de la mujer, y confesarle que la quería, y que iba a entender y esperar que no aceptara a su familia de inmediato, Ikirami, sonrojada de nuevo, se aproximó a los labios del skypiean, fundiéndose en un precioso beso que, junto al tacto de sus brazos rodeando sus hombros y cuello, y el posterior enternecedor y amoroso roce de sus narices, como si de dos esquimales se trataran, haría de ese inolvidable momento, uno aún más memorable.
Por si fuera poco, tras retirarse con una gran sonrisa dibujada en su rostro, Ikirami declaró que solo por el mero hecho de ser su familia, por todo lo que le importaba Garnet y con el añadido de la historia que le había contado, ya se habían ganado una oportunidad con ella. El confort que sentía el pelirrojo en su corazón en esos momentos no tenían parangón, por lo que no podía hacer otra cosa que mirarla con una tierna sonrisa.- Eres la mejor, Iki, ¿es o no es?- Confesó, genuinamente y sin ánimo de hacer la pelota a su amada. Justo entonces, con una mirada que le recordó en parte a una de las muchas que hecha Sasha cuando está a punto de hacer una travesura, le pidió que, lo siguiente que le iba a contar que no saliera de allí, llamando por completo la atención del pelirrojo, haciendo que arqueara una ceja.- ¿Qué perlita soltará mi churri?- Y es que, por lo visto, Ikirami hubo una temporada en la que tuvo que dedicarse a robar antes de que pudiera entrar en la marina, pillando por sorpresa este dato a Garnet y haciendo que sonriera con picardía.- Esta chica es de lo que no hay.- Pensaba con orgullo el pirata de su chica. Entonces, tras asentirle, confesó que los robos podría tolerarlos, siendo los crímenes que más le asustaban los relacionados con los asesinatos y esclavitudes, movidas que a Garnet no le interesaban ni llamaban la atención en lo absoluto. Añadió que la razón por la que tenían recompensa era algo que aún no llegaba a comprender, pero que haría lo posible por investigarlo cuando pudiera. Escuchar todas esas palabras, mientras veía la inmaculada y perfecta figura de su diosa pelirroja, hacía que su corazón no parara de latir a ritmo de "ella es la indicada", "ella es la indicada".- Pueje... Puejeje...- Comenzó a reírse levemente.- PUAJAJAJAJAJJA.- Estalló en una carcajada, echándose levemente para atrás, estando así hasta tres segundos hasta que recobró la compostura.- Ay... Perdona Iki, es que mi corazón y alma ha rugido de felicidad por un momento...- Le miró con ternura nuevamente.- No te rayes, tus dos secretos están a salvo con el menda...- Giró su cabeza, entonces, mirando de reojo a la marine, y poniéndose de morritos.- Aunque ahora que me cuesco...- Se quedó pensativo durante un segundo, cambiando su expresión a una risueña.- Puejeje... Cuesco... Eso era pedo, ¿es o no es?- Negó con su cabeza, encarando fijamente a la marine.- Pues eso, que ahora que lo dices, no sé de que secretos me están soltando prenda, ¿es o no es?- Se hacía el tonto, mientras le guiñaba un ojo.
Tras eso, la marine, suspiró aliviada y empezó a juguetear con el pelo de Garnet, haciendo que pequeños escalofríos, como si de pequeñas corrientes eléctricas se trataran, recorrieran su cuero cabelludo. Corrientes que se intensificaron cuando, con seriedad, dijo que le quería, posando su mano derecha en el pecho del mismo lado que el corazón del músico, haciendo que este mirara hacia abajo, primero, para devolver la vista, seguidamente a la marine. Expresó, entonces, llena de compasión y entendimiento que se podía hacer una idea de por todas las pérdidas y dolor por el que había pasado el pirata, haciendo que Garnet apretara sus labios a la vez que la pena y tristeza invadía su faz. Con su mirada posada en las estrellas, Ikirami siguió diciendo que ella no se iba a ir ni la iba a perder, y que haría todo lo posible para que no tuviera que buscarla entre las estrellas también. Los ojos de Garnet se comenzaron a humedecer. Era cierto, era algo tan obvio, y estaba siendo tan feliz aquel día que lo había olvidado por completo, había olvidado por completo el miedo y el pavor que sentía, siente y seguirá sintiendo de pensar en que no será capaz de proteger a las personas a las que ama, estando destinado a ver como mueren, una detrás de otra frente a sus ojos "PASE LO QUE PASE, TE PROTEGERÉ Y DE ALGUNA MANERA TE HARÉ FELIZ, ¿ES O NO ES?", esas fueron palabras que dijo Garnet en el calor del momento, que sentía de verdad pero que había jurado demasiado pronto. Sentía como en cualquier momento se iba a volver a echar a llorar, aún más cuando aquella mirada y aquella sonrisa, de la mujer a la que amaba, se dirigía hacia él.
