[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 1)
#31
El fuego que ardía bajo nuestros pies seguía rugiendo y con vida, a pesar de que cada vez se iba extinguiendo al mismo tiempo que se consumía la brea que había desperdigado por el suelo. Conforme giraba sobre mi mismo, para encarar al pelirrojo que se alzaba como un soberano sobre aquella pila de futuros cadáveres, en cierto punto, pude llegar a vislumbrar de reojo como el grandote de los cuernos se dirigía hacia a mi, a una velocidad cuestionable, lo suficientemente lenta como para que pudiera verlo a la perfección con mis ojos de sangre. A no ser que tuviera un as bajo la manga, aquello era un acto suicida.- Tú ven aquí, sí… Que te haré pinchito de brea… - pensé, terminando de rotar hacia la dirección deseada, cuando un dolor afilado se encarnó en mi pecho, notando como dos cortes diagonales rasgaban mi piel y mis músculos.- ¿Qué? - se me escapó ese monosílabo, cerciorándome de que, frente a mi, tenía una especie de abominación hecha de paja. Un verdadero monstruo. - Esa ropa… Ese pelo… - giré ligeramente mi cuerpo para contraer rápidamente mi pierna izquierda, quedando mi rodilla a la altura de mi pecho para, seguidamente, endosarle una veloz patada a mi adversario al estómago, haciéndole volar hasta que chocar contra la montaña humana que yacía bajo sus pies hasta hace unos momentos. Me fijé en esos detalles que recordaba de ver al hombre de montículo, ¿era acaso un usuario de akuma no mi como yo? ¿Una que le permitía transformar su cuerpo en paja?

Mientras mi mente divagaba en esa preguntas, volvía a abrir y cerrar mi boca, simulando que mascaba otra bola de chicle. Pude notar como una enorme sombra comenzaba a cubrirme, hasta el punto de captar mi atención. Miré hacia arriba, observando como un puño colosal descendía hacia mi a una velocidad, igualmente, fácil de percibir por mi. El gigante… Había estado tan pendiente del hombre de paja en ese momento, que ni siquiera me había percatado de que se había movido de posición. Ver para creer. Antes de que este pudiera a llegar a impactarme, retrocedí algo más de dos pares de metros - sin girar mi cuerpo, y aún encarando al lugar en el que estaba el monstruo de paja -, pasando entre las piernas del gigante y hasta que quedé detrás de él, al mismo tiempo que empezaba a transformar mi brazo derecho en una amalgama de brea que adoptó la forma de una esfera en el lugar dónde debía tener la mano. De esa esfera, brotó dos hileras de dientes afilados, formando unas mandíbulas de brea, o unas tenazas según se quisiera ver. Antes de que el puñetazo del grandullón alcanzaba el suelo, me acerqué rápidamente hacia el tobillo izquierdo del coloso. Entonces, la mano maxilar que poseía en esos mismos momentos, se abrió de par en par, y propinó un severo mordisco en dicha zona, asegurándome de que los dientes se le hincaran con fuerza.- Bloody “Mondongo". - musité, con la boca un tanto llena, dando el nombre de mi técnica insignia, haciendo que el gigante cayera sobre sus rodillas debido a la severidad de mi ataque. A excepción del hombre de paja, que se encontraba a unos veintitres metros frente a mi; el oni, ubicado a uno cinco metros a mis 1:00; y el gigante, que estaba prácticamente sobre mi; el resto de las víctimas parecían que se habían rendido ante, o bien mi superioridad bélica, o bien ante las palabras que les dedicó el pelirrojo, ordenándoles que ninguno se metiera en la trifulca. Si acababa con estas tres ratas inmundas, la moral del resto bajaría estrepitosamente y el resto de la cacería sería pan comido. O mejor dicho, chicle mascado.


Información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3205 - 1510 = 1695
Energia: 2134 - 753 = 1381
Espiritu: 700 + 0 = 700
#32

Tras aquella dupla de cortes en su pecho y mi advertencia el enemigo optó por un contrataque que, ni veía ni necesitaba ver, pues una nueva acometida doble de cortes se efectuaría desde mi brazo hacia su torso. La casualidad y la causalidad hicieron que, tanto su ataque - una patada frontal de empuje - como mi primer corte sucedieran al mismo tiempo pero con resultados diferentes. Su patada dio de lleno en mi estómago y con su impacto una onda se agrupó en mi instantes antes de hacer brotar de mi hombro un pequeño hombrecito de paja... un muñequito particular y adorable que transmitía ese impacto a uno de los pobres diablos que había marcado previamente...

