[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#17
Lo que hasta hace unos instantes era una sesión en la que Garnet - al igual que hizo Ikirami con él - sacaba de lo más profundo de su alma sus inseguridades y miedos más arraigos a ella, se convirtió en una batalla desenfrenada de cosquillas iniciada por la pelirroja. Lejos de sentirse anticlimático y de molestar al pirata aquel giro dramático de los acontecimientos, ayudó de sobremanera a mejorar el humor del músico, añadiendo una capa más a aquel día que prometía en ser inolvidable pasaran los años que pasaran. Aunque fuera una tortura no poder parar de reír, lo cierto era que sentir el dulce tacto de sus gráciles dedos sobre su curtido cuerpo... Eso si que le producía un cosquilleo pero de los buenos. Sin embargo, aquello no podía quedar así y era, por eso mismo, que el skypiean decidiría lanzar una contraofensiva a su amada, quedando encima de ella y dándole a probar de su propia medicina, haciéndole las mismas cosquillas que ella le hizo a él, y soltando unas carcajadas que podrían curar las penas de cual desdichado. Casi que por un momento paró de hacerle cosquillas y desconectó del plano terrenal al quedarse embelesado por aquella risa divina que salía de su angelical rostro, que contrastaba perfectamente con el rojo pasión de sus ojos y sedoso cabello. Era algo obvio, algo que ya sabía desde el primer momento en el que sus ojos se posaron en ella, pero es que era simple y sencillamente hermosa.

Una vez saciada su sed de venganza "cosquillera", Garnet se echó encima de Ikirami, sintiendo su corazón latir al compás del suyo mientras sus manos se fundían en una. Le agradeció entonces por todo lo que había hecho, negando con la cabeza en silencio, como dando a entender que no tenía que dárselas, haciendo que Garnet exhalara un pequeño suspiro frente a su bondad y generosidad. Seguidamente, siguió contando como el compartir su dolor y llorar con ella le había sentado de escándalo, aunque aún siguiera remanente esa oscuridad que, en cualquier momento, podía amenazar con salir, recibiendo, por parte de la marine, un suspiro acompañado por tierna risa que le reflejaba pura comprensión, que se transformó en una expresión ruborizada al confesarle que conforme más pasaba con ella, más a la idea se hacía de no querer perderla, sintiendo también como sus manos aprisionaban con fuerza las del músico. Entonces, ante la posibilidad de que, por obra del destino, los dos enamorados se encontraran en un pasado distante, Garnet rechazó, a priori, la idea, pues para él era inconcebible que hubiera olvidado a una chica como ella, por mucho que hubiera cambiado, mirándola de arriba a abajo lascivamente ante su cuerpazo. Ante eso, Ikirami se rió con suavidad para, luego afirmar que dudaba que pudiera olvidarla tan fácilmente, levantándose para dale un suave mordisco que rozaba la adorabilidad y la sensualidad, haciendo que su corazón y su entrepierna comenzarán a latir al mismo compás mientras se mordía el labio inferior.- Debería ser ilegal derretirle el corazón y el nabardo al menda al mismo tiempo...- Meneó su cabeza para eliminar esos pensamientos, no era el momento para andar cachondo como un mono. Prosiguió, entonces, diciendo que aunque no se hubieran encontrado, si que veía factible que el destino hubiera intentado hacer que se juntaran, mencionando que eran el medio "pomelo" del otro, y causando que una sonrisa avergonzada recorriera su rostro.