Ikirami siguió hablando, motivo, por el cuál, decidió relajarse y aguantarse las ganas de llorar. Comentó que creía que su colegui tenía razón, y que las personas que ya no están entre nosotros, nos cuidan desde arriiba, comenzando a contar, entonces, una historia que le relataba su madre, una historia que trataba sobre dos amantes prohibidos, dos amantes que, frente a las adversidades, no dieron su amor por vencido, siendo perseguidos por ello hasta que llegaron a lo alto de una montaña. En ese lugar, se juraron amor eterno, momento en el cual, sus perseguidores, los encontraron y los ensartaron con lanzas, volviéndose, entonces, dos haces de luz y ascendiendo a los cielos como dos estrellas. Dos amantes prohibidos... Luchando frente a la adversidad... Situados en un lugar alto bajo una noche estrellada... Esa historia trataba sobre ellos dos. Cada vez le costaba más y más reprimir las lágrimas al músico. Seguidamente Ikirami, sonrojada y mirando de reojo a Garnet añadió que, si se prometían algo bajo esas estrellas, ese deseo se volvería realidad, confesando que siempre le había parecido algo infantil aunque la par de bonito.
- Somos nosotros, Iki...- Agarró con su diestra, la mano de Ikirami que estaba apoyada en el corazón de Garnet, llevándosela seguidamente a su boca para depositar un ella un suave y dulce beso.- Esos dos amantes, da igual como lo mires, somos los mendas...- Desplazó su mano junto a la de Ikirami en la superficie de la plataforma, llevando su siniestra a la cabeza, comenzando a recorrer con sus dedos el cabello rojizo de la marine.- Me la pela que sea un deseo infantil...- Desplazó su mirada hacia abajo, sintiendo como la humedad de sus ojos crecía exponencialmente, desbordándose las lágrimas de sus cuencas.- El menda...- Volvió a alzar su cabeza, llorando, pero con determinación hacia su amada.- Al igual que te prometo, aquí y ahora, amarte eternamente... El menda...- Se le comenzaba a entrecortar la voz, cerrando los ojos y tembloroso, mientras se sucedían las imágenes de Nekah, Bepso, Xas, Sage, Ariel, Gronn y Aurora.-El menda jura que se hará tan tan tan fuerte, que te protegeré a ti y a mi familia...- Decía entre sollozos, y mientras se sorbía con la nariz los mocos.- No sé que coño haré... No sé cómo me enfrentaré a peña como Sohem, o como gente que te puede dejar K.O. sin siquiera tocarte.- Se volvió a imaginar tanto el desempeño del cazador enmascarado en la final del torneo, que tan tocado le había dejado, junto al poder misterioso que supuso que fue obra del macaco.- Pero... No quiero volver a perder a nadie más a quién quiero...- Esta vez, en su cabeza revivió toda su niñez, toda su infancia y pubertad, momentos en los que sentía hundido en un pozo sin fondo, hasta que conoció a sus primeros amigos de verdad, los Shogun Gari, luego a los Alas Negras y, por último y no por ello menos importante, Ikirami, su amada.- NO QUIERO VOLVER A ESTAR SOLO.- Comenzó a gritar, llorando, y alterado, como si un berrinche tuviera, yendo directo a hundir su cabeza entre los senos de Ikirami para seguir llorando desconsoladamente mientras abrazaba con fuerza a la marine.
Más allá del amor, la atracción y el deseo, uno sabe de verdad que está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todas las diferencias que puedan existir entre las dos personas, a pesar de los pasados oscuros que se ciernen sobre cada uno, a pesar de las pasadas intenciones... Uno está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todo eso, sobre todo prima la comprensión, el entendimiento, el perdón, la confianza.