[Imagen: 7pKfzw8.png]


Por un lado me sentía un poco mal por ellos... por los que le tocaran "quedarse atrás" mientras yo escapaba, y por el otro realmente no esperaba que tantos hubiesen aceptado mi visión y mi ofrecimiento de viajar conmigo hacia el Grand Line. Al final iba a tener razón mi madre cuando decía que si se lo pides a cinco personas es más probable que vayan dos, que si se lo pides a dos. Los basureros de Kutsukku traían provisiones consigo y empezaban a depositarlas todas a mi lado para que yo las gestionase y las preparase, diciéndome que eran o bien regalos o bien forma de pagar la deuda que tenían conmigo.
Mi mano seguía estrechando manos y uniendo nuestros corazones con la mejor de mis sonrisas y algún aleteo ocasional de Grigori, cuando de pronto creí ver una masa enorme azul... pero se perdió entre el gentío.


De vuelta al presente...


Uno de los basureros de Kutsukku que estaba sobre la parte alta de la torre humana salió volando como si hubiera recibido un mazazo enorme en el centro del pecho y se estrelló contra la pared, muriendo en el acto. Lo mejor es que era el imbécil de Xevalier, que me caía especialmente mal. El muñeco cayó al suelo con una abolladura en la misma zona en la que el hortera del moco negro me había golpeado con una patada, y la misma zona que había recibido el impacto en aquel pobre diablo. Era un seguro de vida. No iba a aventurarme a una travesía y odisea de estas características como descubrir la última isla del mar sin tener un poco del juego a mi favor, ¿no?.
Por parte de mi enemigo, no pareció encajar especialmente bien aquel machetazo hecho con Zaraki, pues quedó quieto en el sitio por un instante justo en el momento en el que el gigante tras él asestaba un puñetazo contra su cuerpo causando una enorme explosión que de nuevo se trasladó hacia una de mis pobres víctimas. Una persona más de la pila de la montaña explotó cayendo de esta hacia el suelo con el cuerpo completamente abrasado y en ese proceso un muñeco de paja nuevamente cayó de mi cuerpo al suelo.

[Imagen: ahrfGMC.png]

Pero yo no me inmuté y un segundo espadazo con Zaraki en lugar de mi mano impactó de nuevo de lleno en aquel tipo tan rápido como él era capaz de moverse y había demostrado, cortando por cuarta vez en total y por segunda vez consecutiva su pecho, haciendo brotar su sangre de nuevo en dirección opuesta a mi corte y destrozando por completo a mi enemigo llevándolo al borde de la muerte. Cerca de la inconsciencia y con el cuerpo agotado por el castigo de mis ataques, llevé mi mano libre a su hombro y lo encaré clavando mis ojos en los suyos, tan extraños como eran creando una sonrisa aun más macabra que la usual en esa forma.
— Se acabó el juego guaperas. Dime cómo salimos de aquí y te perdonaré la vida — le prometí, obviamente mintiéndole, pero de la forma tan convincente y elegante que usualmente realizaba tratando de sacarle esa información antes de tener que dedicar mi tiempo a obtenerla por mi mismo explorando este lugar. Era preferible que me dijera cómo salir de aquí y que le diese un final rápido y sin agonía, a que me dedicase a curarle y mantenerle con vida para torturarle progresivamente hasta que me lo dijera... porque no me iba a poner a explorar la cueva como si tal cosa.
Mi cuerpo y mi propia capacidad física de desplazamiento le protegía de posibles ataques, así que realmente su vida estaba en mis manos y nuestros destinos estaban entrelazados.
Ahora era decisión suya si, con lo que tenía frente a los ojos, quería jugar a ser un tipo duro o no...

[Imagen: xPnXikv.png]





Info

[Imagen: ZO5XKaj.png]
— [color=#C2A14F][b]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2443 + 0 = 2443
Energia: 1988 - 393 = 1595
Espiritu: 405 + 0 = 405
#33


El mundo seguía dando vueltas para Vesper, aunque ya no con la misma intensidad. El músico permanecía de pie junto a la formación rocosa, con uno de sus hombros recargado contra la superficie irregular en una postura digna de un borracho de cantina cuya fama le adorna y con una mano apoyada en ella para no perder el equilibrio. 

Su respiración todavía era pesada y el pitido en sus oídos seguía empeñado en arruinarle cualquier intento de concentración, aun así, no había perdido de vista lo que ocurría a escasos metros de él siendo uno de lso testigos de aquel embate.

Desde aquella posición había sido testigo de cómo Nend esquivaba el ataque de Hanma, y de como se escabullía entre sus piernas. Después, aquel desgraciado había transformado su brazo en una mandíbula de brea y mordido el tobillo del otro gigante ese de 25 metros con cabello azul que momentos atrás había convertido la cueva un infierno, provocando que este terminara cayendo de rodillas. 