Cuando extendió sus brazos y se quedó por encima de la pelirroja, advirtiéndole que se iba a cansar de escucharlo, pero que le quería, ahora y por la eternidad, Ikirami respondió a su expresión de amor que jamás se cansaría de escucharlo. Garnet, al igual que su amada, cerraron los ojos y se aproximaron hasta unirse en un apasionado beso que hacía florecer los más bellos sentimientos en el corazón del músico. El pirata comenzó a saborear la dulce ambrosía de sus labios, deseando poder perderse en ellos durante toda la eternidad. Sucesivamente, sintió como Ikirami separaba sus manos de las suyas, para apoyarlas en su cabeza, notando el suave tacto de sus dedos sobre ella. Apoyándose en la nube con la diestra, desplazó entonces la siniestra sobre el cuello y parte de la mandíbula de la pelirroja, acariciándola con delicadeza y pasión al mismo tiempo, siendo la cadera del pirata, seguidamente, rodeado por las piernas de la bella mujer y sintiendo sus caricias por cada rincón de su piel. Podía sentir como a cada segundo, la temperatura de su cuerpo aumentaba proporcionalmente al deseo y el amor que sentía hacia la marine. No quería que aquel beso terminara. No quería que aquel momento terminara. No quería que aquella noche terminara. No quería que su adiós les llegara. Pero no, no podía dejarse llevar por esa negatividad, no al menos cuando tenía a su diosa, a su novia, junto a ella. Ikirami, entonces, mordió el labio inferior de Garnet, separándose momentáneamente de él, profesando el amor que sentía hacia el pelirroja, diciéndole que le quería y que le querría hasta el fin del mundo y del tiempo, ocasionando que el pirata se ruborizara y apretara sus labios con fuerza. Por si fuera poco, tras apartar su mirada con una cara que le transmitía pura dulzura, cerró los ojos y, con intensidad, comenzó a repetir una y otra vez que le quería, dándole a Garnet un arrebato de amor y acercándose a sus mejillas para llenarla de múltiples besos, mientras seguía sosteniendo con su siniestra su cuello. Finalizó casi jurando que sería él quién se cansaría de escucharlo, soltando un aire con la nariz, casi con orgullo. Ante este comentario, el skypiean aparto sus labios de su perfecta carita, con una sonrisa llena de picardía.- Pueje ¡y una polla como una olla!- Exclamó casi instintivamente, para depositar otro beso en su frente para alejarse, nuevamente.- Estaría tolai perdido si me cansara de escucharte siquiera, ¿es o no es?- Expresó, con decisión.