Al disculparse el músico por su deplorable actitud y pensamiento, tras escuchar las preguntas de la marine, Ikirami negó con la cabeza mientras sonreía y acariciaba sus manos, respondiéndole que no pasaba nada, ya que era algo normal. Garnet, entonces, prosiguió contando como Bepso, Xas y Nekah murieron antes de que pudieran hacer ni un solo crimen, recibiendo, aunque no de forma verbal, todo el apoyo que necesitaba en su novia, al posar su mano sobre la cabeza del músico para, seguidamente, descenderla hasta su mejilla y comenzar a frotar con suavidad su pulgar en ella. No le hacía falta nada más. Cuando comentó que, la pluma que colgaba de su instrumento, pertenecía a su difunto amigo y como el músico pensaba que de esa forma era como si siguiera vivo, la marine, con una tierna sonrisa, comentó que se trataba de un detalle precioso, dejando embobado, por un segundo al pelirrojo al presenciar la belleza de su rostro, palabras y gesto.- Tú si que eres preciosa...- Era imposible que no pudiera pensar algo así Garnet en momentos como ese.
Acto seguido, al explicar la parte en la que Bepso murió a manos de un "chochobukake", Ikirami expresó su frustración, hasta el punto de arrugar su frente. Garnet se quedó sorprendido durante un santiamén al ver el rostro de la marine, pues, si no recordaba mal, era la primera vez que veía así de enfurecida a la pelirroja. Ciertamente, ahora que conocía más en profundidad a su amada, no sabía como de bien tenía que sentarle que existieran algunos piratas que, por x causa y motivos que Garnet desconocía por completo, trabajaban para el gobierno y la marina. Debía ser frustrante y, ante todo, debía de producir una gran impotencia.
El pirata felino siguió con su historia, llegando ya a la parte en la que explicó, no sólo las nuevas incorporaciones, tanto de Kuraku como las tres que se dieron en Isla Toko, sino también el inicio de lo que sería su único crimen como tal, interrumpiendo en el acto una frase que no llegó a acabar Garnet a la que no le dio demasiada importancia, pues era aún más notorio los nervios que debía tener la marine ante lo que se podía venir, llegando al punto de morderse su labio inferior - de la boca -. Honestamente, el skypiean también estaba nervioso, pues era muy posible que, tanto la confianza como el bienestar de su relación, se fuera a pique según la magnitud con la que concebiría Ikirami dicho crimen. Sin embargo, justo al mencionar a Aurora y decir que ella era su amada, al contrario del efecto que creería que tendría en Ikirami nombrar aquello, la marine pareció adoptar una expresión más reflejada. Y no sólo eso sino que, tras preguntar si había usado bien el término "exploración minera", pudo observar una sonrisa y un sonrojo por parte de su amada, para responderle - con una risa y una mirada que le restauraba su fe en la humanidad - que se decía explotación. Pero estaba tan ensimismado en la angelical y preciosa expresión de Ikirami, que casi que hizo caso omiso, volviéndose a equivocar al instante. Con todo esto, toda la tensión que existía ante la expectación sobre "que iba a ser de esa bonita pareja tras finalizar con la historia", desapareció casi por completo.
Garnet comenzó con el meollo, lo que venía a ser el asalto a la mina. Cuando llegó a la parte en la que explicaba como su misión era liberar tanto a los esclavos como animales oprimidos por las altas esferas de la... Ehm... Sí... Exportación minera, vio como la marine, alzando sus dos cejas, ponía una cara llena de sorpresa, aunque a saber si era para bien o para mal. Pronto entendería la connotación de dicha expresión y es que, al finalizar y concluir con que, esa aventura fue la única que podría considerar como un verdadero crimen en su historial como pirata, Ikirami aproximó su cara a la de Garnet, regalándole un beso para luego rodear su torso con sus brazos y apoyar su barbilla en su hombro, pidiendo perdón por haber dudado de sus amigos, declarando que ella habría hecho lo mismo salvo, y esto dicho entre risas, robar, aunque valoraba lo importante, y eso era ayudar a las personas que lo necesitaban. ¿Cómo podía existir alguien tan comprensivo? O mejor dicho, ¿cómo podía existir un marine tan comprensivo? Estaba seguro que Garnet le contaba esa misma historia a otro oficial del cuerpo, y lo primero que hacían era mandarlo a Incel Down. El minino tan solo se dedicó a dedicarle una tierna y silenciosa sonrisa tras echar una pequeña risa por el comentario de la marine. Justo después, Ikirami se alejaría del pirata, volviendo a sostener sus manos mientras jugueteaba con ellas de una manera que la parecía jodidamente adorable. Sentía el impulso de espachurrarla de un abrazo bien fuertote.