Vesper tras ver todo solo apretó los dientes al contemplar la escena, después de todo su compañero seguía en medio de aquella locura y él no podía hacer absolutamente nada para protegerlo... de nueva cuenta...

-Hanm... ¡Quitate de ahí!- //Gritó con el aire que tenía en sus pulmones sin saber si el oni lo escucharía con la voz ronca//.

La pelea continuó ante sus ojos que quedarón estupefactos cuando el hombre de paja volvió a lanzarse contra Nend y el músico alcanzó a distinguir los cortes que le abrían el pecho. Después, aquel gigante de cabello azul conectó aquel puñetazo que sacudió la caverna con una explosión. Vesper parpadeó varias veces, intentando enfocar, mientras veía cómo el enemigo quedaba momentáneamente inmóvil y el pelirrojo aprovechaba para asestarle otro espadazo.

-...¡AY CABRÓN!-

No sabía si aquello era motivo de alivio o una nueva razón para preocuparse, después de todo Nend parecía estar al borde de caer, pero Hanma también podría haber recibido un ataque, no estaba seguro, pero después de todo seguía en medio del desastre. Vesper no podía hacer más que observar, con la impotencia clavada en el pecho.

Fue entonces cuando distinguió una figura bien formada y conocida acercándose por un costado, evitando el centro del campo de batalla, se trataba de Nostariel, su expresión cambió ligeramente, No esperaba encontrársela precisamente en medio de semejante desastre.

Se separó con cuidado de la roca y trató de avanzar hacia ella con pasos como de bebé en sus primeros meses. El primer paso fue bastante menos elegante de lo que habría deseado; el segundo lo obligó a extender una mano para recuperar el equilibrio, después de balancearse y estabilizarse de forma burda y casi cómica y payasesca y más similar a la de sus mejores borracheras, reecorrió los tres metros que los separaban con pasos cortos y tambaleantes, arrastrando ligeramente un pie y haciendo pequeñas pausas para no terminar de bruces contra el suelo.

-Pero chiquita hermosa, Nosta, que hace una chica tan bella como tú en un lugar tan sucio como este ¿Vienes a comprobar si sigo vivo o a cobrarme alguna deuda?- //intentó bromear//.

Quiso acompañar la frase con una sonrisa despreocupada, pero justo entonces una punzada le atravesó la cabeza. //Su vista se nubló por un instante y el suelo pareció inclinarse bajo sus pies//.

-Oh, no, no, no... Espera... Agarrame...- //Su mano buscó instintivamente algún punto de apoyo, pero calculó mal la distancia//. En lugar de encontrar la comodidad del hombro de la chica o el brazo de Nostariel, terminó perdiendo por completo el equilibrio y precipitándose hacia ella//. 

El resultado fue un aterrizaje bastante menos heróico de lo que habría contado en una taberna, Vesper acabó con el rostro hundido contra el pecho de su conocida, mientras sus brazos intentaban encontrar dónde sujetarse sin empeorar todavía más aquella comprometida situación.

//Durante un par de segundos se quedó completamente inmóvil//.
No estaba seguro de si había sido el golpe en la cabeza, el mareo, la vergüenza lo que le había impedido reaccionar o la más que sgura bofetada que aquel encuentro le aguardaba conociendo el temperamento de aquella chica... Finalmente, levantó apenas el rostro, con los ojos todavía algo desenfocados.

-...Odaaaaaa- //Dijo mareado y con un aire de estar medio ebrio mientras parpadeó de forma dispareja cerrando un ojo y después el otro//.

-Bueno...- //murmuró, intentando recuperar algo de dignidad//. -Definitivamente, no era así como había planeado acercarme, aunque no me quejo.- //Dijo intentando recuperar su humor habitual//. 

Se apartó tan pronto como consiguió recuperar un mínimo de equilibrio, levantando ambas manos en señal de disculpa y esperando una reacción no tan indulgente de la noble chica.

//La sonrisa que intentó dibujarle terminó convirtiéndose en una mueca de dolor// Incluso en aquellas circunstancias, parecía incapaz de renunciar por completo a sus ocurrencias.

Entonces reparó en las provisiones que Nostariel llevaba consigo. La sorpresa le arrancó una pequeña risa, más aire que sonido. -¿Comida?- //preguntó, mirando la ración mediana que parecía destinada a él//. Esta vez dejó de bromear por un instante.
-Gracias...Nosta, en serio...-

//Su mirada se clavó en ella, para después regresar hacia el centro de la caverna, buscando la enorme silueta de Hanma entre el humo y las figuras que todavía se movían.