Tras ello, Ikirami, con la cabeza en las nubes - nunca mejor dicho - con los dedos de su mano derecha, comenzó a recorrer el rostro de Garnet, hasta llegar a sus labios y finalizar con un toque que mató de lleno al pirata, haciendo que se sonrojara como las otras tropecientas veces que lo ha hecho con sólo ver a Ikirami respirar.- Es que no puedo tronco, NO PUEDO AAAAAA.- Gritaba internamente el pelirrojo, grito que casi se intensificó cuando la marine le volvió a abrazar y el mordió con ternura la parte de su trapecio. Y es que encima, mientras le mordía, empezó a hablar, haciendo que todo lo que dijera sonara demasiado adorable, diciendo que estaría bien que ella fuera un koala y él un árbol. De verdad, que Garnet pensaba que estaba muy cerca de morir de amor de verdad. Ikirami asintió, retirando su mordida para darle un beso en la misma zona que hasta hace nada le estaba mordiendo, concluyendo que así no habría impedimento en que se quedaran en el bosque juntos por siempre, momento que hizo que el pirata arqueara su ceja de pura confusión.- Pero si soy un árbol... No puedo ponerla, ¿es o no es?- Se dijo a sí mismo. Segundos después, su confusión se desvanecería, al escuchar a la marine decir que mejor prefería que no, negando con su cabeza para, seguidamente mirarle a los ojos con una sonrisa pícara que, junto a sus dedos pasando por su pelo y espalda, hicieron que Garnet volviera a ponerse a cien.- Puejejeje, no soy un árbol, ¡no soy un árbol!- Se repetía a sí mismo, con una cara llena de depravación, pensando en lo que se venía a continuación. De forma demasiado sensual para el minino, Ikirami dijo que había muchas cosas que un árbol no podía hacer y que, por tanto, lo prefería de carne y hueso, recordándole que le debía una canción, concluyendo en que los árboles ni podían tocar, ni tocar música, ni cantar, prefiriéndole sin duda así. Tras cerrar sus ojos y completamente atraído por el néctar de sus labios, al igual que su amada lo estaba por los suyos, acercaron sus rostros hasta volver a estar conectados en un nuevo y húmedo beso. Sin embargo, reteniendo, por ahora, todos sus deseos por explorar una vez más cada rincón de su boca y cuerpo, decidió cesar momentáneamente extendiendo sus brazos para separarse durante un momento mientras jadeaba.- Iki, jamás se me irá de la chota la canción que te debo...- La besó nuevamente, casi sin poder aguantarse la ganas de estar separado de ella. Volvió a erguirse.- Será una canción que partirá en dos los cielos y la tierra, la canción que rugirá todo el amor que siento por ti, ¿es o no es?- Aclaró, Garnet, sobre el futuro de la canción que le prometió a su entonces amante, pero ahora novia. Jamás imaginaría que tendría tanto que volcar en una pieza musical. Sin duda, deseaba estar en plena facultades mentales, solo para escribirle y componerle, la canción que se merecía su amada. Con las cartas puestas sobre la mesa, el pelirrojo volvía al ruedo, flexionando sus brazos para estar en contacto junto al cuerpo de la marine. Su mano izquierda, ahora sobre su cuello, comenzó a recorrer y descender con delicadeza su cuerpo, hasta llegar a sus infinitas piernas, que seguían rodeando las caderas de Garnet. Paró su mano ahí y comenzó a agarrarlas con firmeza, acariciándolas de forma intermitente. Podía sentir como su compañero del piso de abajo - o sea, su tercera antena - le mandaba señales de que una tercera ronda podía dar comienzo, siempre que la pelirroja quisiera claro.- Iki...  Ufff- Consiguió decir entre besos, sintiendo como su lengua se deslizaba al unísono con la de la marine. Se irguió, entonces, separando desgraciadamente sus labios de los de Ikirami, apoyándose sobre sus dos rodillas, y usando sus brazos para, suavemente, zafarse tanto de los brazos como de las piernas que rodeaban al pirata.- No hay dos sin tres... ¿Es o no es?- Declaró entre jadeos para luego, y con sumo cuidado de no caerse de la nube, acercar sus labios a su cuello, y entre besos, mordiscos y lamidos, ir descendiendo su cabeza, y su cuerpo, gateando, perdiéndose y parándose en cada rincón impoluto de su cuerpo, - sobre todo en su entreteto - hasta llegar a la zona que aún estaba cubierta por sus bragas. Entonces, con cierta vergüenza, alzó su cabeza hacia el rostro de Ikirami, mirándole y asintiéndole en silencio, como pidiéndole permiso para hacer, lo que fuera que hiciera a hacer.

Tras esperar la señal de la pelirroja, Garnet, comenzó a bajar con cuidado las bragas de su amada, pudiendo ver de cerca y con mayor detenimiento una parte íntima que no había llegado a ver con tanto detalle anteriormente. El músico, ciertamente, se puso nervioso, lo que estaba apunto de hacer era completamente nuevo para él.- Iki, si el menda la lía o algo... Me lo chivas, ¿es o no es?- Preguntaba Garnet, jadeando, para luego tragar saliva y, seguidamente, acercar su boca a aquella húmeda y enigmática zona que tan loco le había vuelto las dos anteriores veces que habían tenido sexo, buscando empapar su lengua y saborear cada parte de la misma, sin saber exactamente si lo que estaba haciendo era bueno o no. Estaba dispuesto a darle todo el placer que pudiera a la persona que había estado para él en su momento de vulnerabilidad, que le había escuchado, apoyado y que, sobre todo, quería y amaba.

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RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Garnet D. Matlock - 02-07-2024, 10:59 PM

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