[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#15
No sabía qué hacía ni qué decía no cómo, pero el músico a veces, conseguía sacar una risa tonta a Ikirami que, tanto escucharla como verla era como si sintiera una acaricia en el alma.- ¡Por el amor del rock and roll! ¿¿Un ángel??- Se preguntaba pestañeando con intensidad, perplejo ante la divina escena que estaba presenciando.- Ah, nanai... Es mi diosa Iki, puejeje... Que es mucho mejor, ¿es o no es?- Seguía pensando, ensimismado por la imagen de su novia riéndose. Encima de eso, cuando le guiñó y le prometió que le guardaría su secreto, bromeando con que realmente no sabía de que secretos le hablaba, exhaló un suspiro de amor que obnubilaron los cinco sentidos del músico. Sin embargo, como un chorro de agua fría, la tristeza volvió a apoderarse del skypiean cuando expresó que lo quería, y que jamás la perdería, manifestándose en forma de lágrimas que luchaban por no salir de la prisión que eran sus ojos. Lo que casi que terminó de quebrar por completo a Garnet fue cuando, Ikirami, tras contarle la creencia que tenía su hermanita Sasha con las estrellas, pues relató una historia que su madre le contó cuando era pequeña, una historia que reflejaba muy bien su situación y relación amorosa actual. Una historia de dos enamorados con la que Garnet no podía sentirse más identificado. Al expresar que los protagonistas de ese relato eran ellos mismos, Ikirami, con una dulce sonrisa y sonrojo dibujada en su hermosa faz, asintió y afirmó que así era. Fue entonces cuando no pudo aguantar más y se echó a llorar.

Teniendo de testigo a la luna, las estrellas... No, a todo el cosmos y entre lágrimas, le juró -a raíz de la leyenda que le acababa de narrar la marine- no otra cosa que amor eterno y que se haría tan fuerte como para que no la perdiera ante nada ni nadie. Ante el mar de llanto y las promesas que salían de los más profundo del caótico corazón del músico, Ikirami, su amada, al empatizar con el dolor y los sentimientos de Garnet, no pudo evitar echarse a llorar también. Cuando se lanzó Garnet directo a su pecho para llorar desconsoladamente y desahogarse, Ikirami le rodeó en un abrazo que, junto al suave tacto de su mano sobre la pelirroja cabeza del pirata, pudo encontrar en la marine un hogar, una calidez y una comodidad que hacía que deseara con más fuerza que se cumpliera todo lo que le acababa de prometer. Tras esa fachada de tipo duro, de macarra y persona que se la sudaba tanto en la vida, mostrarse así de vulnerable frente a otra persona, era algo inconcebible, algo que no había pasado siquiera con su familia los Shogun Gari. Sí, era cierto que si había mostrado parte de sus sentimientos, inquietudes y preocupaciones a sus amigos, pero no había llegado con ellos al fondo del asunto, al origen de todo ese mar de inseguridades, y Garnet jamás pensó que lo haría, ni con ellos ni con nadie, salvo hoy. Cuando el pelirrojo pensaba que había encontrado a la persona indicada, no era mentira, y es que, ¿quién iba a decir que una mujer con un cuerpo de escándalo con la que, de primeras, sólo quería un revolcón, y encima marine, se iba a convertir en una persona tan importante en su vida? Los designios del destino a veces son confusos, pero inescrutables, pero justamente eso hacía que estuviera más concienciado en no perderla, en estar siempre con ella, pensamientos que, junto a las palabras de la marine que decían no querer quedarse sola también, hicieron agravar su llanto. Sintiendo el apoyo de su cabeza sobre la de Garnet, el músico rodeó con mayor fuerza la espalda de Ikirami, mientras notaba el dulce y suave tacto de sus manos sobre cada célula de su cuerpo.