-No te acerques demasiado a esos tres... Hoy están repartiendo golpes como si fueran panes.- //Hizo una pausa, tratando de acomodarse sobre sus piernas sin perder nuevamente el equilibrio//. -Y cuidado con lla puta cosa negra, aun queda bastante por ahí... Y no estoy en condiciones de rescatar ni a mi Besto friendo.-

Vesper seguía preocupado por Hanma, y no podía evitar dirigir la mirada hacia el combate cada pocos segundos, quería ayudar a su compañero y dejar de sentirse como un saco de papas. Sin embargo, por el momento tendría que aceptar la ayuda de Nostariel y procurar que sus piernas no decidieran abandonarlo por segunda vez.

Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


[Imagen: VJzjPcg.png]



Vesper_Nero
  Responder
#34
Un frenazo seco, eso fue lo que se escuchó. Un frenazo que desgarró en un chasquido la caliza bajo sus pies como si un madero se partiera de golpe y porrazo liberando toda su energía en un único punto. ¿Qué hubiera pasado si ese golpe hubiera llegado a su destino? Solo la divina providencia lo sabe, ya que ahora el eco de ese futuro se había perdido en los miles de futuros posibles. Fueron trescientos cincuenta kilos de hueso los que frenaron, haciendo posible esto unos tendones fuertes y la sangre de oni que corría por su cuerpo. Hanma no regalaba golpes por la espalda ni en disparidad. Y cuando aquella silueta grotesca de paja se interpuso en su camino a una velocidad absurda, el Gran Oni no descargó su golpe como si fuera un ariete. ¿Golpear por la espalda? ¿Golpear un punto ciego? No era la metodología de Hanma. Y es que a nuestro gran oni cobrizo, al contrario de lo que pudiera parecer, no le importaba las fanfarronadas. ¿Que el enemigo quebraba la voluntad de tu aliado y amenazaba con golpearlo cuando no podía más? No había cautela que existiera en ese momento para no partirle la crisma. Pero romper su código de golpear por la espalda y en disparidad, era ya otro cantar. Es por eso que descansaría y esa energía que habría sido gastada volvería a su ser, como si nada hubiera pasado.

El Gran Oni entonces se giraría y se apartara de aquel lugar, al norte donde todo había empezado siendo derruido. Y en aquel viaje a aquella zona sus ojos no se quedaron viendo al del ahora magullado adversario, si no a la criatura rastrojo con aires de vencedor indiscutible. Había sido golpeado pero no había sido dañado, no lo entendía del todo y por eso le parecía aún más peligroso.

Ya desde aquel lugar, en el norte, una voz rasposa y ahogada en un dolor elevado vendría desde el lateral de la caverna, el gigante cobrizo miraría en aquella dirección y pudo ver a Vesper, haciendo de dúo cómico hasta cuando se encontraba en momentos de morir. Desde aquel lugar, a más de 20 metros de todos podía tener un control absoluto de toda la escena, que era lo que necesitaba en ese momento. Ya que sabía lo que tenía que hacer, al final la solución de siempre era la misma. ¿Pero cuál era?

Se cruzaría de brazos; como si estuviera conteniendo algo de su interior que quería ser liberado, algo primitivo y antiguo. ¿Era ira? ¿La sangre que tanto le perseguía? No, era algo mucho más antiguo, volcánico y denso.



Cocina del Ogro
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3677 + 0 = 3677
Energia: 2818 + 235 = 3053
Espiritu: 468 + 0 = 468
#35

Fue desde la vista del gigante, pero sin básicamente ser posible que el mismo reaccionase, que semejando el disparo de una bala… Nend lanzara una patada a una velocidad impresionante que, con simpleza, pareció no afectarle en nada al monstruo rubi-rojo, porque en cuanto fue atacado… este contestaria con unas cuchilladas traperas.

Dos navajazos con el segarro de paja fueron los tiros de ese gitano hacia el bien parecido enemigo en forma de sutil respuesta, esclerótico de mirada si… pero al final, con un semblante impecable mientras se desangraba por los impactos.

Ahí fue donde con inercia y sin detener el esfuerzo… Alex clavo el puño, sintió como ambas personas recibieron el impacto y por consecuente aquella explosión, de verdad que lo habría sentido… pero nuevamente, solo parecía que el “enemigo” era el único que recibía el daño… por que aun con la explosión y con lo que uno fácilmente podría decir como flamable, aquella construcción monstruosa de paja… ni se inmutaba, los ojos del gigante que tenían una notable observación notaron como dos “cosas” caían del pirata de manera extraña… como que si de la paja surgieran pequeños monitos de paja al recibir aquellos ataques de manera cuestionablemente simultanea… uno dañado en el “cuerpo” y el otro “quemado”.