Entonces, el músico cambió de tema, enfocándose ahora en la otra. pregunta de Ikirami: Sasha. Comenzó a soltar prenda sobre todo lo que debía ser, estando su amada en silencio y atenta a cada palabra que salía por la boca de Garnet, hasta el punto que, al igual que el músico, la marine también alzó su cabeza hacia la oscura y brillante bóveda celestial. Al posar su mano sobre la mejilla de la mujer, y confesarle que la quería, y que iba a entender y esperar que no aceptara a su familia de inmediato, Ikirami, sonrojada de nuevo, se aproximó a los labios del skypiean, fundiéndose en un precioso beso que, junto al tacto de sus brazos rodeando sus hombros y cuello, y el posterior enternecedor y amoroso roce de sus narices, como si de dos esquimales se trataran, haría de ese inolvidable momento, uno aún más memorable.
Por si fuera poco, tras retirarse con una gran sonrisa dibujada en su rostro, Ikirami declaró que solo por el mero hecho de ser su familia, por todo lo que le importaba Garnet y con el añadido de la historia que le había contado, ya se habían ganado una oportunidad con ella. El confort que sentía el pelirrojo en su corazón en esos momentos no tenían parangón, por lo que no podía hacer otra cosa que mirarla con una tierna sonrisa.- Eres la mejor, Iki, ¿es o no es?- Confesó, genuinamente y sin ánimo de hacer la pelota a su amada. Justo entonces, con una mirada que le recordó en parte a una de las muchas que hecha Sasha cuando está a punto de hacer una travesura, le pidió que, lo siguiente que le iba a contar que no saliera de allí, llamando por completo la atención del pelirrojo, haciendo que arqueara una ceja.- ¿Qué perlita soltará mi churri?- Y es que, por lo visto, Ikirami hubo una temporada en la que tuvo que dedicarse a robar antes de que pudiera entrar en la marina, pillando por sorpresa este dato a Garnet y haciendo que sonriera con picardía.- Esta chica es de lo que no hay.- Pensaba con orgullo el pirata de su chica. Entonces, tras asentirle, confesó que los robos podría tolerarlos, siendo los crímenes que más le asustaban los relacionados con los asesinatos y esclavitudes, movidas que a Garnet no le interesaban ni llamaban la atención en lo absoluto. Añadió que la razón por la que tenían recompensa era algo que aún no llegaba a comprender, pero que haría lo posible por investigarlo cuando pudiera. Escuchar todas esas palabras, mientras veía la inmaculada y perfecta figura de su diosa pelirroja, hacía que su corazón no parara de latir a ritmo de "ella es la indicada", "ella es la indicada".- Pueje... Puejeje...- Comenzó a reírse levemente.- PUAJAJAJAJAJJA.- Estalló en una carcajada, echándose levemente para atrás, estando así hasta tres segundos hasta que recobró la compostura.- Ay... Perdona Iki, es que mi corazón y alma ha rugido de felicidad por un momento...- Le miró con ternura nuevamente.- No te rayes, tus dos secretos están a salvo con el menda...- Giró su cabeza, entonces, mirando de reojo a la marine, y poniéndose de morritos.- Aunque ahora que me cuesco...- Se quedó pensativo durante un segundo, cambiando su expresión a una risueña.- Puejeje... Cuesco... Eso era pedo, ¿es o no es?- Negó con su cabeza, encarando fijamente a la marine.- Pues eso, que ahora que lo dices, no sé de que secretos me están soltando prenda, ¿es o no es?- Se hacía el tonto, mientras le guiñaba un ojo.
Tras eso, la marine, suspiró aliviada y empezó a juguetear con el pelo de Garnet, haciendo que pequeños escalofríos, como si de pequeñas corrientes eléctricas se trataran, recorrieran su cuero cabelludo. Corrientes que se intensificaron cuando, con seriedad, dijo que le quería, posando su mano derecha en el pecho del mismo lado que el corazón del músico, haciendo que este mirara hacia abajo, primero, para devolver la vista, seguidamente a la marine. Expresó, entonces, llena de compasión y entendimiento que se podía hacer una idea de por todas las pérdidas y dolor por el que había pasado el pirata, haciendo que Garnet apretara sus labios a la vez que la pena y tristeza invadía su faz. Con su mirada posada en las estrellas, Ikirami siguió diciendo que ella no se iba a ir ni la iba a perder, y que haría todo lo posible para que no tuviera que buscarla entre las estrellas también. Los ojos de Garnet se comenzaron a humedecer. Era cierto, era algo tan obvio, y estaba siendo tan feliz aquel día que lo había olvidado por completo, había olvidado por completo el miedo y el pavor que sentía, siente y seguirá sintiendo de pensar en que no será capaz de proteger a las personas a las que ama, estando destinado a ver como mueren, una detrás de otra frente a sus ojos "PASE LO QUE PASE, TE PROTEGERÉ Y DE ALGUNA MANERA TE HARÉ FELIZ, ¿ES O NO ES?", esas fueron palabras que dijo Garnet en el calor del momento, que sentía de verdad pero que había jurado demasiado pronto. Sentía como en cualquier momento se iba a volver a echar a llorar, aún más cuando aquella mirada y aquella sonrisa, de la mujer a la que amaba, se dirigía hacia él.