Mientras el pirata seguía aún llorando entre los pechos de la marine, como si de una almohada antiestrés se tratara, la marine se tranquilizó ligeramente, alzando su cabeza hacia el cielo estrellado y prometiendo entonces, con absoluta firmeza en su voz, que no permitiría que jamás volvería a estar solo, asegurando su felicidad y que, al igual que declaró Garnet, lo amaría por siempre. Algo se volvía a romper por dentro del pirata, el simple pensamiento de perder aquello, de no poder volver a escuchar su voz... Recibir y dar su cariño, su tacto, su calor...- Iki... El menda... Yo... Te quiero...- Pensaba mientras seguía llorando, y palpaba con sus manos cada músculo de la espalda de la marine. Un dulce beso, entonces, fue depositado en la cabeza de Garnet, como si fuera un regalo caído del cielo, tras lo cuál, Ikirami le susurró que llorara todo lo que necesitara, que podía dejar escapar todo lo que sintiera con ella, además de que iba a estar bien y que siempre que lo necesitara estaría a su lado. Apretó sus labios mientras seguía llorando, de forma algo más calmada. No podía más, no llevaban ni un día saliendo juntos, pero ya creía que no podía amar tanto a una persona tal y como lo estaba haciendo ahora mismo.- El menda quieres que estés siempre a su lado... Al igual que el menda estará siempre a tu lado...-

Entonces, aprovechando su posición dominante, se dejó caer de lado, tirando por consiguiente a Garnet, y cayendo de costado en la nube, uno frente al otro, sintiendo como rodeaba con su brazo derecha la cabeza del skypiean y comenzaba a acariciarla, empezando por la parte de las antenas para, seguidamente, apartar un mechón de su flequillo y situarlo detrás de su oreja haciendo que un escalofrío agradable recorriera a través de su médula espinal. En ese momento, Garnet empezó a calmarse más, dejando ya de llorar, pero siguiendo apoyado aún en las cómodas y suaves tetas de Ikirami. Mientras seguía jugueteando con sus rojizos cabellos, comenzó a explicar que ella no creía en las coincidencias, preguntando que si recordaba cuando le contó como se lanzó al mar del barco pirata que la tenía esclavizada a su suerte. Garnet, en silencio, asintió con su cabeza, sintiendo el roce de la lencería de sus senos en sus mejillas por el movimiento. Prosiguió explicando como acabó llegando a una playa, perteneciendo la costa de dicha playa a la isla Oykot ni más ni menos. Al escuchar aquello, Garnet, con los rojos ojos abiertos como platos, separó su cabeza de las pechugas de Ikirami, centrando su atención en el rostro de su amada.- Para el carro, ¿Oykot?- Pensó el pirata minino, recibiendo un beso por parte de la marine en su cabeza, para luego seguir narrando que el Reino Lvneel no fue demasiado amable con ella, ya que al ser una huérfana, no tenía cabida allí.- Para el carro, ¿el Reino Lvneel?- Seguía dándole vueltas al asunto, ¿era posible que se hubieran coincidido con anterioridad?... No... Era imposible, ¿no? La recordaría, ¿verdad? Entonces, con una sonrisa avergonzada recorriendo su rostro, al haberle contado Garnet que vivió y con la hermosa historia de su madre tenía claro que, de alguna manera, el destino llevara varios años intentando hacer que se encontraran. Al escuchar esto, junto a su ya pelo rojizo a sus ojos irritados por la sal de sus lágrimas, sus mejillas se tornaron de ese mismo color, abriendo los ojos de par en par. Si lo que decía Ikirami era cierto, y habían tenido claras oportunidades de que se conocieran desde hace mucho antes de lo que se podía imaginar por gracia divina del destino, ¿confirmaba acaso aquello que eran almas gemelas? ¿Estaría escrito en las estrellas que, aquella marine de la que Garnet se había quedado irremediablemente pillado hasta las trancas, fuera su media naranja? Su mente, su corazón y su alma ya lo sabían, y cada vez lo tenían más grabado a fuego, pero que algo externo, como una fuerza intangible de la naturaleza completamente ajena a ellos, quisiera que aquellos dos pelirrojos se encontraran como lo han hecho y que descubrieran, a pesar de sus diferencias, como se necesitaban el uno al otro, como se complementaban y como se querían, afianzaban con mayor magnitud todo lo que sentía hacia a ella, junto a su mayor miedo.- El menda no puede... No puede perder este regalo que me ha hecho el destino... -