Alex sabía quién era esa muralla… era Taito, que, si bien no conocía de nombre debido a su falta de habilidad para el idioma, si conocía su rostro… tenía una gran suma por su cabeza, que, de nuevo, el gigante no comprendía del todo, pero sabía que era alta por la gran cantidad de caracteres que esa “mostraba” y tras las múltiples clases del idioma que Kagura le había compartido.

Vixen…Hanma…Vex… Taito… y Nostariel, todos eran como ¿Miyori? ¿era que Kagura mintió y en realidad ella… su amiga, era igual de sanguinaria que estas personas? ¿Nostariel le habría engañado?

No se retiraría y con la palma abierta pareció congelar el movimiento, simplemente no se realizó… observo, como básicamente el sujeto le tenia en su merced y con unos balbuceos pareció cerrar el embate manteniéndolo apresado… ¿estaba loco? ¿no había notado lo fuerte que era? … pero… el gigante se habría dado cuenta de la realidad… el fuerte no era el enemigo, era ese sujeto… ese que danzo con cientos de personas a la entrada y que cuestionablemente se mantenían en forma de “montaña” apilados escondiendo al dinosaurio… ¿Dónde está el dinosaurio?

PERO ESTO NO ES POR NADIE MAS QUE JESSE… se diría en su cabeza mientras usaba aquella palma para tocar su escudo en el antebrazo derecho y luego aquel guante que aun tenia un poco de humo debido al fuego… aquella palma que constaba de toda la energía de su fruta no era mas que su siguiente movimiento.

Si vas a sostenerlo… y si no vas a acabarlo… es tu decisión… no la mía… se diría nuevamente a si mismo mientras pensaba en Jesse y Kagura.

La sombra ominosa del gigante cubría ya a Taito y a Nend, por lo que Alex elevo un poco la derecha, doblada por el codo noventa grados como si alzara la victoria, pero no era así…

Para Taito que enfocaba la vista en el enemigo, la sombra que ya le cubría, no tendría cambios… pero para los observadores externos, aquella sombra empezaría a incrementarse de manera muy chistosa, cubriendo un gran espacio… aquel guante y aquel escudo ahora eran como pompas de jabón o como globos que se expandían sin remedio… Alex cargo su zurda nuevamente apretando el puño… y disparo un puñetazo hacia las dos pompas que parecían almacenar una gran presión interna.

…… ryuuuu

Lanzo el mas grande de los argumentos que pudiese lanzar para concretar el momento, ese argumento fue totalmente con sarcasmo, todos sus sentimientos clavados en aquellas palabras y en ese discurso… mudo y silencioso, para posteriormente verse obligado a su naturaleza… la naturaleza del Ryuuuu y la explosión.
Cinco metros se abrían inflado aquellos dos monstruosos herramentales y en ese sentido, BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM, una explosión controlada para no afectar mas haya de los que parecían ser inmunes a las explosiones suscito.

Las llamas consumieron todo en un radio de siete metros y medio alrededor del gigante, seguramente pasando sigilosamente por la guardia del pajas… porque ¿Quién mira al cielo? Cuando el enemigo este ¿en el suelo?

[Imagen: kFx0xnt.png]

Adios Nisa... Adios Jesse... Adios Seraphim... pero en especial... Adios Babosa

Penso mientras las llamas terminaban de hacer su trabajo.

Siente el BOOOM de este perreo intenso
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2135 + 0 = 2135
Energia: 2331 - 12 = 2319
Espiritu: 381 + 0 = 381
#36
Jesse seguía tras aquella piedra y cada vez más débil por lo que no encontraba forma de detener la hemorragia y él mismo era consciente poco a poco de que si las cosas no mejoraban probablemente su destino se encontraba bajo tierra… Bueno, ahora también lo estaba, pero de una forma en la que no podría salir jamás… Entre otras cosas porque estaría muerto.

Lo cierto es que en aquellos momentos, debido a la cantidad de sangre que estaba perdiendo su rostro parecía más un papel que otra cosa, especialmente por lo pálida que estaba, no era para menos, también era cierto que el shock del ataque también hacía mella. Un ataque que por otro lado no había entendido… ¿Qué cojones le había hecho él a ese tipo? En fin, había cosas de energumenos que nunca iba a entender.

Escuchaba ruidos y golpe tras la piedra que usaba como escondite, pero no era capaz de distinguir con facilidad que estaba ocurriendo y tampoco quería asomarse. Solo faltaba que se asomara para recibir un golpe y terminar de dejarlo mal; si es que no lo estaba ya lo suficiente.

– ¿Qué diablos hago yo aquí? Con lo a gustito que estaba con mi vida y con mi hermanas… – Murmuró, con los ojos cerrados.