Ikirami siguió hablando, motivo, por el cuál, decidió relajarse y aguantarse las ganas de llorar. Comentó que creía que su colegui tenía razón, y que las personas que ya no están entre nosotros, nos cuidan desde arriiba, comenzando a contar, entonces, una historia que le relataba su madre, una historia que trataba sobre dos amantes prohibidos, dos amantes que, frente a las adversidades, no dieron su amor por vencido, siendo perseguidos por ello hasta que llegaron a lo alto de una montaña. En ese lugar, se juraron amor eterno, momento en el cual, sus perseguidores, los encontraron y los ensartaron con lanzas, volviéndose, entonces, dos haces de luz y ascendiendo a los cielos como dos estrellas. Dos amantes prohibidos... Luchando frente a la adversidad... Situados en un lugar alto bajo una noche estrellada... Esa historia trataba sobre ellos dos. Cada vez le costaba más y más reprimir las lágrimas al músico. Seguidamente Ikirami, sonrojada y mirando de reojo a Garnet añadió que, si se prometían algo bajo esas estrellas, ese deseo se volvería realidad, confesando que siempre le había parecido algo infantil aunque la par de bonito.
- Somos nosotros, Iki...- Agarró con su diestra, la mano de Ikirami que estaba apoyada en el corazón de Garnet, llevándosela seguidamente a su boca para depositar un ella un suave y dulce beso.- Esos dos amantes, da igual como lo mires, somos los mendas...- Desplazó su mano junto a la de Ikirami en la superficie de la plataforma, llevando su siniestra a la cabeza, comenzando a recorrer con sus dedos el cabello rojizo de la marine.- Me la pela que sea un deseo infantil...- Desplazó su mirada hacia abajo, sintiendo como la humedad de sus ojos crecía exponencialmente, desbordándose las lágrimas de sus cuencas.- El menda...- Volvió a alzar su cabeza, llorando, pero con determinación hacia su amada.- Al igual que te prometo, aquí y ahora, amarte eternamente... El menda...- Se le comenzaba a entrecortar la voz, cerrando los ojos y tembloroso, mientras se sucedían las imágenes de Nekah, Bepso, Xas, Sage, Ariel, Gronn y Aurora.-El menda jura que se hará tan tan tan fuerte, que te protegeré a ti y a mi familia...- Decía entre sollozos, y mientras se sorbía con la nariz los mocos.- No sé que coño haré... No sé cómo me enfrentaré a peña como Sohem, o como gente que te puede dejar K.O. sin siquiera tocarte.- Se volvió a imaginar tanto el desempeño del cazador enmascarado en la final del torneo, que tan tocado le había dejado, junto al poder misterioso que supuso que fue obra del macaco.- Pero... No quiero volver a perder a nadie más a quién quiero...- Esta vez, en su cabeza revivió toda su niñez, toda su infancia y pubertad, momentos en los que sentía hundido en un pozo sin fondo, hasta que conoció a sus primeros amigos de verdad, los Shogun Gari, luego a los Alas Negras y, por último y no por ello menos importante, Ikirami, su amada.- NO QUIERO VOLVER A ESTAR SOLO.- Comenzó a gritar, llorando, y alterado, como si un berrinche tuviera, yendo directo a hundir su cabeza entre los senos de Ikirami para seguir llorando desconsoladamente mientras abrazaba con fuerza a la marine.
Más allá del amor, la atracción y el deseo, uno sabe de verdad que está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todas las diferencias que puedan existir entre las dos personas, a pesar de los pasados oscuros que se ciernen sobre cada uno, a pesar de las pasadas intenciones... Uno está con la persona correcta e indicada cuando, a pesar de todo eso, sobre todo prima la comprensión, el entendimiento, el perdón, la confianza.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