Garnet seguía completamente absorto en sus pensamientos, o lo estaba hasta que, tras apartar su siniestra de la cabeza del músico, Ikirami con esa misma mano, comenzó a hacerle cosquillas en su costado, todo mientras decía, con una sonrisa juguetona, que dijera algo y no le obligara a ser mala. El pirata comenzó a retorcerse al mismo tiempo que se empezó a reír inevitablemente.- PUEJEJEJ PUJAJAJAJAJ PARA EL CARRO IKI PUAJAJAJJAJA.- Suplicó entre carcajadas el skypiean decidiendo, entonces, girar su cuerpo, pasando su pierna por encima de la cintura marine - haciendo que Ikirami se quedara boca arriba-, hasta quedar sentado encima suya, y tras mover cada mano suya a un costado, comenzar a hacerle cosquillas en esa zona.- Puajaja... Ay... Ahora verás lo que es bueno, ¿es o no es?- Amenazó con una sonrisa picarona, meneando y frotando sus dedos a través de la cintura de Ikirami. Estuvo así durante un par de segundos hasta que quitó sus manos de allí y decidió tumbarse encima de la marine, no sin antes darle un beso en sus labios. Tras ello, estando tumbado, colocó su cabeza en el hueco que había entre su hombro izquierdo y su cabeza, y con sus dos manos buscó el contacto de las suyas, entrelazando sus dedos y situando las manos a cada lado de los dos.- Gracias por todo Iki, de verdad.- Comenzó a hablar Garnet, mirando hacia ella.- Llorar contigo, echar toda la mierda que llevaba dentro, mientras me apoyabas y me prometías esas vainas tan bonitas... Me ha dejado nasty de plasty...- Apretó sus labios y frunció el ceño, no mostrando enfado sino una ligera tristeza.- Aún llevo algo de oscuridad e inseguridad en mi interior...- Suspiró, adoptando una expresión más seria y determinada, mientras jugueteaba, con sus dedos, con las manos de Ikirami.- Pero mi mollera me ruge que es inevitable, ya que cada segundo que el menda pasa contigo, mi alma me ruge más alto que quiero estar contigo y que no quiero perderte, ¿es o no es?- Sin apartar su mirada de ella, esbozó, en esta ocasión una tímida sonrisa.- Y la verdad que no tenía ni papa de que estuviste en Lvneel, me has dejado más loco de lo que ya me tienes puejeje... Y aunque el menda cree que no sabría como habría podido olvidar a una chica como tú...- Alzo por un momento la cabeza, mirándola de arriba de abajo y poniendo una cara de absoluta perversión.- Quiero decir... Puejejeje.- Meneó su cabeza hacia los lados, manteniendo sus ojos cerrados, y volvió a reposar la testa sobre la nube, enfocándose en su bonita cara.- Eso, que aunque el menda no recuerde haberte visto por Lvneel...- Sonrió con suavidad.- Si que creo que el destino, no sé cómo cojones, pero ha querido que nos encontráramos y que nos complementemos el uno al otro... Como si fuéramos el medio pomelo el uno del otro, ¿es o no es?- Entonces, extendió sus brazos, apoyando sus manos sobre las de Ikirami, y sin soltar sus dedos de los suyos, para quedar separado su torso del de la marine por menos de un metro, teniendo sus caras frente a frente.- Puejeje... Vas a acabar hasta el chochillo de escucharlo, pero te quiero Iki, tal y como prometió el menda, ahora y siempre.- Cerró entonces los ojos y, flexionando nuevamente sus brazos, acercó sus labios a los de su amada para fundirse en un intenso beso que rompía bajo la luz del firmamento.

INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Garnet D. Matlock - 01-07-2024, 06:58 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)