Si pudiera volver atrás en el tiempo probablemente se habría pensado muy mucho lo de acudir a esa misión y tal vez habría intentado disuadir a Kagura, pero no, las cosas que pasaban no se podía deshacer por arte de magia y lo demostraba el hecho de que el andaba medio muerto tras una roca, escondiéndose como un cobarde.

¿Y si nunca hubiera obedecido a ese deseo de su madre de ser marine? Otra vez los deseos de otros le repercutían negativamente a él.

Golpeó el suelo de la cueva con rabia. Pero claro, eso apenas era un pequeño sonidito en comparación de lo que había tras la roca.

Fue entonces cuando se percató de una presencia cercana a él, giró la cabeza para ver quién, era aquella mujer con orejas de conejo y músculos bien definidos.

– Hola… – Fue lo único que alcanzo a decir mientras le dedicaba una  sonrisa, aunque casi sin fuerzas.

No era el mejor momento para ponerse a socializar.

Cosicas ocultas
[Imagen: 2ngknii.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 385 - 50 = 335
Energia: 1248 + 0 = 1248
Espiritu: 258 + 0 = 258
#37
No pude llegar hasta Vesper, pues el vino en mi dirección al verme cerca suyo. Parecía preocupado, pero lo pude notar un poco más perjudicado que cuando se bebió tantas hadas verdes en aquel dojo de okamas. Seguramente el golpe que había recibido lo había dejado en aquel estado. De hecho, cuando trató de venir hacía mí, terminó perdiendo el equilibrio y cayéndome encima. Me pilló totalmente de sorpresa, así que no pude reaccionar a tiempo. De un momento a otro pasó de estar preguntándome el porqué estaba allí, cuando ya nos habíamos visto antes de caer, a ser él que se caía. Puede que su daño fuera mayor de lo que pensaba, pero mi reacción no me permitió sujetarlo por lo repentino. Lo que sí fui capaz de evitar fue que ambos cayéramos, aunque él terminó con su cabeza apoyada entre mis pechos.


Noté su manos intentando sujetarse a algo, y su aliento cálido sobre mi piel. Posiblemente otras le hubieran apartado, tirado, golpeado, o un sinfín más de cosas. Para mi la situación era diferente, no tenía tanto problema con ese tipo de situaciones, y menos viendo claramente que no había sido algo intencional. Aunque no negaré que se me pasó por la cabeza cerrar mis brazos a su alrededor, apretando aún más su cara contra mí y dejarlo así hasta que se desmayara. Aunque había ido a ayudarlo, no a hacer que terminara aún peor. Además, cuando se retiró parecía genuinamente avergonzado. - Si, no puedo hacer mucho más en la situación actual, así que pensé que un poco de comida era una buena forma de que los que ya habéis peleado os repongais un poco más rápido. No te preocupes, no tengo intención de meterme en medio de todo eso, pero si tengo otra cosa que hacer. Come despacio no te atragantes, ver a uno de esos gigantes tratando de ayudarte sería… bueno, mejor que no te pase.


Con Vesper apañado, al menos de momento, quedaba el pelirrojo. Por lo que había podido ver de lejos había salido peor parado que mi conocido, pero había ido más lejos, así que no pude ayudarlo a él primero. Lo había perdido de vista cerca de la pared rocosa, por donde andaba ahora la mujer con orejas de conejo y pies de planta. Así que lo mejor sería ir rápido en esa dirección, y atendiendo a la petición y advertencia del pirata, lo mejor sería hacerlo de un salto. No quería ni tocar lo más mínimo la sustancia negra que segregaba aquel odioso tipo. Tampoco es que quisiera asustar a nadie y tener que esquivar armas o golpes, pero tampoco quería declarar a los cuatro vientos donde quería ir. Prefería arriesgarme a asustar a los que estaban allí que decirle al de la sustancia negra donde iba.


Así que salté en dirección a la pirata, moviéndome antes lo suficiente para no hacer el salto cerca de los combatientes. Aunque la cosa parecía que estaba casi terminada, lo mejor era no arriesgar. - Buenas, estoy buscando al pelirrojo, ¿lo has visto? ¿Tú estás bien? - Diría al llegar cerca de la chica. Me habría quedado como a un metro de ella, más cerca del centro que de la pared. Buscando al otro pirata para darle comida y el apoyo que pudiera. Si el gigante dejaba que lo llamara compañero, no desconfiaría de él y menos estando herido como parecía que había quedado. No era médica, pero la comida, como decían, muchas veces era mejor remedio que algunas medicinas.


Nostacosas
[Imagen: from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png]
  Responder
#38
https://open.spotify.com/track/4peUFy2LT...yoVs2FY_oA&utm_source=copy-link

Todo parecía estar cambiando más aquí todo seguía igual…

La presión en su cuerpo y la falta de oxígeno empieza a ser una molestia real, sentía aquella presión en el pecho que le impedía respirar…por mucho que quiso no pudo encontrar la manera de salir, no podía moverse, no podía hablar ni tampoco tenía la capacidad de transformarse en forma completa.

Des de que era un niño estaba acostumbrado a sobrevivir con decisiones bastante meticulosas para ser un niño pero…últimamente todo había sido diferente. Lo extraño, es que aquel último año, durante el poco tiempo que decidió tomar decisiones más arriesgadas tuvo el placer de conocer gente con la que sentiría que empatizaba o que incluso le llegarían a preocupar.

El joven era una persona que simplemente sobrevivía y falló en eso…aún que no se paró a pensar en aquello, realmente, el muchacho en aquel momento de tensión alta tuvo un momento de bajón, pero no emocional si no de tensión, pasó de tener las pulsaciones más aceleradas a simplemente relajarse, cerrar los ojos y dejar de pensar en si era quemado, en si lo estaban aplastando o en sí si quiera podía respirar. ¿Podía ser humillante morir en su propio orín? Si…pero qué más daba realmente eso? Morir es morir.

Kasui, dejó de sentir el aplastamiento, su mente activó un estado de supervivencia donde su imaginación  lo llevó a un prado verde en el cual si, estaría estirado pero no sentiría ninguna carga, y no hablo únicamente física.

En aquel lugar apareció su primera Nakama, Shirohime, quien extrañamente no hablaba de su maquillaje o de su aspecto, hizo aquello que más le gustaba a Kasui, guardar silencio. Se sentó a su lado y se puso a observar junto a él muchacho el horizonte. Aquel día estaba realmente interesante, por que estaba tranquilo.

En su imaginación, todo estaba bien, de hecho podía respirar y estar bien, el viento acariciaba la piel y el pelo del joven, aún que este era un poco frío.

De repente, en el horizonte fueron aparecieron los dos integrantes de los toros negros, aquel panda con el que pudo entrenar y kisuke vestido de papá Noel, el hecho de que kisuke apareciera vestido de papá Noel podía parecer algo gracioso pero no era así, era una representación de la confianza que sentía que depositaba el mismo en el niño pues para el, era su mayor secreto, aún que no fuera más que un error de interpretación.

~~¿ya te vas? ,Ajá, cuídate mucho

Dijo Kasui al ver cómo Shirohime se levantaba en silencio y se iba junto a los toros negros quienes empezarían a despedirse des de la distancia con su mano, procediendo así a dejar al muchacho tranquilo pues, este cada vez sentía más sueño.

Kasui, colocó su cabeza entre sus brazos y observó como se marchaban esta vez si, esbozando una sonrisa que mostraba conformidad. Estaba realmente tranquilo y en parte, sentía que estaba donde debía estar.

El muchacho se acomodó y entre cerro los ojos, aún que todavía no del todo arqueando su ceja izquierda seguida de la derecha. En su rostro, se notaría un leve rubor, quizás, ese sería el momento tranquilo que había tenido hasta ahora.

R . .


Archivos adjuntos Miniatura(s)
   
[Imagen: FVeewks.jpeg]
  Responder
#39
Vixen apretó los brazos contra el pecho al ver la patada que recibió Taito. Esperaba verlo doblarse, retroceder, algo. Su capitán siguió repartiendo cortes y de su cuerpo cayó un muñeco de paja. A quien sí vio salir disparado fue a uno de los desgraciados de la montaña. La coneja volvió la cabeza hacia el lugar donde había caído y luego miró a Taito. ¿Qué cojones acababa de pasar? Entre aquellas espadas y la rapidez del cazador ya le costaba seguir la pelea; ahora también había gente saliendo a tomar por culo y totalmente por la cara sin que nadie se les acercara.

El puñetazo del gigante la hizo volver a prestar atención a la pelea. Vi encogió los hombros ante el estruendo y buscó a su capitán. Seguía allí. De paja, metido en una explosión y tan campante, mientras otro muñequito caía de su cuerpo y alguien más chillaba hasta la muerte de la pila. Aquello empezaba a darle mala espina. No entendía cómo lo hacía, pero empezaba a relacionar aquellas figuras con los pobres diablos que estaban recibiendo los golpes. Ella había estado subida ahí hacía nada, coño. Bajó un instante la mirada hacia su propio cuerpo y después buscó otra vez a Taito. Lo de las diez colitas podía esperar. ¿Qué coño estaba haciendo su capitán con aquellos muñecos? ¿Que tipo de brujería era aquella?

Al cazador, por lo pronto, le estaban dejando el pecho hecho una desgracia. Vi alzó la barbilla cuando su capitán lo agarró y le preguntó por la salida. Eso sí quería escucharlo. Después de semejante encierro, hasta estaba dispuesta a aguantarle otra pose al muy cabrón si señalaba por dónde marcharse. Entonces empezó a hincharse pirómano psicótico del gigante.

Vi miró hacia arriba. ¿Otra vez? ¿Pero ese hombre no tenía una forma de pegar que no incluyera reventar algo? Afirmó las botas sobre el suelo, sin moverse de su sitio a diez metros de la pared este, y se cubrió la cara con los brazos por si acaso llegaba polvillo del kaboom.

—Pinga, que lo deje responder…

Vi bajó los brazos y buscó a su capitán entre el polvo que había levantado la explosión. Había elegido aquel lado para mantenerse apartada del combate y aun así no conseguía dejar de encogerse cada vez que el grandullón hacía de las suyas. Un saludo cercano le hizo girar la cabeza. El pelirrojo seguía a tres metros, y todavía sacaba fuerzas para sonreírle. Con la sangre que estaba perdiendo, a ella no le habría salido ni un buenos días.

—Hola, mi niño. Tú procura no moverte mucho.

Vixen le devolvió el saludo con la mano. La llegada de la muchacha de pelo azul la hizo volverse de nuevo, aunque permaneció en su sitio. Al escuchar sus preguntas, señaló hacia el herido.

—Sí, ahí detrás de la piedra. Tiene la pierna jodida y está perdiendo bastante sangre. Yo estoy bien, gracias.

Vi dejó caer la mano y apoyó una sobre la cadera, mientras con la otra se rascaba distraídamente detrás de una oreja. Seguía pendiente de lo que pudiera responder el cazador. A ver, guapito de las poses, ¿vas a soltar prenda de una puta vez o qué? Ya estaba hasta las tetas de aquella cueva y de tanto numerito. Por ella, podían seguir repartiéndose hostias hasta quedarse sin dientes, pero que el muy cabrón dijera de una vez por dónde cojones se salía de aquel agujero. Que bastante había tenido ya con la brea, los derrumbes y las explosiones del grandullón.





Bolsillo Táctico
[Imagen: HC5Abkg.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1667 + 0 = 1667
Energia: 1805 + 10 = 1815
Espiritu: 468 + 0 = 468
#40
Como un espejismo. Todo lo que había sucedido ante mis ojos se trataba de un espejismo. El empuje propiciado por mi patada, nunca se dió. Mejor dicho, el daño ejercido por mi patada no pareció llegar nunca haciendo que, en su lugar, un pequeño muñeco de paja - con un boquete en la parte del torso - emergiera de su cuerpo. Por si fuera poco, en el intercambio de golpes, mi pecho se llenaba de una herida más, más concretamente de otro corte por parte del demonio de la paja, causando que otra pequeña hilera de sangre brotara de la boca.

Y sin darme nada de cuartelillo, como si me hubiera caído un edificio encima, pude sentir el peso de un puñetazo impactar sobre mi cabeza para, a continuación, notar como de aquel impacto se producía una explosión que envolvía tanto a mi como al sujeto de la paja, observando como otro muñeco más salía desde su cuerpo.- ¿Qué clase de habilidad era esa? - me preguntaba, buscando retroceder y salir del alcance de ese maldito monstruo. Pero mis pectorales recibían un cuarto corte que, de forma abrupta, detenía toda mi intención de alejarme de aquel individuo.- Mi cuerpo… - Intentaba moverlo pero, por el daño acumulado, podía sentir como mis músculos se agarrotaban, además de como la mente y mi mirada se nublaba. ¿Hasta aquí había llegado?

Estando por completo a su merced, el pelirrojo cubierto de pajas agarró mi hombro derecho, preguntándome que cómo podríamos escapar de aquel lugar.- Aunque lo supiera… Jamás se lo diría a una panda de criminales como vosotros… Mondongo… - fui completamente honesto, dedicándole una sonrisa de falsa superioridad y esperando en ese momento a que me llegara la hora. Sin embargo, antes de que el boogieman del tanktop pudiera hacer nada, una sombra comenzó a cubrirnos, una sombra que terminó por preceder a una explosión que nos engulló tanto al hombre que me estaba agarrando del hombro como a un servidor y a Hanma. La explosión fue tan notoria y tan intensa que los cimientos de la caverna temblaron repentinamente, causando que varios pedruscos comenzaran a caer, precipitándose varios de ellos hacia el enorme oni que se mantenía expectante siendo, esto último lo que pude percibir al volverse mi visión oscura. Finale…Legend… Vuestro jefe se retira… Os dejo a vosotros el resto.


Información
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1695 - 1875 = -180
Energia: 1381 + 0 = 1381
Espiritu: 700 + 0 = 700


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 5 invitado(s)